El carbón es clave para que Colombia no se apague

Frente a la alta probabilidad de un nuevo fenómeno de El Niño para finales de 2026, la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) y la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón) reiteran la importancia estratégica del carbón y la complementariedad de fuentes para garantizar la seguridad energética del país.

Ante un panorama retador para el sector eléctrico colombiano por la posible ocurrencia de un nuevo Fenómeno de El Niño, la estrechez en la oferta de gas natural y la situación financiera de algunos agentes de la cadena, la generación térmica a partir de carbón se ofrece como un respaldo confiable, disponible y continuo que asegura el suministro de energía eléctrica.

“El parque termoeléctrico del país que utiliza carbón ha demostrado su capacidad para responder de manera oportuna y eficiente en momentos de estrés del sistema eléctrico, llegando a aportar hasta el 18% de la generación diaria de electricidad en el fenómeno de El Niño 2023-2024”, señaló Alejandro Castañeda, presidente de ANDEG.

Afirmó también que, con cerca de 1.653 MW de capacidad instalada, con lo que podrían atenderse las necesidades de electricidad de Antioquia, se generaron hasta 37 GWh-día de energía durante dicha coyuntura y se alcanzaron consumos máximos de carbón por cerca de 18.000 toneladas diarias.

“El carbón es una pieza fundamental en la formación de precios en el mercado eléctrico mayorista, dado que constituye una señal de referencia para el mercado de contratos de mediano y corto plazo de energía eléctrica”, agregó Castañeda.

Adicionalmente, ANDEG y Fenalcarbón destacan que Colombia posee las reservas de carbón más grandes de América Latina, siendo un recurso disponible a bajo costo.

“La actividad carbonífera genera más de 650.000 empleos directos e indirectos en toda la cadena de valor, impulsando el desarrollo de proveedores locales y contribuyendo significativamente a los ingresos fiscales de municipios y departamentos”, destacó Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón.

En regiones como Boyacá, Cundinamarca, Norte de Santander, Santander y Córdoba, la minería de carbón, en especial la pequeña y mediana, cumple un papel esencial en la estabilidad social y económica regional, además de aportar más del 80% de las regalías mineras del país.

En este sentido, los gremios hacen un llamado a reconocer la relevancia del carbón dentro de una política energética equilibrada que promueva la complementariedad de fuentes y asegure condiciones adecuadas para la continuidad de la operación térmica.

“Aprovechar de manera estratégica el carbón es fundamental para garantizar energía suficiente, confiable y asequible para todos los colombianos”, concluyeron los gremios.

Silvana Habib, nueva directora Ejecutiva de Asoenergía

La Asamblea General de Asoenergía, en su sesión ordinaria del 20 de marzo de 2026, eligió a su nueva Directora Ejecutiva, Silvana Habib Daza, en reemplazo de Sandra Fonseca Arenas, quien se desempeñó en el cargo hasta diciembre de 2025.

La Asamblea General de la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía Industriales y Comerciales (Asoenergía), nombró a Silvana Habib Daza como nueva Directora Ejecutiva, en reemplazo de Sandra Stella Fonseca Arenas, quien se desempeñó en el cargo hasta diciembre del 2025 y estuvo en este rol por más de cinco años.

Silvana Habib es abogada en Ciencias Políticas de la Universidad Santo Tomás, cuenta con una especialización en Gestión Pública de la Universidad de los Andes y una maestría en Derecho de la Empresa y Negocios Internacionales de la Universidad Católica de Ávila en España.

Ha tenido una amplia trayectoria en el sector privado y público, donde ha sido asesora del Ministerio de Justicia y del Derecho y asesora de Presidencia de la República, donde participó en la creación del sistema de gestión especial de los Proyectos de Interés Nacional y Estratégicos (PINES); también asumió durante cinco años la presidencia de la Agencia Nacional de Minería, donde lideró el proceso de transformación y modernización institucional.

También fue vicepresidente de Operaciones y Sostenibilidad de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), y su último cargo fue en Colombia Natural Resources, como vicepresidente Legal de Asuntos Corporativos de este grupo empresarial dedicado a la minería y al desarrollo de infraestructura portuaria y ferroviaria.

“Asumo la dirección con la convicción de que Colombia necesita hoy un sector energético sólido, confiable y con reglas claras que permitan garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Desde el gremio, impulsaremos una agenda basada en criterios técnicos y en la realidad del país, enfocada en la seguridad energética, la sostenibilidad financiera del sistema y una transición energética viable. Seguiremos fortaleciendo la interlocución con el Gobierno y los diferentes actores, de una manera informada, respetuosa y constructiva, que ayude a la estabilidad y confianza del sector y al bienestar de los usuarios,” comentó Habib.

El portazo del ministro

Lo que está en juego es la autonomía del Banco de la República. Y esta no es un dogma vacío ni una reliquia institucional: es un pilar de la estabilidad macroeconómica que ha demostrado su valía a lo largo del tiempo.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

En un hecho inédito, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Germán Ávila, renunció a seguir participando en la Junta del Banco de la República, por no compartir su decisión de incrementar la tasa de intervención 100 puntos básicos hasta los 11,25%, mediante, según él, “la utilización de esa mayoría poco legítima”. 

Como lo ha advertido el gerente del Banco, Leonardo Villar, dicha decisión obedece a que “las expectativas de inflación se mantienen elevadas”. No obstante, a ello ripostó el ministro espetando que “eso es pura paja”. Ese es el nivel del debate planteado por él.

Pero, la verdad sea dicha, si el gobierno no le quita el pie al acelerador al gasto, como se lo ha requerido el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) en forma reiterada, le toca al Banco de la República, como contra fómeque, activar el freno de emergencia para frenar la inflación, ahora atizada además por la guerra del Golfo Pérsico, apelando a su principal herramienta de la política monetaria tendiente a meter en cintura a la inflación. 

No han faltado voces de quienes, en auxilio de la postura del ministro Ávila y sus denuestos contra quienes se apartaron de sus designios, traen a colación el hecho de que el Banco Central Europeo, que preside Cristine Lagarde, y la Reserva Federal de EEUU, que preside Jerome Powell, han cedido a la tentación de subir las tasas y han preferido mantenerlas estables.

Empero, a ninguna de las dos juntas de esos bancos centrales les ha tocado lidiar con el desbordamiento del gasto público por parte de sus gobiernos ni con un endeudamiento inusitado para insuflarlo, como sí le ha tocado a la actual Junta del Banco.

En efecto, desoyendo los llamados del CARF, el gobierno ha seguido gastando desenfrenadamente, sobre todo en burocracia y contratos adjudicados a dedo aceitando su maquinaria electoral. En vísperas de la entrada en vigencia la Ley 996 de 2005, de garantías, se firmaron más de 521.000 contratos directos por entidades estatales, según reportó la Contraloría. Esta contratación masiva sumó un valor superior a los $32,88 billones de pesos en enero, generando hallazgos y preocupación por la velocidad de la contratación.

Se constituyó en piedra de escándalo el caso que reveló la Unidad Investigativa de El Tiempo, que tuvo que recurrir a un derecho de petición para acceder a una información muy comprometedora que da cuenta del sinnúmero de contratos firmados por entidades del Gobierno central, sin mediar licitación o convocatoria pública, con Juntas de Acción Comunal, cabildos y resguardos indígenas por valor de $31 billones. Y ni se diga lo que ha pasado con el endeudamiento. Este último pasó de $1.031 billones en enero de 2025 a $1.205 billones, $170 billones más en solo un año.

Hay que traer a colación también el exagerado incremento en el salario mínimo legal. Mientras las centrales obreras pedían un incremento del 16%, que muchos analistas consideraron desproporcionado, la munificiencia del Gobierno fue mucho más generosa y lo elevó en 23,78%, 7,78 puntos porcentuales por encima de la aspiración de los trabajadores. Todas estas son presiones que alimentan las “expectativas de inflación”, como lo delata el gerente Villar.

Los tiempos en los que la Junta Monetaria, que manejaba la política monetaria y cambiaria, era un apéndice del Ministerio de Hacienda, los dejó atrás la Constituyente de 1991, al otorgarle dichas facultades a la Junta de un Banco de la República autónomo.

Como afirmó en su momento el renombrado hacendista y delegado a la Asamblea Nacional Constituyente Alfonso Palacios Ruda, “por fin en la Constitución se va a enterrar el leviatán, se va a enterrar ese monstruo que es la Junta Monetaria”. Y, en efecto, se le dio cristiana sepultura, aunque ahora se pretende resucitar su espíritu con actitudes como las del Ministro.

Lo que está en juego es la autonomía del Banco de la República. Y esta no es un dogma vacío ni una reliquia institucional: es un pilar de la estabilidad macroeconómica que ha demostrado su valía a lo largo del tiempo, aquí y en Cafarnaún.

Sin embargo, en medio de recientes cuestionamientos como los del presidente de la República Gustavo Petro, quien considera que “el Banco ha perdido su real independencia”, sólo por el hecho de no compartir su decisión, de la que participaron varios miembros de Junta que fueron designados por él mismo, de lo cual se arrepiente tardíamente por no plegarse a la posición minoritaria del ministro Ávila.

De acuerdo con la Carta, entre el Gobierno y la Junta Directiva del Banco Emisor debe existir coordinación, más no subordinación. Lo dijo claramente la Corte Constitucional en su Sentencia C – 426 de 2020: “La Corte ha reconocido que la Banca Central debe ejercer sus funciones bajo un amplio margen de libertad e independencia, sin injerencias de las ramas del poder público o de otros órganos del Estado, salvo las admisibles para asegurar la coordinación, y no está condicionada a las dinámicas electorales”.

Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y a quien nadie puede etiquetar de neoliberal, advierte que “cuando los gobiernos subordinan la política monetaria a sus necesidades fiscales o a cálculos de corto plazo, el resultado suele ser desastroso: inflación, pérdida de credibilidad y deterioro del bienestar general”.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Accionistas de Frontera Energy decidirán sobre la venta de activos a Parex

Si votan afirmativamente, el 30 de abril quedaría aprobada la venta de activos de exploración y producción de petróleo y gas de Frontera en Colombia.

Frontera Energy Corporation, con sede en Canadá, anunció que presentó su circular informativa en relación con la próxima reunión especial de Frontera de los titulares de las acciones comunes que se celebrará el 30 de abril de 2026, el mismo día y antes de la Asamblea General.

La Junta Extraordinaria se celebra para que los Accionistas consideren y voten una resolución especial que aprueba un plan de acuerdo en virtud del cual Parex Resources, a través de su filial Parex AcquisitionCo Inc, adquirirá todos los negocios upstream colombianos de Frontera, que consisten en todos los activos de exploración y producción de petróleo y gas en Colombia, su planta de tratamiento de agua por ósmosis inversa y su plantación de aceite de palma, por un precio de compra de US$500 millones pagaderos al cierre, más un pago contingente adicional de US$25 millones pagadero al lograr hitos de desarrollo específicos dentro de un período de hasta 12 meses.

La Junta Extraordinaria también se celebra para que los Accionistas consideren y voten una resolución especial para aprobar una reducción de la cuenta de capital de las Acciones por un importe total de hasta 647 millones de dólares canadienses (equivalente a aproximadamente 470 millones de dólares estadounidenses), con el fin de efectuar una posible distribución a los Accionistas a través de una devolución de capital relacionada con los ingresos netos en efectivo del Acuerdo con Parex.

Acerca de Frontera

Frontera Energy Corporation es una empresa pública canadiense dedicada a la exploración, desarrollo, producción, transporte, almacenamiento y venta de petróleo y gas natural en Sudamérica.

La compañía posee participaciones en 17 bloques de exploración y producción en Colombia (los activos que vendería a Parex), servicios de transporte por oleoducto y una terminal marítima multipropósito en Colombia (Puerto Bahía), además de otros activos fuera de Colombia, incluyendo su participación en Guyana.

Ecopetrol asume operación de la planta de gas de Gibraltar

Desde el primero de abril de 2026, Ecopetrol toma la operación de la planta de gas del campo Gibraltar, ubicada entre Toledo (Norte de Santander) y Cubará (Boyacá), con la terminación del contrato BOMT con la empresa Gas Gibraltar.

La planta, que fue diseñada, construida, operada y mantenida por la empresa Gas Gibraltar durante 15 años, pasa a hacer parte de los activos que opera la Gerencia General de Producción de Gas de Ecopetrol.

Actualmente, la planta despacha los 27 millones de pies cúbicos de gas natural por día que produce el campo Gibraltar, que abastecen a varias localidades de los departamentos de Santander, Norte de Santander y a la Refinería de Barrancabermeja.

“Al recibir la operación de la planta de gas del campo Gibraltar, Ecopetrol continúa y ratifica su compromiso con el suministro de gas natural desde los activos del Piedemonte Llanero”, expresó Héctor Leonardo Solarte Córdoba, gerente General de Producción de Gas de Ecopetrol.

Gibraltar está ubicada en el bloque Sirirí y hace parte de la Estrategia Integrada del Tren Piedemonte, que incluye los campos Cusiana, Cupiagua y Floreña, en el departamento de Casanare, donde se produce y suministra cerca del 50% del gas natural y del GLP que consume Colombia.

Colombia: Producción de petróleo y gas sigue en picada

Mientras el mundo demanda más hidrocarburos por los conflictos en Europa y Medio Oriente, Colombia sigue marchitando su industria, dependiendo cada vez más de las importaciones.

Ante la negativa del gobierno de firmar nuevos contratos de exploración y producción y ante el agotamiento de los campos, Colombia ve cómo año a año la producción de hidrocarburos viene cayendo de forma sostenida.

En efecto, febrero de 2026 cerró con una producción fiscalizada de gas de 1.162 millones de pies cúbicos diarios (MPCD), el nivel más bajo registrado desde 2012.

En términos interanuales, esto representa una variación de -10,2% (-132,2 MPCD) frente a febrero de 2025, cuando se reportaron 1.294 MPCD. La contracción se concentró principalmente en cuatro departamentos. Casanare, que registró una reducción de 50,5 MPCD (-6,1%), seguido por Sucre, con 42,5 MPCD (-43,0%). Por su parte, Boyacá y Atlántico registraron caídas de 12,7 MPCD (-30,1%) y 8,8 MPCD (-59,1%), respectivamente, señala el más reciente informe de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol).

En línea con lo anterior, el gas comercializado promedió 695 MPCD en febrero de 2026. Esto es una reducción de -15,7% (-129 MPCD) frente a febrero de 2025, cuando alcanzó 824 MPCD.

Cabe señala que en diciembre de 2024 Colombia perdió la autosuficiencia en gas natural y desde entonces ha venido importando buena parte de la molécula para atender el mercado regulado y no regulado.

En febrero de 2026 las importaciones promedio de gas natural fueron de 193 MPCD, equivalentes al 21,7% del gas comercializado en el país, para una disponibilidad total de gas de 888 MPCD.

Así, entre enero y febrero de 2026, el promedio diario de importaciones de gas fue de 183,2 MPCD, lo que representa un incremento anual de 13,3% (+21,4 MPCD).

Petróleo también a la baja

En febrero de 2026, la producción promedio diaria de petróleo fiscalizado en Colombia fue 735 mil barriles por día (KBPD), lo que representa una disminución del 2,7% frente a febrero de 2025 (20,7 KBPD menos).

Según la ANH, la variación mensual se explicó por factores operativos y de entorno, asociados al relacionamiento con comunidades y a la gestión de activos (condiciones propias de la madurez de los campos, incluyendo la declinación natural).

Inversión Extranjera Directa

Según el Banco de la República, en 2025 la Inversión Extranjera Directa (IED) en Colombia se ubicó en 11.469 millones de dólares (MUSD), lo que representa una disminución del 16,2% frente a 2024 (-2.215 MUSD). Esta reducción se explicó por la contracción de la IED dirigida a sectores diferentes al petrolero, que totalizó 8.971 MUSD y fue 22,8% inferior a la de 2024 (-2.647 MUSD).

Por su parte, la IED destinada al sector petrolero alcanzó 2.498 MUSD (21,8% del total), equivalente a un incremento del 20,9% frente a 2024 (+432 MUSD), cuando registró 2.066 MUSD.

De acuerdo con las proyecciones de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), la inversión total en E&P habría crecido 8% en 2025, al alcanzar 4.680 MUSD, es decir, 350 MUSD más que los 4.330 MUSD de 2024. Estas cifras no son directamente comparables con la IED del Banco de la República, que registra únicamente inversión proveniente del exterior; sin embargo, ambas lecturas son consistentes al mostrar un aumento.

Según la ACP, el crecimiento estaría explicado por la inversión destinada a producción (desarrollo de campos existentes), que habría aumentado 15% hasta 3.940 MUSD, mientras que la inversión en exploración se habría contraído 18% y se habría ubicado en 740 MUSD; de este monto, cerca del 80% correspondería a compromisos contractuales, más que a inversión voluntaria.

Gtd Perú, un data center de vanguardia en eficiencia energética y sostenibilidad

A medida que la demanda de servicios digitales continúa creciendo en América Latina, la región avanza hacia un modelo de infraestructura donde la eficiencia energética, la resiliencia y la sostenibilidad se convierten en factores clave.

En un panorama de acelerada transformación digital en la región, el desarrollo de infraestructura de centros de datos se consolida como un habilitador clave para sectores como banca, retail, salud, educación y servicios digitales.

En ese contexto, proyectos como el Data Center de Gtd Perú en Lurín reflejan cómo América Latina avanza hacia modelos de infraestructura más eficientes, resilientes y sostenibles.

Con una inversión inicial de USD 13 millones, la primera etapa del proyecto contempla 2 MW de potencia operativa y forma parte de un plan de expansión modular que, a lo largo de cuatro fases, permitirá alcanzar una capacidad total de 20 MW en una infraestructura que superará los 10.000 m².

Este tipo de desarrollos responde a la creciente demanda de servicios digitales en la región y a la necesidad de contar con plataformas robustas para soportar nuevas cargas de trabajo, incluyendo inteligencia artificial y servicios en la nube.

Este proyecto representa un hito no solo por su infraestructura de última generación, sino por su enfoque en sostenibilidad. La instalación integra soluciones de extremo a extremo de Schneider Electric, incluyendo tecnologías de media y baja tensión, distribución eléctrica, sistemas UPS, racks y climatización de alta disponibilidad.

Soluciones que permiten reducir hasta en 30 % la necesidad de refrigeración, prolongar la vida útil de los equipos y disminuir significativamente la huella de carbono, generando eficiencias operativas y ambientales.

Estas capacidades fueron clave para que el proyecto obtuviera la certificación Tier III en diseño y construcción, uno de los estándares más exigentes de la industria, que garantiza alta disponibilidad y resiliencia operativa para entornos críticos en múltiples sectores económicos.

“En operaciones para la alta disponibilidad es fundamental contar con soluciones confiables y escalables sin descuidar el medio ambiente. Schneider Electric nos ha permitido alcanzar un alto estándar tecnológico con una visión sostenible a largo plazo”, comentóMario Piana, gerente de Operaciones de Gtd Perú.

Por su parte, Luis Santamaría, líder del área de Cloud & Service Providers en Schneider Electric, destacó: “Contar con un portafolio integral en un data center de referencia en la región nos permite asegurar continuidad operativa, eficiencia energética, sostenibilidad y escalabilidad. Este tipo de proyectos demuestra cómo Latinoamérica está avanzando hacia una infraestructura digital más robusta y preparada para los desafíos actuales”.

Soluciones de extremo a extremo

Para fortalecer la seguridad y el monitoreo en tiempo real del data center, se incorporó EcoStruxure Data Center Expert, un software que permite supervisión centralizada, generación de reportes, notificaciones ante fallas y procesos de escalamiento automatizados, facilitando la toma de decisiones y garantizando la continuidad operativa.

En términos de eficiencia energética, el proyecto responde a uno de los principales desafíos de la industria: el consumo de energía en sistemas de climatización, que puede representar cerca del 40% del total en un centro de datos. Gracias al diseño de sistemas de enfriamiento de alta capacidad, se logró un 28% más de eficiencia en la misma área, optimizando el uso de recursos y reduciendo costos operativos.

Asimismo, se integró el sistema UPS trifásico Galaxy VXL, diseñado para entornos críticos, que alcanza niveles de eficiencia energética de hasta el 99%. Esta tecnología no solo minimiza el consumo eléctrico y las emisiones de carbono, sino que también permite el reemplazo de módulos sin interrumpir la operación, garantizando continuidad y seguridad en entornos de alta exigencia.

Proyectos como este reflejan cómo los centros de datos están evolucionando para responder a las nuevas necesidades del mercado, posicionando a Latinoamérica como un actor relevante en la transformación digital global.

Los subsidios en entredicho

El Gobierno Nacional no tiene la competencia para eliminar o reemplazar unilateralmente los subsidios de energía mediante decreto o acto administrativo.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

A propósito de los subsidios conviene dejar establecido que los mismos quedaron reglamentados en el artículo 99 de la Ley 142 de 1994 de servicios públicos, como “un descuento en el valor de la factura” de los usuarios más vulnerables, en este caso de los estratos 1, 2 y 3.

Ello dio lugar a la creación del Fondo de Solidaridad para Subsidios y Redistribución del Ingreso (FSSRI) mediante la Ley 286 de 1996, respondiendo a uno de los principios que rigen la prestación del servicio de energía: eficiencia, calidad, continuidad y solidaridad (artículo 87 de la Ley 142 de 1994).

Es importante destacar que dicho subsidio tiene por objeto garantizar el acceso efectivo de los más vulnerables al servicio público domiciliario, como lo consagra el 7º de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), vinculante para Colombia.

Es conveniente precisar que los receptores y beneficiarios de los subsidios son los usuarios y no las empresas, como lo insinuó en su momento el ex ministro de Minas y Energía Andrés Camacho, ellas lo aplican en las facturas y el Gobierno Nacional se obliga a reintegrarles el valor de los mismos y es lo que no ha venido haciendo hace más de un año.

Por enésima vez se pronunciaron los gremios del sector, secundados por los organismos de control alertando sobre el riesgo de un apagón financiero que puede ponerlas en aprietos, comprometiendo la prestación del servicio. Y no es para menos, ya que la deuda contraída con las empresas comercializadoras por parte del Estado, sólo por concepto de subsidios, es de $3,5 billones.

El ministro de Hacienda se ha mostrado renuente a girarles a las empresas comercializadoras lo adeudado y no es propiamente por falta de recursos sino por falta de voluntad política, ya que hacerlo no ha estado entre las prioridades del Gobierno, el cual, no obstante sus afugias fiscales, sí ha arbitrado recursos para asignárselos a juntas de acción comunal, cabildos indígenas y resguardos. Estamos hablando de una suma de $31 billones, diez veces la deuda insoluta de los subsidios.

En este caso, en un claro desacato a un fallo de la Corte Constitucional que declaró inexequibles los artículos 100 y 101 de la Ley 2294 de 2023 (PND), que facultaba al Gobierno para contratar en forma directa, como lo hizo en este caso suscribiendo 80.736 contratos, con “asociaciones público – populares.

El Gobierno Nacional, en cabeza del ministro de Minas y Energía Edwin Palma, en lugar de ponerse al día con las empresas comercializadoras y conjurar su crisis financiera, al anunciar con bombos y platillos el Programa Colombia Solar, ha dicho que “pasamos de subsidiar el consumo a promover la autogeneración de energía en los hogares”, instalándole paneles solares en sus techos.

Según quedó establecido en la Resolución 40159 del 16 de marzo de 2026, el usuario de los estratos 1, 2 y 3 que cobija la Ley 142 de 1994 sólo “mantendrá el derecho a los subsidios si llegado el caso el Programa Colombia Solar no cubre hasta el 100% del consumo básico de subsistencia”. De lo contrario se le despoja de ese derecho que está amparado en la Ley.

Según lo divulgado por el Ministerio de Minas y Energía, “se introduce la autogeneración de energía solar como una alternativa para cubrir el consumo básico de los hogares –tanto en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) como en las Zonas no Interconectadas (ZNI)–, reduciendo la dependencia de los subsidios tradicionales”. Esta opción, aunque loable y bien intencionada, ya que propende por el beneficio de los usuarios y aliviar la presión sobre el FSSRI, tiene sus retos técnicos que podrían limitar su alcance y sus reparos, especialmente sobre su pertinencia y su legalidad.

Es claro que el Gobierno Nacional no tiene la competencia para eliminar o reemplazar unilateralmente este subsidio mediante decreto o acto administrativo, ya que se trata de una política definida por Ley. Cualquier modificación estructural del subsidio requiere reforma legal aprobada por el Congreso.

Con este paso en falso que ha dado el Gobierno, los subsidios al consumo de energía quedan en entredicho.

En todo caso, aunque a nuestro juicio la puesta en marcha el programa Colombia Solar no releva al Gobierno Nacional de su responsabilidad  de cubrir el valor de los subsidios, al margen de la legalidad o la ilegalidad de su proceder, la primera prioridad para el gobierno entrante es el pago con premura, sin tardanza a las empresas comercializadoras de la deuda acumulada por concepto del subsidio al consumo de los estratos 1, 2 y 3, al tiempo que se asegure la apropiación de la partida necesaria y suficiente, que actualmente no está en la actual vigencia presupuestal y para la del próximo año.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Adjudican a Enlaza los primeros compensadores síncronos en Colombia

La Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) adjudicó por primera vez compensadores síncronos en Colombia. Los equipos serán instalados por Enlaza, filial del Grupo Energía Bogotá.
El 26 de marzo de 2026, la UPME adjudicó a Enlaza, filial de transmisión del Grupo Energía Bogotá (GEB), el proyecto Upme 03-2024, que contempla la instalación de Compensadores Síncronos en las subestaciones de Maicao 110 kV y Santa Marta 110 kV.
El proyecto tiene prevista su entrada en operación el 31 de diciembre de 2028 y hace parte del Plan de Expansión de Referencia Generación y Transmisión 2022 – 2036 elaborado por la UPME y adoptado por el Ministerio de Minas y Energía, con el objetivo de reforzar el Sistema Interconectado Nacional (SIN), para mantener el equilibrio y la estabilidad de la red ante la entrada de más generación solar y eólica en el norte del país.
Serán los primeros equipos de este tipo en Colombia, lo que constituye un hito que marca el liderazgo del Grupo Energía Bogotá en materia de transición energética en el país. “Este proyecto convierte a Colombia en el tercer país de América Latina en implementar compensadores síncronos, después de Brasil y Chile, incorporando infraestructura clave para modernizar su sistema eléctrico, de este modo el Grupo será el pionero en la implementación de esta tecnología clave para facilitar la integración de energías limpias en el país”, dijo Fredy Zuleta, gerente General de Enlaza.
Con el proyecto Compensadores Síncronos en Santa Marta y Maicao, el GEB se consolida en el segundo lugar del negocio de transmisión de energía eléctrica en Colombia: actualmente cuenta con 2.519 kilómetros de líneas en operación y construye 1.734 kilómetros en sus proyectos en expansión.

Un condensador síncrono es un dispositivo que regula la tensión de red de forma continua sin transitorios. Genera o consume potencia reactiva para mantener la tensión deseada. Contribuye a la capacidad de cortocircuito de la red y puede soportar caídas de tensión prolongadas.

Colgas y la Universidad de Los Andes apoyan emprendimientos

El programa Crece Mipyme fortalecerá competencias gerenciales y personales, junto con herramientas de innovación y estrategias digitales, para impulsar negocios sostenibles y competitivos.

En Colombia, donde las MiPymes son proyectos de vida que sostienen familias y comunidades, representando más del 95 % del tejido empresarial, Colgas y la Universidad de Los Andes anuncian una alianza estratégica para fortalecer y transformar emprendimientos locales en negocios de alto impacto, sostenibles y competitivos.

Las Mipymes generan cerca del 79 % del empleo en Colombia y aportan alrededor del 40 % del PIB. Entender cómo crecen, innovan y se sostienen es clave para el desarrollo económico y social del país, y es exactamente ahí donde interviene Crece Mipyme.

A través del programa Crece Mipyme, ambas organizaciones pondrán a disposición de los emprendedores una ruta integral que va más allá de la formación tradicional: desde la caracterización del negocio hasta el acompañamiento posterior, con medición de impacto a 3, 6 y 9 meses.

El programa fortalecerá competencias clave como liderazgo, estrategia, gestión financiera, marketing, ventas, operaciones y conocimiento de mercado. Además, contará con un componente diferencial: un equipo de mentores que acompañará de manera personalizada a los emprendedores, enfocados en los desafíos específicos de cada negocio.

La metodología combina teoría y práctica a través de un proceso estructurado que incluye diagnóstico empresarial, formación intensiva, mentorías individualizadas y seguimiento continuo.

El programa beneficiará a emprendedores de distintas zonas del país, donde, más allá de transferir conocimiento, la iniciativa busca generar resultados medibles en el tiempo, entendiendo que el crecimiento de los emprendimientos impacta directamente el desarrollo de sus comunidades.

“En Colgas creemos que potenciar el espíritu emprendedor es fundamental para el desarrollo del país. Esta alianza nos permite unir conocimiento, experiencia y acompañamiento para brindar herramientas reales de crecimiento. Cuando un emprendedor de nuestras comunidades fortalece su negocio, toda la cadena de valor se beneficia: hay más empleo, más ingresos y más desarrollo local”, afirmó Didier Builes, gerente General de Colgas.

La alianza combina la experiencia territorial de Colgas en las comunidades donde opera, con el rigor académico de una de las instituciones más reconocidas del país en formación empresarial.

“Este programa nos permite poner la academia al servicio de los emprendedores del país. No se trata solo de formación, sino de una ruta completa que acompaña al empresario antes, durante y después del proceso, generando aprendizajes sobre lo que realmente funciona para crecer en Colombia”, señaló Ximena Rueda, decana de la Facultad de Administración de la Universidad de Los Andes.

Además de fortalecer a los emprendedores participantes, la alianza busca identificar y sistematizar las mejores prácticas empresariales en entornos complejos, convirtiéndolas en conocimiento útil para el ecosistema emprendedor del país.

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