Reforma tributaria 2.0: Perder es ganar un poco

Continuación del análisis del proyecto de reforma tributaria 2.0, propuesto por el Gobierno.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

15 de agosto de 2021.   En esta ocasión quiero destacar que mientras en el malogrado proyecto de reforma tributaria de Carrasquilla se propuso la progresividad en la tarifa de impuesto de renta para las empresas, iniciando con el 24% para las pequeñas y 30% para las medianas y grandes, ahora se propone que todas sin excepción paguen el 35%. Ello resulta muy gravoso para las PYMES, las más golpeadas por la crisis pandémica

Además, llama la atención la afirmación contenida en la exposición de motivos del proyecto, para llevarle tranquilidad a los empresarios, en el sentido que “la implementación de esta medida no representaría un detrimento para estos contribuyentes”. Al contrario, se indica que “la estructura tributaria para empresas sería más competitiva que en 2018”. Ello, en cuanto que, como lo sugiere el economista Gregorio Gandini, “se observaría una reducción en la tarifa efectiva de 2,6 puntos porcentuales entre 2018 y 2022”.

El ministro de Hacienda Manuel Restrepo catalogó su propuesta de reforma tributaria 2.0 como “el proyecto fiscal más ambicioso que se ha presentado en materia de recaudo durante los últimos años”. En ello le asiste la razón, sólo que, pese a ello, es de corto vuelo a la luz de la magnitud del déficit fiscal in crescendo que exhiben las finanzas públicas.

Al tétrico panorama fiscal se añade el creciente nivel de endeudamiento, el cual pasó de una deuda bruta equivalente al 50,3% del PIB en 2019 al 64,7% en 2020, y se estima que puede estar rozando el 70% al cierre de 2021, poniendo en riesgo la sostenibilidad fiscal.

Como lo planteó el ministro Restrepo, con esta iniciativa se estaría promoviendo “la sostenibilidad social, la sostenibilidad fiscal y también el crecimiento y la reactivación económica”.

El propósito fundamental del proyecto de reforma tributaria 2.0, entonces, es arbitrar los recursos requeridos para solventar y mantener temporalmente los programas de ayuda social, para proteger los ingresos y las condiciones de vida de la población más vulnerable, destacándose entre ellos por su mayor valor el del Ingreso Solidario, con un costo previsto para 2022 de $7,2 billones. A ello se viene a sumar el fondeo necesario del programa de apoyo al empleo formal (PAEF), así como el de matrícula cero, que demandará desembolsos del orden de los $700.000 millones. Por lo pronto, para lo que resta de este año se requerirán no menos de $3.3 billones adicionales.

En materia de recaudo, básicamente la mayor contribución ($6,7 billones de $15,2 billones, 44%) de “la mayor reforma en términos de recaudo en los últimos treinta años”, según afirma el presidente Duque, provendrá del aumento de la tasa impositiva a las personas jurídicas, revirtiendo el alivio tributario decretado en la anterior reforma tributaria, pasando del 30% al 35%, dos puntos porcentuales más que la propuesta de la ANDI.

Adicionalmente, este recaudo se complementaría manteniendo para el 2022 el descuento del impuesto de industria y comercio (ICA) en el 50%, que entró en vigencia este año, merced a la anterior reforma, en lugar de hacer efectivo el descuento del 100% el año entrante, como está previsto.

Esto le significará a la DIAN un mayor recaudo de $3,9 billones, pero se queda corto frente al ofrecimiento que hizo la ANDI de aplazar “el descuento del ICA y continuar como deducción”. De allí que mientras la propuesta de la ANDI implicaba un mayor recaudo de $12,4 billones, la propuesta de este proyecto de reforma es de $10.6 billones, $1.8 billones menos.

Según el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras, “por solicitud de Cambio Radical se preserva el descuento del 50% de ICA, aplazando la entrada en vigor del 100%”.

Sigo sin entender por qué razón, no sólo no se acogió el ofrecimiento que hicieron FENALCO-ACOPI de renunciar a dos de los tres días sin IVA, que habrían significado $1 billón más de recaudo, sino que se insiste con terquedad aragonesa en mantenerlos, sobre todo cuando no está demostrada su utilidad para los propósitos planteados.

Según el director de FEDESARROLLO, Luis Fernando Mejía, “es dudoso el impacto que tendrá esta decisión, teniendo en cuenta que hay análisis sobre lo poco que han servido determinaciones como estas en Estados Unidos, pues muestran que lo que hacen las personas es sustituir las compras en el tiempo”.

Huelga decir que los beneficios para las empresas que se derivaron de la reforma anterior fueron mucho más generosos, la rebaja del impuesto de renta y el descuento del ICA fueron sólo dos de ellos. A estos se suman el descuento del IVA causado por la importación de equipos y maquinarias, que tienen un costo fiscal de $6,5 billones, la deducción del 50% del gravamen de movimientos financieros (GMF), más conocido como el 4 X 1.000, amén de la tronera que se abrió con el tratamiento recibido por las zonas francas “especiales”, que en rigor no lo son, que sólo contribuyen, según la Comisión de Expertos, con “el 0.4% de las exportaciones colombianas y en general no han tenido mucho éxito en cuanto estímulo a las exportaciones”. Por ello recomendó su supresión.

Ello le representa a la Nación ingresos dejados de percibir, entre impuesto de renta y pago de IVA, por valor de $2,4 billones. De modo que, de aprobarse la propuesta tal y como ha sido presentada al Congreso de la República, este tácitamente estaría convalidando y consolidando tan gravosos beneficios tributarios.

Los beneficiarios de los mismos podrán decir con el profe Maturana que “perder es ganar un poco.”

*Exministro de Minas y Energía y miembro de número de la ACCE.

Ecopetrol contratará crédito hasta por US$4.000 millones para adquirir ISA

Ecopetrol S.A. informó este sábado que, mediante la Resolución 1928 del 13 de agosto, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), autorizó la contratación de un crédito con la banca internacional, por un monto de hasta cuatro mil millones de dólares ($16 billones).

14 de agosto de 2021. El monto del crédito será destinado a financiar la adquisición de las 569.472.561 acciones de Interconexión Eléctrica S.A. ESP (ISA), equivalentes al 51.4% de las acciones en circulación de esta compañía y que representan el 100% de propiedad del Ministerio en dicha sociedad.

La autorización se da luego de que el pasado 11 de agosto la empresa suscribió el Contrato Interadministrativo de Compraventa de Acciones con el MHCP, con un precio acordado de COP$25.000, lo que da una transacción cercana a los 14 billones de pesos.

El contrato de crédito será suscrito entre Ecopetrol y Banco Santander S.A., Citibank N.A., JPMorgan Chase Bank, N.A. y The Bank of Nova Scotia, cada uno con una participación del 25% de la facilidad.

Las principales condiciones de la financiación son:

  1. Pago de capital 100% al vencimiento en un plazo de 2 años a partir de la fecha de suscripción del contrato,
  2. Una tasa de interés de Libor USD (3M) + 80 puntos básicos, y
  3. Una comisión inicial agregada de 30 puntos básicos.

Con la Resolución de Autorización obtenida por parte del MHCP, Ecopetrol cumple con todos los trámites y aprobaciones internas y externas requeridas para la celebración del contrato de crédito.

“Las condiciones obtenidas ratifican la confianza del sector financiero en la solidez financiera del Grupo Ecopetrol y sus perspectivas hacia adelante con esta adquisición”, concluye un comunicado de la empresa.

Gas, el combustible de la transición energética

Con la Ley 2128 del 4 de agosto de 2021, el Gobierno Nacional sigue dando cumplimiento a su hoja de ruta contemplada en el Plan Energético Nacional 2020-2050.

Por: ÓSCAR DÍAZ MARTÍNEZ*

13 de agosto de 2021.   La Ley 2128, que promueve el abastecimiento, la confiabilidad y cobertura del gas combustible en el país, está alineada con la premisa que el gas es el combustible de la transición hacia renovables y otras fuentes de energía.

De acuerdo con el DANE, cerca de dos millones de personas en Colombia utilizan leña como fuente primaria de energía, debido a que las zonas a que pertenecen no están conectadas a una infraestructura de suministro de gas. Por tanto, se busca dar el cubrimiento correspondiente mediante alianzas con la industria privada, para llevar el gas distribuido por cilindros (GLP) a estos puntos de difícil acceso. Como complemento, se otorgarán subsidios hasta del 50% para el estrato 1 y del 40% para el estrato 2.

En ese sentido, La Ley también busca que aquellas regiones no interconectadas a la red nacional y que generan energía con diésel, realicen la transición mediante la identificación de soluciones sostenibles.

Uno de los principales objetivos de la Ley es la Declaratoria de Interés Nacional y Estratégico de la masificación del gas natural, por lo que se deberán implementar políticas públicas que garanticen en los próximos 10 años que al menos un 30% de la nueva flota vehicular y al menos el 30% del transporte de carga, haya migrado hacia el gas natural.

Es así como la exoneración del pico y placa o del día sin carro, el pago de impuestos no mayor al 1% del valor comercial de los vehículos, el descuento del 30% en la revisión técnico-mecánica y el descuento del 10% en el seguro obligatorio (SOAT) son, entre otros, los beneficios que se otorgan.

Como el sector de exploración y producción de hidrocarburos no se podía dejar de lado, se promueve la integración de los hallazgos de gas natural costa afuera a los sistemas de transporte existentes. Para esto, la Comisión de Regulación de Energía y Gas deberá realizar una actualización de las tarifas de transporte de gas.

En conclusión, el mensaje del Gobierno Nacional con esta Ley es su convencimiento y alineamiento con la necesidad de balancear la canasta energética, tal como lo ha establecido en su Plan Energético Nacional.

Para esto, y utilizando el gas como el combustible de la transición, se busca:

  1. Dejar la leña como medio de generación de energía en los hogares más vulnerables,
  2. Llevar el GLP hacia las zonas más remotas del país,
  3. Identificar e implementar los proyectos para el reemplazo del diésel por gas en la generación de energía en aquellas regiones no conectadas al Sistema Nacional,
  4. La creación de políticas públicas que permitan que al menos el 30% de la nueva flota vehicular funcionen a gas y
  5. La integración de los hallazgos de gas costa afuera con los sistemas de trasporte existentes.

Lo anterior es muestra de que los combustibles fósiles seguirán siendo el eje de la canasta energética para los próximos años, y de los cuales se obtendrá un gran porcentaje de los recursos que financiarán la transición hacia renovables y otras fuentes de energía, tema muy de moda en estos tiempos.

Es aquí donde se ratifica al gas como el combustible de la transición.

*Presidente de la Junta Directiva de Acipet

Colombia: Enel-Codensa ganó proyecto solar a gran escala

Gracias a una adjudicación otorgada por un grupo de grandes consumidores de energía coordinado por Cosenit S.A, Enel X, unidad de negocio de Enel-Codensa, estará a cargo de la provisión y operación de 13 sistemas fotovoltaicos que serán instalados en las sedes de ocho empresas colombianas. 

12 de agosto de 2021.   Un grupo de grandes consumidores de energía, coordinado por Cosenit S.A, le adjudicó a Enel-Codensa la provisión y operación de 13 sistemas fotovoltaicos en las sedes de ocho empresas colombianas, entre las que se destacan Grupo Éxito, Postobón, Corona, Carvajal Empaques, Eternit y Central Cervecera de Colombia.

El proyecto, que se desarrollará a través de la unidad de negocio Enel X, consiste en la instalación de aproximadamente 82.700 paneles solares que suman una potencia instalada de 37,3 megavatios pico (MWp), energía capaz de suplir las necesidades de más de 40.700 hogares con un consumo promedio de 100 KWh/mes.

“La Transición Energética es de vital importancia para garantizar la sostenibilidad del entorno. Con la entrada en operación de estos sistemas fotovoltaicos no solo se estima evitar la emisión de 18.600 toneladas de CO2 al año, equivalentes a la siembra de más de 1.320.000 árboles; también se espera que las organizaciones disminuyan su consumo de energía en la red hasta un 20%, lo que se traduce en un ahorro económico aproximado del 15%. Nos sentimos muy orgullosos de formar parte de este proyecto para el suministro de energía ambiental y socialmente responsable en el sector empresarial”, aseguró Lucio Rubio Díaz, director general de Enel en Colombia.

Con una inversión cercana a los 27 millones de euros (más de $120.700 millones de pesos) y un contrato inicial por 12 años, las obras que se entregarán entre 2021 y 2022 contribuyen con la consecución del Acuerdo de París y aportan a tres Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas: Energía asequible y no contaminante (ODS 7), Ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11) y Acción por el clima (ODS 13).

A su vez, permiten que el sector eléctrico colombiano siga avanzando en dos grandes metas que se ha propuesto: lograr una reducción de 11.2 millones de toneladas de CO2 para el año 2030 y alcanzar la carbono neutralidad antes de 2050.

El proceso licitatorio inició en diciembre de 2019 y Enel-Codensa, a través de su unidad de negocio Enel X, fue la seleccionada al presentar una oferta competitiva en términos de compromiso de generación de energía, soportado por el diseño propio de los sistemas fotovoltaicos, tarifas y ahorros energéticos, además de cumplir con los requisitos financieros y técnicos.

En ese sentido, es importante tener en cuenta que la Compañía ha instalado 16 sistemas fotovoltaicos y 5.892 paneles solares en otras empresas del territorio nacional. Con una potencia instalada de 1,9 MWp entre ellas, se calcula una producción energética de 2.295 MWh/año y la reducción anual de 872 toneladas de CO2, equivalente a la siembra de más de 62.200 árboles.

“Desde las empresas de Enel en Colombia seguiremos comprometidos con brindar soluciones innovadoras y costo-eficientes que permitan impulsar la incorporación de energías renovables no convencionales en el país, apalancando la diversificación de la matriz energética y haciéndola más resiliente, confiable, competitiva y eficiente”, concluyó Rubio Díaz.

Gobierno espera duplicar la capacidad de energía renovable al cierre de 2021

Durante su participación en el quinto Congreso Internacional de Energías Renovables, liderado por SER Colombia, el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, resaltó los logros alcanzados en materia de Transición Energética por parte del Gobierno Nacional.

11 de agosto de 2021.   El Ministerio de Minas y Energía espera cerrar el 2021 con cerca del doble de la capacidad instalada que hay actualmente (292 MW), y para 2022, se esperan dejar instalados o en construcción proyectos que representarían una capacidad instalada de 2.500 MW.

“Vamos a acompañar la inauguración de una serie de granjas solares este semestre en Sucre, Tolima, Cesar, Bolívar y Atlántico. Vamos a multiplicar por dos lo que llevamos a la fecha al cierre de 2021, a pesar de la pandemia. Vamos a dejar la senda para que al acabar este Gobierno haya instalados o en construcción 2.500 MW de capacidad instalada en energía renovable no convencional”, aseguró el Ministro.

De igual manera, Mesa destacó que la Transición Energética que lidera Colombia en la región no solo se basa en proyectos solares y eólicos, sino que el país le apuesta también a nuevas fuentes de generación de energía, que recibirán distintos incentivos gracias a la recién sancionada Ley de Transición Energética.

“No nos quedamos solo con energía solar y eólica. Ya inauguramos el primer piloto de Geotermia en Casanare y se vienen dos más; en el Meta inauguramos la planta de biogás de la Fazenda, y también implementaremos un proyecto de biomasa forestal en el Vichada. Además, publicamos a comentarios la hoja de ruta del hidrógeno, que esperamos socializar de manera definitiva en septiembre, con el fin de aprovechar el potencial que tiene el país como exportador de este energético”, agregó.

En este sentido, el ministro Diego Mesa aseguró que la masificación de las energías renovables no convencionales se seguirá consolidando gracias a la tercera subasta que adelantará el Gobierno Nacional, y reconoció el trabajo de la UPME para adelantar la adjudicación del primer proyecto de almacenamiento de energía a gran escala con baterías, que se adjudicó a la empresa Canadian Solar Energy.

Finalmente, Mesa Puyo señaló que la energía solar ha sido aliada fundamental para el cierre de brechas en Colombia, pues de las más de 56 mil familias que han sido conectadas al servicio de energía eléctrica en lo corrido de Gobierno, más de 18 mil cuentan con energía gracias a paneles solares.

Planta de Biogás Doña Juana reduce la contaminación ambiental en Bogotá

El relleno sanitario Doña Juana cuenta con una planta de Biogás que aprovecha los gases generados por los residuos orgánicos, al tiempo que reduce las cargas contaminantes que llegan a la atmósfera. 
11 de agosto de 2021.   Biogás Doña Juana, es una planta que aprovecha los gases generados por los residuos orgánicos que llegan al Relleno Sanitario Doña Juana, en el sur de Bogotá.

Doña Juana no es simplemente un vertedero de basuras tradicional, éste ha sido diseñado para la disposición final y el aprovechamiento de los desechos de los capitalinos y de municipios aledaños.

Gracias a su enfoque en la Gestión Integral de los Residuos Sólidos, es el único en Colombia donde la planta transforma el metano por medio de una temperatura superior a los mil grados que logra quemarlo. Con la operación de esta planta, por año dejan de llegar a la atmósfera 800 mil toneladas de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero.

Helmuth Gallego, presidente de Biogás Doña Juana, manifestó que “se han instalado 290 pozos en los residuos sólidos para poder aspirar el gas metano mediante una tubería de polietileno de alta densidad que hoy en día ya tiene 76 kilómetros de extensión, con los cuales traemos el gas hacia tres modernas chimeneas en las cuales capturamos por hora 11.700 metros cúbicos de biogás por hora y eliminamos las 800 mil toneladas de dióxido de carbono”. 

Producto de ello, se emiten Certificados de Reducción de Emisiones o Bonos de Carbono que son vendidos en el mercado nacional e internacional que dejan regalías a la ciudad de Bogotá por más de tres mil millones de pesos.

Esta iniciativa de sostenibilidad ambiental, además de estar alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, trae beneficios ambientales, económicos y sociales, ya que el 20% de los bonos se transfieren al Distrito que se encarga de distribuirlos en proyectos de inversión social para las comunidades que viven en el área de influencia del relleno.

Así mismo, el 4% de los bonos son destinados a distribución de energía en las zonas de influencia del Proyecto Biogás Doña Juana.

La capacidad actual de generación de energía está en 1,7 megavatios que suple la demanda de cuatro mil hogares. Para 2022 la capacidad instalada se aumentará a más de 25 megavatios por hora que generará el recurso eléctrico para más de 60 mil hogares.

Esta iniciativa obtuvo el premio Eficiencia Energética en la categoría “Entidades Públicas y Entes Territoriales”, entregado por la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (ANDESCO).

EPM, a responder a las familias desplazadas por Hidroituango

El Consejo de Estado estableció que Empresas Públicas de Medellín (EPM) sí debe ser reconocida como la llamada a responder patrimonialmente por los eventuales perjuicios que genere la construcción y posterior operación de la Hidroeléctrica de Ituango.

10 de agosto de 2021.   El Consejo de Estado le ordenó al Tribunal Administrativo de Antioquia reconocer a EPM como la llamada en garantía de un proceso de reparación colectiva que cursa en contra Hidroituango.

La decisión obedece a una solicitud que presentó la hidroeléctrica, con el fin de que EPM se viera obligada a responder con su propio patrimonio frente a las eventuales acciones judiciales que se produjeran con ocasión de la construcción y posterior operación del proyecto de energía eléctrica.

Lo anterior, teniendo en cuenta la demanda de acción de grupo que instauraron habitantes de municipios aledaños al río Cauca, que se vieron avocados a evacuar sus viviendas ante la inminencia de inundaciones, derrumbes, avalanchas y otros potenciales desastres originados por la inundación del túnel de desviación de la hidroeléctrica de Ituango.

La solicitud fue conocida por el Tribunal Administrativo de Antioquia, que es el operador jurídico que está a cargo de esta demanda, que persigue la indemnización de perjuicios a las familias que abandonaron sus viviendas por la crítica situación que se registró en diciembre de 2018, cuando las inundaciones registradas en la compresa estuvieron a punto de provocar el desbordamiento del río Cauca.

El Tribunal negó la vinculación de EPM como llamado en garantía, por considerar que Hidroituango no demostró la existencia de la compañía. “Ello, debido a que con la demanda de llamamiento solo se aportó la prueba de la representación legal de EPM, pero no los documentos que acreditaban su existencia”.

La decisión fue apelada por Hidroituango, que aspiraba a que el Consejo de Estado reconociera a EPM como llamado en garantía dentro de esta demanda de acción de grupo.

La alta corte accedió a las pretensiones y sostuvo que Hidroituango allegó copia de los documentos que acreditaban la representación legal de la empresa industrial y comercial del Estado llamada en garantía, la cual se radicaba en cabeza de su gerente general.

Tal circunstancia era suficiente para que el tribunal de primera instancia, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 177 del Código General del proceso (CGP), accediera a la información pública disponible en el sitio web de la empresa, en donde se encuentran los documentos contentivos del acto de su creación, señaló el alto tribunal en un comunicado.

Buena por esa, Ecopetrol

Ecopetrol acaba de revelar sus resultados operacionales del primer semestre de este año, los cuales son muy alentadores.

Por: AMILKAR D. ACOSTA*

7 de agosto de 2021.  No obstante que la producción de crudo de Ecopetrol viene en picada, desde los 726.000/día en el primer semestre de 2019 a los 706.100 en 2020 y los 668.400 en 2021, para el mismo período, la utilidad neta pasó de $6,23 billones en 2019 a los $160 mil millones en 2020 y para el primer semestre de este año alcanzó los $6,81billones.

Ello se explica en gran medida por el comportamiento de los precios internacionales del crudo, los cuales se incrementaron en más del 40% con respecto a su cotización del año anterior, promediando los US $69 el barril de la referencia Brent. Huelga decir que Ecopetrol tenía una previsión de precio para su presupuesto de este año de sólo US $45 el barril. A ello se vino a sumar la apreciación del dólar que ha llevado la tasa de cambio a un promedio en el primer semestre de este año de $3.691.

A este resultado han contribuido también, y de qué manera, la mayor eficiencia tanto en la operación, logrando bajar el umbral del “dolor” a partir del cual es rentable extraer el barril de crudo hasta los US $30, así como su gestión comercial, logrando reducir el descuento con respecto a la cotización internacional de su canasta de crudos desde los US $10 por barril hasta los US $4, al tiempo que, ante la contracción del mercado estadounidense, se abrió su propio nicho en el mercado asiático, destino actual del 49% de sus exportaciones.

Desde luego que este buen resultado favorece las finanzas de Ecopetrol y de paso a las de la Nación. El reparto de dividendos a sus accionistas pasaría de los $1,7 billones de este año a los $6 billones el año entrante y, como es obvio, un mayor recaudo por concepto de impuesto de renta proveniente de la estatal petrolera y de contera también se beneficiarán las entidades territoriales, al percibir mayores regalías.

Coincide esta buena noticia, “de la evolución favorable de la situación financiera de Ecopetrol”, con la concreción de su oferta a la Nación, esta vez con carácter vinculante, para la compra del 51,4% de las acciones de esta en ISA. Esta operación, en mi concepto, es una jugada maestra que le permite al Estado enajenar un activo estratégico con el fin de cuadrar caja, sin perder el control del mismo.

Ecopetrol, además con esta adquisición diversifica su matriz de riesgo y su portafolio de inversión en una actividad que no está tan expuesta a la volatilidad de los precios como es el caso del petróleo y da un paso en la misma dirección que la industria petrolera de cara a la Transición Energética, reconvirtiéndose y apostándole, como ya lo viene haciendo, a las energías renovables.

Claro está, este buen desempeño de la empresa no puede llevar a sus directivas a obnubilarse y perder la perspectiva hacia el futuro de los hidrocarburos, cuya suerte está echada desde que en 2015 se aprobó el Acuerdo de París en el seno de la 21ª Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio climático (COP21). Ese mismo año se aprobó también la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, la cual se plasmó en los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

El Acuerdo de París y la Agenda sobre el Desarrollo Sostenible convergen en el propósito de descarbonizar la economía, como estrategia para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así combatir eficazmente el catastrófico cambio climático y sus devastadores efectos.

Desde entonces, todas las fuentes primarias de energía de origen fósil (el carbón, el petróleo y el gas) están sentenciadas, sus días están contados, al punto que la Agencia Internacional de Energía (AIE) ha dado un giro de 180 grados y empieza a darles la espalda.

En efecto, en un pronunciamiento reciente manifestó que “nuestra previsión no contempla ningún nuevo sitio petrolero o de gas con fines de desarrollo” y fue más lejos al pedir al mundo “renunciar desde ya a la industria petrolera”.

Por ello, hace bien Ecopetrol al comprometerse con la Agenda de París y con los ODS, reduciendo la huella de carbono en sus actividades de extracción, transporte y refinación de crudo, concomitantemente con su apuesta por las energías renovables y limpias.

Recientemente instaló una granja solar fotovoltaica en el municipio Castilla La Nueva (Meta), la mayor del país, con una capacidad de 21 MW, suministrando con ella el 30% de la energía que demanda uno de sus más importantes campos de producción: Castilla.

De esta manera, Ecopetrol puso la pica en Flandes para avanzar con paso firme por el camino de la Transición Energética y aspira a llegar a los 400 MW de capacidad de generación de electricidad con base en fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER) y limpias.

El presidente Ecopetrol Felipe Bayón ha sido categórico al afirmar que el compromiso de la empresa es “tener cero emisiones netas de carbono al año 2050”.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de número de la ACCE.

Carbono neutro: Todos ponen… pero no lo mismo

En la lucha contra el cambio climático no sólo hay que pensar cuánto reducimos las emisiones sino cómo. Sobre todo ahora que el país va a asumir compromisos que tendrán enormes implicaciones para todos.

Por: TOMÁS GONZÁLEZ* 

7 de agosto de 2021.   Quizá el mayor aporte de Antanas Mockus —uno de los más singulares líderes políticos que ha tenido nuestro país— fue su filosofía del “todos ponen”. Con esa enorme capacidad que tiene para explicar cosas difíciles de manera fácil, el profesor Mockus hizo su campaña a la alcaldía de Bogotá a partir de una pirinola que simbolizaba su forma de pensar frente a los asuntos públicos: si todos ponen va a haber mucho más para que todos tomen.

Con este profundo pero sencillo enfoque ganó las elecciones a la alcaldía y capturó la imaginación de los bogotanos que se embarcaron en un proyecto de cultura ciudadana sin precedentes. El poder de la filosofía del “todos ponen” radica, a mi modo de ver, en los mensajes que enfatiza: que cómo nos vaya depende del esfuerzo colectivo, que todos debemos contribuir, pero que no todos debemos poner lo mismo.

Este último punto lo captura maravillosamente el meme de Craig Froehle sobre igualdad y justicia que se volvió viral en redes: para que un resultado sea justo no a todos se les debe pedir lo mismo.


Adaptado de Craig Froehle / Angus Maguire.

¿Qué tiene que ver esto con la energía y la lucha contra el cambio climático? La respuesta corta es que Colombia decidió comprometerse a llevar a cero sus emisiones netas de CO2 (carbono-neutralidad) a 2050 sin que todavía esté muy claro cómo va a repartirse el esfuerzo para lograrlo. Esto, que puede parecer esotérico y distante, tiene grandes consecuencias económicas y sociales. Si, como quisiéramos, el país crece sostenidamente a tasas superiores al 4%, análisis realizados por el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) muestran el tamaño del esfuerzo que Colombia tendría que hacer para cumplir la meta de carbono neutralidad anunciada por el gobierno.

La combinación de crecimiento elevado (que aumenta el consumo de energía) y de reducción acelerada de emisiones (que obliga a recurrir a fuentes limpias) supone grandes cambios para la industria, los hogares, el transporte y, por supuesto, la producción de energía. Por un lado, la capacidad de generación eléctrica tendría que multiplicarse más de cinco veces ante la necesidad de atender la demanda principalmente con fuentes intermitentes como sol y viento, lo cual llevaría a su vez a fuertes incrementos en los precios de la electricidad.

Por el lado de la demanda supondría aumentar drásticamente la eficiencia en el consumo, lo que supone un cambio masivo de equipos como calderas en la industria, neveras, lavadoras y aires acondicionados en los hogares, así como chatarrización de buses y camiones viejos.

¿Cómo se financiarían estos cambios? Si es con ayuda del gobierno, ¿a quiénes ayudaría y cómo? ¿Cuál es el impacto fiscal? ¿Cómo se enfrentaría una posible pérdida de competitividad por el aumento en los precios de la energía? ¿Se mantendría el actual esquema de subsidios a la energía a pesar de los eventuales aumentos en sus precios? ¿Cómo se compensaría el impacto fiscal de la pérdida de regalías e impuestos ante la caída en la producción de combustibles fósiles? ¿Qué apoyo se la daría, por ejemplo, a sectores productivos como los pequeños productores de carbón del interior del país cuando pierdan su sustento? ¿Cómo se ayudaría a los hogares más vulnerables que necesiten cambiar sus electrodomésticos? ¿Qué previsiones se están haciendo para facilitar los cambios tecnológicos que podrían aminorar estas dificultades?

Ninguna de estas preguntas tiene respuesta fácil. Sin embargo, debemos contestarlas para asegurar que la transición energética sea efectiva y minimice sus costos económicos y sociales, lo cual nos lleva de vuelta al meme de la justicia.

Si suponemos que las personas representan los sectores productivos, su altura el costo social de reducir una tonelada de emisiones y la cerca la magnitud de la meta de reducción, claramente no todos los sectores deben hacer el mismo esfuerzo. Sería ineficiente. Lo eficiente es que a quien le cuesta menos (el más bajito) haga más esfuerzo (más cajas) para llegar a la meta, mientras que a los sectores que más les cuesta hagan menos.

En el caso de Colombia, la Universidad de los Andes realizó hace algunos años un estudio que identificó cerca de 80 proyectos para reducir emisiones de gases efecto invernadero a 2030 en todos los sectores de la economía y calculó para cada uno el costo por tonelada reducida. Su conclusiones muestran que, de los 10 proyectos que generan la mitad de las reducciones 9 no están en el sector energético, y que 21 de los 25 proyectos con menores costos de reducción por tonelada están en la agricultura, el transporte y la industria.

Lo anterior  no quiere decir que el sector energético no deba contribuir a la lucha contra el cambio climático, sino que debe hacerlo de acuerdo con sus costos de reducción de emisiones y de cómo estos se comparen con los de otros sectores. En lugar de satanizar tecnologías o sectores debemos encontrar la combinación de medidas que nos permitan cumplir las metas a mínimo costo.

En un sentido más general, y consistente con el principio de que no todos deberían poner lo mismo, esta discusión supone preguntarse por criterios complementarios para la asignación del esfuerzo: ¿Debe hacer más esfuerzo el que más emite? ¿Debe aportar más el que más recursos tiene? Ambas preguntas tienen que alimentar la estrategia de Colombia al ser el sustento del principio de responsabilidad compartida en el que la comunidad internacional debería asumir parte de nuestros esfuerzos de descarbonización.

Estar comprometido con el cambio climático no es desechar el carbón y el petróleo; es apoyar el mejor paquete para nuestras necesidades ambientales, pero también para las de lucha contra la pobreza y la desigualdad. Si lo pensamos así, es posible que entendamos que es preferible el pragmatismo al fundamentalismo y que la meta de descarbonización se puede cumplir con menos polarización, más tranquilidad y menores costos.

Volviendo al meme y considerando los costos, cabe preguntarse también si no tendría sentido considerar la altura de la cerca. ¿Es necesario que nuestra carbono-neutralidad sea en 2050?

Artículo originalmente publicado en La Silla Vacía el 30 de enero de 2021.

AutoGLP y NautiGLP, hacia un futuro energético más limpio

El GLP, como combustible de transición, es sin duda un pasaporte hacia un futuro energético más limpio para Colombia.

Por: ALEJANDRO MARTÍNEZ VILLEGAS*

7 de agosto de 2021.   En el mundo se ha vuelto una meta común la conversión de la canasta energética hacia energías renovables y, por eso, los países más poderosos del planeta han establecido políticas y planes concretos para eliminar su dependencia de los combustibles fósiles.

Es fácil estar de acuerdo con este planteamiento que busca reducir los niveles de contaminación del planeta y recuperarlo para las futuras generaciones, pero muchas veces el tema se trata a la ligera. No podemos perder de vista que esta no es una tarea sencilla ni de corto plazo y que conlleva retos serios, dada la enorme dependencia de los combustibles fósiles que tiene el mundo de hoy, situación de la cual no escapa Colombia.

Así las cosas, es claro que se necesita en nuestro país un plan de transición entre la canasta actual y una futura conformada por fuentes de energía renovable. Dicho plan implicará reducir gradualmente nuestra dependencia del petróleo (del cual el país tiene cada vez menos reservas descubiertas) y sus derivados, y usar menos energéticos contaminantes, que disminuyan el aporte de carbono y que, por lo tanto, impacten menos al medio ambiente.

Es lo que podemos llamar combustibles de transición, tales como los gases combustibles (gas licuado del petróleo -GLP- y gas natural). Pero haciendo conciencia de que esta no será una transición corta, porque abastecerse al ciento por ciento con energías renovables requiere tiempo, tecnología y dinero, el país debe plasmar este proceso en un plan gradual bien estructurado y con metas realistas.

Por todo lo anterior, es muy importante para la diversificación de nuestra canasta energética la reciente aprobación del Proyecto de Ley 391-21S, que ampliará el uso del Gas Licuado del Petróleo (GLP) como combustible para los vehículos (AutoGLP) y motores náuticos (NautiGLP).

La Ley, que ya fue sancionada como Ley de la República, va a generar impactos positivos en el medio ambiente, el bienestar de la población y el acceso a un servicio público de calidad, de acuerdo con lo dispuesto en la Ley del Plan Nacional de Desarrollo (2018-2022): “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”.

La ley en mención promueve en el sector automotor una nueva alternativa de energía limpia para garantizar una movilidad terrestre, marítima y fluvial sostenible con el autoGLP y el nautiGLP, cuyo uso se dinamizará mediante una serie de incentivos como: i) exenciones a restricción vehicular (pico y placa), ii) sistema de etiquetado de vehículos, iii) fortalecimiento del SICOM (Sistema de información de combustibles líquidos), iv) cumplimiento de una cuota mínima del 30% de vehículos nuevos a gas combustible en el sector de transporte público, automotor de carga y servicio especial, v) disminución tarifa de impuesto sobre vehículos y vi) la exención del certificado de emisiones por 10 años.

De acuerdo con la Asociación Mundial del GLP (WLPGA, por su sigla en inglés), los automóviles cuyos motores utilizan autoGLP -en condiciones equivalentes a los que usan gasolina- emiten 81% menos de material particulado y 21% menos de monóxido de carbono; y comparado con los motores diésel, el GLP genera 74% menos partículas y 81% menos emisiones de carbono.

Otra ventaja del GLP para uso vehicular o náutico, es que es un combustible que se puede transportar fácilmente a cualquier lugar de nuestra geografía, ya sea por mar, ferrocarril, ducto o carretera, por lo cual estaría disponible con relativa rapidez en cualquier región.

El autoGLP no requiere de una infraestructura de transporte dedicada ni costosa. Existe, además, la alternativa de realizar una baja inversión para adaptar los vehículos originalmente diseñados para otros combustibles, por lo cual el ahorro, cuando se compara con otro tipo de conversión, es significativo.

La eficiencia energética del autoGLP es otra de sus virtudes: al tener un gran poder calorífico, permite a los automóviles que antes funcionaban con gasolina o diésel, conservar su potencia y explica porqué a nivel mundial camiones y vehículos de carga lo prefieren sobre otros combustibles alternativos.

La inclusión creciente de los gases combustibles en nuestra canasta energética nos permitirá avanzar en forma confiable hacia las energías renovables, haciendo la matriz cada vez más limpia, con un acercamiento gradual a las metas más ambiciosas en materia ambiental.

El GLP, como combustible de transición, es sin duda un pasaporte hacia un futuro energético más limpio para Colombia.

*Ex Viceministro de Minas y Energía y presidente de Gasnova.

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