Enel Green Power inicia la construcción de Guayepo III y Atlántico

Los parques fotovoltaicos Guayepo III (200 MWac) y Atlántico (199,5 MWac) se unen a Guayepo I&II (370MWac) para consolidar el hub de energía solar más grande de Colombia, aportando en conjunto cerca de 770 MWac de capacidad efectiva neta.

Enel Green Power, línea de negocio de Enel Colombia, inició la construcción de los parques solares Guayepo III y Atlántico, en el departamento con el mismo nombre.

Los proyectos, con una inversión aproximada de $1,7 billones de pesos, tendrán una capacidad instalada de 200 MWac y 199,5 MWac respectivamente, y entregarán a Colombia, una vez entren en operación, alrededor de 1.073 GWh/año, energía suficiente para abastecer a cerca de 1,5 millones de personas, el equivalente a una población cercana a la de Barranquilla.

“Este hito no solo materializa el interés de Enel Colombia en impulsar la inversión en plantas de energías renovables no convencionales en el país, sino que, además, sumados con Guayepo I&II, el parque solar más grande a nivel nacional, y que recientemente declaró su operación comercial, Guayepo III y Atlántico, sitúan al departamento como el hub solar más importante del país, al entregar en conjunto 770 MWac de energía limpia al Sistema Interconectado Nacional”, expresó Antonio Crisol, gerente de Generación Enel Colombia y Centroamérica.

Adicionalmente, con la construcción de los parques solares Guayepo III y Atlántico, se espera generar más de 1.000 empleos, que contribuirán al desarrollo económico y al empleo local, sobre todo para los municipios de Ponedera, Sabanalarga y Usiacurí.

Guayepo III, que inició sus labores constructivas en agosto de 2024, está situado en el municipio de Ponedera y tendrá 457.764 paneles solares bifaciales interconectados en 30 subcampos, que, al finalizar sus obras, generarán 547.63GWh/año, energía capaz de suplir las necesidades de 766.000 personas.

Por su parte, el proyecto Atlántico, ubicado en los municipios de Sabanalarga y Usiacurí, comenzó sus obras en noviembre.

Contará con 403.920 paneles distribuidos en 34 subcampos y generará, una vez culmine su construcción, 524,96 GWh/año, energía con la que pueden suplirse las necesidades de más de 737.000 personas.

Los paneles solares bifaciales estarán montados en un sistema automático de estructuras metálicas, denominado tracker, que les permite girar y orientarse con el movimiento del sol para capturar sus rayos durante todo el día y lograr así mayores eficiencias.

En ambos proyectos se pondrán transformadores de 220 megavoltamperios (MVA), que permitirán energizar las subestaciones en cada parque; dispositivos encargados de recibir la potencia generada por los paneles solares y subir el nivel de media a alta tensión.

Tarifas de energía eléctrica: ¿señales de crisis?

El tema de las tarifas de energía eléctrica se viene convirtiendo en una problemática sin resolver para autoridades, empresas y usuarios.

Por: DANIEL ENRIQUE MEDINA*

Institucionalidad, viabilidad financiera, cartera morosa, cultura del no pago, falta de mantenimiento de redes; ausencia de inversiones en reposición de activos y retrasos en los proyectos de generación y transmisión, entre otros factores, son parte de las aristas estudiadas, sin que se haya identificado una hoja de ruta clara para desenredar una situación que cada día adquiere visos más críticos.

Vale la pena recordar que las Leyes 142 y 143 de 1994 definieron el régimen tarifario de los servicios públicos domiciliarios de energía y gas combustible, el cual quedó bajó la responsabilidad de la Comisión de Regulaciónde Energía y Gas (CREG).

Desde entonces, la CREG ha fijado las tarifas de energía teniendo en cuenta aspectos como el régimen de regulación o de libertad; el sistema de subsidios, que se otorgan para que las personas de menores ingresos puedan pagar las tarifas de los servicios públicos domiciliarios; las reglas relativas a las prácticas tarifarias restrictivas de la libre competencia, y que implican abuso de posición dominante y aspectos concernientes con procedimientos, metodologías, fórmulas, estructuras, estratos, facturación, opciones, valores y, en general, todos los aspectos que determinan el cobro de las tarifas.

Aunque el país ha logrado importantes avances en el sistema tarifario durante estos 30 años, también es evidente que el mismo, en especial en la Costa Caribe, no ha logrado superar las barreras propias de las condiciones económicas y sociales de la región, lo cual ha llevado a diferentes gobiernos a acciones que se deben acometer para encontrar una senda en beneficio del sector y de los usuarios.

El Gobierno ha expresado su voluntad de disminuir las tarifas de energía eléctrica y las empresas del sector han explicado que los precios resultan de la aplicación de una fórmula que refleja fielmente los costos de generación, transmisión, distribución y comercialización.

Sin embargo, la realidad es que los precios de la energía se han mantenido altos y, en algunos casos como en la Costa Caribe, se han disparado en temporadas de déficit hídrico como el fenómeno de El Niño.

Corficolombiana analizó que entre 2021 y 2024 las tarifas de energía en Colombia se incrementaron, en promedio, un 15,3% anual, siendo el precio más alto de los últimos 23 años; de hecho, en 2022 se registró el repunte más alto de la historia: 28,5% anual.

Aunque el Gobierno ha trazado distintas estrategias para frenar el aumento, es evidente que Colombia, en comparación con otros países latinoamericanos como México, Ecuador y Brasil, tiene tarifas más altas.

En el caso de la Costa Caribe, las tarifas de energía son 18% más altas que en el interior del país, debido al mayor costo de los componentes de pérdidas y de la opción tarifaria.

Con la intervención de Air-e, el Gobierno apuntaba a partir de octubre a reducir las tarifas de la Costa Caribe entre un 20% y un 25%, lo cual se esperaba que representara un alivio económico para los usuarios de Atlántico, Magdalena y La Guajira, quienes enfrentaron altos costos de electricidad.

A lo anterior se suma que a las empresas de distribución del sector se les adeuda cerca de $7 billones representados en $3,4 billones por la opción tarifaria; $2,4 billones por subsidios; $0,2 billones por precio y exposición a bolsa y $1 billón por deuda oficial.

Asimismo, las empresas comercializadoras han tenido problemas de flujo de caja, es decir que, al no tener los ingresos suficientes, les ha limitado para pagar sus costos de operación y mantenimiento.

El objetivo de las fórmulas de la CREG, plasmadas en las resoluciones, ha sido reflejar los costos que implican la generación, transmisión y comercialización de la energía eléctrica para cada mercado y estos costos pueden variar de acuerdo a diversas circunstancias, como la disponibilidad de agua; costo de los combustibles de origen fósil como gas natural o carbón; costos de insumos para las líneas de transmisión y distribución como cobre o aluminio, y características del mercado, en el caso de los costos de comercialización, entre otras características.

Una mirada desde ACIEM

Desde 2022 en ACIEM hemos planteado la necesidad urgente de reformar el modelo tarifario del sector eléctrico del país, más allá de la coyuntura de reducir los precios.

Desde nuestra perspectiva, en calidad de Cuerpo Técnico Consultivo del Gobierno Nacional, se deben revisar los aspectos positivos y negativos del modelo, y fijar un nuevo marco institucional y regulatorio, con el fin de orientar adecuadamente el futuro del mercado, garantizando siempre la institucionalidad, la seguridad, la confiabilidad energética y la continuidad del servicio.

A nivel de subsidios, ACIEM ha señalado que se debe dar una mirada distinta al tema y plantear un mínimo vital a través de las energías renovables para instalar paneles solares en los estratos 1, 2 y 3, especialmente.

En relación con el rol de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (SSPD), ACIEM ha destacado que es importante trabajar en fortalecer los mecanismos de vigilancia, control y sanción a las centrales hidroeléctricas en su gestión del agua, para generar posibles distorsiones de mercado, lo cual llevaría a un aumento de los precios; establecer una especial vigilancia y control para evitar que las empresas generadores utilicen su poder de mercado, puesto que al fijar límites de participación adecuados, se logrará un mayor equilibro del mercado y una mayor competencia entre agentes.

Desde ACIEM consideramos que se debería crear una sala paralela a la del Mercado de Energía Mayorista (MEM) para monitorear en tiempo real, tal como sucede en otros países, el comportamiento de los agentes y de las transacciones en bolsa, lo cual ayudaría a evidenciar posibles abusos de posición dominante y/o competencia desleal, que permita tomar inmediatamente las acciones correctivas del caso y las sanciones a que haya lugar a los agentes.

De otra parte, es importante realizar una vigilancia especial al componente de las inversiones, las pérdidas técnicas y no técnicas, y su peso en la fórmula tarifaria, con el fin de reducir su impacto en la tarifa.

De no tomar medidas sobre el modelo tarifario en distintos frentes, es innegable que el sector eléctrico seguirá deteriorándose en contra de los usuarios y de las empresas.

A comienzos de diciembre, el ministro de Minas y Energía explicó que la Resolución CREG 101-066 de 2024, definió un ‘tope tarifario’ al componente de generación (G) en la bolsa de energía, la cual aplicará solamente a las plantas de energía renovable, (incluidas las hidroeléctricas) y carbón, medida novedosa que, según el Gobierno, podría tener un impacto de hasta el 30% sobre la factura de energía.

En ACIEM consideramos que estas medidas pueden incidir favorablemente en los precios a los usuarios y ayudar a evitar especulaciones en el mercado, estableciendo un techo en el precio máximo para las ofertas del MWh en el MEM para energía con costos operativos muy bajos como las energías renovables y las hidroeléctricas. Sin embargo, debe considerarse que el porcentaje de energía negociada en bolsa es bajo y aquella sujeta a contratos es mayoritaria.

Las acciones anteriores requieren también agilizar la entrada de los proyectos de generación y transmisión que tienen importantes atrasos, lo cual permitirá un incremento en la oferta de energía, más aún cuando a partir de 2027 se presentará el riesgo de déficit de energía, que pondría nuevamente en el ambiente los escenarios de ‘riesgo de racionamiento o ‘riesgo de apagón’, que es lo que menos necesita el país en su reactivación económica. Todos en conjunto debemos actuar.

*Presidente de ACIEM.

América Latina: Cómo va la transición energética

Aunque la región avanza hacia el liderazgo en la transición energética, expertos señalan que aún existen importantes desafíos estructurales que deben enfrentarse para que América Latina consolide su posición en los próximos años.

En su más reciente estudio Green Energy in Latin America, Broadminded, el centro de investigación de la agencia de comunicaciones Sherlock Communications, resalta el gran potencial de América Latina para liderar la transición energética, recopilando datos y perspectivas de expertos multidisciplinarios sobre el avance de la energía verde en la región.

Según el documento, que reúne datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el 60% de la electricidad de América Latina proviene de fuentes renovables. Sin embargo, la situación en Colombia es diferente, ya que el país sigue dependiendo en gran medida de la energía hidroeléctrica y otras fuentes no renovables, que representan el 64% de su generación eléctrica. Esto pone de manifiesto la falta de una estrategia clara por parte de Colombia para alcanzar su meta de neutralidad de carbono para 2050.

Crecimiento de las fuentes renovables

Aunque la mayoría de los países se encuentran en la misma etapa, la región ha demostrado avances significativos en la diversificación de sus fuentes de energía limpia, especialmente eólica y solar.

Las autoridades colombianas buscan apoyo internacional para su transición energética, incluido un plan de inversión de 40.000 millones de dólares para reducir su dependencia del petróleo y gas, con 14.500 millones dedicados a la expansión de energías renovables, anunciado durante la Semana del Clima de Nueva York en septiembre de 2024.

“Colombia debe desarrollar un plan único de transición energética que aborde de manera realista su dependencia del petróleo, gas y carbón, reconociendo a su vez el vasto potencial renovable del país”, destaca Alejandro Castañeda, presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras.

El objetivo debería ser emular a Brasil, un país que aumentó su capacidad de energía eólica en 300% en los últimos 10 años, alcanzando actualmente 95 GWh, según datos de Ember. El crecimiento fue impulsado por inversiones en proyectos ubicados en la región Nordeste, donde las condiciones son favorables para este tipo de generación.

Otro ejemplo es Chile: el país registró un aumento de más del 1.300% en su capacidad solar, aprovechando el potencial del desierto de Atacama.

Según W. Schreiner Parker, director general para América Latina de la firma de inteligencia energética Rystad Energy, estos países están invirtiendo en energía eólica y solar no solo para abastecer sus propios sectores, sino también para explorar oportunidades de exportación, como el hidrógeno verde.

“América Latina, especialmente Brasil y Chile, podría convertirse en un importante exportador de esta fuente de energía. Sin embargo, el éxito de la región dependerá de navegar por las complejidades regulatorias, asegurar una financiación adecuada y equilibrar la transición de los ingresos provenientes de combustibles fósiles con las nuevas oportunidades para exportaciones de energía verde”, afirmó Parker.

Desafíos: Infraestructura, financiación e inestabilidad política

Aunque la región avanza hacia el liderazgo en la transición energética global, expertos entrevistados por Broadminded señalan que aún existen importantes desafíos estructurales que deben enfrentarse para que América Latina consolide su posición en los próximos años.

El sector de energías renovables en Colombia está atrayendo más inversionistas, con una previsión de financiación de 2.2 millones de dólares en 2024, que se destinarán a 66 proyectos que van desde la energía solar hasta la geotérmica. Sin embargo, es importante señalar que los proyectos de generación disminuyeron en 9.000 MW hasta julio pasado, lo que refleja una caída significativa en los proyectos renovables propuestos.

Los constantes retrasos y la mala gestión administrativa han obstaculizado el desarrollo adecuado de los proyectos de energía limpia. “No hemos podido agregar tanta capacidad como queríamos”, dice Castañeda, quien subraya que en 2023 solo el 17% de los proyectos se finalizaron.

El principal desafío, común a la mayoría de los países latinoamericanos, radica en definir estrategias de financiación para proyectos de infraestructura esenciales para la transmisión y el almacenamiento de energía. Sin el apoyo adecuado, el potencial de crecimiento del sector podría verse limitado, agrega Castañeda.

Según el ejecutivo, muchos proyectos de energía limpia han tenido que suspenderse por falta de inversión. “Lo que esperamos del gobierno es ayuda para hacer viables los proyectos y completarlos a tiempo. De lo contrario, enfrentaremos escasez de energía en Colombia entre 2027 y 2028.”

La transición energética global es uno de los temas centrales en la agenda de la cumbre del G20 y la COP30, que se celebrará en Brasil en 2025.

Para acceder al informe completo Green Energy in Latin America, visite: https://www.sherlockcomms.com/es/energia-verde-en-america-latina/.

Cuesta abajo

Colombia pasó de producir un millón de barriles/día en 2014 a los 750.000 barriles/día actualmente.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Se repite la historia en viceversa: Hace 10 años, cuando la producción de crudo de Colombia alcanzó el millón de barriles al día, se hizo popular el gracejo como acertijo tratando de establecer cuánto tiempo haría falta para que se cruzara la curva de producción de Colombia en ascenso con la de Venezuela en declive. 

Efectivamente, la producción de Colombia alcanzó su clímax con la producción de un millón de barriles/día, mientras Venezuela, después de producir 4 millones de barriles/día, bajó hasta los 2´370.000 ese mismo año.

Ahora es la llamada Guyana Dubái, con reservas recién descubiertas hace apenas 10 años que superan los 11.000 millones de barriles, el que ha venido escalando su producción desde los 1.200 barriles/día en 2019 hasta los 645.000 actualmente.

Y de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), en 2025 la producción de Guyana sobrepasará a la de Colombia con un volumen de 850.000 barriles/día, contra los 750.000 barriles/día de Colombia. En la última década se ha desplomado en el país andino la producción promedio/día el 21%, y sería iluso esperar que repunte mientras las precarias reservas remanentes caen.

La diferencia es que mientras en Guyana están atrayendo la inversión y firmando a la lata nuevos contratos de exploración y explotación de petróleo, el Gobierno de Colombia decidió descartarlos, como su mayor y mejor contribución a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático.

Sin lograrlo, porque el consumo de petróleo en el mundo sigue en ascenso, ya que, según la AIE, en 2023 alcanzó un récord de 101 millones de barriles/día y su previsión es en 2024 alcanzará otro récord con 2 millones de barriles más. 

Es decir que el petróleo que deja de producir Colombia lo provén otros países, entre ellos Guyana y Brasil, donde el presidente Luiz Inacio Lula da Silva proyecta pasar de los actuales de 3,5 millones de barriles/día a 5,4 millones en 2028, hasta convertir a PETROBRAS en la tercera empresa petrolera más grande del mundo y a Brasil en el quinto productor mundial de crudo.

Se cumple así la Ley de Keynes según la cual toda demanda crea su propia oferta. En conclusión, Colombia se está quedando con el pecado y sin la gracia con tan absurda como desatinada decisión. 

En este contexto, no sabe uno cómo interpretar la sibilina declaración del presidente Petro a propósito de la caída de las exportaciones de Colombia en lo que va corrido del 2024.

Esto dijo: “No es una buena noticia que caigan las exportaciones, pero no había un análisis del porqué y resulta que el 60% de las exportaciones del país son fósiles, es decir, carbón y petróleo”. 

Lo que no advierte Petro es que al tiempo que caen las exportaciones está cayendo también la Inversión Extranjera Directa (IED). Según registros del Banco de la República, entre el primer semestre de 2023 y el primer semestre de 2024 pasó de US $7.524 millones a US $6.304 millones, para una caída del 16.2% anual, siendo más pronunciada la IED en hidrocarburos y minería, que fue del 30,3%.

Cabe preguntarse si será bueno para Colombia que las exportaciones caigan si es por cuenta de que “el precio internacional del carbón cayó a la mitad entre el año pasado y hoy, por eso caen las exportaciones. También cayó la demanda del carbón colombiano y esa caída internacional tiene que ver con que el mundo está haciendo una transición energética”. 

Eso es pensar con el deseo, pues las cifras no vienen en auxilio de los augurios del presidente porque, de acuerdo con el más reciente reporte de la AIE, el año pasado la demanda por carbón batió récord con 8.530 millones de toneladas y prevé que en 2024 alcanzará otro récord.

Al igual que ocurre con el petróleo, carbón que no extraiga y exporte Colombia lo extraerá y exportará alguno de los países que compiten con Colombia. 

La ingenuidad y el desatino del Gobierno de Colombia, que firmó recientemente el Tratado de no Proliferación de los Combustibles Fósiles, comprometiéndose a proscribirlos, contrasta con el realismo y el pragmatismo de Guyana y Brasil, que, sin renunciar a la transición energética ni dejar de trabajar por el cumplimiento a su meta de reducir sus emisiones de GEI, están atrayendo más inversiones al sector de los hidrocarburos, su principal fuente generadora de ingresos, divisas y financiamiento de la misma transición.

En concepto del vicepresidente de Guyana, “el petróleo no sólo permite aumentar los ingresos y emplear estos recursos en políticas sociales, sino que, además, resulta la principal fuente para financiar una sólida transición energética hacia energías renovables”. Y remató diciendo que “necesitamos dinero del sector del petróleo y el gas para hacer nuestro país a prueba del clima y adaptarnos al cambio climático”.

Por su parte, el presidente Lula, reconocido defensor de la agenda verde, explica que la inversión en petróleo tiene como objetivo primordial disponer de más ingresos para consolidar la transición energética, bandera de su Gobierno.

Además, destaca cómo PETROBRAS pasó de la explotación de petróleo onshore a hacerlo offshore, “ahora puede pasar a las renovables”. Y deja claro que no incurre en ninguna contradicción, pues “el petróleo seguirá ocupando un lugar importante en la matriz energética junto a las renovables. Queremos hacerlo juntos”.

Bien ha dicho el presidente de la CAF, Sergio Díaz Granados, que “cada país deberá elegir su velocidad, intensidad y estrategia de acuerdo con sus características” y Colombia, al igual que el resto de Latinoamérica, tiene las suyas. 

Recientemente, la comidilla en los medios es la noticia proveniente de Argentina, donde se registra un inusitado boom de los hidrocarburos gracias al enorme potencial del yacimiento no convencional de Vaca Muerta y a la utilización intensiva de la técnica del fracking en su explotación. Esta explica y responde por el 56,6% de la totalidad de la producción petrolera y del 54,8% de la de gas natural.

Según el más reciente reporte, en los últimos 10 años Argentina pasó de producir 500.000 barriles de crudo por día hasta alcanzar los 700.000 actualmente, en contraste con Colombia que pasó de producir un millón de barriles/día en 2014 a los 750.000 barriles/día actualmente.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

‘Vanti al Parque’ celebra sus primeros 20 años

Más de 500 mil personas han asistido a los diferentes parques donde se ha realizado el evento para conocer los beneficios del gas natural, Revisión Periódica Obligatoria, uso seguro de gas natural y tips financieros, entre otros temas.

El acceso al gas natural ha elevado la calidad de vida a cerca de 39 millones de colombianos, especialmente en estratos 1, 2 y 3, que han pasado de cocinar con leña, carbón, cocinol y otros combustibles que afectaban su salud y les resultaban más costosos, lo cual ha sido posible, entre otros factores, a los programas que ejecutan las empresas que conforman la cadena del gas natural.

Desde hace 20 años Vanti al Parque se ha acercado a los usuarios del gas natural en los parques de las poblaciones para dar a conocer de forma didáctica cómo los usuarios que se han conectado a sus redes han reducido la dependencia de otros combustibles altamente contaminantes, como la leña, lo que les ha permitido mejorar las condiciones de vida.

Los asistentes a Vanti al Parque reciben información de cómo el gas natural es un energético económico, seguro, confiable y eficiente, además que les permite liberar recursos económicos, beneficiando a familias especialmente en los estratos 1, 2 y 3.

La labor pedagógica realizada por más de 20 años de Vanti al Parque sigue mostrando resultados en el cierre de brechas que se corrobora con cifras como las de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2023, publicada por el DANE, que revela que el 69% de los hogares cocinan con gas natural, mientras que el 8.7% de la población encuestada aún sigue cocinando sus con leña y cocinol, entre otros materiales contaminantes e ineficientes.

Este programa de Grupo Vanti que busca un acercamiento directo con los usuarios de gas natural en los parques de las poblaciones ha tenido una inversión anual de cerca de 300 millones de pesos y en los 20 años de existencia se han realizado más de 350, que han permitido la proximidad con la comunidad y la presencia institucional para divulgar, de manera pedagógica, diferentes temas de interés del servicio de gas natural: uso seguro, Revisión Periódica Obligatoria y productos de valor agregado y tips financieros de ahorro en los hogares, entre otros.

La celebración de los 20 años de Vanti al Parque se suma a la acción social estratégica de Grupo Vanti, denominada “Sumamos para Avanzar”, que ejecuta programas y proyectos para generar valor en los territorios Vanti (Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Cesar) en tres ejes de acción: Equidad, Ambiental y Solidaridad.

En el Eje de Equidad contribuye al cierre de brechas sociales, económicas y de género a través de los programas: GAStronomía para Avanzar, Economía del Cuidado y Formación para el trabajo – Semillero de Energía Femenina.

En el Eje Ambiental aporta a la adaptación y mitigación del cambio climático en los territorios Vanti, a través de proyectos para el mejoramiento de la calidad del aire, a partir de la transformación de procesos productivos (hornos) y transporte; proyectos para el apadrinamiento de ecosistemas claves y críticos, como es el caso de reservas, corredores verdes y humedales; y, actividades de voluntariado ambiental, promoviendo la recuperación de zonas de reserva natural.

En el Eje de Solidaridad contribuye al desarrollo de las comunidades con acciones sociales que atienden necesidades de la población más vulnerable con programas como Cine al Parque, Vanti al Parque y Fútbol con Corazón.

Finalmente, como un eje transversal, realiza el voluntariado corporativo “Sumamos para Avanzar”, a través del cual promueve acciones solidarias a través de jornadas sociales y ambientales que aporten a generar valor a las comunidades donde opera el Grupo Vanti.

Colombia: Gremios alertan por riesgo en abastecimiento eléctrico

De acuerdo con Acolgen, Andesco, ANDEG, Asocodis, Naturgas y Ser Colombia, la intervención de los precios en bolsa pone en riesgo la seguridad energética del país y aumenta el riesgo de racionamientos en los próximos años.

Con respecto a la Resolución CREG 101 066 de 2024, relacionada con la intervención en la formación del precio en el mercado de la bolsa de energía, los gremios de la energía y los servicios públicos manifestaron preocupación y solicitaron que se realice un análisis detallado antes de su aplicación.

En un comunicado conjunto, los gremios expusieron las siguientes razones:

  1. La medida podría agravar los retrasos en los proyectos de generación eléctrica al alterar las señales del mercado. Esto empeoraría las condiciones de abastecimiento, especialmente considerando que datos de la UPME y XM advierten sobre un déficit de energía firme para el periodo 2026-2027.
  2. Desincentiva la contratación de largo plazo, que es fundamental para la viabilidad de los proyectos de energía renovable y la estabilidad de precios de los usuarios finales. Como consecuencia, se desincentiva la inversión en futuros proyectos, un retroceso en el sector eléctrico colombiano, caracterizado históricamente por señales de expansión claras. Es crucial mantener señales de largo plazo que proporcionen esta confianza inversionista para garantizar el desarrollo de proyectos que aseguren el abastecimiento del servicio de energía eléctrica. Proyectamos inversiones de entre 10 y 14 billones de pesos anuales hasta el 2027.
  3. Contradice los objetivos de la transición energética en Colombia, ya que disminuye la competitividad de las tecnologías de costos variables bajos, como la solar, la eólica, la hídrica y el carbón, que constituyen la base de dicha transición. Esto ocurre por dos razones principales: remuneraciones más bajas en el Cargo por Confiabilidad y un incremento en los riesgos asociados a nuevos proyectos de expansión. Estas condiciones impactan negativamente la capacidad de estas tecnologías para ofrecer contratos competitivos, disminuyendo la posibilidad de que resulten con asignaciones en la próxima subasta del Cargo por Confiabilidad.
  4. Se pierde la señal de escasez, que permite preservar los recursos energéticos disponibles en épocas de sequía haciendo un uso óptimo de estos, lo cual, sumado al retraso de proyectos y de subastas, nos mantendrá con un sistema eléctrico estresado, con el riesgo de que se presenten periodos de desabastecimiento de energía eléctrica.

Los gremios reiteraron que la coyuntura de precios está relacionada con la falta de oferta de energía y de mecanismos e incentivos de contratación de largo plazo. Es decir que, para lograr mayor eficiencia en precios se necesita más oferta de energía en lugar de alteraciones del

mercado y, para esto, es clave que se desarrollen más proyectos de generación de energía eléctrica, lo que se vería seriamente afectado por los términos de la Resolución en mención.

Finalmente, los gremios señalaron: “Hacemos un llamado urgente para que se realice una revisión integral de la Resolución publicada por la CREG antes de su aplicación. Una señal regulatoria de este tipo, emitida sin análisis exhaustivo puede poner en riesgo un sistema que ha funcionado durante los últimos 30 años y que nos ha permitido estar encendidos 24 horas al día, 7 días a la semana.”

ACP: Más impuestos al petróleo pondrían en riesgo seguridad energética del país

La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) manifestó preocupación ante la propuesta de aumentar la sobretasa del impuesto de renta al petróleo, una medida que podría comprometer severamente el futuro energético y económico del país.

El gremio petrolero recordó que en 2022 el Gobierno nacional promovió una reforma tributaria que incluyó, sin el respaldo de un análisis técnico riguroso, una sobretasa al petróleo de 5, 10 y 15 puntos adicionales al impuesto de renta, justificada en los altos precios internacionales del crudo (para ese año promediaron los USD 100 por barril, precios que actualmente han bajado a cerca de los USD 70), entre otros nuevos gravámenes a la industria del petróleo y gas.

Fruto de esa decisión, el sector hoy tiene una tasa efectiva de impuesto de renta de hasta el 50%, mientras otros sectores no llegan al 30%, un claro ejemplo de inequidad tributaria, según el gremio.

Ahora, la ‘Ley de Financiamiento’, propuesta por el Gobierno, aumentaría la sobretasa del impuesto de renta para la exploración de petróleo hasta en 5 puntos porcentuales, llevándola hasta el 20%.

Esto implicaría un impuesto de renta del 55% para la industria, además del pago de regalías, derechos económicos, contribuciones sociales, ambientales y demás aportes, desbordando con ello su capacidad contributiva y desincentivando inversiones en el país.

Para la industria, esta medida supone un nuevo cambio en las reglas de juego que pondría en riesgo la sostenibilidad económica de los proyectos e incidiría en menor inversión exploratoria y de desarrollo, por lo cual, también en nuevas reservas y producción futura, en consonancia con la política del gobierno de ir marchitando el sector de hidrocarburos en Colombia.

“Como consecuencia de la reforma de 2022, las inversiones exploratorias se han reducido 57%, lo que ha conllevado a que las inversiones voluntarias caigan a mínimos históricos. Aquí es importante considerar que, si no se hubiera debilitado al sector, no se necesitaría Ley de Financiamiento”, señaló Frank Pearl, presidente ejecutivo de la ACP.

El dirigente añadió que esta tendencia se agrava con nuevas cargas impositivas, por lo que se vislumbra el final de la actividad exploratoria en Colombia a partir del 2030, en razón a que incrementos adicionales a la sobretasa inviabilizaría la exploración.

Pearl agregó que este aumento también compromete las metas de producción de hidrocarburos (MinHacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2024 contempla una producción promedio de 750 mil barriles día de petróleo hasta el 2035), en la medida en que el incremento en los gravámenes afectaría a todos los campos, principalmente, a los que producen crudos pesados y a los marginales, que representan respectivamente el 54% y el 10% del total nacional, los cuales serían inviables al adicionar los nuevos gravámenes.

Asimismo, se vería comprometida la aprobación de nuevos proyectos de desarrollo, necesarios para incrementar la producción y evitar la declinación natural de los campos. “Llevando al país a una caída precipitada de la producción”, enfatizó.

Así, teniendo en cuenta que el 45% del total de la matriz energética colombiana proviene del petróleo y el 21% restante del gas natural, la aprobación de esta propuesta representaría un riesgo para la seguridad energética de Colombia, en la medida en que para garantizar el abastecimiento energético se requiere inversiones constantes en exploración y producción. “Por lo tanto, en el mediano plazo el país estaría condenado perder su autosuficiencia en hidrocarburos, afectando la generación de regalías, empleos, encadenamientos productivos en las regiones e ingresos a la Nación”, dijo Pearl.

Cabe recordar que la industria de petróleo y gas en Colombia representa el 20% de los ingresos corrientes de la Nación, el 16% de la inversión extranjera directa y el 4,6% del PIB.

Además, los recursos de regalías que financian proyectos en las regiones en materia de educación, salud y servicios públicos, entre otros, y cuyo presupuesto bienal 2025-2026 recientemente aprobado por el Congreso fue de $30,9 billones, declinarían significativamente en el futuro. Luego, un incremento adicional en los impuestos amenaza las contribuciones de esta industria al país y las regiones.

Finalmente, la ACP hizo un llamado a los integrantes de las comisiones económicas del Congreso de la República, para que no se apruebe el aumento de la sobretasa y ninguna otra medida confiscatoria que conlleve a marchitar una industria fundamental para la seguridad energética, la estabilidad macroeconómica y el desarrollo de las regiones.

Hocol saca al mercado 8 millones de pies cúbicos de gas adicionales

La filial de Ecopetrol anunció que aumentará en ocho millones de pies cúbicos adicionales su oferta diaria de gas en el mercado.

Hocol S.A., empresa del Grupo Ecopetrol, dijo en un comunicado que aumentará en ocho millones de pies cúbicos diarios adicionales de gas la oferta al mercado nacional, lo que representa menos del uno por ciento del consumo nacional, estimada en 970 millones de pies cúbicos diarios.

Con esa adición, el total de gas que Hocol suministra al mercado es de 108 millones de pies cúbicos diarios.

“En un esfuerzo por contribuir a la estabilidad energética y cubrir la demanda de gas natural en Colombia, desde el pasado primero de diciembre de 2024 Hocol aseguró la comercialización del 100% del gas disponible en sus operaciones”, señaló la empresa.

No obstante, no aclara si el gas adicional es en firme o interrumpible, pero agregó que: La cantidad total de moléculas de gas que se comprometieron con diferentes agentes del mercado será suministrada en algunas zonas de la costa Caribe y del interior del país.

“Este aporte ratifica nuestro compromiso con el desarrollo sostenible y el bienestar de los colombianos. Estamos trabajando de manera constante para garantizar que el suministro de gas llegue de forma eficiente, incluso en los momentos de mayor escasez de oferta y mayor demanda”, afirmó Luis Enrique Rojas, presidente de Hocol.

Mineras señalan al capital como el mayor riesgo para 2025

La última edición de la encuesta “Los 10 riesgos y oportunidades de la minería” de EY, registró dos nuevos integrantes en su lista – agotamiento de recursos/reservas y nuevos proyectos- mientras que otros, como ciberseguridad y fuerza laboral, salen del ranking.

Los ejecutivos mineros mostraron un cambio significativo en cuanto a los riesgos que se vislumbran en el sector. Así lo demostró la nueva edición de la encuesta Los 10 riesgos y oportunidades de la minería 2025”, elaborada por EY.

Entre las más llamativas está el capital que irrumpió como el principal riesgo, mientras que la gestión del medioambiente y la geopolítica se posicionaron en el segundo y tercer lugar, respectivamente.

También destacan dos nuevos riesgos en el top 10: el agotamiento de recursos y el desarrollo de nuevos proyectos.

En cuanto al capital, las compañías mineras están bajo una presión creciente para gestionarlo de manera efectiva mientras realizan inversiones estratégicas en crecimiento.

Es por esto por lo que las empresas están acelerando el crecimiento y amplificando el valor a través de fusiones y adquisiciones, desprendiéndose de activos no esenciales y expandiendo sus opciones de financiamiento.

El 76% de los encuestados mencionó que tenía contemplado realizar desinversiones, escisiones u ofertas públicas iniciales en los próximos 12 meses.

Por otro lado, a medida que la gestión del medioambiente toma el centro del escenario, las compañías mineras están priorizando iniciativas y políticas positivas para el medioambiente que satisfagan las crecientes expectativas de los inversionistas.

Este cambio refleja un enfoque más amplio de la industria en las preocupaciones ambientales, con casi la mitad de los encuestados (46%) expresando confianza en cumplir con sus obligaciones con el medioambiente.

«Este año ha habido un cambio notable en los riesgos hacia cuestiones estratégicas para satisfacer la demanda futura. Afortunadamente, las compañías mineras no están perdiendo de vista las obligaciones de ESG, que son críticas para obtener y retener la licencia para operar y están estrechamente vinculadas con riesgos como el capital”, señaló, Libardo Bueno, socio Líder de Mercados de EY Colombia.

Los nuevos riesgos

El agotamiento de recursos (4°), y los nuevos proyectos (8°), son nuevos riesgos identificados en el estudio de 2024, impulsados por la creciente demanda de minerales y el aumento de los costos de exploración y construcción.

Lograr los objetivos globales de descarbonización para 2050 requerirá un aumento significativo en el número de minas y los volúmenes producidos. En los próximos 30 años se necesitará extraer más de lo que se ha hecho en los últimos 70 mil años.

La falta de nuevos descubrimientos y los largos tiempos de permisos añaden más complejidad a la situación y ponen en riesgo real la transición energética.

Los que salen del top 10

Un hallazgo importante es que este año el 55% de los encuestados no consideró la fuerza laboral como un riesgo clave. Dados los desafíos significativos del sector para atraer y retener el talento necesario para crecer, esta omisión puede generar algunas alarmas. A esto se suman gobernanza, ciberseguridad, digitalización, que también quedaron fuera de los 10 primeros riesgos.

“Para muchas empresas, los riesgos y oportunidades asociados con la ciberseguridad y la digitalización se han convertido en elementos integrados en el negocio. En cuanto a la gobernanza, aunque su posición en el ranking ha cambiado, las compañías mineras continúan explorando nuevos proyectos en diversas regiones, ajustándose a los distintos entornos regulatorios. Además, el tema de la fuerza laboral sigue siendo relevante, ya que atraer y retener el talento adecuado será clave para el futuro sostenible del sector”, añadió, Libardo Bueno, socio Líder de Mercados de EY Colombia.

Lo que está en juego

Tan importante para un país como la seguridad energética es la soberanía energética. Ello es lo que está en juego.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

En el período 2007 – 2022 las reservas de gas natural en el país han caído 50%, situándose en los 2,3 terapiés cúbicos (TPC), y con ellas ha caído también la producción el 9% entre junio de 2023 y junio de este año, pasando de 1.170 MMPCD hasta los 900 MMPCD.

Según el Gestor del Mercado de Gas Natural, se prevé que el potencial de producción caerá el 19,8% entre los años 2024 y 2026. Y como la demanda crecerá hacia el futuro, como sustituto del carbón y de los combustibles líquidos, según el Gestor. para 2025 se estima un déficit del 12% (120 MMPCD) y para el 2026 de un 30% (350 MMPCD). Déficit que tendrá que cubrirse con importaciones.

En ello coincide el presidente de ECOPETROL, Ricardo Roa: “Va a haber unos faltantes el año entrante cercanos a los 160 de Giga BTU, luego va a subir a 180, y de ahí en adelante a 300 y hasta 500, si no incorporamos reservas”. 

No obstante, el negacionismo del ministro de Minas y Energía Andrés Camacho lo llevó a decir que “no es cierto que vayamos a tener escasez de gas los próximos años, no hay ninguna crisis energética y no estamos ante un riesgo inminente de desabastecimiento razón por la cual no hay ningún traslado de costos adicionales a los usuarios”.

Por su parte Roa se ratifica en lo ya dicho y afirma no sólo que “sí vamos a depender de la importación de aquí a 2029”, sino que advierte que “eso va a hacer que se tenga un incremento significativo de la tarifa”. Más claro sólo el agua.

Bien dijo la presidente de NATURGAS, Luz Stella Murgas, que “el déficit del gas natural no es una alerta, es una realidad, no es una narrativa”, como aduce el Gobierno.

Según había asegurado el ministro Camacho, “nunca ha estado en nuestros planes opciones de importación desde otros países… No hemos visto ningún problema de abastecimiento porque estamos tomando medidas… No es cierto que vayamos a tener escasez el próximo año”.

Tal vez estaba imbuido de la idea de su antecesora, la ex ministra Irene Vélez, cuando vaticinó irresponsablemente que “según los cálculos, las reservas probadas, probables y posibles garantizarían un suministro de gas hasta el 2037, es decir de 15 años más”.  

Contra todos los pronósticos y previsiones del Gobierno nacional, desde el primero de diciembre de 2024 Colombia, por primera vez en 45 años, inició las importaciones de gas natural para atender el consumo esencial.

En efecto, a través de un comunicado público, la distribuidora de gas importado TLP Gas informó que a través de la regasificadora SPEC recibe 40 MMPCD desde el pasado 29 de noviembre, requeridos por 8 empresas distribuidoras. Los hechos son tozudos.

Entre tanto el ministro Camacho se obstina en negar, contra toda evidencia, las importaciones y sostiene que se cuenta con “excedentes” de gas extraído en el país, que no se traducen en oferta firme en el mercado. Y no explica por qué.

El ministro Camacho se niega a dar su brazo a torcer e insiste con terquedad aragonesa que no hay necesidad de importar, que “las cifras revisadas muestran que las declaraciones de producción y disponibilidad de gas en los campos nacionales son adecuadas para atender la totalidad de los requerimientos del mercado”. Para él, este es un axioma que como tal no necesita demostración. Al parecer el ministro hizo suya la truculenta frase atribuida al ex presidente de EEUU Harry Truman: “Cuando no puedes convencerlos, confúndelos”.

Ello lo ha llevado a poner en pausa la expedición del Decreto 2024 de 2024 que se publicó para comentarios en noviembre, que los agentes llevan meses requiriendo para habilitar las importaciones y dar vía libre para que la CREG expida la Resolución para homologar las condiciones contractuales para comprometer gas en firme proveniente del exterior y establecer el indexador de precios, los cuales, dicho sea de paso, serán mucho más altos.

El gas barato, al que hemos estado acostumbrado, se acabó por fuerza de las circunstancias, porque hasta el gas producido en el país terminará por nivelarse con los precios internacionales.

 Es de anotar que esta primera importación es solo la cuota inicial, ya que, de acuerdo con el Gestor del Mercado, que maneja las cifras oficiales, se estima un déficit del orden del 8,2% de la demanda total en 2025 y un 20,6% en 2026.

Sin fundamento alguno, el ministro Camacho se aventuró a afirmar que el uso del gas importado no será inmediato. Según él, dicha importación sólo busca “cubrirse en caso de ser necesario”, pues “la producción nacional de gas será suficiente para cubrir la demanda de diciembre”.

En estas circunstancias en las que estamos se está incurriendo en el mismo error en el que cayó la Unión Europea al precipitarse a abandonar prematuramente a las energías de origen fósil, a las que tuvo que volver apresuradamente ante el riesgo del colapso de su economía.

De ese trance, del que todavía no termina de reponerse, le quedó una lección aprendida de la cual debemos tomar nota: La Transición Energética no debe poner en riesgo la seguridad energética.

La otra lección que se sigue de la anterior es que tan importante para un país como la seguridad energética es la soberanía energética. Ello es lo que está en juego.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

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