Los retos del sector energético 2026–2030

Quien quiera que asuma la conducción de los destinos nacionales a partir del 7 de agosto de 2026, debe saber que sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el viento, jamás quien pretenda que el viento sople en donde pone la vela.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Empezando por la Transición Energética: Colombia, como lo está haciendo el resto del mundo, debe concebir la Transición como la integración de las fuentes no convencionales de energía renovable (FNCER) a la matriz eléctrica, diversificándola aún más de lo que está, no como reemplazo o sustitución de las energías convencionales sino como complemento, de tal modo que las unas le sirvan de respaldo a las otras.

Hay necesidad de retomar la hoja de ruta de la Transición Energética definida en el Documento CONPES 4075 de 2022. El actual gobierno, en lugar de construir sobre lo construido, se propuso, sin lograrlo, darse la hoja de ruta de la Transición Energética Justa prevista en la Ley 2294 de 2023 del PND.

A pesar de que la ex ministra de Energía Irene Vélez anunció en la COP 27 en noviembre de 2022 que para mayo de 2023 se tendría esa Hoja, hasta la fecha, a 5 meses del fin de su cuatrienio sólo existen unos “documentos” que han debido servir de insumos para la misma. Eso es como tener las piezas de un lego al alcance de la mano pero sin armarlo. 

Y hablando de Transición Energética, Colombia debe sintonizarse con el resto del mundo que prioriza la seguridad energética sobre la transición. Esta no debe poner en riesgo a aquella, como tampoco debe poner en riesgo la soberanía energética. En este orden, Colombia no puede marchitar prematuramente la industria del carbón y de los hidrocarburos, sus dos principales renglones de exportación, principales fuentes de divisas, de financiación del Estado y de la propia transición.

Con fundamento en lo anterior, sin desmedro de la Transición Energética, el próximo gobierno deberá poner término a la moratoria de la firma de nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos, así como del uso en Colombia de la técnica del fracking 6.0, la cual mitiga su impacto ambiental, única manera de espantar el fantasma de la importación de petróleo y recuperar la autosuficiencia perdida de gas natural.

Tenemos que acoger el consejo de Keynes a Roosevelt: “Apresurarse sería dañino cuando lograr la meta de largo plazo es más importante que el resultado inmediato.” 

El sector eléctrico enfrenta un alto riesgo de un apagón financiero, como lo han advertido reiterativamente los organismos de control (Procuraduría y Contraloría), que puede derivar en un efecto dominó que, como lo ha anticipado la firma XM, que opera el Sistema Interconectado Nacional (SIN), comprometería la confiabilidad y firmeza en la prestación del servicio.

Al gobierno entrante le corresponderá implementar un plan de choque que desactive esta bomba de tiempo que tiene al sector eléctrico sumido en una crisis inducida por el mismo gobierno.

Se debe proceder a la mayor brevedad al pago de la deuda contraída por parte de la Nación con las empresas comercializadoras por concepto de los subsidios al consumo de energía de los estratos 1, 2 y 3 ($3,6 billones) y buscarle una salida al pago a las mismas del saldo de la deuda por la opción tarifaria ($3,2 billones), mediante la titularizacion de las mismas.

Colombia actualmente tiene un déficit de la Oferta de Energía Firme (OEF) de 2,2% que representa aproximadamente 250 a 300 MW de capacidad firme faltante, equivalente a todo el consumo de una ciudad como Bucaramanga. Esta cifra se estima basándose en una demanda máxima proyectada que supera los 12.000 MW, siendo un riesgo cubierto parcialmente por el cargo por confiabilidad. 

Ello obedece al atraso en la ejecución de más de 4.000 MW de capacidad instalada, situación que tiende a agravarse dado que se requieren 6.000 MW más antes de 2027, mientras que la demanda de energía crece por encima del 4%.

Entre las prioridades del próximo gobierno está destrabar la ejecución de los proyectos de generación, especialmente de los 16 parques eólicos en La Guajira y los de transmisión.

Son varias las acciones que deberán acometerse: catalogarlos como proyecto de interés nacional estratégico (PINES: Documento CONPES 3762 de 2013); aplicar la norma prevista en las leyes 56 de 1981, 1715 de 2014, 2099 de 2021 y el Decreto 1537 de 2022, que establecen que los proyectos eléctricos son de utilidad pública e interés social, de tal suerte que debe primar el interés general sobre el interés de los particulares.

Se deberá promover, además, el trámite en el Congreso de la República del proyecto de ley que reglamente las consultas previas. 

En relación a los biocombustibles, bueno es recordar que es la propia Agencia Internacional de Energía (AIE), a la cual Colombia acaba de ser admitida, la que dice que “son pieza clave dentro de la estrategia global para descarbonizar la economía”. 

Decimos esto, a propósito de la desprotección y desincentivo por parte del actual gobierno, propiciando la invasión de etanol subsidiado desde los EEUU, recurriendo a prácticas de dumping, sumiendo a esta industria en una gran crisis, afectando toda la cadena agroindustrial, el empleo y el ingreso.

Se debe restablecer la norma que la protegía, permitiendo las importaciones solo para cubrir el déficit de oferta nacional. Es más, el próximo gobierno debería incrementar el porcentaje de las mezclas de los biocombustibles, con lo cual se reduciría las importaciones de gasolina (hoy en 40%) y de diésel (hoy en 15%), ampliaría la frontera agrícola y generaría más empleo e ingreso.

Quien quiera que sea que asuma la conducción de los destinos nacionales a partir del 7 de agosto de 2026 debe saber que sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el viento, jamás quien pretenda que el viento sople en donde pone la vela.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Naturgas advierte riesgos para el abastecimiento de gas

Tras el aplazamiento de la audiencia en la corte de Alberta (Canadá) que evaluaría la solicitud de Canacol Energy para la terminación anticipada de contratos de transporte y suministro de gas natural, Naturgas llama a las autoridades para salvaguardar la seguridad energética, la estabilidad del sector y la continuidad de un servicio público esencial.

La audiencia, inicialmente prevista para el 7 de mayo, fue reprogramada para el próximo 15 de mayo, luego de que la compañía solicitara más tiempo para explorar modificaciones de mutuo acuerdo de los contratos de transporte y de suministro de gas natural suscritos con sus clientes.

Actualmente, Canacol abastece parte de la demanda de siete departamentos de la Costa Caribe y algunos municipios de Norte de Santander, incluyendo hogares, comercios, industrias, transporte y una planta térmica en Sahagún, Córdoba.

Si bien la empresa mantiene contratos en firme por cerca de 110 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), su producción promedio en abril se ubicó en 75 MPCD, equivalente al 7,5% de la demanda nacional.

Para la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), este contexto no justifica una terminación anticipada de contratos. Por el contrario, advierte que una decisión en ese sentido incrementaría los riesgos sobre la continuidad del servicio y el abastecimiento energético del país.

“Existen caminos distintos a la terminación de contratos. Hay mecanismos empresariales, acuerdos entre las partes e incluso interés de inversionistas que permitirían mantener la operación y proteger el abastecimiento de gas sin sacrificar la prestación del servicio y la confianza del sistema”, explicó Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

La asociación recordó que la producción de Canacol ha venido disminuyendo de manera progresiva en los últimos años, pasando de 196 MPCD en julio de 2023 a cerca de 75 MPCD en la actualidad, como resultado de factores técnicos y operativos. No obstante, esta situación ha sido gestionada mediante acuerdos entre las partes, sin necesidad de recurrir a la terminación de contratos.

Naturgas advirtió que una eventual suspensión de estos compromisos podría afectar cerca del 7,5% del abastecimiento nacional de gas natural, con impactos directos en hogares, industria y generación térmica, así como en la competitividad del país.

“Permitir que decisiones adoptadas en el exterior suspendan obligaciones contractuales en Colombia, sin evaluar sus impactos sociales y económicos, vulnera principios de orden público y desconoce el carácter esencial del gas natural para millones de colombianos”, afirmó Murgas.

Adicionalmente, el gremio alertó que una reducción en la disponibilidad de gas obligaría a sectores productivos a migrar hacia energéticos más costosos o con mayores emisiones, como el GLP, carbón, gasolina o diésel, lo que incrementaría los costos de producción y presionaría el precio de bienes esenciales como alimentos, bebidas, papel, cartón y cerámica.

En este contexto, Naturgas hizo un llamado al Estado colombiano para que de darse la autorización por parte de la Corte canadiense ejerza las facultades legales previstas en el régimen de insolvencia empresarial transfronteriza (Ley 1116 de 2006), particularmente la excepción de orden público, con el fin de evitar la adopción de medidas que comprometan la continuidad de los servicios públicos y la estabilidad energética del país.

Finalmente, el gremio reiteró su disposición de trabajar de manera articulada con las autoridades y los actores del sector para proteger la infraestructura energética nacional, preservar la seguridad jurídica y garantizar la confiabilidad y continuidad del abastecimiento de gas natural para más de 36 millones de colombianos.

Gobierno da luz verde a regasificadora de La Guajira

La UPME concluyó que la iniciativa de almacenamiento y regasificación de GNL cumple los criterios técnicos. El proyecto permitirá inyectar hasta 250 millones de pies cúbicos diarios de gas al Sistema Nacional de Transporte.

El Ministerio de Minas y Energía informó que la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) concluyó la evaluación técnica del proyecto “Infraestructura de almacenamiento y regasificación de GNL en La Guajira con conexión al Sistema Nacional de Transporte (SNT)”, contemplado dentro del Plan de Abastecimiento de Gas Natural 2023-2032.

La evaluación determinó que la propuesta presentada por la transportadora de Gas Internacional (TGI) cumple con los criterios técnicos exigidos para su desarrollo como Proyecto IPAT (Inversiones en Proyectos Prioritarios del Plan de Abastecimiento de Gas Natural), incluyendo ubicación, capacidad y fecha de puesta en operación.

La iniciativa contempla una Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación (FSRU) frente a las costas de La Guajira, infraestructura que permitirá almacenar cerca de 147.835 metros cúbicos de Gas Natural Licuado (GNL) y regasificar hasta 250 millones de pies cúbicos diarios para su incorporación al SNT.

El proyecto se conectará al nodo Ballena y aprovechará infraestructura existente del sistema gasífero en La Guajira, fortaleciendo la confiabilidad energética del país.

El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, aseguró que este avance técnico representa un paso decisivo para garantizar la seguridad energética nacional.

“Colombia necesita garantizar soberanía y confiabilidad energética para proteger a los hogares, la industria y la economía nacional. Este proyecto en La Guajira fortalece nuestra capacidad de abastecimiento de gas y nos permite prepararnos para los retos energéticos del futuro. Quiero agradecer especialmente a Ecopetrol y a Hocol por su compromiso con esta iniciativa estratégica para el país”, afirmó el ministro.

El jefe de la cartera minero-energética destacó además que la infraestructura se desarrollará bajo criterios regulatorios y técnicos definidos por el Gobierno Nacional, la CREG y la UPME.

El ministro también reconoció la participación de TGI dentro del proceso técnico adelantado por la UPME. “Es importante destacar que TGI fue la única empresa que presentó una propuesta concreta dentro de este proceso. Eso demuestra confianza en el país y en la necesidad de fortalecer y modernizar nuestra infraestructura gasífera”, concluyó.

De acuerdo con el informe técnico, el proyecto contempla además obras submarinas y adecuaciones en el nodo Ballena para garantizar la integración operativa con el SNT, así como permisos ambientales y marítimos que actualmente avanzan ante las autoridades competentes.

Colombia: Cómo preparar la demanda para un posible “Súper Niño”

Organismos como la NOAA y el IDEAM han alertado sobre la posible llegada de un nuevo Fenómeno de El Niño, incluso con mayor intensidad.

Colombia enfrenta un panorama cada vez más exigente para su sistema eléctrico. El crecimiento de la demanda, la variabilidad climática y los retrasos en proyectos de generación han incrementado la presión sobre la oferta.

En este contexto, la Respuesta de la Demanda se consolida como una herramienta clave para mitigar riesgos y aportar estabilidad al sistema.

Este mecanismo, utilizado en mercados eléctricos modernos, permite equilibrar el sistema no solo desde la generación, sino también desde el consumo, incentivando a grandes y medianos usuarios a reducir su demanda en momentos estratégicos. Así, se disminuye la presión sobre el sistema, se optimizan costos y se fortalece la confiabilidad del servicio.

“La demanda no es pasiva; es un activo energético capaz de aportarle estabilidad al sistema en momentos críticos. Su gestión, lejos de ser un recurso marginal, puede convertirse en una capacidad real, comparable a una planta de generación, distribuida en cientos de puntos de consumo y a un costo eficiente para el sistema”, afirmó Mateo Porras, gerente General de Julia RD.

Durante el pasado Fenómeno de El Niño de 2023–2024, Julia RD evidenció el potencial de este mecanismo al lograr reducciones por 38 GWh, equivalentes al consumo mensual de más de 200.000 hogares, y alcanzar disminuciones de hasta 70 MW, una capacidad comparable con la de una planta de generación mediana.

Estos resultados ratifican que la demanda puede operar como un recurso energético real para el país. Por eso, ante la posibilidad de un eventual “Súper Niño”, su papel adquiere relevancia, al ofrecer una alternativa rápida, eficiente y efectiva para reducir el riesgo de desbalances en el sistema.

“Colombia ya no enfrenta solo una coyuntura climática. Estamos ante un desafío estructural en materia de seguridad energética. El país ya demostró que la Respuesta de la Demanda funciona; ahora el reto es convertirla en una herramienta permanente dentro de la política energética”, agregó Porras.

Julia RD es una empresa colombiana especializada en el mercado de Respuesta de la Demanda. Fundada hace nueve años, se ha consolidado como un agregador de demanda del país, con un modelo basado en la comercialización de reducciones de consumo y en la transformación de la flexibilidad energética en un recurso estratégico para el sistema.

Actualmente, la compañía agrupa a más de 80 clientesen más de 300 puntos de consumo a nivel nacional y lidera los mayores volúmenes de reducción efectiva en momentos críticos. Además, representa al mayor número de usuarios ante el operador del mercado.

La gestión de la compañía ha sido reconocida con el Premio Nacional de Eficiencia Energética Andesco 2025 y con su condición de finalista en los Premios Portafolio 2025, en la categoría de Innovación, reconocimientos que respaldan la solidez de su propuesta.

“En Julia RD transformamos la flexibilidad energética de las empresas —su capacidad de ajustar y reducir su consumo— en un activo que genera valor para el cliente y, al mismo tiempo, aporta estabilidad al sistema eléctrico nacional”, señaló el ejecutivo.

Asoenergía alerta sobre cancelación de contratos por parte de Canacol

Asoenergía, gremio que reúne a los grandes consumidores industriales y comerciales de energía en Colombia, hizo un llamado a las autoridades para garantizar la prevalencia del ordenamiento jurídico y la estabilidad en las relaciones contractuales que soportan el abastecimiento energético del país.

La Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía Industriales y Comerciales (Asoenergía), manifestó su preocupación frente a las recientes situaciones que podrían comprometer la continuidad en el suministro de gas natural a miles de usuarios del país y comprometer la estabilidad económica de regiones como la Costa Caribe.

El gas natural es un insumo esencial que se usa en múltiples procesos productivos que en muchas ocasiones operan de manera continua y que, igualmente, en muchas ocasiones no cuentan con sustitutos que puedan ser viables técnica y económicamente en el corto plazo.

En este contexto, cualquier interrupción o incertidumbre en el suministro no solo pone en riesgo la operación de empresas, sino que puede tener efectos significativos sobre el empleo, las economías regionales y la competitividad del país.

De materializarse la cancelación de contratos de suministro de gas natural en el mercado mayorista de gas natural, se estaría afectando un número significativo de usuarios, ya que Canacol Energy es el segundo productor más grande del país con una participación cercana al 17% del suministro nacional y representa cerca del 50% del abastecimiento de la Costa Caribe colombiana.

Recordemos que esta empresa está actualmente en un proceso de reorganización (para evitar la quiebra), tanto en Canadá como en Colombia,

La decisión podría tener un gran impacto en el precio interno de gas natural, lo que en el contexto actual del país agravaría la situación para toda la demanda. Un cambio en estas condiciones podría generar incrementos en las facturas del servicio para sectores como el industrial, residencial, comercial, vehicular y de compresores; así mismo, impactaría el sector de la generación térmica que, ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño y los eventos geopolíticos que han generado que el gas importado eleve sus precios, requiere condiciones estables y energéticos

competitivos, en especial porque la generación de energía eléctrica para la Costa Caribe se sustenta la generación térmica.

De igual manera, se presentan casos como el de Cerro Matoso, compañía que produce níquel y que sustenta cerca del 80% del suministro de gas natural para sus operaciones de Canacol Energy, evidenciando los riesgos asociados a eventuales terminaciones anticipadas de contratos de suministro, en un entorno en el que la estabilidad y cumplimiento de las condiciones contractuales resultan fundamentales para garantizar la confiabilidad energética y la sostenibilidad de la industria.

“Esto podría tener afectaciones en más de 2.000 empleos, entre directos e indirectos en el sur de Córdoba e impactar de manera negativa a más de 50.000 personas del territorio cordobés y 25 comunidades vecinas que se benefician de los proyectos sociales que desarrolla la compañía en la zona. De igual manera, traería un impacto fuerte en los aportes al Estado, que en el 2025 recibió cerca de $334.570 millones de pesos por concepto de regalías e impuestos por parte de la empresa”, señaló Silvana Habib Daza, directora Ejecutiva de Asoenergía.

El gremio reiteró la importancia de preservar la seguridad jurídica en las relaciones contractuales, así como de asegurar condiciones de suministro estables y previsibles para los grandes consumidores de energía, quienes representan un pilar clave en la generación de empleo, el desarrollo regional y el aporte fiscal al país.

En este contexto, el gremio hizo un llamado a las autoridades competentes, en particular a la Superintendencia de Sociedades y a la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, para que garanticen la prevalencia del ordenamiento jurídico colombiano en las relaciones contractuales que impactan el abastecimiento energético del país.

“La resolución de este tipo de situaciones debe darse en el marco de la institucionalidad nacional, con criterios de seguridad jurídica y estabilidad, evitando decisiones que puedan comprometer la continuidad del suministro de energía para la industria, la seguridad energética y la competitividad del país”, señala.

“Colombia necesita señales claras de estabilidad y confiabilidad en el suministro energético. Situaciones como esta no solo afectan a una empresa en particular, sino que envían mensajes a toda la industria y a los inversionistas. Es fundamental que prime el ordenamiento jurídico colombiano y que se proteja la continuidad de operaciones que son clave para el empleo, las regiones y la competitividad del país”, concluyó Habib Daza.

Soluciones de energía renovable con almacenamiento llegan a Colombia

Caban Energy impulsa la transición energética con los modelos Energy as a Service y Battery as a Service.

La empresa estadounidense Caban Energy fortalece la transición energética de empresas de infraestructura crítica en Colombia mediante modelos de Energy as a Service y Battery as a Service.

Estos modelos permiten a las compañías implementar proyectos de energía renovable con modelo de almacenamiento sin inversión, viendo beneficios de ahorro, resiliencia y continuidad energética e implementación de estrategias sostenibles.

En Colombia, la energía solar ha crecido de forma acelerada en los últimos años y se ha destacado como una de las principales fuentes renovables del país.

La compañía ofrece servicios integrales que incluyen diseño, construcción, operación y mantenimiento de sistemas energéticos renovables con almacenamiento, permitiendo a los clientes pagar una cuota mensual durante el tiempo de vida del proyecto. De esta manera, las empresas pueden acceder a soluciones energéticas limpias y resilientes mientras optimizan costos operativos.

“Nuestro compromiso con el planeta es fundamental. Tenemos un modelo de servicio energético que busca acelerar la transición hacia fuentes limpias y resilientes en América Latina, facilitando que las empresas transformen su infraestructura energética sin asumir los riesgos de inversión y operación. Queremos que Colombia se convierta en nuestro hub regional”, afirma Alexandra Rasch, CEO y fundadora de Caban Energy.

El modelo de Caban Energy combina infraestructura energética con tecnología digital para gestionar los proyectos. Más allá de sus esquemas de Energy-as-a-Service (EaaS) y Battery-as-a-Service (BaaS), la compañía integra soluciones de almacenamiento (BESS), infraestructura energética (Infrastructure-as-a-Service), todo habilitado por su software de monitoreo y analítica en tiempo real.

Además del componente energético, Caban también desarrolla proyectos que incluyen la construcción de torres de telecomunicaciones, la integración con la red eléctrica y el despliegue de sistemas híbridos con control inteligente, entre otros componentes clave para garantizar la continuidad energética de las operaciones y beneficiar no solo a las empresas de telecomunicaciones sino también a las comunidades aledañas.

Energía geotérmica para evitar sanciones por abandono de pozos

Para un operador de un pozo petrolero inactivo, existe una nueva causal legal que puede evitar la imposición de sanciones derivadas de dicha inactividad: la generación con geotermia.

Por: HEMBERTH SUÁREZ LOZANO*

La inactividad de un pozo petrolero no suele ser una omisión arbitraria del operador, sino el resultado de decisiones técnicas, económicas, regulatorias e incluso socioambientales.

En muchos casos, mantener un pozo temporalmente inactivo constituye una medida racional —y en ocasiones necesaria— para proteger el yacimiento, optimizar recursos o atender exigencias externas. Es decir, la inactividad no siempre implica negligencia o incumplimiento; por el contrario, puede obedecer a causas objetivas, razonables y alineadas con las buenas prácticas de la industria petrolera.

No obstante, la inactividad de un pozo puede dar lugar a sanciones por parte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Estas no proceden cuando existe una suspensión temporal vigente, un abandono temporal aprobado, un plan de reactivación o un abandono definitivo autorizado.

A este conjunto de supuestos se suma, a partir de la Resolución 40164 del 18 de marzo de 2026, expedida por el Ministerio de Minas y Energía, una nueva causal que justifica la suspensión temporal: que el operador acredite el desarrollo de proyectos de generación de energía geotérmica.

En efecto, el artículo 7, parágrafo 2, de la Resolución 40164, establece que, cuando la suspensión temporal se fundamente en el posible aprovechamiento de recursos del subsuelo o en usos del subsuelo en el marco de la transición energética, el operador del pozo inactivo no será sancionado. En estos casos, el pozo se entiende en una condición permitida y debidamente autorizada.

La relevancia de esta nueva causal radica en que habilita al operador para articular la actividad petrolera con esquemas de generación energética. Así, puede acudir a figuras de autogeneración para consumir la energía en sitio o, conforme a la Resolución CREG 101 099 de 2026, desarrollar activos de generación de mayor capacidad que permitan entregar la energía producida en un punto distinto al de generación. Por ejemplo, la energía generada en los Llanos Orientales podría ser comercializada para atender la demanda de usuarios en Bogotá.

*Socio fundador de OGE ENERGY

Grupo Ecopetrol inaugura centro para optimizar su energía

El Grupo Ecopetrol desarrolló su propio sistema inteligente de toma de decisiones energéticas: el Centro Autónomo de Despacho de Energía (CADE) o también conocido como el “cerebro energético”.

Este proyecto construido junto con ISA, permitirá a las empresas del Grupo acceder a la mejor combinación entre la energía que autogenera y la que compra a la red, para atender sus operaciones.

De esta manera, el Grupo Ecopetrol podrá elegir, desde una sola plataforma, la fuente, la hora y la cantidad al menor costo, integrando autogeneración, fuentes renovables y el Sistema Interconectado Nacional (SIN).

El CADE ya tiene resultados concretos. En el campo Rubiales, desde marzo de 2026 se gestionan 173 MW de energía en cinco centros de generación y en el SIN, que cubre el 20% de la demanda del Grupo Empresarial, esto equivale a suministrar fluido eléctrico a cerca de un millón de hogares.

Hay que tener en cuenta que la energía representa el 20% del costo de producir un barril de petróleo y después es el principal gasto operativo en la producción y refinación de la materia prima.

El Grupo cuenta con cerca de 1,4 GW de potencia térmica y un portafolio renovable potencial superior a 2 GW. Con el CADE podrá elegir cada día la combinación más eficiente de fuentes, para reducir costos, emisiones y riesgos en el suministro.

Se proyecta reunir 931 MW adicionales, lo que cubrirá el 80% de la energía que requiere el Grupo Ecopetrol en Colombia, distribuido de la siguiente manera: Orinoquía (233 MW), Huila (69 MW), Portón del Sol (129 MW) y las refinerías (500 MW).

Para el desarrollo del CADE se han capacitado 60 trabajadores en operación energética, herramientas digitales, apropiación y activación del modelo, para lograr una gestión más integrada, oportuna y basada en datos.

“Este «cerebro energético» no es solo una herramienta operativa, es un hito tecnológico y un activo estratégico que permitirá a Ecopetrol tomar decisiones con datos, mejorar su eficiencia, asegurar su sostenibilidad, fortalecer su competitividad y generar valor para el país”, indicó Juan Carlos Hurtado Parra, presidente (e) de Ecopetrol.

Infraestructura energética: ¿qué tan blindada está de los ciberataques?

La irrupción de la Inteligencia Artificial ha multiplicado los ciberataques a las infraestructuras productivas, y uno de los objetivos de los delincuentes son las redes energéticas.

Por: MARTÍN ROSAS

El día de Añoviejo de 2025 fue la fecha escogida por hackers prorrusos para lanzar un ataque informático dirigido a la infraestructura energética de Polonia, con el objetivo de interrumpir el suministro eléctrico y provocar un apagón generalizado. 

Aunque el Gobierno polaco repelió con éxito el incidente, estuvo “muy cerca” de provocar un blackout. Esto en medio de un clima extremadamente frío que aumentaba la demanda energética.

Según el viceprimer ministro y ministro de Digitalización, Krzysztof Gawkowski, la ofensiva digital de los últimos días de 2025 fue “el ataque más potente contra el sistema energético en años”, que buscaba paralizar las comunicaciones entre instalaciones generadoras y los operadores de la red eléctrica nacional.

Justamente, este fue uno de los casos presentados en el Fortinet OT Security Summit, realizado a finales de abril en Bogotá, con el objetivo de llamar la atención sobre los riesgos de ciberataques a los que están expuestos los entornos industriales y las infraestructuras críticas, y cómo preparase para repelerlos.0

Roberto Suzuki, director Sénior de Tecnología Operacional en Fortinet para América Latina y el Caribe, señaló que la automatización y la digitalización de las operaciones hacen que sistemas que antes estaban totalmente aislados ahora están de alguna forma conectados a ambientes externos.

Anteriormente, las Tecnologías de Información (IT) y las Tecnologías de Operación (OT) operaban de forma aislada, pero con la llegada de la Industria 4.0 y 5.0 se han integrado, con recursos que normalmente están en la nube o compartiendo los mismos servidores.

“Ahora hay mucho tema de utilización de OT que, por definición, están conectados a Internet. Entonces, cuantos más sistemas digitales tengamos, conectividades que antes no existían, hace que haya un mayor potencial para el ataque cibernético. Hay un crecimiento de lo que llamamos ‘superficie de ataque”, dice Suzuki.

Esa es una de las razones del crecimiento exponencial de los ciberataques a entornos productivos, que antes no eran blanco de los delincuentes porque estaban desconectados. “Creo que por ahí va la principal preocupación de la industria”, señala el ejecutivo.

Suzuki comenta que si bien, a último momento, Polonia logró detener el ataque, tuvieron alrededor de 35 sitios de generación de energía renovable, tanto eólica como solar, que fueron atacados. Y en algunos casos llegaron a perder el control total de las plantas.

“Normalmente se piensa que los ciberataques impactan la parte corporativa, servidores de correos, bases de datos, etcétera, pero el de Polonia fue un caso donde los atacantes lograron entrar en el entorno de producción, y lograron deshabilitar equipos que están conectados directamente al sistema eléctrico. Llegaron al punto de deshabilitar los equipos, literalmente se convirtieron en ladrillos, y tuvieron que ir a cada sitio para reemplazar los que lograron dañar”.

Cómo está el sector energético latinoamericano

En América Latina un factor positivo es que el sector energético es uno de los pocos que está regulado. Eso hace que las compañías trabajen en implementar los controles mínimos para cumplir con la regulación.

“Colombia tiene el Consejo Nacional de Operación (CNO), que es la entidad que genera los acuerdos para regular cómo las compañías tienen que implementar ciberseguridad. Chile y Brasil son otros ejemplos, pero aparte de estos son pocos los países que tienen un marco regulatorio que incorpora la ciberseguridad”, dice Suzuki.

Recomendaciones para blindar la operación

El ejecutivo señala que hay tres áreas importantes donde las compañías tienen que estar preparadas. La primera es tener una buena segmentación digital del mundo corporativo con el mundo productivo.

“Muchas veces nos encontramos con que la red está compartida, el mismo servidor de correos comparte la misma red con el servidor SCADA que controla la producción. El riesgo es que, si alguien logra entrar por un sistema, un archivo de office infectado inmediatamente puede brindar acceso al sistema SCADA. Entonces, con segmentación, aunque todo vaya mal en el área IT, la OT seguirá funcionando”, dice.

La segunda es la parte de accesos. “Vemos que todavía se brinda acceso remoto a un tercero de forma insegura. Y aunque hay herramientas para controlarlo, no da garantías de que la persona que está del otro lado no está utilizando una máquina infectada. Entonces, controlar el acceso de terceros o de personas remotas es el número dos.”

La tercera es pensar que quizá el problema ya esté dentro de la red. Por ejemplo, un usuario o un técnico que para hacer mantenimiento de una máquina instala o enchufa una memoria USB infectada.

“Tener formas de proteger los sistemas desde adentro para garantizar que las máquinas estén protegidas, sería el tema número tres para tener un conjunto básico de herramientas de ciberseguridad implementadas”, señala.

La IA: aumento exponencial del riesgo

Pero lo peor está por verse. La llegada de la Inteligencia Artificial (IA) multiplicó exponencialmente los ataques. Según Suzuki, Fortinet, con presencia en 150 países, atiende diariamente más de un billón de ciberataques generados con IA.

“La IA está cambiando en general todas las vidas, y en particular tiene impactos en el mundo de la ciberseguridad. Y una de las recomendaciones es evaluar cómo utilizar la IA para la defensa.

“Los ciberatacantes tienen una ventaja, porque pueden implementar y si les va mal intentan otra y otra vez. Para los ciberdelincuentes, un intento exitoso es suficiente, mientras que para quien está en la defensa tiene que tener varias capas de protección y ser exitoso en todas ellas”, dice Suzuki.

La IA potencia la probabilidad de que los atacantes descubran vulnerabilidades de una forma más rápida. Esto es importante para las empresas del sector energético, porque es una infraestructura crítica para los países. El objetivo es utilizar la IA para no ser impactados por esos ataques.

Polonia logró sortearlo en el pasado 31 de diciembre, pero ningún país debería sentirse seguro.

En defensa de Ecopetrol

En un momento en que Colombia necesita certezas sobre su seguridad energética, su estabilidad fiscal y su hoja de ruta hacia la transición, decisiones de esta envergadura no pueden explicarse a medias.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Si ponemos en contexto el envío por parte del Ministerio de Hacienda y Crédito Público al Congreso de la República del Plan indicativo de enajenación de activos estratégicos de ECOPETROL, valorados en $50 billones, es evidente que la intención del actual gobierno es la de rematar la empresa, desguazarla. 

Se equivocan quienes ingenuamente creen que este Plan indicativo responde a un ejercicio ritual que, como el actual, lo han hecho los demás gobiernos que le han antecedido a Gustavo Petro, subestimando su propósito o mejor su despropósito de dar este paso en falso. No olvidemos el adagio: una cosa es con guitarra y otra es con violín.

Ya le había pedido el presidente Petro al presidente de la empresa Ricardo Roa hacerle un “exorcismo para quitarse el petróleo de la cabeza y meterse a la inteligencia artificial”. Afortunadamente, Roa no le paró bolas. 

Empresas como HOCOL en exploración, CENIT y OCENSA en transporte de crudo, amén de REFICAR en refinación, son los ejes del Grupo empresarial ECOPETROL. Sin ellas queda reducida a un cascarón. La única de las listadas que, a mi juicio, debe venderse es ISA, transportadora de energía, en la cual está interesada y le está proponiendo comprarla el Grupo Energía Bogotá (GEB).

Y, claro, no podía faltar la venta de su participación en el Permian (Texas, EE.UU.), en la que se ha empecinado con terquedad aragonesa, contra toda evidencia de su inconveniencia, simple y llanamente por razones eminentemente ideológicas. 

De todos modos, este es solo el comienzo de un largo proceso, que se inicia con su trámite en el Congreso y la posterior aprobación por parte de la Junta Directiva de ECOPETROL. Será la que tendrá la última palabra y será la que tendrá que responder ante la Contraloría General de la República, si su decisión va en detrimento del patrimonio de la Nación, que tiene en esta empresa un activo estratégico de la mayor importancia.

A Petro no le alcanza su período para matar la gallina de los huevos de oro, pero aspira a coger un nuevo aire en el próximo para consumarlo. Esto se definirá en las urnas. 

No hay que perder de vista que ECOPETROL es la principal fuente de financiamiento de la Nación, a la que le tributa en impuestos y le gira dividendos, al tiempo que a las entidades territoriales le gira por concepto de regalías, los cuales sumados ascienden, en promedio, a $35 billones anualmente. 

Como lo afirmó recientemente Ricardo Roa, pese a que en 2025 sus utilidades cayeron hasta los $9 billones, con una variación negativa cercana al 39.5% con respecto al año anterior, “en cuatro años estamos entregando unos $180 billones en transferencias a la Nación”. Sólo en 2025 dicha suma ascendió a los $35 billones.

Cabe preguntarse, si se prescinde de esta fuente de financiamiento del Estado, cuál otra vendría a ocupar su lugar. Porque no se nos puede olvidar que, como dice el campesino, uno no puede pretender comer carne y seguir tomando leche de la res que se sacrifica. Hay que emprender una cruzada en defensa de ECOPETROL, la joya de la corona.

En síntesis, el plan de enajenación de activos de ECOPETROL, tal como ha sido presentado, deja más preguntas que respuestas. En un momento en que Colombia necesita certezas —sobre su seguridad energética, su estabilidad fiscal y su hoja de ruta hacia la transición—, decisiones de esta envergadura no pueden explicarse a medias. Lo inexplicable no es que una empresa revise su portafolio, sino que lo haga sin ofrecer una justificación convincente ni un horizonte claro.

La pregunta de fondo es si este plan responde a una estrategia coherente con los desafíos de la transición energética o si, por el contrario, evidencia una falta de rumbo. Resulta paradójico que, mientras se insiste en la necesidad de acelerar la diversificación hacia energías limpias, se contemple la venta de activos sin que exista una hoja de ruta clara sobre cómo se reinvertirán esos recursos en proyectos que garanticen sostenibilidad y rentabilidad.

La experiencia internacional advierte sobre los peligros de desinvertir sin un propósito bien definido. En mercados volátiles, vender activos puede significar hacerlo a precios castigados, transfiriendo valor al comprador y debilitando la posición financiera de la empresa en el largo plazo. ¿Está Ecopetrol maximizando el valor de sus activos o simplemente reaccionando a presiones de corto plazo?

La falta de información también afecta la confianza de los inversionistas. La transparencia no es un accesorio, es un requisito. Sin ella, cualquier anuncio de enajenación se percibe como improvisado, alimentando la incertidumbre sobre la gobernanza corporativa y la dirección estratégica de la compañía.

No deja de ser irónico y hasta esquizofrénico, que sea este gobierno, que no disimula su animadversión por el sector privado y la codicia que le atribuye, el que propenda por la privatización de ECOPETROL. Ello sólo se explica por la obnubilación extrema a la que conduce el dogmatismo y el sectarismo, alentados por una concepción ideológica extrema.

Expresiones de Petro en el sentido que “el tiempo del petróleo se acabó; el petróleo y el gas ya no se van a vender en el mundo” y que por ello Colombia debe renunciar a él y dejar de producirlo, no pasa de ser una falacia, porque el mundo sigue consumiendo y va a seguir consumiendo por mucho tiempo el petróleo, como lo muestra la tendencia de la demanda.

Dicho de otra manera, mientras haya quien consuma petróleo habrá quien lo produzca. No podemos pensar con el deseo que el resto del mundo va a dejar de consumir el volumen de petróleo que Colombia se abstenga de producir.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

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