Colombia alcanzó más de 413 mil nuevos usuarios de gas en 2023

El gas natural, como servicio público esencial, ha desempeñado un papel crucial en la calidad de vida de más de 36 millones de ciudadanos colombianos (12 millones de hogares), y de acuerdo con datos del Ministerio de Minas y Energía, alcanzó más de 413.243 nuevos usuarios residenciales conectados al servicio de gas natural al cierre de 2023.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2023, publicada por el DANE, revela que el 69% de los hogares cocinan con gas natural, mientras que el 8,7% de la población (1.560.000 hogares) aún sigue cocinando con leña, cocinol, entre otros materiales contaminantes e ineficientes.

“Al conectar a más hogares a la red de gas natural, estamos mejorando la calidad de vida de millones de colombianos, especialmente la de aquellos en situación de vulnerabilidad. Por esta razón, la sustitución de combustibles altamente contaminantes como la leña para cocción, debe ser prioridad en la agenda de nacional y el gas natural tiene la capacidad de reducir pobreza”, señaló Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas.

Estudios realizados por la Agencia Internacional de Energía (IEA) evidencia que una de cada tres personas, principalmente en las regiones más pobres del mundo, aún carece de acceso a instalaciones de cocina limpias, lo que repercute en millones de muertes prematuras anuales, debido a la inhalación de humo de fogatas abiertas o estufas de leña, lo que impacta directamente a mujeres y niños en hogares.

Además, resalta el rol del gas natural como servicio público para impulsar la transición hacia cocinas más limpias, como una estrategia efectiva para mejorar la calidad de vida de las personas, reducir las emisiones de carbono promoviendo un entorno más seguro y saludable para las comunidades, y ayuda a mejorar la economía de las poblaciones más vulnerables.

Un ejemplo de su impacto en las comunidades se ha registrado en veredas de los departamentos del Eje Cafetero, donde las comunidades aún cocinaban con leña. Gracias a la gestión de la compañía distribuidora Efigas, a la fecha, 24% de los beneficiarios (1.287 familias campesinas), han transformado su vida por la conexión de gas natural en sus territorios.

De acuerdo con German Murillo, habitante y líder de la vereda Pueblo Viejo, aledaña al municipio de Neira (Caldas), “el gas natural genera un impacto muy positivo, es un respiro para todos nosotros, porque dejamos de estar en el monte cortando palos y maltratando la naturaleza para cocinar”.

Otra habitante de la zona, Marta Lucía Cárdenas, agregó: “las 84 familias de Pueblo Viejo disfrutaremos de este servicio y nos ahorraremos gastos y tiempo. Este proyecto fue muy esperado por toda la vereda, es una alegría tenerlo.”

Los 36 millones de colombianos que hoy cocinan con gas natural necesitan mantener la disponibilidad de este energético que la industria entrega a los usuarios. Colombia necesita con urgencia más acceso a este servicio público, el más económico de los servicios básicos, y que le ha permitido desarrollarse y disminuir la pobreza energética.

Más de 13.500 familias se beneficiarán con el gas natural

Ecopetrol e Invercolsa sellaron una alianza estratégica con el objetivo de conectar a 13.547 familias de los estratos 1 y 2 al servicio público de gas natural a través de redes domiciliarias.

La alianza, que tendrá una vigencia de hasta dos años, beneficiará a 6.302 familias del municipio de Pasto, Nariño; 6.037 hogares de Cúcuta y su área metropolitana, en Norte de Santander; y a 1.208 usuarios de Floridablanca y Piedecuesta, en Santander.

Invercolsa se vincula a través de las empresas distribuidoras Gases del Oriente, Alcanos y Metrogas, con un periodo de gracia de tres meses en el pago que deben realizar sobre la instalación interna y una reducción en la tasa de financiación. Ecopetrol aporta recursos para la cofinanciación del valor del derecho de conexión.

“El gas social contribuye a reducir el número de familias que aún cocinan con leña, que son 1,6 millones en el país. Ecopetrol, gracias a iniciativas como esta, se consolida como líder en la transición energética justa”, señaló David Riaño, vicepresidente de Soluciones de Bajas Emisiones de Ecopetrol.

Una de las prioridades del programa de Gas Social del Grupo Ecopetrol es reducir la pobreza, mejorar la calidad de vida de las comunidades, disminuir los riesgos en la salud de las personas que usan leña, carbón y otros elementos para cocinar y mejorar sus condiciones socio económicas.

“La iniciativa de gas social mejorará la calidad de vida de las familias colombianas, proporcionando una fuente de energía limpia, segura y accesible como lo es el gas natural. Este proyecto apoyado por Invercolsa y sus filiales impactará significativamente a miles de familias que actualmente no han podido acceder a este recurso esencial, reduciendo problemas de salud y medioambientales asociados con el uso de la leña para cocinar”, indicó Edward Gironza, presidente de Invercolsa.

Con distintos aliados estratégicos, desde 2019 a la fecha el Grupo Ecopetrol ha logrado conectar a más de 44.000 familias a la red de gas natural en 12 departamentos de Colombia. La meta al 2040 es conectar a 300.000 nuevas familias.

Transición energética: ¿Cómo está el panorama mundial y en Colombia?

Reproducimos un reciente informe del Centro de Estudios Económicos de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), sobre el estado del arte de la transición energética a nivel global y en Colombia.

En la actual coyuntura global, la política climática y la seguridad energética se entrelazan como prioridades cruciales. El desafío de equilibrar estas dos metas ha cobrado relevancia a medida que los países intentan reducir sus emisiones de carbono sin comprometer la estabilidad de su suministro energético.

No obstante, a pesar del notable crecimiento de las energías renovables, el petróleo y el gas siguen siendo componentes esenciales de la matriz energética mundial, proporcionando más de la mitad de la energía global.

Para Colombia, los retos son particularmente apremiantes debido a sus limitadas reservas de hidrocarburos. Aunque el país es rico en recursos naturales, sus reservas de petróleo y gas están disminuyendo a un ritmo preocupante.

En los últimos años, las reservas probadas tanto de gas natural como de petróleo han experimentado una caída significativa, lo que subraya la necesidad urgente de identificar nuevas fuentes y desarrollar infraestructura adecuada para su extracción y distribución.

En términos de gas natural en el contexto internacional, se anticipa un crecimiento en la demanda en 2024, impulsado principalmente por los mercados asiáticos. Tanto el sector industrial como el residencial son motores clave de esta demanda. Además, se espera que la generación de electricidad a partir de gas aumente ligeramente, debido a la menor disponibilidad de energía hidroeléctrica en regiones como China, India y América Latina. Así, la demanda creciente contrasta con una oferta que, aunque se incrementa ligeramente, está rodeada de incertidumbre debido a factores geopolíticos y logísticos.

En la matriz energética de Colombia, el gas natural juega un papel crucial, aportando una combinación óptima de confiabilidad y menor contaminación en comparación con otros combustibles fósiles. De hecho, entre 2020 y 2022 el gas natural fue la principal fuente de energía térmica en el país, representando el 55% del consumo total en este segmento. Su versatilidad y menor impacto ambiental lo posicionan como un componente esencial en la transición hacia una matriz energética más limpia.

Sin embargo, Colombia enfrenta un desafío significativo en términos de abastecimiento de gas natural. En 2023 las reservas probadas disminuyeron 1,1 años frente a 2022, reduciendo el nivel a 6,1 años.

Esta caída se agrava al considerar que las reservas han disminuido rápidamente en la última década, con una reducción equivalente a 54,5% desde 2012 (Ver gráfico). Este contexto destaca la necesidad de implementar estrategias sostenibles para la gestión de recursos energéticos a corto y largo plazo, garantizando al mismo tiempo la seguridad energética.

Petróleo

En cuanto al petróleo, el escenario global muestra una disminución en la demanda para 2024, influenciada en gran medida por la dinámica del crudo en Europa.

Por su parte, la oferta aumentaría debido a una mayor producción en países no miembros de la OPEP, que estaría parcialmente compensada por una ligera reducción en la producción de los países OPEP que mantienen sus recortes voluntarios. Esta combinación ha llevado a una disminución en los precios del crudo Brent y a un aumento en los inventarios globales de petróleo.

En Colombia, la producción de petróleo ha mostrado una ligera caída hasta febrero de 2024, reflejando los desafíos continuos en el sector. Esta reducción, atribuida a problemas en campos del Meta y a una disminución general en la actividad industrial, subraya la volatilidad y la vulnerabilidad de la industria petrolera colombiana.

Además, las reservas probadas de petróleo mostraron una leve disminución en 2023 hasta 7,1 años, luego de dos años de aumentos en que se mantuvieron alrededor de 7,5 años. Esto destaca la necesidad de explorar nuevas fuentes y optimizar la eficiencia en la extracción.

El petróleo no solo es vital para el suministro energético de Colombia, sino que también juega un papel crucial en la economía del país, contribuyendo significativamente a los ingresos fiscales y a las exportaciones.

Sin embargo, la disminución en la inversión extranjera en el sector refleja la incertidumbre regulatoria y la decisión de no continuar con la exploración de nuevas reservas, incluyendo la explotación a través del fracking.

La transición hacia energías renovables es inevitable y necesaria para cumplir con los objetivos climáticos globales. Sin embargo, esta transición debe ser gestionada cuidadosamente para asegurar que no se comprometa la seguridad energética del país.

La diversificación de la matriz energética y la inversión en tecnologías que mejoren la eficiencia en la extracción y el uso de combustibles fósiles seguirán siendo cruciales durante este proceso de cambio. Para Colombia, esto significa no solo apostar por el desarrollo de energías renovables, sino también optimizar el uso de sus recursos actuales de petróleo y gas.

La meta es lograr un equilibrio donde las energías renovables puedan gradualmente tomar un rol más prominente, mientras que las fuentes convencionales aseguran una base estable y confiable.

Hidroeléctrica Chivor abre compuertas para aliviar nivel del embalse

La maniobra de apertura de las compuertas del rebosadero del embalse La Esmeralda es necesaria para amortiguar las crecientes del río Batá que pudiesen presentarse en las próximas semanas, y de esta manera mitigar riesgos para las comunidades aguas abajo.

Con la intensa temporada de lluvias que experimenta el sur oriente de Boyacá, que ha llevado a un incremento en el volumen útil del embalse La Esmeralda y que obligó a la salida de operación de la Central Hidroeléctrica Chivor, AES Colombia iniciará la apertura de las compuertas del rebosadero de la Central, con el objetivo de mantener controlado el nivel del embalse.

La Esmeralda alcanzó el 80% de su capacidad de llenado, habiendo incrementado en menos de un mes 60 puntos en su volumen útil. Con esta condición, unido a la no operación de la Central Chivor, se hace necesario iniciar reboses controlados para que el embalse mantenga un volumen que permita amortiguar nuevas crecientes que puedan presentarse en las siguientes semanas, indicó la empresa en un comunicado.  

Previo a la maniobra de apertura de las compuertas, AES Colombia informó de esta acción a las autoridades locales y regionales, especialmente de los municipios de Santa María y San Luis de Gaceno en Boyacá, Barranca de Upía en el Meta y Villanueva en Casanare. Igualmente, la Compañía informó a las comunidades aguas abajo de la Central Hidroeléctrica Chivor, entregando las respectivas recomendaciones durante el tiempo que se mantenga la maniobra.

“AES Colombia sigue trabajando 24/7 para restablecer, en cuanto nos sea posible, la operación de la Central Chivor. Los reboses que comenzaremos a realizar en La Esmeralda son necesarios para controlar el nivel del embalse en esta intensa época de lluvias, mitigar mayores impactos aguas abajo y evitar riesgos para las comunidades, derivados de las crecientes naturales. Es una acción preventiva y controlada que se realiza siguiendo los protocolos operacionales y permisos ambientales con que cuenta la Central Chivor”, dijo William Alarcón, gerente de Operaciones de AES Colombia.

Hay que señalar que desde el 7 de junio se paralizó la central por una creciente súbita del río Batá y por lo tanto no está generando. La planta tiene una capacidad instalada de 1.000 Mw.

La Compañía prevé realizar reboses de forma periódica y controlada, iniciando desde la noche del 12 de junio y manteniéndolos el tiempo necesario, en espera que los aportes logren una continua tendencia a la baja y La Esmeralda se mantenga en un nivel apropiado.

Y es que las afluencias durante las últimas tres semanas se han mantenido alrededor de 296 m3 por segundo, cuando el caudal promedio histórico que ingresa a La Esmeralda en el mes de mayo es de 98 m3 por segundo y en junio es de 151 m3 por segundo.

Sobre la salida de operación de Chivor

Luego de la creciente histórica e imprevista que se presentó la semana pasada en el río Batá y que trajo una alta concentración de sedimentos que afectaron las unidades de generación de Chivor, sacando a la Central de operación, AES Colombia adelanta el proceso de vaciado de los túneles de conducción para realizar un diagnóstico detallado de las afectaciones y ejecutar el plan de recuperación y reinicio de operaciones.

El vaciado de los túneles de conducción de la Central está previsto para completarse entre el 15 y 18 de junio, luego de lo cual se podrá iniciar el mantenimiento general de la Central, que incluirá limpieza de los túneles, eliminación de sedimentos y reemplazo de equipamiento de las unidades de generación afectadas. Además, se podrá con ello establecer la fecha de entrada en operación de la Central, para entregar nuevamente energía al país.

¿Conflicto colombo-israelí?

Van dos años de gobierno de Gustavo Petro, donde ya los colombianos nos hemos acostumbrado no solo a los escándalos de corrupción y a la falta de competencia de varios miembros del gabinete, sino también a las salidas desacertadas del presidente en X.

Por: SANTIAGO SOTO LUNA*

Tras dos años y ante la incapacidad de tomar las riendas del país, el presidente parece haber optado por mantener su condición de candidato que tenía antes de 2022, donde podía ser irresponsable con el uso de las redes sociales y usarlas para crear división y en el peor de los casos, incendiar el país.

No obstante, a pesar de la susodicha costumbre, sorprendió la declaración donde manifiesta que Colombia dejará de exportar carbón a Israel “hasta que se detenga el genocidio”. Lo anterior tiene muchas implicaciones, más allá que una pataleta presidencial, lo primero es el hecho de que ahonda la ruptura diplomática con el país de medio oriente, donde escala a un asunto de comercio internacional, donde pagan las consecuencias, por supuesto, el sector minero.

En primera medida, desde el ámbito internacional, como lo manifestó en comunicación la Asociación Colombiana de Minería (ACM), Colombia e Israel actualmente tienen suscrito un tratado de libre comercio desde 2014 y vigente desde 2020. Cualquiera de los asesores de política exterior, o de la cartera de industria y comercio o cancillería, debería advertir las implicaciones que tienen violar o incumplir este tipo de tratados, no solo frente a posibles reclamaciones o indemnizaciones de la contraparte, sino que también Colombia podría ser castigado duramente a futuro sobre sus exportaciones no necesariamente de carbón sino de cualquier otro producto, o de igual forma de productos que Colombia importe.

Lo anterior, sin mencionar el mensaje de inseguridad jurídica que esto transmite a la comunidad comercial internacional, lo cual afectara las ya golpeadas cifras de exportación del país y que, seguramente cuando esto ocurra, y se afecten empleos, recaudo por concepto de impuestos, entrada de divisas, etc., saldrán el presidente y sus áulicos a inventar “golpes blandos” que no le permiten gobernar.

Pasando al panorama interno, frenar exportaciones a un país estratégico como Israel, generará un efecto en cadena, pues los empresarios del carbón que realizaban sus actividades comerciales con este país, serán golpeados económicamente, lo cual se reflejará en pérdida de empleos, bienes y servicios, y reducción de contribuciones tributarias y regalías que se sumarán al ya deficiente recaudo del gobierno.

Entre las cifras del sector minero, vale la pena traer a colación la contribución del 1% al PIB nacional; así mismo el presupuesto del sistema general de regalías establecido en la ley 2072 de 2022 para el bienio 2023-2024 es de cerca de treinta billones de pesos, de los cuales el sector minero aporta cerca de nueve billones.

Ahora bien, en materia de comercio internacional, se llegó en exportaciones a cerca de USD17 billones en ventas externas, y en impuestos, industria y comercio, entre otros, a la cifra de $18 billones.

Por último, la producción de carbón térmico y metalúrgico del país cerró 2023 en 71,7 millones de toneladas y, antes del arrebato del presidente Petro, se esperaba cerrará aproximadamente en 77,3 millones de toneladas para 2024, en cuanto al coque, cerró el 2023 con una producción de 4 millones de toneladas.

Con la desatinada declaración del presidente mata dos pájaros de un tiro, en su cruzada de odio contra dos enemigos declarados: el Estado de Israel y el sector carbonero colombiano. Como en minería y energía los resultados o, peor aún, las consecuencias no suelen verse en tiempo real, habrá que anotarle al presidente un desastre más por arreglar, en el país que nos va a dejar después de 2026

*Abogado especialista en temas minero-energeticos

A Bogotá se le están yendo las luces

Bogotá logró salir prácticamente intacta del pasado fenómeno de El Niño. El racionamiento de agua fue la pequeña secuela para sus habitantes, que encontraron la manera de convivir con la nueva realidad provocada por los fenómenos climáticos, pero la ciudad podría estar ad portas de un apagón.

Por: SERGIO SEGURA*

Años atrás los expertos expresaron su preocupación frente al manejo del agua en Bogotá y entregaron sus recomendaciones con el fin de mitigar riesgos y evitar la situación, pero como es constante en Colombia, las acciones llegan tarde y terminaron siendo más reactivas, menos proactivas y correctivas. Así las cosas, al paso que vamos, el racionamiento de energía en Bogotá puede ser otra crónica de muerte anunciada, presa del pobre y lento avance en los proyectos que necesita el centro del país.

Es alarmante observar cómo los gremios e importantes jugadores del sector eléctrico cada vez que alzan su voz en los medios de comunicación, entrevistas, foros y comunicados le piden al gobierno nacional acciones inmediatas para evitar revivir el fantasma del racionamiento de energía con el que estuvo conviviendo la capital a finales del siglo XX en la coloquialmente llamada “Hora Gaviria”.

Y es que el racionamiento de energía en Bogotá no es un evento que vaya a suceder en unos pocos años. El racionamiento de energía ya está ocurriendo hoy en la sabana de Bogotá. Según datos entregados por el presidente del Grupo Energía de Bogotá, Juan Ricardo Ortega, en uno de los foros energéticos organizados recientemente, (i) la compañía chilena Falabella no logró inaugurar uno de sus centros de distribución de gran envergadura como consecuencia de la imposibilidad del GEB para construir las líneas de trasmisión necesarias para entregar energía proveniente de Sogamoso y Chivor, (ii) los grandes proyectos de construcción inmobiliarios ya están estancados a las afueras de la ciudad por no tener certeza en su conectividad eléctrica, y (iii) la edificación de los parques industriales en el norte y occidente de Bogotá están detenidos, fruto de la complejidad que viven día a día las compañías del sector para obtener la licencia ambiental. Una licencia que se ha convertido en la herramienta de negociación de diferentes grupos de interés para bloquear los proyectos indispensables en la región.

Es importante precisar que Enel Colombia, la compañía a cargo de brindar la generación y distribución de energía en Bogotá por medio de Emgesa y Codensa, si dimensionó desde antes del 2020, las crecientes necesidades de energía para la capital durante la actual década (1era línea del Metro, Regiotram de Occidente, Proyectos industriales y residenciales en la sabana) y de manera responsable planteó por medio de su plan de inversiones, “Bogotá-Región 2030”, la asignación de capital por $1.5 billones de pesos para la construcción de nuevas subestaciones de energía, líneas de transmisión, así como la modernización y digitalización de la infraestructura existente. Sin embargo, al volcar la mirada al estado de avance que presentan los proyectos planteados, las alarmas inevitablemente vuelven a prenderse y el grado de preocupación en los expertos sigue creciendo. A la fecha, solo seis proyectos se encuentran culminados o en etapa de construcción, mientras que la mayoría de estos se encuentran aún en etapa de estudio y de aprobación de licenciamiento ambiental.

Infortunadamente, los proyectos de energía que necesita Bogotá no son un caso aislado en Colombia. Son el reflejo de lo que están pasando los proyectos energéticos en gran parte del territorio nacional y lo que afrontan las compañías involucradas con el suministro de energía y la transición energética.

Según cifras de la Asociación de Energías Renovables (SER Colombia), el 65% del programa de inversión en generación de energías renovables 2023-2024, el cual se encuentra muy de la mano con las proyecciones del Plan Energético Nacional 2022-2052 (PEN), se encuentran adelantando tramites y varios de ellos con retrasos importantes para su puesta en marcha, representando en su mayoría la nueva capacidad de generación en energías renovables del país. De esta manera, como precisa el exministro Amylkar Acosta, al

paso que vamos “el margen de maniobra está muy estrecho, de lo cual, cualquier contingencia que se presente pone en riesgo la firmeza y la confiabilidad en la prestación del servicio”.

Como pinta el panorama, es posible que en los próximos años los empresarios, trabajadores, comerciantes e independientes bogotanos deban hacerse a la idea de convivir con otro lucro económico cesante a costa de la lenta reacción del gobierno nacional, y la falta de coordinación con los agentes privados del sector eléctrico para lograr destrabar los proyectos, imprescindibles para el desarrollo y crecimiento económico en la capital.

Puede que ayude a entender la dimensión y fragilidad de la coyuntura energética que puede vivir Bogotá, a causa del racionamiento de energía en años venideros, si se abarca desde la perspectiva económica. Acorde con el estudio más reciente del Banco de Bogotá, el impacto económico del racionamiento para todos los bogotanos podría llegar a equipararse al golpe que tuvieron en sus ingresos en la época de la pandemia del “Covid-19”, en el cual, solo un mes de racionamiento de electricidad en la capital podría equivaler a una perdida en ingresos para los bogotanos de $ 9 billones de pesos, que se traduce en contracción marcada en la actividad económica y pérdidas de empleo en la ciudad con impacto y transmisión al resto del país (Bogotá genera cerca del 25% del PIB del país).

Puede que a Bogotá aún le quede tiempo y margen de maniobra para corregir el curso que la llevaría a tener en algunos años un marcado racionamiento energético, revivir al fantasma de la Hora Gaviria y evitar hablar de nuevo de otra crónica de muerte anunciada. Sin embargo, pareciera que al gobierno nacional, como es la constante en Colombia, esperaría hasta el último instante para dialogar y buscar la solución reactiva y poco proactiva-correctiva que necesita el empresariado y todos los colombianos.

Mientras tanto, a Bogotá poco a poco se le están yendo las luces, y el sentimiento dentro del sector eléctrico demuestra un creciente nerviosismo por la inminente necesidad de desplegar y cumplir con los proyectos que garanticen a la capital y al país la confiabilidad energética que necesita.

*Analista económico y del sector energético de CAIA

Foro ACP: El sector hidrocarburos se sinceró sobre la transición energética

El presidente de la ACP hizo un balance de los dos días de agenda en el III Gran Foro ACP en torno al desarrollo sostenible del país. El gremio entregó los Premios “Hechos de Sostenibilidad” a programas de empresas del sector en categorías que aportar a las metas de los ODS.

En la segunda jornada del III Gran Foro ACP ‘Hechos de Sostenibilidad’, convocado por la industria del petróleo y gas, Frank Pearl, presidente de la ACP, hizo un balance del evento que giró en torno a las iniciativas de desarrollo sostenible del sector y reflexionó sobre la transición energética justa que requiere Colombia.

“Lo que hemos hecho es sincerar la conversación alrededor de la transición energética, poniendo todos los puntos de vista, los miedos y las aspiraciones. Hay un compromiso para fortalecer esta alianza para hacer un trabajo conjunto, y es una transición energética gradual, ordenada y que atienda las necesidades, realidades y potencialidades de los territorios”, expresó Pearl.

Agregó que la siguiente fase de esta alianza, entre el Gobierno y el sector de hidrocarburos, es la de ejecución, para garantizar que los recursos de inversión de las empresas de la industria y los aportes fiscales derivados de su actividad lleguen a los ciudadanos de las regiones, en articulación con las alcaldías, gobernaciones, autoridades regionales e industria.

Por su parte, Orlando Velandia, presidente de Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), aseguró que los ejes principales de la hoja de ruta de la transición energética han sido definidos para garantizar criterios de seguridad, justicia, eficiencia y con el propósito de que las generaciones futuras no se vean afectadas.

Ante la propuesta de la ACP de impulsar una transición energética a la medida, Velandia reafirmó “necesitamos una transición ¨a la colombiana¨, sin dejar de lado las dinámicas sociales y regionales, en nuestra hoja de ruta lo que hacemos es ir a las regiones, articulados con entidades y gremios”.

Premios Hechos de Sostenibilidad

En el marco del III Gran Foro, la ACP entregó los Premios Hechos de Sostenibilidad 2024 como reconocimiento a las iniciativas que ejecutan acciones concretas para el desarrollo sostenible desde la industria de los hidrocarburos.

“Recibimos 60 proyectos, de 25 empresas, enfocados en descarbonización, mitigación y adaptación al cambio climático, alianzas para el desarrollo sostenible, economía circular, desarrollo territorial y diversidad, equidad e inclusión, que dan cuenta de los resultados y esfuerzos del sector para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, destacó Pearl.

Los ganadores de las seis categorías fueron:

  • Gestión del Cambio Climático y Descarbonización: Plan de Reducción de Emisiones de GeoPark.
  • Protección a la Biodiversidad: Vida silvestre de Ecopetrol.
  • Derechos Humanos: Una cultura enfocada en el respeto y la garantía de los Derechos Humanos de Canacol Energy.
  • Equidad de Género: Escuela de Liderazgo Femenino de TGI, S.A.
  • Alianzas para el Desarrollo Sostenible: Reefs of Unity de Chevron Petroleum Company.
  • Implementación de Modelos Circulares: Plan estratégico de economía circular de GeoPark.

Departamento de Putumayo, región invitada

Este año el departamento de Putumayo fue la región invitada del III Gran Foro ACP Hechos de Sostenibilidad.

El gobernador, Carlos Andrés Marroquín, destacó que el departamento puede demostrar a la industria petrolera que es un territorio que quiere salir adelante, “contamos con emprendedores que desde el sector turismo e indígenas artesanos demuestran lo que hacen para sacar adelante el territorio”.

Frente al tema de la transición en la región, el gobernador Marroquín dijo que “si bien, las regalías petroleras son las que han soportado las inversiones, somos conscientes de que debemos prepararnos para la transformación energética, pensada a largo plazo, para que el departamento tenga otro motor de desarrollo como el asaí y otros productos amazónicos, que pueden convertirse en motor de desarrollo de la nueva economía del departamento”.

GLP, el combustible ideal para disminuir pobreza energética

Cada país y cada región debe establecer su propio camino hacia la transición energética, entendiendo las particularidades de cada uno. Una transición acelerado en países en desarrollo podría conllevar un retroceso.

En 2023, la Agencia Internacional de Energía declaró que el gas licuado del petróleo (GLP) es el combustible ideal para combatir la pobreza energética.

Y esto es aún más cierto en América Latina, donde 90 millones de personas están en condición de pobreza energética. En Colombia 9,6 millones de personas (18,5% de la población) son pobres energéticos.

En ese sentido, Fabricio Duarte, director Ejecutivo de la Asociación Iberoamerican del GLP (AIGLP), señaló que la transición energética es un camino diverso en cada región del planeta, adaptado a las condicones socioeconómicas y de desarrollo de cada país. Y puso como ejemplo a Perú, donde existen tres regiones geográficas claramente diferenciadas: la costa, la sierra y la selva. Y cada una debe contar con su ruta hacia la transición energética.

“Acelerar la transición, siguiendo la narrativa de los países desarrollados, puede llevar a los latinoamercianos a regresar a la leña y otros combstibles perjudiciales para el medio ambiente y la salud de las personas”, dijo Duarte en la instalación del Tercer Summit Inernacional de GLP organizado por la Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (Agremgas).

“La Transición Energética no es dejar de consumir combustibles fósiles, sino transitar a una matriz energética con combustibles más limpios, equitativos, que incluyan a todas las personas, pero además que su suministro sea estable, confiable y sostenible”, agregó.

En ese sentido, resaltó que los gobierno deben promover la inversión, no la intervención, y darle al mercado seguridad jurídica y regulatoria.

Y es que el problema no es menor. En el mundo, 2.400 millones de personas todavía cocinan con combustibles altamente contaminantes, como el querosene, el carbon y la biomasa, donde está la leña. En Colombia, 1,6 millones de hogares aún cocinan con leña.

En ese entorno, “la narrativa del mundo desarrollado, centrada en ea uso de energías alternativas, eclipsa las necesidades del mundo en desarrollo”, sostuvo Duarte.

El combustible de la transición energética

Según el directivo, el combustible adecuado para la Transición Energética debe tener las siguientes características:

  • Ambientalmente amigable
  • Disponible y accesible para todos los estratos sociales
  • Seguro para almacenamiento, manejo y uso
  • Alta eficiencia energética
  • Adaptable a una variedad de usos y aplicaciones
  • Económicamente viable.

En esa línea, mencionó que el GLP es ideal para América Latina, pues casi el 100% de la polación podría tener acceso a este combustible. En uso de cocción de alimentos elimina de inmediato la pobreza energética y en uso vehícular reduce en un 30% la emisión de gases efecto invernadero.

Una transición energética precipitada, sin considerar estas realidades, podría resultar en retrocesos significativos, con el aumento del uso de leña debido al encarecimiento de las fuentes de energía intermedias, como el GLP y el gas natural, concluyó Duarte.

Chile, Brasil y Colombia lideran el mercado del Hidrógeno en la región

En los últimos años, muchos países de América Latina y el Caribe (ALC) han tomado medidas decisivas para desarrollar un mercado de hidrógeno, integrándolo en sus políticas energéticas y objetivos de reducción de GEI.

En respuesta a este desarrollo, Hinicio y New Energy decidieron medir la evolución del mercado el hidrógeno de bajas emisiones creando el Índice de Hidrógeno para América Latina y el Caribe (Índice H2LAC) en 2021, con el objetivo de ofrecer una visión integral de las diversas variables que influyen en la adopción de la economía del hidrógeno en la región.

Por cuarto año consecutivo, el Índice H2LAC proporciona una herramienta para facilitar la toma de decisiones en el mercado y promover discusiones constructivas sobre el desarrollo de la industria del hidrógeno en ALC por medio de cinco categorías:

  • Políticas públicas, incentivos y regulaciones a nivel nacional.
  • Nivel de desarrollo del ecosistema nacional.
  • Número de proyectos en operación y/o en desarrollo.
  • Áreas de aplicación y penetración del hidrógeno a nivel nacional.
  • Nivel de cooperación internacional y planificación de exportación.  

Historia del Índice desde el 2021

Desde su lanzamiento en 2021, se identificó que Chile, Costa Rica, Brasil y Argentina lideraban este mercado. Se contabilizaron 35 proyectos de hidrógeno a escala industrial, de los cuales cinco ya estaban operativos y treinta en desarrollo, excluyendo los proyectos de I+D.

Asimismo, solo Brasil, Chile, Colombia y Paraguay habían lanzado sus hojas de ruta, estrategias y/o programas de hidrógeno, y ya se habían creado asociaciones de hidrógeno en Chile, Brasil, Colombia, México y Perú.

Para 2022, se produjo un cambio en el orden de liderazgo. Chile, Colombia, Brasil y Uruguay, respectivamente, emergieron como los países con mayor desarrollo de hidrógeno en la región.

Este cambio se atribuyó al interés gubernamental en implementar normativas e incentivos iniciales, así como al compromiso demostrado por diversas partes del sector privado en el desarrollo de proyectos nacionales. Como resultado, se observaron tasas de crecimiento superiores al 50% en la adopción de esta economía en la mayoría de los países de la región.

Además, por primera vez, países de América Central como Panamá, República Dominicana, El Salvador y Guatemala mostraron disposición en integrar proyectos y empresas relacionados con el hidrógeno. En toda la región se contabilizaron 84 proyectos en desarrollo u operación.

En 2023, los resultados revelaron que casi todos los países de América Latina y el Caribe ya tenían o estaban en proceso de tener una estrategia nacional o una hoja de ruta publicada para fines de ese año.

Entre 2022 y 2023, Argentina, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay lanzaron sus estrategias nacionales. Además, se observó un aumento del 74% en el número de proyectos de hidrógeno en comparación con el índice anterior, alcanzando un total de 150 proyectos, de los cuales Brasil y Chile representaron casi dos tercios.

Los resultados también resaltaron la importancia del papel de las asociaciones nacionales y la consolidación de ecosistemas de hidrógeno favorables para fomentar la participación de los sectores público y privado, así como para mantener el interés de las organizaciones de cooperación internacional. Por último, países como Perú, Guatemala y Ecuador comenzaron a generar un interés significativo por parte de las organizaciones internacionales. 

Resultados 2024

Durante el 4° Congreso de Hidrógeno para América Latina y el Caribe (H2LAC 2024), que se celebra en Santiago de Chile, Germán Villarroel, head de Hinicio Chile, presentó los resultados oficiales del Índice H2LAC 2024:

Chile, Brasil, Colombia, y Uruguay ocupan los cuatro primeros puestos, manteniendo su posición de líderes, con Brasil ascendiendo a la segunda posición, desplazando a Colombia a la tercera. Esto se debe a que, entre otros factores, Brasil ha logrado atraer un gran interés internacional y ha firmado diversos MoUs, sobre todo por la existencia de puertos con capacidad de exportación que planean convertirse en hubs de hidrógeno en el mediano plazo.

Ahora bien, en cuanto a los sectores y la aplicación del hidrógeno a nivel nacional, los tres primeros países del ranking, junto con Argentina, exhiben un nivel alto en comparación con los demás países, que muestran avances mínimos o nulos.

De igual manera, en términos de políticas públicas y regulaciones, Colombia y Uruguay lideran la clasificación, mientras que Chile sigue destacando por su alta representación en el número de proyectos en desarrollo y/o en operación.

El índice también revela que Uruguay, Costa Rica y Argentina se posicionan como prometedores competidores en el mercado. Costa Rica destaca por sus proyectos operativos dirigidos al mercado local y por el creciente interés internacional debido a su abundancia de electricidad renovable, al igual que Argentina. En contraste, Uruguay está avanzando considerablemente en el desarrollo normativo, y se espera un aumento del número de proyectos en los próximos años.

Adicionalmente, se observa que Perú subió dos posiciones y República Dominicana tres con respecto al índice anterior. Este último, junto con México, comenzaron a tener un nivel interesante de cooperación internacional y planeación de exportación. Asimismo, el índice muestra que Ecuador ya cuenta con proyectos en desarrollo y que Barbados ha comenzado a figurar en el mapa del mercado.

Con base en este desarrollo regional, el H2LAC Índice creó las siguientes categorías para agrupar a los países:

  1. Frontrunners: países que han identificado sus ventajas competitivas y las han capitalizado, apoyando el desarrollo de un marco regulatorio y ecosistemas locales en los últimos años. Estos son Chile, Brasil y Colombia.
  2. Promising contenders: países que han aprovechado sus recursos renovables y poseen un gran potencial para expandir su ecosistema del hidrógeno, siempre que reciban el respaldo adecuado de sus instituciones públicas. Entre estos se encuentran Uruguay, Costa Rica y Argentina.
  3. Fast followers: países que se ven a sí mismos como futuros centros de hidrógeno y han definido activamente su papel mediante la creación de hojas de ruta y la promulgación de leyes específicas. En este grupo se encuentran Panamá, Perú, Paraguay, República Dominicana y México.
  4. Early explorers: países que están en las primeras fases de desarrollo de sus ecosistemas y que están explorando cómo integrar esta tecnología en sus economías. Algunos de ellos son Trinidad y Tobago, Guatemala, Ecuador, El Salvador, Barbados y Honduras.

Aunque el ecosistema del hidrógeno en América Latina y el Caribe sigue en crecimiento y se han logrado importantes avances, aún persisten desafíos que obstaculizan su desarrollo y pueden ralentizarlo.

Alcanzar la aprobación final de inversión (FID, por su sigla en inglés) de los proyectos sigue siendo uno de los principales desafíos, junto con el desarrollo de infraestructuras sólidas para la producción y almacenamiento de hidrógeno, así como el aumento de la demanda local debido a la falta de incentivos asociados a medidas de descarbonización y a las diferencias de costos entre distintos países.

Aprueban subsidio para la conexión de gas para viviendas de interés social

Fue aprobado el Proyecto de Ley 231/2022 del Senado, mediante el cual se establece que el gobierno nacional dispondrá recursos para subsidiar el 70% del valor de la conexión y la instalación interna para el gas combustible por redes (GLP y GN) en las nuevas viviendas VIS y VIP.

El Congreso colombiano aprobó el Proyecto de Ley 231/ 2022 Senado y 349/2024 Cámara, que establece la financiación del 70% del valor de la conexión e instalación interna para el servicio público domiciliario de gas combustible por redes (Gas LP, gas natural), en las nuevas viviendas de interés social (VIS) y viviendas de interés prioritario (VIP).

“Esta decisión es una gran noticia para las familias de escasos recursos que adquieran estas nuevas viviendas, ya que podrán acceder a un combustible de bajas emisiones como lo es el Gas LP, comúnmente conocido como GLP o gas propano, que también se distribuye bajo la modalidad de redes domiciliarias”, afirmó Alejandro Martínez Villegas, presidente de la Asociación Colombiana del GLP (GASNOVA).

El dirigente gremial explicó que dentro de los doce meses siguientes a la entrada en vigencia de la presente Ley, el gobierno reglamentará el mecanismo para hacer efectiva la entrega del subsidio a los usuarios beneficiarios.

Otro de los beneficios de la nueva norma, que pasará a conciliación entre las dos plenarias del Congreso para recibir la sanción presidencial, es que el 30% del valor no subsidiado de la conexión de la red domiciliaria, se puede incluir dentro de valor de la vivienda a financiar por parte de la entidad financiera o pagar directamente por el usuario beneficiado.

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