Colombia avanza en la digitalización de minería y energía

En Colombia, el sector energético lidera la digitalización con avances en analítica y medición inteligente, mientras la minería avanza de forma más gradual.

La transformación digital en los sectores minero y energético avanza en América Latina, impulsada por tecnologías como inteligencia artificial, automatización y analítica de datos. Sin embargo, Colombia aún presenta rezagos frente a otros países de la región, como Perú, especialmente en la adopción de soluciones digitales en el sector minero.

En la región, más del 22% de las compañías mineras reportan incrementos en productividad tras implementar tecnologías autónomas, junto con mejoras en eficiencia operativa, seguridad y gestión del riesgo. Estos avances reflejan una tendencia hacia modelos cada vez más intensivos en datos y automatización.

En Colombia, el sector energético muestra un mayor nivel de madurez digital, con iniciativas en medidores inteligentes, analítica en tiempo real y plataformas orientadas a la optimización del consumo y la eficiencia operativa.

En contraste, la minería avanza de manera más gradual, con proyectos puntuales de monitoreo remoto, sensorización y automatización de procesos, en un país donde aún persisten brechas relevantes en calidad y disponibilidad de conectividad, especialmente en territorios apartados.

A nivel global, la digitalización del sector energético podría generar ahorros superiores a los USD 500.000 millones anuales, lo que evidencia el potencial de estas tecnologías en industrias intensivas en infraestructura y operación continua.

No obstante, uno de los principales desafíos para el país es contar con una infraestructura tecnológica integral que acompañe este proceso de digitalización.

Este reto se da en un contexto donde el país registró cerca de 36.000 millones de intentos de ciberataques en 2024, de acuerdo con reportes de Fortinet, lo que incrementa la necesidad de conectividad robusta y baja latencia, pero también capacidades de ciberseguridad y operación tecnológica que permitan proteger la información, mitigar riesgos y garantizar la continuidad operativa de sistemas críticos, especialmente en operaciones remotas.

“Los sectores minero y energético están evolucionando hacia modelos altamente digitalizados y basados en datos, lo que exige infraestructura confiable y segura para soportar operaciones de misión crítica”, señala Jairo Guzmán, director de Mercadeo de InterNexa.

Pese a las brechas existentes, Colombia tiene la oportunidad de acelerar su transformación digital incorporando estas tecnologías desde etapas tempranas en nuevos proyectos, fortaleciendo su competitividad y avanzando hacia operaciones más eficientes, seguras y sostenibles.

En este escenario, la infraestructura digital deja de ser un soporte técnico y se convierte en un factor estratégico para la continuidad, competitividad y el desempeño del sector, al habilitar operaciones conectadas, resilientes y protegidas frente a los nuevos riesgos asociados a la digitalización.

IA y data centers: la resiliencia ya no se mide solo en uptime

El crecimiento de la inteligencia artificial eleva la criticidad de los centros de datos. Hoy las fallas ya no son aisladas, sino sistémicas.

El avance de la inteligencia artificial (IA) lleva a los centros de datos a un nivel de exigencia sin precedentes. El entrenamiento de modelos, el procesamiento masivo de información y las cargas de inferencia en tiempo real demandan mayor capacidad de cómputo y energía. En este escenario, la resiliencia de la infraestructura digital ya no se define solo por el uptime, sino por la capacidad de anticipar y gestionar riesgos en sistemas cada vez más interconectados.

Los incidentes no siempre se originan en la caída de un componente específico, sino en la interacción entre sistemas energéticos, infraestructura TI y plataformas de enfriamiento. Luis Santamaría, Cloud and Service Provider Segment Leader de Schneider Electric, explica que esta interdependencia obliga a replantear la gestión de estas infraestructuras.

“Los centros de datos han evolucionado hacia sistemas altamente interdependientes. Un evento en energía puede afectar el enfriamiento, y un problema térmico puede impactar directamente en la capacidad de procesamiento”, señala.

Actualmente existen cerca de 10.000 centros de datos en 164 países, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), aunque su distribución es desigual. América Latina y el Caribe concentran apenas el 4,8% de esta infraestructura, lo que evidencia la brecha tecnológica y el potencial de crecimiento regional.

De fallas aisladas a fallas sistémicas

Uno de los principales cambios en la industria es el paso de incidentes puntuales a fallas sistémicas, donde distintos subsistemas interactúan y generan efectos en cadena. Por ejemplo, un aumento repentino en la carga de procesamiento puede elevar la temperatura del hardware. El sistema de enfriamiento responde con mayor actividad, por lo que una gestión y mantenimiento optimizada mejorará su rendimiento energético, permitiendo una operación más eficiente y resiliente.

Si la gestión energética no está alineada con la operación, el equilibrio del sistema puede verse comprometido. “Hoy vemos más riesgo sistémico: no falla un componente, sino la interacción entre los sistemas. Energía, cooling, TI y automatización están tan interconectados que cualquier desajuste puede escalar rápidamente en un problema operativo”, advierte Santamaría.

Durante años, la continuidad operativa se basó en la redundancia: duplicar sistemas críticos o instalar generadores de respaldo. Estas medidas siguen siendo importantes, pero ya no son suficientes. Los centros de datos modernos generan grandes volúmenes de información sobre consumo energético, temperatura y comportamiento de las cargas de trabajo. Analizar esos datos permite anticipar riesgos y mejorar la toma de decisiones.

Sin embargo, Santamaría señala que el uso de esta información aún es limitado. “Si somos honestos como industria, todavía hay mucho uso reactivo en los datos. Tenemos sensores y monitoreo en tiempo real muy potentes, pero en muchos casos se utilizan solo para ver alarmas y no para anticipar decisiones”, afirma.

Datos para anticipar riesgos

El desafío consiste en usar esos datos para anticipar escenarios operativos. Este cambio ocurre en un contexto de fuerte expansión del sector. El informe Latin America Data Center Market Landscape 2024 proyecta que los centros de datos de colocation y edge crecerán más de 25% anual en la región hasta 2026, impulsados por servicios cloud, analítica avanzada e IA.

La resiliencia de los centros de datos adquiere mayor relevancia por su rol en la economía digital. Estas infraestructuras sostienen servicios financieros, comercio electrónico, telecomunicaciones, sistemas de salud, entre otras industrias. Al mismo tiempo, la IA impulsa nuevas inversiones en infraestructura tecnológica. Países como China han anunciado más de US$ 70 000 millones destinados al desarrollo de centros de datos, mientras grandes empresas tecnológicas construyen instalaciones cada vez más potentes para operar modelos de IA a escala global.

Este crecimiento exige modernizar sistemas de energía, enfriamiento, conectividad y monitoreo. “La resiliencia ya no solo se define como uptime, sino como capacidad de adaptación: entender cómo responde el sistema completo ante nuevos escenarios y tomar decisiones antes de que el incidente ocurra”, concluye Santamaría.

En un contexto de crecimiento acelerado de la IA y de mayor dependencia de la infraestructura digital, los centros de datos enfrentan un reto claro: pasar de reaccionar ante fallas a anticiparlas. La resiliencia del futuro no dependerá solo de tener más respaldo técnico, sino de comprender cómo interactúan los sistemas que sostienen la operación digital.

Una alerta temprana

La demanda de energía viene creciendo a un ritmo de 2,6% anual, de tal suerte que el SIN no cuenta con margen de maniobra.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Una vez más se asoma amenazante el fenómeno de El Niño, con su consabida temporada de sequía. Este es uno de los dos fenómenos extremos que caracteriza la variabilidad climática, el otro es el de La Niña, la cual se asocia con altas precipitaciones y una ola invernal.

Dichos fenómenos extremos no guardan ninguna periodicidad, sus ciclos son imprevisibles, pero sí son recurrentes, cada vez son más frecuentes, al tiempo que su intensidad y duración son cada vez mayores.

Como pocas veces, en esta ocasión, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de EEUU y el Centro Europeo de Previsión Meteorológica a Plazo Medio (ECMWF) coinciden en su pronóstico de una probabilidad de que se presente el fenómeno de El Niño de un 80% en el segundo semestre de 2026. Ello, de acuerdo con sus modelos climáticos, los cuales les permite hacer estas predicciones con cierta antelación. 

Preocupa sobre manera lo que advierte el profesor de Ciencias Atmosféricas de la universidad estatal de Nueva York, en Albany, citado por The Washington Post, que en esta oportunidad se trataría de un Super Niño, “el evento de El Niño más fuerte en 140 años”.

Lo grave para Colombia es que, de cumplirse este pronóstico, el país no está preparado para enfrentarlo, particularmente el sector energético atraviesa por su peor crisis.

Por fortuna, en esta oportunidad el ministro Edwin Palma, a diferencia del negacionismo de su antecesor Andrés Camacho, quien estuvo a punto de llevar al país a un apagón por su imprevisión en el pasado Niño de 2024, ha asumido una actitud proactiva: “Toca anticipar y prepararnos… tenemos la responsabilidad de garantizar la energía y el gas para los hogares colombianos y la industria”, dijo.

Veamos: el Sistema Interconectado Nacional (SIN) tiene un déficit del 2% en 2026 y se proyecta 3,5% para 2027 de oferta de energía firme (OEF), debido al atraso en la ejecución y entrada de proyectos clave tanto de generación (se necesitan hasta 2.500 MW adicionales) como de transmisión, para evitar el entrampamiento de la generación. 

Además, la demanda de energía viene creciendo a un ritmo de 2,6% anual, de tal suerte que el SIN no cuenta con margen de maniobra. Con un agravante, con fenómeno de El Niño, en condiciones de hidrología crítica y ante el bajo nivel de los embalses, tocaría apelar al parque térmico de generación que le sirve de respaldo a las hídricas y se requeriría importar más gas, en momentos en los que la capacidad de importación es limitada. Su provisión, así como los precios del gas licuado, a nivel internacional se está complicando por el conflicto en Oriente Próximo. 

Al déficit de oferta de energía firme (OEF) y a las dificultades para el abastecimiento de combustibles a las térmicas se viene a sumar la crisis financiera que afrontan las empresas comercializadoras de energía, por el impago por parte del Gobierno Nacional de la deuda por los subsidios al consumo de energía que ya supera los $3,6 billones, que amenaza con extenderse a las empresas generadoras, a las que la intervenida Air e les debe más de $2 billones. 

Tanto más, dada la baja resiliencia del SIN, habida cuenta que la generación hídrica, que es la que se verá más impactada por El Niño, participa en más del 60% de la capacidad instalada y, de contera, de los 23 embalses con los que cuenta el país, solo uno de ellos, el del Peñol en Antioquia, que sirve a la hidroeléctrica de Guatapé, tiene una capacidad de regulación mayor a un año, las demás no superan los cuatro meses. De manera que una sequía prolongada apaga el país. 

Tal situación no era inevitable, obedece a la imprevisión, a la improvisación y al chamboneo en este y en anteriores gobiernos, que han impedido que la expansión de la capacidad instalada de generación y de transmisión de energía se dé al mismo ritmo de crecimiento de la demanda.

Sobre todo, el estancamiento de los proyectos de energía eólica en La Guajira, que compromete 2.400 MW, los cuales vendrían a robustecer y a diversificar aún más nuestra matriz eléctrica, garantizando una mayor firmeza y confiabilidad del sistema y, de contera, la tornaría más resiliente frente al fenómeno de El Niño, toda vez que tanto la energía eólica como la solar tienen la propiedad de ser contra cíclicas.

Es urgente superar estos impases, tanto más en cuanto que, como se prevé, la demanda por energía va a seguir creciendo exponencialmente por cuenta de la inteligencia artificial y sus centros de datos, que demandan tanta energía, que ya proliferan por todo el mundo.

Estamos en presencia de lo que los expertos denominan la “tiranía del 24/7”, debido a que los algoritmos de la inteligencia artificial no descansan, no tienen horario ni calendario, requiriendo el suministro de energía eléctrica de manera continua, sin interrupciones, firme y, lo que es más importante, masiva, ya que, según Goldman Sach, el consumo de energía hacia 2030 crecerá el 175%.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Reficar estrena planta para solidificar azufre

La unidad tiene una capacidad operativa de 1.000 toneladas diarias. Es la primera planta de este tipo que funciona en el país.

La Refinería de Cartagena marca un nuevo hito para el Grupo Ecopetrol, con la entrada en operación de la primera planta de peletizado húmedo de azufre del país, que fortalece la eficiencia de la refinería, la sostenibilidad ambiental y la diversificación de nuevos negocios.

Esta nueva unidad de proceso permite transformar el azufre líquido, que se genera como subproducto de la operación de refinación, en pellets o bolitas de azufre sólido, lo que facilita una operación más limpia, segura y ambientalmente responsable, al tiempo que incrementa la flexibilidad en la disposición del azufre producido en la Refinería y su entrega al mercado.

La planta cuenta con una capacidad operativa de 1.000 toneladas diarias de azufre sólido. De este volumen, se proyecta la exportación directa, por parte de Ecopetrol, de 600 toneladas mensuales. El resto de la producción se destinará al mercado colombiano para el desarrollo de productos agrícolas, farmacéuticos, químicos e industriales.

“Es una oportunidad para generar una nueva línea de negocio para el segmento de refinación, con el que se puede cubrir el 70% del mercado nacional y exportar los excedentes; son productos de calidad internacional, lo que abre mercados tan exigentes como el europeo. Es un hito importante para Ecopetrol”, dijo el presidente (e) de Ecopetrol, Juan Carlos Hurtado.

Actualmente, la refinería de Cartagena produce azufre líquido que se distribuye en el mercado nacional a un grupo reducido de clientes. Con la transformación del producto en pellets o azufre sólido, la compañía amplía su capacidad logística e incrementa el cubrimiento del mercado nacional y su abanico de posibilidades a nuevos mercados internacionales.

Juan Manuel Rojas, reelegido presidente del Consejo Directivo de Naturgas

Durante la reunión del Consejo Directivo de la Asociación Colombiana de Gas Natural (NATURGAS), sus miembros ratificaron a Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas, como presidente del Consejo del gremio.

La decisión da continuidad al liderazgo de Rojas durante tres años consecutivos, que ha permitido consolidar una agenda sectorial enfocada en la seguridad energética del país y el aporte del gas natural a la agregación energética.

“Asumo esta continuidad con el compromiso de seguir fortaleciendo el trabajo gremial de Naturgas, promoviendo el diálogo técnico y constructivo con el Gobierno y los actores del sector, y consolidando el papel del gas natural como un habilitador clave del desarrollo energético y social del país”, manifestó Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas.

Rojas se ha desempeñado desde 2021 como presidente de Promigas y cuenta con una amplia trayectoria en el sector energético. A lo largo de su carrera ha ocupado cargos directivos, ha sido consultor, docente y conferencista en reconocidas universidades. Su mayor fortaleza es el conocimiento integral de los diferentes segmentos de la cadena de valor del gas natural y su capacidad para articular visiones técnicas, empresariales y de política pública.

“La continuidad de Juan Manuel Rojas en la presidencia del Consejo Directivo de Naturgas nos permite dar estabilidad y coherencia a la agenda del sector en un momento clave para el país. Su experiencia y visión seguirán guiando el trabajo gremial para fortalecer el papel del gas natural como aliado de la agregación energética y del bienestar de millones de colombianos”, aseguró Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

El carbón es clave para que Colombia no se apague

Frente a la alta probabilidad de un nuevo fenómeno de El Niño para finales de 2026, la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) y la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón) reiteran la importancia estratégica del carbón y la complementariedad de fuentes para garantizar la seguridad energética del país.

Ante un panorama retador para el sector eléctrico colombiano por la posible ocurrencia de un nuevo Fenómeno de El Niño, la estrechez en la oferta de gas natural y la situación financiera de algunos agentes de la cadena, la generación térmica a partir de carbón se ofrece como un respaldo confiable, disponible y continuo que asegura el suministro de energía eléctrica.

“El parque termoeléctrico del país que utiliza carbón ha demostrado su capacidad para responder de manera oportuna y eficiente en momentos de estrés del sistema eléctrico, llegando a aportar hasta el 18% de la generación diaria de electricidad en el fenómeno de El Niño 2023-2024”, señaló Alejandro Castañeda, presidente de ANDEG.

Afirmó también que, con cerca de 1.653 MW de capacidad instalada, con lo que podrían atenderse las necesidades de electricidad de Antioquia, se generaron hasta 37 GWh-día de energía durante dicha coyuntura y se alcanzaron consumos máximos de carbón por cerca de 18.000 toneladas diarias.

“El carbón es una pieza fundamental en la formación de precios en el mercado eléctrico mayorista, dado que constituye una señal de referencia para el mercado de contratos de mediano y corto plazo de energía eléctrica”, agregó Castañeda.

Adicionalmente, ANDEG y Fenalcarbón destacan que Colombia posee las reservas de carbón más grandes de América Latina, siendo un recurso disponible a bajo costo.

“La actividad carbonífera genera más de 650.000 empleos directos e indirectos en toda la cadena de valor, impulsando el desarrollo de proveedores locales y contribuyendo significativamente a los ingresos fiscales de municipios y departamentos”, destacó Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón.

En regiones como Boyacá, Cundinamarca, Norte de Santander, Santander y Córdoba, la minería de carbón, en especial la pequeña y mediana, cumple un papel esencial en la estabilidad social y económica regional, además de aportar más del 80% de las regalías mineras del país.

En este sentido, los gremios hacen un llamado a reconocer la relevancia del carbón dentro de una política energética equilibrada que promueva la complementariedad de fuentes y asegure condiciones adecuadas para la continuidad de la operación térmica.

“Aprovechar de manera estratégica el carbón es fundamental para garantizar energía suficiente, confiable y asequible para todos los colombianos”, concluyeron los gremios.

Silvana Habib, nueva directora Ejecutiva de Asoenergía

La Asamblea General de Asoenergía, en su sesión ordinaria del 20 de marzo de 2026, eligió a su nueva Directora Ejecutiva, Silvana Habib Daza, en reemplazo de Sandra Fonseca Arenas, quien se desempeñó en el cargo hasta diciembre de 2025.

La Asamblea General de la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía Industriales y Comerciales (Asoenergía), nombró a Silvana Habib Daza como nueva Directora Ejecutiva, en reemplazo de Sandra Stella Fonseca Arenas, quien se desempeñó en el cargo hasta diciembre del 2025 y estuvo en este rol por más de cinco años.

Silvana Habib es abogada en Ciencias Políticas de la Universidad Santo Tomás, cuenta con una especialización en Gestión Pública de la Universidad de los Andes y una maestría en Derecho de la Empresa y Negocios Internacionales de la Universidad Católica de Ávila en España.

Ha tenido una amplia trayectoria en el sector privado y público, donde ha sido asesora del Ministerio de Justicia y del Derecho y asesora de Presidencia de la República, donde participó en la creación del sistema de gestión especial de los Proyectos de Interés Nacional y Estratégicos (PINES); también asumió durante cinco años la presidencia de la Agencia Nacional de Minería, donde lideró el proceso de transformación y modernización institucional.

También fue vicepresidente de Operaciones y Sostenibilidad de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), y su último cargo fue en Colombia Natural Resources, como vicepresidente Legal de Asuntos Corporativos de este grupo empresarial dedicado a la minería y al desarrollo de infraestructura portuaria y ferroviaria.

“Asumo la dirección con la convicción de que Colombia necesita hoy un sector energético sólido, confiable y con reglas claras que permitan garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Desde el gremio, impulsaremos una agenda basada en criterios técnicos y en la realidad del país, enfocada en la seguridad energética, la sostenibilidad financiera del sistema y una transición energética viable. Seguiremos fortaleciendo la interlocución con el Gobierno y los diferentes actores, de una manera informada, respetuosa y constructiva, que ayude a la estabilidad y confianza del sector y al bienestar de los usuarios,” comentó Habib.

El portazo del ministro

Lo que está en juego es la autonomía del Banco de la República. Y esta no es un dogma vacío ni una reliquia institucional: es un pilar de la estabilidad macroeconómica que ha demostrado su valía a lo largo del tiempo.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

En un hecho inédito, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Germán Ávila, renunció a seguir participando en la Junta del Banco de la República, por no compartir su decisión de incrementar la tasa de intervención 100 puntos básicos hasta los 11,25%, mediante, según él, “la utilización de esa mayoría poco legítima”. 

Como lo ha advertido el gerente del Banco, Leonardo Villar, dicha decisión obedece a que “las expectativas de inflación se mantienen elevadas”. No obstante, a ello ripostó el ministro espetando que “eso es pura paja”. Ese es el nivel del debate planteado por él.

Pero, la verdad sea dicha, si el gobierno no le quita el pie al acelerador al gasto, como se lo ha requerido el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) en forma reiterada, le toca al Banco de la República, como contra fómeque, activar el freno de emergencia para frenar la inflación, ahora atizada además por la guerra del Golfo Pérsico, apelando a su principal herramienta de la política monetaria tendiente a meter en cintura a la inflación. 

No han faltado voces de quienes, en auxilio de la postura del ministro Ávila y sus denuestos contra quienes se apartaron de sus designios, traen a colación el hecho de que el Banco Central Europeo, que preside Cristine Lagarde, y la Reserva Federal de EEUU, que preside Jerome Powell, han cedido a la tentación de subir las tasas y han preferido mantenerlas estables.

Empero, a ninguna de las dos juntas de esos bancos centrales les ha tocado lidiar con el desbordamiento del gasto público por parte de sus gobiernos ni con un endeudamiento inusitado para insuflarlo, como sí le ha tocado a la actual Junta del Banco.

En efecto, desoyendo los llamados del CARF, el gobierno ha seguido gastando desenfrenadamente, sobre todo en burocracia y contratos adjudicados a dedo aceitando su maquinaria electoral. En vísperas de la entrada en vigencia la Ley 996 de 2005, de garantías, se firmaron más de 521.000 contratos directos por entidades estatales, según reportó la Contraloría. Esta contratación masiva sumó un valor superior a los $32,88 billones de pesos en enero, generando hallazgos y preocupación por la velocidad de la contratación.

Se constituyó en piedra de escándalo el caso que reveló la Unidad Investigativa de El Tiempo, que tuvo que recurrir a un derecho de petición para acceder a una información muy comprometedora que da cuenta del sinnúmero de contratos firmados por entidades del Gobierno central, sin mediar licitación o convocatoria pública, con Juntas de Acción Comunal, cabildos y resguardos indígenas por valor de $31 billones. Y ni se diga lo que ha pasado con el endeudamiento. Este último pasó de $1.031 billones en enero de 2025 a $1.205 billones, $170 billones más en solo un año.

Hay que traer a colación también el exagerado incremento en el salario mínimo legal. Mientras las centrales obreras pedían un incremento del 16%, que muchos analistas consideraron desproporcionado, la munificiencia del Gobierno fue mucho más generosa y lo elevó en 23,78%, 7,78 puntos porcentuales por encima de la aspiración de los trabajadores. Todas estas son presiones que alimentan las “expectativas de inflación”, como lo delata el gerente Villar.

Los tiempos en los que la Junta Monetaria, que manejaba la política monetaria y cambiaria, era un apéndice del Ministerio de Hacienda, los dejó atrás la Constituyente de 1991, al otorgarle dichas facultades a la Junta de un Banco de la República autónomo.

Como afirmó en su momento el renombrado hacendista y delegado a la Asamblea Nacional Constituyente Alfonso Palacios Ruda, “por fin en la Constitución se va a enterrar el leviatán, se va a enterrar ese monstruo que es la Junta Monetaria”. Y, en efecto, se le dio cristiana sepultura, aunque ahora se pretende resucitar su espíritu con actitudes como las del Ministro.

Lo que está en juego es la autonomía del Banco de la República. Y esta no es un dogma vacío ni una reliquia institucional: es un pilar de la estabilidad macroeconómica que ha demostrado su valía a lo largo del tiempo, aquí y en Cafarnaún.

Sin embargo, en medio de recientes cuestionamientos como los del presidente de la República Gustavo Petro, quien considera que “el Banco ha perdido su real independencia”, sólo por el hecho de no compartir su decisión, de la que participaron varios miembros de Junta que fueron designados por él mismo, de lo cual se arrepiente tardíamente por no plegarse a la posición minoritaria del ministro Ávila.

De acuerdo con la Carta, entre el Gobierno y la Junta Directiva del Banco Emisor debe existir coordinación, más no subordinación. Lo dijo claramente la Corte Constitucional en su Sentencia C – 426 de 2020: “La Corte ha reconocido que la Banca Central debe ejercer sus funciones bajo un amplio margen de libertad e independencia, sin injerencias de las ramas del poder público o de otros órganos del Estado, salvo las admisibles para asegurar la coordinación, y no está condicionada a las dinámicas electorales”.

Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y a quien nadie puede etiquetar de neoliberal, advierte que “cuando los gobiernos subordinan la política monetaria a sus necesidades fiscales o a cálculos de corto plazo, el resultado suele ser desastroso: inflación, pérdida de credibilidad y deterioro del bienestar general”.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Accionistas de Frontera Energy decidirán sobre la venta de activos a Parex

Si votan afirmativamente, el 30 de abril quedaría aprobada la venta de activos de exploración y producción de petróleo y gas de Frontera en Colombia.

Frontera Energy Corporation, con sede en Canadá, anunció que presentó su circular informativa en relación con la próxima reunión especial de Frontera de los titulares de las acciones comunes que se celebrará el 30 de abril de 2026, el mismo día y antes de la Asamblea General.

La Junta Extraordinaria se celebra para que los Accionistas consideren y voten una resolución especial que aprueba un plan de acuerdo en virtud del cual Parex Resources, a través de su filial Parex AcquisitionCo Inc, adquirirá todos los negocios upstream colombianos de Frontera, que consisten en todos los activos de exploración y producción de petróleo y gas en Colombia, su planta de tratamiento de agua por ósmosis inversa y su plantación de aceite de palma, por un precio de compra de US$500 millones pagaderos al cierre, más un pago contingente adicional de US$25 millones pagadero al lograr hitos de desarrollo específicos dentro de un período de hasta 12 meses.

La Junta Extraordinaria también se celebra para que los Accionistas consideren y voten una resolución especial para aprobar una reducción de la cuenta de capital de las Acciones por un importe total de hasta 647 millones de dólares canadienses (equivalente a aproximadamente 470 millones de dólares estadounidenses), con el fin de efectuar una posible distribución a los Accionistas a través de una devolución de capital relacionada con los ingresos netos en efectivo del Acuerdo con Parex.

Acerca de Frontera

Frontera Energy Corporation es una empresa pública canadiense dedicada a la exploración, desarrollo, producción, transporte, almacenamiento y venta de petróleo y gas natural en Sudamérica.

La compañía posee participaciones en 17 bloques de exploración y producción en Colombia (los activos que vendería a Parex), servicios de transporte por oleoducto y una terminal marítima multipropósito en Colombia (Puerto Bahía), además de otros activos fuera de Colombia, incluyendo su participación en Guyana.

Ecopetrol asume operación de la planta de gas de Gibraltar

Desde el primero de abril de 2026, Ecopetrol toma la operación de la planta de gas del campo Gibraltar, ubicada entre Toledo (Norte de Santander) y Cubará (Boyacá), con la terminación del contrato BOMT con la empresa Gas Gibraltar.

La planta, que fue diseñada, construida, operada y mantenida por la empresa Gas Gibraltar durante 15 años, pasa a hacer parte de los activos que opera la Gerencia General de Producción de Gas de Ecopetrol.

Actualmente, la planta despacha los 27 millones de pies cúbicos de gas natural por día que produce el campo Gibraltar, que abastecen a varias localidades de los departamentos de Santander, Norte de Santander y a la Refinería de Barrancabermeja.

“Al recibir la operación de la planta de gas del campo Gibraltar, Ecopetrol continúa y ratifica su compromiso con el suministro de gas natural desde los activos del Piedemonte Llanero”, expresó Héctor Leonardo Solarte Córdoba, gerente General de Producción de Gas de Ecopetrol.

Gibraltar está ubicada en el bloque Sirirí y hace parte de la Estrategia Integrada del Tren Piedemonte, que incluye los campos Cusiana, Cupiagua y Floreña, en el departamento de Casanare, donde se produce y suministra cerca del 50% del gas natural y del GLP que consume Colombia.

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