2024, el año en que Colombia perdió la soberanía en gas natural

Luego de casi 50 años de autosuficiencia en gas natural, Colombia comenzó a importar gas para atender la demanda no térmica.

Por: MARTÍN ROSAS

El primero de diciembre de 2024 será recordado como la fecha en que Colombia perdió la soberanía en gas natural. A partir de ese día el país comenzó a importar 40 giga BTU (GBTU) para cubrir el faltante de la demanda diferente a la térmica.

Luego de casi 50 años terminaba lo que en su momento se denominó la ‘revolución del gas natural’, un proceso que inició a mediados de los años 70 con los descubrimientos de los yacimientos de Chuchupa y Ballena en aguas marinas y en territorio del departamento de La Guajira, y que dio inicio a la masificación del gas natural en el país, hasta llegar a beneficiar hoy a más de 36 millones de colombianos.

De ahora en adelante los usuarios se verán abocados al alza en las tarifas, en la medida en que aumente el déficit y, por consiguiente, las importaciones, del que hasta ahora es el servicio público más económico, pues representa solo el uno por ciento del gasto de la canasta familiar.

La situación se torna grave no solo para los usuarios residenciales sino para los comerciales, industriales y vehiculares, que habían encontrado en el gas natural un combustible eficiente y económico, siendo este la segunda fuente de energía primaria del país, con un 25% de participación, luego del petróleo, que cubre un 39%.

Recordemos que en 2023 el sector industrial y comercial era el mayor consumidor de gas natural, con una participación del 34%, seguido por el parque térmico con 24%, el sector residencial con 18%, el sector petrolero con 16%, el vehicular con 5% y el petroquímico con 2%.

Si bien los sectores residencial y transporte no tienen una gran participación en el total del consumo, el impacto es enorme por la cantidad de familias que utilizan el gas natural para cocinar, unos doce millones de hogares, y en el sector vehicular se verán afectados cerca de 200 mil carros que operan con este combustible, incluidos el 30% de la flota de Transmilenio y el ciento por ciento de las flotas de los sistemas de transporte masivo de Valledupar y Cartagena.

Un desabastecimiento anunciado

La situación de escasez que afronta el sector es una crónica anunciada. En los últimos doce años las reservas de gas del país cayeron un 58%, al pasar de 5,7 terapiés cúbicos (TPC) en 2012 a 2,3 TPC en 2023.

La situación se dio por los bajos precios del crudo en 2014, lo que desestimuló la inversión en el sector y llevó a que en el segundo periodo del gobierno de Juan Manuel Santos no se firmara ningún contrato de exploración, después comenzó a recuperarse, pero vino la pandemia de la Covid-19.

De acuerdo con Andrés Bitar, vicepresidente de Estrategia y Asuntos Regulatorios de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), “este panorama además coincide con el hecho de que los 4 grandes campos: Pauto Sur, Cupiagua, Cusiana y Chuchupa se están agotando. En 2018 representaban el 70% del total del gas producido, mientras que para 2028 se espera que su participación disminuya al 47%”.

El puntillazo final se lo dio el actual gobierno de Gustavo Petro, que desde la campaña mostró su animadversión por el sector minero energético, y al llegar al poder les impuso nuevos gravámenes a las empresas de hidrocarburos y cerró las puertas a los pilotos de fracking y a la asignación de nuevos bloques de exploración.

La política anti fósiles del gobierno colombiano desestimuló la inversión y llevó a que el capital busque mejores condiciones en otros países de la región, como Argentina y Guyana, que muestran elevadas tasas de crecimiento, con el objetivo de alcanzar en el corto tiempo una producción de un millón de barriles en cada país.

Sin hablar de Brasil, que se ha propuesto como meta aumentar su producción de los 3,5 millones de barriles actuales a cinco millones a finales de la década.

De tal suerte que la única esperanza de Colombia está puesta en los campos offshore del Caribe, donde Petrobras y Ecopetrol confirmaron con los pozos Sirius reservas por más de 6 TPC, pero este gas solo saldrá a superficie hasta 2030, si se cumple el cronograma sin contratiempos, mientras tanto el país dependerá de las importaciones para suplir el déficit de producción.

Y aunque Ecopetrol liberó algún gas por la optimización en sus operaciones, al término de los contratos de largo plazo en noviembre pasado, el déficit estimado para 2025 por el Gestor del Mercado es del 7,6% de la demanda, unos 76 GBTU diarios.

En adelante, el gas importado se irá incorporando a la oferta y en la medida que vaya creciendo su impacto se verá reflejado en las tarifas al usuario final, toda vez que la molécula importada es mucho más costosa que la nacional.

De acuerdo con Luz Stella Murgas, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), si el faltante nacional se suple con un 50% de gas importado, las tarifas podrían subir entre el 20 y el 25%; pero si se suple con 100% de gas importado el alza sería entre 30 y 35%.

“Los precios van a subir en proporción a las cantidades de gas importado, y asimismo los precios nacionales se irán ajustando gradualmente a las condiciones de mercado, van a ir ajustándose a la paridad importación”, dice Murgas.

Y concluye que: “La reciente regulación para la importación de gas es un paso importante para garantizar el abastecimiento energético del país en el corto plazo. Sin embargo, es fundamental que esta medida se complemente con incentivos a la exploración y producción local, pues solo así podremos reducir la dependencia externa y asegurar precios más competitivos para los usuarios”.

Agencia Nacional de Seguridad Nuclear: gran paso para Colombia

Colombia no se puede quedar atrás frente a este reto. En la región, países como Argentina, México, Perú, Bolivia y Venezuela le apuestan a este tipo de proyectos.

Por: JUAN ESPINAL*

El 16 de diciembre se radicó en el Congreso de la República el Proyecto de Ley para la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear en el país. Sin duda alguna, un gran paso porque se abre un importante debate que no había sido abordado, quizás por temor o falta de audacia, ya que expertos locales hay y muchos.

Este proyecto recoge la firma de varios sectores políticos, lo que demuestra que este tipo de iniciativas no deben tener color ni mucho menos ideología, pues se enfoca en la consolidación y expansión de sus aplicaciones en materia de salud, ambiente e industria.

El sector nuclear en Colombia genera cerca de 45.000 empleos y representa actualmente el 0,25% del PIB, lo que equivale a aproximadamente 3,6 billones de pesos anuales.

Con este proyecto de ley gana la economía y el desarrollo del país de manera significativa en los próximos cinco años, fortaleciendo las capacidades productivas en áreas como la medicina nuclear, la industria y la investigación ambiental, aumentando la competitividad del país.

Seguramente se dará un debate álgido, pues es evidente que la Energía Nuclear está estigmatizada como el fracking. Lo que se debe buscar es que sea un debate con responsabilidad técnica, alejado del debate ideológico que tanto daño hace.

Este proyecto busca regular de manera integral el uso seguro y pacífico de las tecnologías nucleares, con estándares internacionales y sentar las bases para el desarrollo de capacidades técnicas y científicas nacionales en sectores estratégicos.

La creación de la Agencia Nacional de Seguridad Nuclear (ANSN) es el primer paso regulatorio para aprovechar el uso de esta herramienta, garantizando un control eficiente con enfoque en la seguridad, así como en la promoción de la cooperación internacional, posicionando a Colombia como líder regional en la utilización de tecnologías nucleares.

Son muchos los beneficios: En materia de salud se benefician más de 30.000 pacientes al año de la medicina nuclear, especialmente para tratamientos de cáncer, y la producción de radiofármacos; en materia ambiental, se contribuirá a la investigación en el uso de técnicas nucleares como la hidrología isotópica, que permite monitorear fuentes de agua dulce, detectar contaminantes y garantizar su uso sostenible.

La industria, por su parte, tendrá una gran oportunidad con las tecnologías nucleares que son clave para su modernización. Aplicaciones como el control de calidad en procesos de manufactura, el uso de radiaciones en la esterilización de productos y la investigación de materiales, impulsarán la productividad y competitividad de empresas en sectores como el de alimentos, textiles y químicos.

La agricultura sería otro de los sectores con mayor potencial, por medio del mejoramiento de los procesos de conservación de los alimentos y el desarrollo de nuevos cultivos que contribuirían a garantizar la seguridad alimentaria y, de esta manera, aumentar las exportaciones; además, se podrían aportar técnicas eficientes para el control de plagas, así como para garantizar la salud del suelo y el agua en zonas de cultivo.

Finalmente, esta ley establece bases sólidas para preparar al país frente a un eventual desarrollo de la núcleo-electricidad. Si bien el Plan Energético Nacional de la UPME, contempla explorar esta alternativa a partir de 2035, la ley define la estructura institucional necesaria para garantizar que, si se llega a tomar la decisión de incluir energía nuclear en la matriz energética, el país cuente con un marco normativo robusto, una autoridad reguladora independiente y se garantice una planeación energética a largo plazo.

¡Llegó el momento para que Colombia le diga sí a la energía nuclear!

*Representante de la Cámara por el Centro Democrático.

Enel Green Power inicia la construcción de Guayepo III y Atlántico

Los parques fotovoltaicos Guayepo III (200 MWac) y Atlántico (199,5 MWac) se unen a Guayepo I&II (370MWac) para consolidar el hub de energía solar más grande de Colombia, aportando en conjunto cerca de 770 MWac de capacidad efectiva neta.

Enel Green Power, línea de negocio de Enel Colombia, inició la construcción de los parques solares Guayepo III y Atlántico, en el departamento con el mismo nombre.

Los proyectos, con una inversión aproximada de $1,7 billones de pesos, tendrán una capacidad instalada de 200 MWac y 199,5 MWac respectivamente, y entregarán a Colombia, una vez entren en operación, alrededor de 1.073 GWh/año, energía suficiente para abastecer a cerca de 1,5 millones de personas, el equivalente a una población cercana a la de Barranquilla.

“Este hito no solo materializa el interés de Enel Colombia en impulsar la inversión en plantas de energías renovables no convencionales en el país, sino que, además, sumados con Guayepo I&II, el parque solar más grande a nivel nacional, y que recientemente declaró su operación comercial, Guayepo III y Atlántico, sitúan al departamento como el hub solar más importante del país, al entregar en conjunto 770 MWac de energía limpia al Sistema Interconectado Nacional”, expresó Antonio Crisol, gerente de Generación Enel Colombia y Centroamérica.

Adicionalmente, con la construcción de los parques solares Guayepo III y Atlántico, se espera generar más de 1.000 empleos, que contribuirán al desarrollo económico y al empleo local, sobre todo para los municipios de Ponedera, Sabanalarga y Usiacurí.

Guayepo III, que inició sus labores constructivas en agosto de 2024, está situado en el municipio de Ponedera y tendrá 457.764 paneles solares bifaciales interconectados en 30 subcampos, que, al finalizar sus obras, generarán 547.63GWh/año, energía capaz de suplir las necesidades de 766.000 personas.

Por su parte, el proyecto Atlántico, ubicado en los municipios de Sabanalarga y Usiacurí, comenzó sus obras en noviembre.

Contará con 403.920 paneles distribuidos en 34 subcampos y generará, una vez culmine su construcción, 524,96 GWh/año, energía con la que pueden suplirse las necesidades de más de 737.000 personas.

Los paneles solares bifaciales estarán montados en un sistema automático de estructuras metálicas, denominado tracker, que les permite girar y orientarse con el movimiento del sol para capturar sus rayos durante todo el día y lograr así mayores eficiencias.

En ambos proyectos se pondrán transformadores de 220 megavoltamperios (MVA), que permitirán energizar las subestaciones en cada parque; dispositivos encargados de recibir la potencia generada por los paneles solares y subir el nivel de media a alta tensión.

Tarifas de energía eléctrica: ¿señales de crisis?

El tema de las tarifas de energía eléctrica se viene convirtiendo en una problemática sin resolver para autoridades, empresas y usuarios.

Por: DANIEL ENRIQUE MEDINA*

Institucionalidad, viabilidad financiera, cartera morosa, cultura del no pago, falta de mantenimiento de redes; ausencia de inversiones en reposición de activos y retrasos en los proyectos de generación y transmisión, entre otros factores, son parte de las aristas estudiadas, sin que se haya identificado una hoja de ruta clara para desenredar una situación que cada día adquiere visos más críticos.

Vale la pena recordar que las Leyes 142 y 143 de 1994 definieron el régimen tarifario de los servicios públicos domiciliarios de energía y gas combustible, el cual quedó bajó la responsabilidad de la Comisión de Regulaciónde Energía y Gas (CREG).

Desde entonces, la CREG ha fijado las tarifas de energía teniendo en cuenta aspectos como el régimen de regulación o de libertad; el sistema de subsidios, que se otorgan para que las personas de menores ingresos puedan pagar las tarifas de los servicios públicos domiciliarios; las reglas relativas a las prácticas tarifarias restrictivas de la libre competencia, y que implican abuso de posición dominante y aspectos concernientes con procedimientos, metodologías, fórmulas, estructuras, estratos, facturación, opciones, valores y, en general, todos los aspectos que determinan el cobro de las tarifas.

Aunque el país ha logrado importantes avances en el sistema tarifario durante estos 30 años, también es evidente que el mismo, en especial en la Costa Caribe, no ha logrado superar las barreras propias de las condiciones económicas y sociales de la región, lo cual ha llevado a diferentes gobiernos a acciones que se deben acometer para encontrar una senda en beneficio del sector y de los usuarios.

El Gobierno ha expresado su voluntad de disminuir las tarifas de energía eléctrica y las empresas del sector han explicado que los precios resultan de la aplicación de una fórmula que refleja fielmente los costos de generación, transmisión, distribución y comercialización.

Sin embargo, la realidad es que los precios de la energía se han mantenido altos y, en algunos casos como en la Costa Caribe, se han disparado en temporadas de déficit hídrico como el fenómeno de El Niño.

Corficolombiana analizó que entre 2021 y 2024 las tarifas de energía en Colombia se incrementaron, en promedio, un 15,3% anual, siendo el precio más alto de los últimos 23 años; de hecho, en 2022 se registró el repunte más alto de la historia: 28,5% anual.

Aunque el Gobierno ha trazado distintas estrategias para frenar el aumento, es evidente que Colombia, en comparación con otros países latinoamericanos como México, Ecuador y Brasil, tiene tarifas más altas.

En el caso de la Costa Caribe, las tarifas de energía son 18% más altas que en el interior del país, debido al mayor costo de los componentes de pérdidas y de la opción tarifaria.

Con la intervención de Air-e, el Gobierno apuntaba a partir de octubre a reducir las tarifas de la Costa Caribe entre un 20% y un 25%, lo cual se esperaba que representara un alivio económico para los usuarios de Atlántico, Magdalena y La Guajira, quienes enfrentaron altos costos de electricidad.

A lo anterior se suma que a las empresas de distribución del sector se les adeuda cerca de $7 billones representados en $3,4 billones por la opción tarifaria; $2,4 billones por subsidios; $0,2 billones por precio y exposición a bolsa y $1 billón por deuda oficial.

Asimismo, las empresas comercializadoras han tenido problemas de flujo de caja, es decir que, al no tener los ingresos suficientes, les ha limitado para pagar sus costos de operación y mantenimiento.

El objetivo de las fórmulas de la CREG, plasmadas en las resoluciones, ha sido reflejar los costos que implican la generación, transmisión y comercialización de la energía eléctrica para cada mercado y estos costos pueden variar de acuerdo a diversas circunstancias, como la disponibilidad de agua; costo de los combustibles de origen fósil como gas natural o carbón; costos de insumos para las líneas de transmisión y distribución como cobre o aluminio, y características del mercado, en el caso de los costos de comercialización, entre otras características.

Una mirada desde ACIEM

Desde 2022 en ACIEM hemos planteado la necesidad urgente de reformar el modelo tarifario del sector eléctrico del país, más allá de la coyuntura de reducir los precios.

Desde nuestra perspectiva, en calidad de Cuerpo Técnico Consultivo del Gobierno Nacional, se deben revisar los aspectos positivos y negativos del modelo, y fijar un nuevo marco institucional y regulatorio, con el fin de orientar adecuadamente el futuro del mercado, garantizando siempre la institucionalidad, la seguridad, la confiabilidad energética y la continuidad del servicio.

A nivel de subsidios, ACIEM ha señalado que se debe dar una mirada distinta al tema y plantear un mínimo vital a través de las energías renovables para instalar paneles solares en los estratos 1, 2 y 3, especialmente.

En relación con el rol de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD), ACIEM ha destacado que es importante trabajar en fortalecer los mecanismos de vigilancia, control y sanción a las centrales hidroeléctricas en su gestión del agua, para generar posibles distorsiones de mercado, lo cual llevaría a un aumento de los precios; establecer una especial vigilancia y control para evitar que las empresas generadores utilicen su poder de mercado, puesto que al fijar límites de participación adecuados, se logrará un mayor equilibro del mercado y una mayor competencia entre agentes.

Desde ACIEM consideramos que se debería crear una sala paralela a la del Mercado de Energía Mayorista (MEM) para monitorear en tiempo real, tal como sucede en otros países, el comportamiento de los agentes y de las transacciones en bolsa, lo cual ayudaría a evidenciar posibles abusos de posición dominante y/o competencia desleal, que permita tomar inmediatamente las acciones correctivas del caso y las sanciones a que haya lugar a los agentes.

De otra parte, es importante realizar una vigilancia especial al componente de las inversiones, las pérdidas técnicas y no técnicas, y su peso en la fórmula tarifaria, con el fin de reducir su impacto en la tarifa.

De no tomar medidas sobre el modelo tarifario en distintos frentes, es innegable que el sector eléctrico seguirá deteriorándose en contra de los usuarios y de las empresas.

A comienzos de diciembre, el ministro de Minas y Energía explicó que la Resolución CREG 101-066 de 2024, definió un ‘tope tarifario’ al componente de generación (G) en la bolsa de energía, la cual aplicará solamente a las plantas de energía renovable, (incluidas las hidroeléctricas) y carbón, medida novedosa que, según el Gobierno, podría tener un impacto de hasta el 30% sobre la factura de energía.

En ACIEM consideramos que estas medidas pueden incidir favorablemente en los precios a los usuarios y ayudar a evitar especulaciones en el mercado, estableciendo un techo en el precio máximo para las ofertas del MWh en el MEM para energía con costos operativos muy bajos como las energías renovables y las hidroeléctricas. Sin embargo, debe considerarse que el porcentaje de energía negociada en bolsa es bajo y aquella sujeta a contratos es mayoritaria.

Las acciones anteriores requieren también agilizar la entrada de los proyectos de generación y transmisión que tienen importantes atrasos, lo cual permitirá un incremento en la oferta de energía, más aún cuando a partir de 2027 se presentará el riesgo de déficit de energía, que pondría nuevamente en el ambiente los escenarios de ‘riesgo de racionamiento o ‘riesgo de apagón’, que es lo que menos necesita el país en su reactivación económica. Todos en conjunto debemos actuar.

*Presidente de ACIEM.

América Latina: Cómo va la transición energética

Aunque la región avanza hacia el liderazgo en la transición energética, expertos señalan que aún existen importantes desafíos estructurales que deben enfrentarse para que América Latina consolide su posición en los próximos años.

En su más reciente estudio Green Energy in Latin America, Broadminded, el centro de investigación de la agencia de comunicaciones Sherlock Communications, resalta el gran potencial de América Latina para liderar la transición energética, recopilando datos y perspectivas de expertos multidisciplinarios sobre el avance de la energía verde en la región.

Según el documento, que reúne datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el 60% de la electricidad de América Latina proviene de fuentes renovables. Sin embargo, la situación en Colombia es diferente, ya que el país sigue dependiendo en gran medida de la energía hidroeléctrica y otras fuentes no renovables, que representan el 64% de su generación eléctrica. Esto pone de manifiesto la falta de una estrategia clara por parte de Colombia para alcanzar su meta de neutralidad de carbono para 2050.

Crecimiento de las fuentes renovables

Aunque la mayoría de los países se encuentran en la misma etapa, la región ha demostrado avances significativos en la diversificación de sus fuentes de energía limpia, especialmente eólica y solar.

Las autoridades colombianas buscan apoyo internacional para su transición energética, incluido un plan de inversión de 40.000 millones de dólares para reducir su dependencia del petróleo y gas, con 14.500 millones dedicados a la expansión de energías renovables, anunciado durante la Semana del Clima de Nueva York en septiembre de 2024.

“Colombia debe desarrollar un plan único de transición energética que aborde de manera realista su dependencia del petróleo, gas y carbón, reconociendo a su vez el vasto potencial renovable del país”, destaca Alejandro Castañeda, presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras.

El objetivo debería ser emular a Brasil, un país que aumentó su capacidad de energía eólica en 300% en los últimos 10 años, alcanzando actualmente 95 GWh, según datos de Ember. El crecimiento fue impulsado por inversiones en proyectos ubicados en la región Nordeste, donde las condiciones son favorables para este tipo de generación.

Otro ejemplo es Chile: el país registró un aumento de más del 1.300% en su capacidad solar, aprovechando el potencial del desierto de Atacama.

Según W. Schreiner Parker, director general para América Latina de la firma de inteligencia energética Rystad Energy, estos países están invirtiendo en energía eólica y solar no solo para abastecer sus propios sectores, sino también para explorar oportunidades de exportación, como el hidrógeno verde.

“América Latina, especialmente Brasil y Chile, podría convertirse en un importante exportador de esta fuente de energía. Sin embargo, el éxito de la región dependerá de navegar por las complejidades regulatorias, asegurar una financiación adecuada y equilibrar la transición de los ingresos provenientes de combustibles fósiles con las nuevas oportunidades para exportaciones de energía verde”, afirmó Parker.

Desafíos: Infraestructura, financiación e inestabilidad política

Aunque la región avanza hacia el liderazgo en la transición energética global, expertos entrevistados por Broadminded señalan que aún existen importantes desafíos estructurales que deben enfrentarse para que América Latina consolide su posición en los próximos años.

El sector de energías renovables en Colombia está atrayendo más inversionistas, con una previsión de financiación de 2.2 millones de dólares en 2024, que se destinarán a 66 proyectos que van desde la energía solar hasta la geotérmica. Sin embargo, es importante señalar que los proyectos de generación disminuyeron en 9.000 MW hasta julio pasado, lo que refleja una caída significativa en los proyectos renovables propuestos.

Los constantes retrasos y la mala gestión administrativa han obstaculizado el desarrollo adecuado de los proyectos de energía limpia. “No hemos podido agregar tanta capacidad como queríamos”, dice Castañeda, quien subraya que en 2023 solo el 17% de los proyectos se finalizaron.

El principal desafío, común a la mayoría de los países latinoamericanos, radica en definir estrategias de financiación para proyectos de infraestructura esenciales para la transmisión y el almacenamiento de energía. Sin el apoyo adecuado, el potencial de crecimiento del sector podría verse limitado, agrega Castañeda.

Según el ejecutivo, muchos proyectos de energía limpia han tenido que suspenderse por falta de inversión. “Lo que esperamos del gobierno es ayuda para hacer viables los proyectos y completarlos a tiempo. De lo contrario, enfrentaremos escasez de energía en Colombia entre 2027 y 2028.”

La transición energética global es uno de los temas centrales en la agenda de la cumbre del G20 y la COP30, que se celebrará en Brasil en 2025.

Para acceder al informe completo Green Energy in Latin America, visite: https://www.sherlockcomms.com/es/energia-verde-en-america-latina/.

Cuesta abajo

Colombia pasó de producir un millón de barriles/día en 2014 a los 750.000 barriles/día actualmente.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Se repite la historia en viceversa: Hace 10 años, cuando la producción de crudo de Colombia alcanzó el millón de barriles al día, se hizo popular el gracejo como acertijo tratando de establecer cuánto tiempo haría falta para que se cruzara la curva de producción de Colombia en ascenso con la de Venezuela en declive. 

Efectivamente, la producción de Colombia alcanzó su clímax con la producción de un millón de barriles/día, mientras Venezuela, después de producir 4 millones de barriles/día, bajó hasta los 2´370.000 ese mismo año.

Ahora es la llamada Guyana Dubái, con reservas recién descubiertas hace apenas 10 años que superan los 11.000 millones de barriles, el que ha venido escalando su producción desde los 1.200 barriles/día en 2019 hasta los 645.000 actualmente.

Y de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), en 2025 la producción de Guyana sobrepasará a la de Colombia con un volumen de 850.000 barriles/día, contra los 750.000 barriles/día de Colombia. En la última década se ha desplomado en el país andino la producción promedio/día el 21%, y sería iluso esperar que repunte mientras las precarias reservas remanentes caen.

La diferencia es que mientras en Guyana están atrayendo la inversión y firmando a la lata nuevos contratos de exploración y explotación de petróleo, el Gobierno de Colombia decidió descartarlos, como su mayor y mejor contribución a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático.

Sin lograrlo, porque el consumo de petróleo en el mundo sigue en ascenso, ya que, según la AIE, en 2023 alcanzó un récord de 101 millones de barriles/día y su previsión es en 2024 alcanzará otro récord con 2 millones de barriles más. 

Es decir que el petróleo que deja de producir Colombia lo provén otros países, entre ellos Guyana y Brasil, donde el presidente Luiz Inacio Lula da Silva proyecta pasar de los actuales de 3,5 millones de barriles/día a 5,4 millones en 2028, hasta convertir a PETROBRAS en la tercera empresa petrolera más grande del mundo y a Brasil en el quinto productor mundial de crudo.

Se cumple así la Ley de Keynes según la cual toda demanda crea su propia oferta. En conclusión, Colombia se está quedando con el pecado y sin la gracia con tan absurda como desatinada decisión. 

En este contexto, no sabe uno cómo interpretar la sibilina declaración del presidente Petro a propósito de la caída de las exportaciones de Colombia en lo que va corrido del 2024.

Esto dijo: “No es una buena noticia que caigan las exportaciones, pero no había un análisis del porqué y resulta que el 60% de las exportaciones del país son fósiles, es decir, carbón y petróleo”. 

Lo que no advierte Petro es que al tiempo que caen las exportaciones está cayendo también la Inversión Extranjera Directa (IED). Según registros del Banco de la República, entre el primer semestre de 2023 y el primer semestre de 2024 pasó de US $7.524 millones a US $6.304 millones, para una caída del 16.2% anual, siendo más pronunciada la IED en hidrocarburos y minería, que fue del 30,3%.

Cabe preguntarse si será bueno para Colombia que las exportaciones caigan si es por cuenta de que “el precio internacional del carbón cayó a la mitad entre el año pasado y hoy, por eso caen las exportaciones. También cayó la demanda del carbón colombiano y esa caída internacional tiene que ver con que el mundo está haciendo una transición energética”. 

Eso es pensar con el deseo, pues las cifras no vienen en auxilio de los augurios del presidente porque, de acuerdo con el más reciente reporte de la AIE, el año pasado la demanda por carbón batió récord con 8.530 millones de toneladas y prevé que en 2024 alcanzará otro récord.

Al igual que ocurre con el petróleo, carbón que no extraiga y exporte Colombia lo extraerá y exportará alguno de los países que compiten con Colombia. 

La ingenuidad y el desatino del Gobierno de Colombia, que firmó recientemente el Tratado de no Proliferación de los Combustibles Fósiles, comprometiéndose a proscribirlos, contrasta con el realismo y el pragmatismo de Guyana y Brasil, que, sin renunciar a la transición energética ni dejar de trabajar por el cumplimiento a su meta de reducir sus emisiones de GEI, están atrayendo más inversiones al sector de los hidrocarburos, su principal fuente generadora de ingresos, divisas y financiamiento de la misma transición.

En concepto del vicepresidente de Guyana, “el petróleo no sólo permite aumentar los ingresos y emplear estos recursos en políticas sociales, sino que, además, resulta la principal fuente para financiar una sólida transición energética hacia energías renovables”. Y remató diciendo que “necesitamos dinero del sector del petróleo y el gas para hacer nuestro país a prueba del clima y adaptarnos al cambio climático”.

Por su parte, el presidente Lula, reconocido defensor de la agenda verde, explica que la inversión en petróleo tiene como objetivo primordial disponer de más ingresos para consolidar la transición energética, bandera de su Gobierno.

Además, destaca cómo PETROBRAS pasó de la explotación de petróleo onshore a hacerlo offshore, “ahora puede pasar a las renovables”. Y deja claro que no incurre en ninguna contradicción, pues “el petróleo seguirá ocupando un lugar importante en la matriz energética junto a las renovables. Queremos hacerlo juntos”.

Bien ha dicho el presidente de la CAF, Sergio Díaz Granados, que “cada país deberá elegir su velocidad, intensidad y estrategia de acuerdo con sus características” y Colombia, al igual que el resto de Latinoamérica, tiene las suyas. 

Recientemente, la comidilla en los medios es la noticia proveniente de Argentina, donde se registra un inusitado boom de los hidrocarburos gracias al enorme potencial del yacimiento no convencional de Vaca Muerta y a la utilización intensiva de la técnica del fracking en su explotación. Esta explica y responde por el 56,6% de la totalidad de la producción petrolera y del 54,8% de la de gas natural.

Según el más reciente reporte, en los últimos 10 años Argentina pasó de producir 500.000 barriles de crudo por día hasta alcanzar los 700.000 actualmente, en contraste con Colombia que pasó de producir un millón de barriles/día en 2014 a los 750.000 barriles/día actualmente.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

‘Vanti al Parque’ celebra sus primeros 20 años

Más de 500 mil personas han asistido a los diferentes parques donde se ha realizado el evento para conocer los beneficios del gas natural, Revisión Periódica Obligatoria, uso seguro de gas natural y tips financieros, entre otros temas.

El acceso al gas natural ha elevado la calidad de vida a cerca de 39 millones de colombianos, especialmente en estratos 1, 2 y 3, que han pasado de cocinar con leña, carbón, cocinol y otros combustibles que afectaban su salud y les resultaban más costosos, lo cual ha sido posible, entre otros factores, a los programas que ejecutan las empresas que conforman la cadena del gas natural.

Desde hace 20 años Vanti al Parque se ha acercado a los usuarios del gas natural en los parques de las poblaciones para dar a conocer de forma didáctica cómo los usuarios que se han conectado a sus redes han reducido la dependencia de otros combustibles altamente contaminantes, como la leña, lo que les ha permitido mejorar las condiciones de vida.

Los asistentes a Vanti al Parque reciben información de cómo el gas natural es un energético económico, seguro, confiable y eficiente, además que les permite liberar recursos económicos, beneficiando a familias especialmente en los estratos 1, 2 y 3.

La labor pedagógica realizada por más de 20 años de Vanti al Parque sigue mostrando resultados en el cierre de brechas que se corrobora con cifras como las de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2023, publicada por el DANE, que revela que el 69% de los hogares cocinan con gas natural, mientras que el 8.7% de la población encuestada aún sigue cocinando sus con leña y cocinol, entre otros materiales contaminantes e ineficientes.

Este programa de Grupo Vanti que busca un acercamiento directo con los usuarios de gas natural en los parques de las poblaciones ha tenido una inversión anual de cerca de 300 millones de pesos y en los 20 años de existencia se han realizado más de 350, que han permitido la proximidad con la comunidad y la presencia institucional para divulgar, de manera pedagógica, diferentes temas de interés del servicio de gas natural: uso seguro, Revisión Periódica Obligatoria y productos de valor agregado y tips financieros de ahorro en los hogares, entre otros.

La celebración de los 20 años de Vanti al Parque se suma a la acción social estratégica de Grupo Vanti, denominada “Sumamos para Avanzar”, que ejecuta programas y proyectos para generar valor en los territorios Vanti (Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Cesar) en tres ejes de acción: Equidad, Ambiental y Solidaridad.

En el Eje de Equidad contribuye al cierre de brechas sociales, económicas y de género a través de los programas: GAStronomía para Avanzar, Economía del Cuidado y Formación para el trabajo – Semillero de Energía Femenina.

En el Eje Ambiental aporta a la adaptación y mitigación del cambio climático en los territorios Vanti, a través de proyectos para el mejoramiento de la calidad del aire, a partir de la transformación de procesos productivos (hornos) y transporte; proyectos para el apadrinamiento de ecosistemas claves y críticos, como es el caso de reservas, corredores verdes y humedales; y, actividades de voluntariado ambiental, promoviendo la recuperación de zonas de reserva natural.

En el Eje de Solidaridad contribuye al desarrollo de las comunidades con acciones sociales que atienden necesidades de la población más vulnerable con programas como Cine al Parque, Vanti al Parque y Fútbol con Corazón.

Finalmente, como un eje transversal, realiza el voluntariado corporativo “Sumamos para Avanzar”, a través del cual promueve acciones solidarias a través de jornadas sociales y ambientales que aporten a generar valor a las comunidades donde opera el Grupo Vanti.

Colombia: Gremios alertan por riesgo en abastecimiento eléctrico

De acuerdo con Acolgen, Andesco, ANDEG, Asocodis, Naturgas y Ser Colombia, la intervención de los precios en bolsa pone en riesgo la seguridad energética del país y aumenta el riesgo de racionamientos en los próximos años.

Con respecto a la Resolución CREG 101 066 de 2024, relacionada con la intervención en la formación del precio en el mercado de la bolsa de energía, los gremios de la energía y los servicios públicos manifestaron preocupación y solicitaron que se realice un análisis detallado antes de su aplicación.

En un comunicado conjunto, los gremios expusieron las siguientes razones:

  1. La medida podría agravar los retrasos en los proyectos de generación eléctrica al alterar las señales del mercado. Esto empeoraría las condiciones de abastecimiento, especialmente considerando que datos de la UPME y XM advierten sobre un déficit de energía firme para el periodo 2026-2027.
  2. Desincentiva la contratación de largo plazo, que es fundamental para la viabilidad de los proyectos de energía renovable y la estabilidad de precios de los usuarios finales. Como consecuencia, se desincentiva la inversión en futuros proyectos, un retroceso en el sector eléctrico colombiano, caracterizado históricamente por señales de expansión claras. Es crucial mantener señales de largo plazo que proporcionen esta confianza inversionista para garantizar el desarrollo de proyectos que aseguren el abastecimiento del servicio de energía eléctrica. Proyectamos inversiones de entre 10 y 14 billones de pesos anuales hasta el 2027.
  3. Contradice los objetivos de la transición energética en Colombia, ya que disminuye la competitividad de las tecnologías de costos variables bajos, como la solar, la eólica, la hídrica y el carbón, que constituyen la base de dicha transición. Esto ocurre por dos razones principales: remuneraciones más bajas en el Cargo por Confiabilidad y un incremento en los riesgos asociados a nuevos proyectos de expansión. Estas condiciones impactan negativamente la capacidad de estas tecnologías para ofrecer contratos competitivos, disminuyendo la posibilidad de que resulten con asignaciones en la próxima subasta del Cargo por Confiabilidad.
  4. Se pierde la señal de escasez, que permite preservar los recursos energéticos disponibles en épocas de sequía haciendo un uso óptimo de estos, lo cual, sumado al retraso de proyectos y de subastas, nos mantendrá con un sistema eléctrico estresado, con el riesgo de que se presenten periodos de desabastecimiento de energía eléctrica.

Los gremios reiteraron que la coyuntura de precios está relacionada con la falta de oferta de energía y de mecanismos e incentivos de contratación de largo plazo. Es decir que, para lograr mayor eficiencia en precios se necesita más oferta de energía en lugar de alteraciones del

mercado y, para esto, es clave que se desarrollen más proyectos de generación de energía eléctrica, lo que se vería seriamente afectado por los términos de la Resolución en mención.

Finalmente, los gremios señalaron: “Hacemos un llamado urgente para que se realice una revisión integral de la Resolución publicada por la CREG antes de su aplicación. Una señal regulatoria de este tipo, emitida sin análisis exhaustivo puede poner en riesgo un sistema que ha funcionado durante los últimos 30 años y que nos ha permitido estar encendidos 24 horas al día, 7 días a la semana.”

ACP: Más impuestos al petróleo pondrían en riesgo seguridad energética del país

La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) manifestó preocupación ante la propuesta de aumentar la sobretasa del impuesto de renta al petróleo, una medida que podría comprometer severamente el futuro energético y económico del país.

El gremio petrolero recordó que en 2022 el Gobierno nacional promovió una reforma tributaria que incluyó, sin el respaldo de un análisis técnico riguroso, una sobretasa al petróleo de 5, 10 y 15 puntos adicionales al impuesto de renta, justificada en los altos precios internacionales del crudo (para ese año promediaron los USD 100 por barril, precios que actualmente han bajado a cerca de los USD 70), entre otros nuevos gravámenes a la industria del petróleo y gas.

Fruto de esa decisión, el sector hoy tiene una tasa efectiva de impuesto de renta de hasta el 50%, mientras otros sectores no llegan al 30%, un claro ejemplo de inequidad tributaria, según el gremio.

Ahora, la ‘Ley de Financiamiento’, propuesta por el Gobierno, aumentaría la sobretasa del impuesto de renta para la exploración de petróleo hasta en 5 puntos porcentuales, llevándola hasta el 20%.

Esto implicaría un impuesto de renta del 55% para la industria, además del pago de regalías, derechos económicos, contribuciones sociales, ambientales y demás aportes, desbordando con ello su capacidad contributiva y desincentivando inversiones en el país.

Para la industria, esta medida supone un nuevo cambio en las reglas de juego que pondría en riesgo la sostenibilidad económica de los proyectos e incidiría en menor inversión exploratoria y de desarrollo, por lo cual, también en nuevas reservas y producción futura, en consonancia con la política del gobierno de ir marchitando el sector de hidrocarburos en Colombia.

“Como consecuencia de la reforma de 2022, las inversiones exploratorias se han reducido 57%, lo que ha conllevado a que las inversiones voluntarias caigan a mínimos históricos. Aquí es importante considerar que, si no se hubiera debilitado al sector, no se necesitaría Ley de Financiamiento”, señaló Frank Pearl, presidente ejecutivo de la ACP.

El dirigente añadió que esta tendencia se agrava con nuevas cargas impositivas, por lo que se vislumbra el final de la actividad exploratoria en Colombia a partir del 2030, en razón a que incrementos adicionales a la sobretasa inviabilizaría la exploración.

Pearl agregó que este aumento también compromete las metas de producción de hidrocarburos (MinHacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2024 contempla una producción promedio de 750 mil barriles día de petróleo hasta el 2035), en la medida en que el incremento en los gravámenes afectaría a todos los campos, principalmente, a los que producen crudos pesados y a los marginales, que representan respectivamente el 54% y el 10% del total nacional, los cuales serían inviables al adicionar los nuevos gravámenes.

Asimismo, se vería comprometida la aprobación de nuevos proyectos de desarrollo, necesarios para incrementar la producción y evitar la declinación natural de los campos. “Llevando al país a una caída precipitada de la producción”, enfatizó.

Así, teniendo en cuenta que el 45% del total de la matriz energética colombiana proviene del petróleo y el 21% restante del gas natural, la aprobación de esta propuesta representaría un riesgo para la seguridad energética de Colombia, en la medida en que para garantizar el abastecimiento energético se requiere inversiones constantes en exploración y producción. “Por lo tanto, en el mediano plazo el país estaría condenado perder su autosuficiencia en hidrocarburos, afectando la generación de regalías, empleos, encadenamientos productivos en las regiones e ingresos a la Nación”, dijo Pearl.

Cabe recordar que la industria de petróleo y gas en Colombia representa el 20% de los ingresos corrientes de la Nación, el 16% de la inversión extranjera directa y el 4,6% del PIB.

Además, los recursos de regalías que financian proyectos en las regiones en materia de educación, salud y servicios públicos, entre otros, y cuyo presupuesto bienal 2025-2026 recientemente aprobado por el Congreso fue de $30,9 billones, declinarían significativamente en el futuro. Luego, un incremento adicional en los impuestos amenaza las contribuciones de esta industria al país y las regiones.

Finalmente, la ACP hizo un llamado a los integrantes de las comisiones económicas del Congreso de la República, para que no se apruebe el aumento de la sobretasa y ninguna otra medida confiscatoria que conlleve a marchitar una industria fundamental para la seguridad energética, la estabilidad macroeconómica y el desarrollo de las regiones.

Hocol saca al mercado 8 millones de pies cúbicos de gas adicionales

La filial de Ecopetrol anunció que aumentará en ocho millones de pies cúbicos adicionales su oferta diaria de gas en el mercado.

Hocol S.A., empresa del Grupo Ecopetrol, dijo en un comunicado que aumentará en ocho millones de pies cúbicos diarios adicionales de gas la oferta al mercado nacional, lo que representa menos del uno por ciento del consumo nacional, estimada en 970 millones de pies cúbicos diarios.

Con esa adición, el total de gas que Hocol suministra al mercado es de 108 millones de pies cúbicos diarios.

“En un esfuerzo por contribuir a la estabilidad energética y cubrir la demanda de gas natural en Colombia, desde el pasado primero de diciembre de 2024 Hocol aseguró la comercialización del 100% del gas disponible en sus operaciones”, señaló la empresa.

No obstante, no aclara si el gas adicional es en firme o interrumpible, pero agregó que: La cantidad total de moléculas de gas que se comprometieron con diferentes agentes del mercado será suministrada en algunas zonas de la costa Caribe y del interior del país.

“Este aporte ratifica nuestro compromiso con el desarrollo sostenible y el bienestar de los colombianos. Estamos trabajando de manera constante para garantizar que el suministro de gas llegue de forma eficiente, incluso en los momentos de mayor escasez de oferta y mayor demanda”, afirmó Luis Enrique Rojas, presidente de Hocol.

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