Campetrol se transforma y amplía su alcance al gas y la energía

En el marco de la asamblea anual de afiliados 2020, la Cámara anunció un cambio en sus estatutos que hoy le permite abrir sus puertas a compañías de servicios energéticos.

29 de mayo de 2020.    En el marco de la asamblea general de afiliados de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros (Campetrol), que se llevó a cabo el jueves 28 de mayo de manera virtual, se aprobó un cambio en los estatutos de la Cámara que hoy le permite abrir sus puertas a compañías de servicios energéticos.

Lo anterior representa un hito para el gremio, con 32 años de experiencia representando a las compañías de bienes y servicios petroleros en el país, consideradas la columna vertebral de la industria por sus aportes en innovación y tecnología.

Hoy, el gremio cuenta con 117 empresas afiliadas. 
Colombia es un país que le apuesta a la Transición Energética, y Campetrol es un gremio que busca evolucionar con la industria en este proceso. Durante más de 30 años hemos sido una cámara que agrupa y representa a las compañías de bienes y servicios petroleros en el país. Hoy tomamos la decisión de alinear estratégicamente nuestro propósito con las tendencias globales y políticas enfocadas al sector energético. Por eso, hoy somos Petróleo, Gas y Energía”, expresó Germán Espinosa, presidente Ejecutivo de Campetrol. 

A nivel global, las “majors” de Oil & Gas se han apostado a ser compañías integradas de energía, y las compañías de bienes y servicios están migrando a corporaciones de servicios energéticos.

En Colombia, el Gobierno Nacional espera que en 2030 al menos un 12% de la matriz energética deberá estar compuesta por energías renovables no convencionales (solar, eólica, geotérmica y biomasa, entre otras). Además, el Ministerio de Minas y Energía ha estimado que $7,5 billones de pesos llegarán al país con la incorporación de estas fuentes no convencionales de energías renovables.

En ese contexto, el presidente de Campetrol indicó que la industria petrolera continúa siendo un pilar en la estructura económica global, pero es también un sector que se está transformando y que debe evolucionar en su contexto.

En la transformación de la matriz energética hacia energías renovables, el sector de hidrocarburos debe ser un aliado estratégico que apalanque este proceso. El gas es el combustible de transición, y en Colombia debemos ampliar con urgencia sus reservas. Las compañías de servicios deberán ser una parte activa de este proceso de transición, una oportunidad para renovarnos y ser sostenibles con un horizonte de largo plazo”, dijo Espinosa.

Con respecto a la retadora coyuntura que atraviesa hoy el sector petrolero a nivel mundial, Espinosa también se refirió al papel de las empresas de bienes y servicios en la reactivación del sector: “Ante los retos que enfrentan hoy los países productores de hidrocarburos a nivel global, luego del doble choque de precios y el impacto de la covid-19 en la demanda de crudo en 2020, las empresas de servicios petroleros y energéticos juegan un papel clave en el proceso de reactivación y transformación del sector. Tecnología e innovación al servicio de la industria nos permitirá convertir la crisis en una oportunidad, y así contribuir al desarrollo territorial sostenible que tanto necesita el país”.

Hoy, la marca Campetrol, con más de 32 años de posicionamiento en la industria de hidrocarburos, se mantiene vigente, e inicia su transformación cambiando su slogan a “Petróleo, Gas y Energía”.

Gobierno habilita puertos para importar equipos para las energías renovables

El Ministerio de Transporte estableció los requisitos que deberán cumplir los puertos de servicio privado para lograr la autorización excepcional de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para movilizar carga de terceros no vinculados jurídica y económicamente.

29 de mayo de 2020.   Los puertos de servicio privado del país podrán, excepcionalmente, prestar servicios a terceros no vinculados jurídica o económicamente, para la importación de los equipos que se requieren en la construcción de los proyectos de energías renovables no convencionales en Colombia, en especial en La Guajira.

Con la Resolución expedida por el Ministerio de Transporte, los puertos de servicio privado deberán tramitar ante la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) la respectiva autorización, que se otorgará siempre y cuando los servicios que se prestarán a terceros tengan relación con el cumplimiento de las metas del Plan Nacional de Desarrollo y obtengan concepto favorable del CONPES. Con la reglamentación del procedimiento para la habilitación de estos puertos, se concreta la posibilidad autorizada por la Ley 2008 de 2019.

Actualmente, se tiene prevista la construcción de 14 proyectos de energías renovables no convencionales al año 2022, de los cuales 9 son eólicos y estarán ubicados en La Guajira. Los 5 restantes serán parques solares ubicados en los departamentos de Cesar, Córdoba, Valle del Cauca y Tolima.

La nueva reglamentación abre una alternativa normativa que permitiría utilizar la infraestructura portuaria concesionada para servicio privado con el objetivo de recibir los equipos que se requieren, como turbinas eólicas, por sus grandes dimensiones, ampliando potencialmente la oferta portuaria.

 “Con la posible habilitación de estos puertos, se superan barreras logísticas para el desarrollo de proyectos de energía solar y eólica, los cuales permitirán complementar nuestra matriz eléctrica, haciéndola más resiliente en temporadas de bajas lluvias. Además, atraerán inversiones por más de $7 billones de pesos y generarán alrededor 6.000 empleos, impulsando la reactivación económica y las oportunidades de desarrollo en las regiones del país”, sostuvo la ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez.

En la Resolución que emitió el Ministerio de Transporte quedaron establecidos todos los documentos y requisitos que deberán cumplir los puertos de servicio privado con el fin de lograr la autorización de la ANI y el concepto favorable del CONPES para movilizar carga de terceros.

“Por la carga que sea movilizada, los puertos deberán pagar una contraprestación a la ANI, que entrará a ser parte del presupuesto de la entidad”, aseguró la ministra de Transporte, Ángela María Orozco.

Para prestar servicios a terceros, la sociedad portuaria deberá presentarle a la Superintendencia de Transporte y a la ANI los volúmenes de carga movilizados, discriminando la carga propia y la de terceros. Además, la Superintendencia de Transporte deberá pronunciarse sobre las tarifas portuarias reguladas que se cobren por los servicios prestados a terceros.

Así mismo, el puerto de servicio privado deberá justificar y demostrar en su solicitud de autorización que brinda mejores condiciones técnicas de ubicación, logísticas y de acceso a la infraestructura de transporte necesaria para movilizar la carga hasta su destino final, respecto de los puertos de servicio público que se encuentren en la zona portuaria disponibles para movilizar la carga de terceros en cuestión.

Los 14 proyectos de energías renovables no convencionales que se construirán en el país quedaron con asignaciones de generación de energía en las subastas de Cargo por Confiabilidad y de contratos a largo plazo que se llevaron a cabo en 2019. Gracias a estos mecanismos, Colombia pasará de tener menos de 50 megavatios de capacidad instalada a más 2.500 megavatios en energía solar y eólica, los cuales representarán cerca del 12% de la matriz eléctrica en el año 2022.

Los beneficios de la reglamentación para la habilitación de puertos privados son:

• Incrementa las posibilidades que tienen los desarrolladores para el transporte de sus equipos, eligiendo el puerto que ofrezca mejores condiciones técnicas de ubicación, logísticas y de acceso a la infraestructura de transportes necesarios para movilizar la carga hasta su destino final.

• Favorece los tiempos de entrega de los fabricantes de los equipos y por lo tanto el cumplimiento en las fechas de puesta en operación.

• Permite coordinar mejor las fechas y necesidades de desembarco de todos los proyectos que se requieren en los picos logísticos en que los desarrolladores estén adelantando sus operaciones simultáneamente.

Fuente: Minenergía

Cenit y productores acuerdan alivios en tarifas de transporte de crudo

Las negociaciones concluyeron con descuentos, acuerdos de financiación y flexibilización de cantidades en 26 contratos de transporte, los cuales movilizaron alrededor de 600 mil barriles de crudo por día entre abril y mayo.

29 de mayo de 2020.   Las compañías de transporte de petróleo por oleoductos en Colombia alcanzaron en los últimos días varios acuerdos con productores y traders sobre alivios tarifarios. Los acuerdos contribuyen a que las petroleras tengan en forma inmediata facilidades para mitigar el impacto de la crisis derivada del abrupto descenso de los precios del crudo y de la covid-19.

Tras las negociaciones, Cenit Transporte y Logística de Hidrocarburos S.A.S, Oleoducto Central S.A. (OCENSA), Oleoducto de Colombia S.A. (ODC) y Oleoducto de los Llanos Orientales, S.A. (ODL) acordaron con algunos remitentes esquemas de financiación del 50% de la tarifa hasta por seis meses, que además incluyen periodos de gracia específicos para cada empresa.

En un principio Cenit y sus filiales habían ofrecido financiación por los meses de mayo y junio, pero tras múltiples conversaciones con los remitentes se acordó extender este alivio por cuatro meses más. Las ayudas en la financiación mencionada no están sujetas a la condición de volúmenes mínimos facturados o a un determinado precio del petróleo, lo cual se constituye en un alivio de caja para los productores y traders.

A los plazos en financiación se suman descuentos en las tarifas, que van del 6% al 21% según el tramo y la cantidad de crudo transportado, modalidad que se aplicó a 13 contratos en las últimas semanas.

Finalmente, como parte de los acuerdos con los remitentes también se concretó la flexibilización en nueve contratos de transporte, dependiendo de sus condiciones particulares.

Todos los acuerdos mencionados permiten que cerca de un 80% de los volúmenes evacuados por los sistemas cuente con al menos alguno de los alivios propuestos.

La coyuntura actual ha afectado a toda la industria petrolera, incluidos productores, transportadores, la refinación y los comercializadores. Conscientes de esta situación, las compañías del segmento de transporte ratifican con estos acuerdos su voluntad para encontrar alternativas viables y concretar soluciones con los remitentes.

Por su parte, la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) registró de manera positiva el acuerdo al que han llegado algunas empresas privadas remitentes de petróleo, con las empresas transportadoras de oleoductos de propiedad de Ecopetrol, a través de Cenit y sus filiales.

«Sin duda, la difícil situación de las compañías que operan en Colombia y que se manifiesta en el cierre de pozos y campos y en la vertiginosa caída de la producción en los últimos meses, ha llevado a algunas de las empresas privadas a aceptar los términos de una nueva oferta de financiación de parte de los transportadores, la cual se espera genere un alivio en esta coyuntura», señaló el gremio en un comunicado.

Los acuerdos representan alivios de pago para las empresas que se acogieron a estos e incluyen mejoras en las condiciones frente a las anunciadas hace unas semanas, entre otras negociaciones particulares en el marco de los contratos que cada empresa tiene con los transportadores.

«Si bien los acuerdos son positivos en el corto plazo, la ACP reitera que seguirá trabajando de la mano con el Gobierno y las empresas para que el costo del transporte por oleoductos se reduzca y se corrija la metodología tarifaria para evitar que los usuarios continúen pagando tarifas excesivas que le restan la competitividad a Colombia para atraer inversiones en exploración y producción, necesarias para la sostenibilidad del sector de hidrocarburos en el mediano plazo», concluyó el gremio petrolero.

Colombia subió 9 posiciones en el Índice de Transición Energética

El Acceso a la Energía y Seguridad, por el aumento de la electrificación de las comunidades y la disminución del uso de leña para la cocción de alimentos, así como la Regulación y Compromiso Político por la regulación para energías renovables y eficiencia energética, son dos de las variables con mayor avance.

29 de mayo de 2020.   Colombia se destacó como el país de América Latina y el Caribe que registró los mayores avances en la transición energética, de acuerdo con el Índice de Transición Energética que realiza cada año el Foro Económico Mundial. El país subió 9 puestos, pasando de la posición 34 en 2019 a la 25 en 2020, entre un total de 115 países.

Después de Uruguay, que mantuvo su posición número 11, Colombia es el segundo país de la región que aparece en este ranking, superando a Chile y Costa Rica. El Índice de Transición Energética también resalta que Colombia se encuentra ubicado en el segmento de los países líderes, es decir que cuenta con un sistema energético en buen funcionamiento y alta preparación para la transición, los dos componentes principales que evalúa la medición.

«Una gran noticia: Colombia escala 9 posiciones en Transición Energética y llega al puesto 25, entre 115 países, según el Foro Económico Mundial. Avanzamos en nuestro compromiso para aumentar energías renovables. La revolución de la nueva energía, generada por el sol y el viento, es una realidad», destacó el Presidente de la República, Iván Duque, en su cuenta de Twitter.

Por su parte, la ministra de Energía, María Fernanda Suárez, explicó que «los avances de Colombia en la Transición Energética se traducen en equidad, desarrollo y avances en la mitigación del Cambio Climático. En 2019 aseguramos una mayor participación de la energía solar y eólica en nuestra matriz eléctrica, pasando de menos de 50 megavatios a más de 2.500 megavatios de capacidad instalada en este tipo de fuentes al año 2022. Esto nos permitirá tener una matriz más resiliente ante la variabilidad climática y más amigable con el medio ambiente, en beneficio de todos los colombianos».

Este cambio será posible con la construcción de 14 proyectos de energías renovables no convencionales (9 eólicos y 5 solares), luego de lograr asignaciones en las subastas de Cargo por Confiabilidad y de contratos a largo plazo que se llevaron a cabo el año pasado. Los proyectos estarán ubicados en La Guajira, Cesar, Córdoba, Valle del Cauca y Tolima, aumentando la participación de este tipo de fuentes en la matriz eléctrica de menos de 1% a 12%, al año 2022.

Los avances más destacados de Colombia 

El Índice de Transición Energética evalúa dos grandes componentes: en primer lugar, el rendimiento del sistema, que hace referencia a las características y funcionamiento del sistema energético de cada país. Una de las variables en las que más avanzó Colombia fue el Acceso a la Energía y Seguridad, debido al aumento en la tasa de electrificación de las comunidades y la disminución del uso de leña para la cocción de alimentos. 

«Estamos avanzando en nuestra meta de llevar energía eléctrica por primera vez a 100 mil usuarios en todo el país. Ya hemos logrado el acceso de más de 30 mil familias a este servicio público esencial, muchas de ellas con paneles solares, en regiones apartadas del país. En acceso al servicio de gas combustible por redes, hemos logrado la conexión de más de 580 mil nuevos usuarios y la sustitución de leña por este combustible limpio en más de 46 mil hogares, en lo corrido de este Gobierno», indicó la ministra Suárez.

El otro componente que evalúa el índice es la preparación para la transición, es decir, qué tan preparado está un país en el camino hacia una transición energética. En este componente, Colombia se destaca, principalmente, por los avances en la variable de Regulación y Compromiso Político, que incluye los avances en las metas del Acuerdo de París, la estabilidad política y la regulación para energías renovables y eficiencia energética.  

Hidrógeno y baterías para almacenar energía

El almacenamiento con baterías es por ahora la tecnología que ofrece mayor estabilidad para las fuentes alternativas de energía, pero en estos tiempos toma especial atención almacenar electricidad con tecnologías de hidrógeno, es decir, almacenanda en forma de hidrógeno, procedente de una instalación eléctrica o de fuentes renovables.

Por: HEMBERTH SUÁREZ LOZANO*

29 de mayo de 2020.   El almacenamiento de energía permite que las fuentes de energía con generación variable como la eólica y la solar aumenten su confiabilidad.

Por eso, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) realizó una pre-publicación de los documentos de selección del inversionista para el diseño, adquisición, construcción, operación y mantenimiento del primer sistema de almacenamiento de energía eléctrica con baterías a gran escala en Colombia. Esta selección será a través de una convocatoria que tendrá las siguientes reglas y condiciones:

Primera: El plazo para presentar comentarios a los documentos de selección vencerá el 19 de junio de 2020.

Segunda: Se espera que la fecha de entrada en operación del sistema de almacenamiento será el 30 de junio de 2022.

Tercera: Con las baterías se pueden presentar oportunidades de ingreso para la prestación de servicios complementarios que ayudan a estabilizar el sistema eléctrico y aprovechar mejor los recursos de generación de energía disponibles, por ejemplo: arbitraje de energía y reserva para contingencias, entre otros.

Cuarta: La subasta no finaliza con un vinculo contractual.

Quinta: El objeto de la convocatoria será para atender con los sistemas de almacenamiento las necesidades del Sistema de Transmisión Regional.

Sexta: La metodología de remuneración que tendrá el inversionista seleccionado será la de ingreso anual esperado, muy propio en los esquemas de infraestructuras en el sector energético.

Séptima: Antes del cierre de la convocatoria, el participante debe ser empresa de servicios públicos.

Octava: Las garantías a presentar serán de seriedad y cumplimiento, esta última deberá estar vigente desde la fecha de su presentación hasta la fecha de puesta en servicio del proyecto y tres meses más.

Novena: En el evento que resulte seleccionada una única oferta como valida, se contempla la oportunidad de una contrapropuesta.

Décima: El o los sistemas de almacenamiento que resulten instalados deberán acreditar una eficiencia mínima, entendida como la cantidad de energía que puede devolver la batería al sistema eléctrico comparada con la cantidad de energía que toma del sistema.

En términos generales, con el esquema de almacenamiento que resulte de la convocatoria que adelante la UPME se espera una reducción de los inconvenientes presentados por la falta o insuficiencia de redes de transporte de energía en el Sistema de Transmisión Regional del Caribe colombiano, como por ejemplo, las restricciones en la infraestructura o generación de energía, que al final se convierten en sobrecostos que se trasladan a los usuarios del servicio. *Socio fundador de OGE Legal Services.

Durante la cuarentena, el consumo de gas natural cayó 29%

El Gestor del Mercado de Gas Natural presentó un balance del mercado de gas natural durante la contingencia de la Covid-19. Las reducciones de consumo por sectores han sido: GNVC -55%, térmico -36%, Industria -26%, Refinería -30%, y Residencial y Comercial -13%.

28 de mayo de 2020.   Este jueves se llevó a cabo el foro organizado por la Bolsa Mercantil de Colombia y el Gestor del Mercado de Gas Natural, con conexiones Portafolio, que contó con la participación de los panelistas: Diego Mesa, viceministro de Energía; Andrés Pesca, vicepresidente de Mercados Energéticos de la Bolsa Mercantil; Orlando Cabrales Segovia, presidente de Naturgas, y Manuel Maiguashca, experto del sector energético y socio de Cerrito Capital. El foro fue moderado por Ricardo Ávila.

Como un balance general del comportamiento del mercado de gas natural en Colombia en el marco de la situación actual a causa de la Covid-19, Andrés Pesca presentó el panorama de la oferta y la demanda de gas natural en Colombia, con base en los reportes presentados por los participantes del mercado al Gestor del Mercado de Gas Natural.

Así, durante el periodo comprendido entre el 20 de marzo y el 17 de mayo de 2020, en el cual ha estado vigente el Aislamiento Preventivo Obligatorio decretado por el Gobierno Nacional, la demanda de gas natural cayó un 29%, comparado con el periodo entre el 1 de enero de 2020 y el 19 de marzo de 2020.

Las reducciones de consumo por sectores han sido respectivamente: térmico -36%, Industria -26%, GNVC -55%, Refinería -30% y Residencial y Comercial -13%.

Adicionalmente, Pesca señaló que a futuro se espera que “ante una reducción en los embalses para la generación hidroeléctrica, se espera un incremento en la demanda del gas por parte de las térmicas. Así mismo, se espera una recuperación paulatina de la demanda por parte del sector industrial y del Gas Natural Vehicular”. De igual forma, recalcó que los sectores térmico, refinería e industrial representan alrededor del 75% de la demanda de gas natural en el país.

Por su parte, el viceministro de Energía aseguró que el tema coyuntural que más concierne al Gobierno Nacional actualmente es el que tiene que ver con el mercado eléctrico debido a que el verano prolongado ha mantenido el nivel de los embalses bajos y por tal razón el gas natural se ubica como un energético de respaldo que da confiabilidad al sistema eléctrico a través del sector térmico.

Mesa aseguró que “lo que uno quisiera ver es una mayor generación de las plantas térmicas que hay en el país, para poder así suplir la necesidad de embalsar y que haya menos generación de las

hidroeléctricas. Afortunadamente los análisis demuestran que tenemos la capacidad de dar ese respaldo actualmente con las plantas térmicas”.

Respecto a la visión a futuro del Gobierno Nacional sobre el sector de gas natural, el viceministro aseguró que lo más relevante desde el punto de vista de política pública es que de acuerdo con las cifras de la reserva de gas natural en los últimos años, se ha venido dando un decrecimiento sostenido de las mismas.

El viceministro precisó que “desde el Gobierno nos la hemos jugado por tratar de asegurarnos que estén dadas las condiciones para crear una mayor exploración del gas doméstico y también en el corto y mediano plazo, asegurar que podamos garantizar el suministro confiable de este energético.” Y aseguró que se tiene la opción de la planta de regasificación del Pacífico, con una capacidad de 400 millones de pies cúbicos diarios, y que se espera entre en operación a inicios del 2024, que es cuando se tiene estimado el déficit de la demanda de gas natural.

Por su parte, Orlando Cabrales Segovia, aseguró que la industria espera que el Gobierno Nacional adopte medidas para aumentar las reservas de gas natural aprovechando los recursos que se tienen, pero que no se han podido desarrollar.

El dirigente gremial precisó que es necesario pensar en estímulos para la exploración y producción con vocación a gas. «Hay que hacer los proyectos piloto de yacimientos no convencionales y continuar impulsando las futuras operaciones en el mar Caribe. Ambos son fundamentales para darle seguridad energética al país.”

De acuerdo con Manuel Maiguashca, respecto al tema de infraestructura, afirmó que “hasta el 2024 todos los usuarios pueden tener la tranquilidad de contar con el servicio de gas local, pero es necesario que se tomen las medidas para que se tenga la regasificadora del Pacífico lo antes posible para asegurar el suministro futuro.”

Además, precisó que ésta lo primero que va a hacer es suplir la confiabilidad del sector térmico, y más adelante la del sector residencial, y que por tanto hay que adoptar soluciones rápidas para el largo plazo.

Para finalizar, el vicepresidente de Mercados Energéticos de la Bolsa Mercantil anunció el lanzamiento de tableros dinámicos que tienen la información del sector para que los agentes del mercado, reguladores y demás interesados puedan cruzar datos como: precios, información operativa, transporte, contratos y demanda.

Estos tableros estarán disponibles en la página web del Boletín Electrónico Central BEC y con esto el Gestor del Mercado de Gas Natural espera apoyarlos en la toma de decisiones relevantes para el mercado y para sus negocios.

Licitación para la regasificadora de Buenaventura saldría en tercer trimestre de 2020

Con un año de retraso a lo inicialmente programado por la Unidad de Planeación Minero Energética, los términos de referencia para la construcción de la planta de regasificación del Pacífico y el gasoducto Buenaventura-Yumbo saldrían entre julio y agosto de 2020.

28 de mayo de 2020.   El anuncio lo hizo el viceministro de Energía Diego Mesa, durante el foro virtual ‘El futuro del gas en Colombia’, realizado por el diario Portafolio. El funcionario agregó que la adjudicación del proyecto se realizaría en marzo de 2021 y se espera que las obras estén listas a comienzos de 2024, justo cuando se calcula que habrá escasez de gas natural en el país.

Al respecto, Manuel Maiguashca, experto en el sector energético, señaló que los tiempos estaban muy apretados para cumplir con los cronogramas, lo que demandará la máxima eficiencia tanto de los constructores como de la institucionalidad del sector, y recordó que durante el fenómeno de El Niño del 2015-2016 la planta del Caribe no estaba lista para atender la demanda.

El año 2024 es el que se ha identificado como crítico para el suministro del combustible gaseoso, toda vez que las reservas de gas natural vienen cayendo sostenidamente desde el 2012, año en el que se tuvieron las mayores reservas, con 5,7 terapies cúbicos (TPC) y una autosuficiencia de 12 años; mientras que el 2019 cerró con unas reservas de 3,1 TPC y autosuficiencia por 8 años.

En ese sentido, el viceministro Mesa señaló que las expectativas del gas doméstico están puestas en la cuenca del Valle Inferior del Magdalena, que hoy provee el 20% del gas nacional, los yacimientos no convencionales en el Magdalena medio, y los contratos de exploración y producción firmados en el off shore del Caribe colombiano.

No obstante, los desarrollos de las dos últimas fuentes pueden tardar más de cuatro años, por lo que la planta de Buenaventura es la llamada a suplir el faltante de oferta.

A su turno, Orlando Cabrales, presidente de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) dijo que otra fuente de gas en el corto plazo son los recursos contingentes, o sea reservas probadas que no se han podido desarrollar por limitaciones socio-ambientales.

Cabrales señaló que esos recursos contingentes pasaron de 1,3 TPC en 2018 a 2,3 TPC en 2019, por lo que demandó del Gobierno acciones para darle vía libre a esas fuentes, al tiempo que se den estímulos a la exploración y producción de yacimientos con vocación de gas natural.

Finalmente, destacó que en todos los eslabones de la cadena del gas natural hay proyectos de inversión por 2.000 millones de dólares para ejecución en los próximos años.

Ocho países de la UE apuestan por el gas para lograr emisiones netas cero

En un documento conjunto, un grupo de ocho países balcánicos solicitó a la Unión Europea “soluciones combinadas de electricidad y gas” en la transición a emisiones netas cero para 2050.

26 de mayo de 2020.   “El papel del gas natural en una Europa climáticamente neutral” fue titulado el estudio y está firmado por Bulgaria, República Checa, Grecia, Hungría, Lituania, Polonia, Rumania y Eslovaquia.

La petición presenta el caso del gas fósil en la transición lejos de la energía del carbón, que es una forma dominante de electricidad en muchos estados miembros del este de la Unión Europea (UE). Cuando se reemplazan los combustibles fósiles sólidos, el gas natural y otros combustibles gaseosos como el biometano y los gases descarbonizados pueden reducir las emisiones de manera significativa, argumentaron.

La Comisión Europea considera que la electricidad satisfará el 53% de la demanda energética del bloque para 2050, a medida que avance hacia la reducción de emisiones a cero neto. Eso deja al menos un 40% para otros portadores de energía, como los combustibles gaseosos que, según Bruselas, tendrán que descarbonizarse por completo, para alcanzar el objetivo declarado de la UE de convertirse en un clima neutral para 2050.

El gas natural ha sido uno de los principales impulsores de la rápida transición de Europa, y también está demostrando un valioso respaldo para la generación variable de electricidad renovable a partir de la energía eólica y solar.

Las emisiones de gases de efecto invernadero del sector eléctrico cayeron 12 por ciento en 2019, lideradas por una fuerte disminución en la generación de energía por medio de carbón, reemplazada la mitad por gas natural y la mitad por energías renovables, según datos recientes.

Pero la industria del gas también se está posicionando para el largo plazo, con planes de cambiar a biometano e hidrógeno, y usar su red para almacenar energía durante el invierno, cuando la demanda es más alta.

“En el futuro, los gases renovables y descarbonizados reemplazarán gradualmente al gas natural, creando nuevas oportunidades para los sectores industrial y energético y reduciendo los riesgos de un efecto de bloqueo”, señalaron los ocho países en el documento conjunto.

El respaldo de Europa del Este para el gas natural puede sonar sorprendente proveniendo de un grupo de países que durante mucho tiempo han estado preocupados por el dominio de Rusia en los mercados de gas de la UE.

Sin embargo, los mercados del gas se han vuelto más líquidos en la última década, con más gasoductos y centros de negociación que han provocado la caída de los precios y el flujo del gas más rápido donde es necesario, en gran parte gracias al financiamiento de la UE.

A medida que Europa avanza hacia las emisiones netas cero, los ocho países argumentaron que esta infraestructura debería reutilizarse para transportar gas bajo en carbono y permitir la descarbonización al menor costo.

Lo que más temen ahora los países del este de la UE es la falta de fondos para nuevos proyectos de infraestructura, particularmente a raíz de la crisis por la COVID-19.

“La interrupción del apoyo para un mayor desarrollo de la infraestructura de gas hará muy difícil para muchos estados movilizar suficiente inversión para cubrir las necesidades masivas de proyectos clave de infraestructura energética”, indicaron en el documento conjunto.

Finanzas de la Nación y las regiones, entre la espada y la pared

Con la salud en cuidados intensivos y la economía en estado de coma inducido, se ha creado una tormenta perfecta que afecta tanto a la Nación como a los entes territoriales. Análisis.

Por: AMYLKAR ACOSTA MEDINA*

24 de mayo de 2020.   Las finanzas públicas, tanto las de la Nación como las de las entidades territoriales se encuentran entre la espada y la pared. De un lado está la salud en cuidados intensivos a consecuencia de la pandemia del COVID-19, cuyo tratamiento y contención demanda ingentes recursos. Del otro lado está la economía, que se contagió con el coronavirus, en un coma inducido, debido a las medidas de aislamiento y distanciamiento preventivo que se han tomado al amparo de la declaratoria de la Emergencia económica y social.

Por tal motivo, la actividad económica y comercial se ha visto abocada a una virtual parálisis, afectándose gravemente la oferta y la demanda, tanto a nivel agregado como sectorial, el crecimiento, el empleo y el ingreso.

En efecto, el impulso que tomó el crecimiento del PIB en 2019, que cerró en 3.3%, después de un largo letargo, se perdió y después que el Ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla le apostó a un crecimiento de 3.7% para 2020, ahora su previsión es -5.5%, el peor desempeño en cien años.

Basta con señalar que, según el DANE, en el primer trimestre de este año el crecimiento del PIB fue de un anémico 1.1%, peor aún, de 0.4% cuando se tiene en cuenta el ajuste por el efecto estacional y calendario.

La tasa de desempleo que venía al alza, alcanzando el 12.6% en marzo, la más alta en 10 años, ahora, según el CEDE de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, podría superar el 20% y tendremos un agravamiento de la informalidad laboral.

La destrucción del empleo y la pérdida del ingreso, calculado en $4.8 billones mensuales, se han convertido en una bomba social de enormes proporciones. El avance que se había logrado al reducir la pobreza desde el 32.7% en 2012 hasta el 26.9% en 2017 se estancó en 2018 y, según el CEDE, este año “se podría producir un efecto en pobreza y de desigualdad equivalente a retroceder a los inicios del siglo XXI”.

Según sus cálculos, Colombia podría dar este año un salto de 15 puntos porcentuales en pobreza monetaria, lo cual significaría que 7.3 millones de quienes habían escapado de ella volverían a estar por debajo de la línea de pobreza otra vez. Y, lo que es peor, el coeficiente GINI que mide el grado de desigualdad, después de haber registrado 0.51 el año anterior retrocederíamos 20 años cuando el mismo se situaba en un aberrante 0.57, perdiendo dos décadas de avance social.

La crisis fiscal

La prolongación de esta crítica situación, que se ha visto agravada con el desplome de los precios internacionales del petróleo, llevó al Ministerio de Hacienda y Crédito Público a revisar su previsión de crecimiento del PIB. Por su parte, el Comité Consultivo de la Regla Fiscal (CCRF) se vio precisado a flexibilizarla, aún más de lo que ya lo había hecho, elevando el techo del déficit fiscal desde el -2.5% del PIB proyectado hasta el -6.1%. Es más, el propio ministro Carrasquilla ha reconocido que la deuda pública de la Nación va a subir desde el 50.3% actual a más del 60% al cierre de este año. Y no es para menos, dado que, según las proyecciones de la DIAN, se estima que el recaudo de impuestos este año se disminuirá en $15 billones, aproximadamente, al tiempo que se prevé un mayor gasto para este año, por lo pronto, de $25 billones.

Para enfrentar este reto descomunal, de ver caer sensiblemente los ingresos en momentos que para sortear la crisis planteada se requieren arbitrar los recursos necesarios, el Gobierno Nacional, en primera instancia, mediante el Decreto 444 de 2020 creó el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME). Para su financiamiento el Gobierno tomó prestados recursos provenientes del Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE) y del Fondo de Pensiones de las Entidades Territoriales (FONPET), ambos del Sistema General de Regalías (SGR), que sumados alcanzan $14.8 billones. Adicionalmente, se dispuso de $2.9 billones, también en calidad de préstamo, de los $5.8 billones de la venta de ISAGEN, los cuales se vinieron a complementar con la colocación de títulos de solidaridad (TDS) por valor de $11 billones.

La suma de los recursos que se han invertido hasta ahora por parte del Gobierno Nacional para atender la emergencia, según el ministro Carrasquilla, se eleva a los $30 billones. A todas luces esta suma no se compadece con la magnitud de la tragedia; no sólo es insuficiente, sino que al compararse con el esfuerzo que están haciendo los demás países deja mucho qué desear.

Al igual que la Nación, los departamentos, municipios y distritos han visto reducir sus ingresos al tiempo que la atención de la crisis planteada, en lo que les corresponde, demanda un mayor gasto. Ellos cuentan con tres fuentes de ingresos, a saber: los ingresos corrientes de libre destinación (IPLD), que son los recursos propios, que básicamente provienen del recaudo de impuestos y contribuciones.

En el caso de los departamentos, estamos hablando de los impuestos al consumo de licores, cervezas y cigarrillos, el impuesto a los vehículos, registro y anotación, las estampillas y la sobretasa a los combustibles. En cuanto a los 1.103 municipios, estos disponen básicamente de los recaudos por el impuesto de industria y comercio (ICA), el impuesto predial y la sobretasa a los combustibles.

Las dos principales fuentes de ingresos de los departamentos son los que provienen de las transferencias por parte de la Nación a través del Sistema General de Participaciones (SGP), que representan el 47% y los recursos propios que participan con el 35%. Adicionalmente, los recursos provenientes del Sistema General de Regalías (SGR) complementan sus ingresos con un promedio del 6%.

Pues bien, según la Federación Nacional de Departamentos, los ingresos propios de estos cayeron en abril el 45%; se prevé que las regalías, a consecuencia de la caída de los precios del petróleo y el carbón, caerán por lo menos en 40%. Y, como si lo anterior fuera poco, el monto de las transferencias del SGP se verá reducido drásticamente, toda vez que la base de cálculo y liquidación de las mismas son los ingresos corrientes de la Nación (ICN), que se han visto seriamente impactados.

Además de tener que frenar sus planes y proyectos de inversión, las entidades territoriales empiezan a tener inconvenientes para cubrir el pago de sus gastos de funcionamiento, empezando por la nómina de sus servidores. Estas aulagas, además de abocarlos al riesgo de incumplimiento de sus obligaciones frente a sus acreedores, en no pocos casos los llevaría a perder o a ver deteriorada su calificación y/o a bajar de categoría.

Así lo prevé la Ley 617 de 2000, que establece que el Departamento, Municipio o Distrito que incumpla con los límites del indicador prescrito por ella deberán someterse a programas de saneamiento fiscal y financiero, no podrían acceder a recursos de crédito y en el caso de los municipios pueden perder la categoría, de lo cual se sigue que hasta el sueldo de los alcaldes y los concejales se tiene que rebajar.

De allí el S.O.S que le lanzó la Federación Nacional de Departamentos (FND) a través de una comunicación enviada por su director Ejecutivo Carlos Camargo al Presidente de la República, mediante la cual le solicitan su intervención con el fin de que las entidades territoriales puedan solventar su situación financiera y se pueda garantizar su sostenibilidad fiscal.

Ello es tanto más urgente, habida cuenta que aspectos tan vitales y sensibles como la salud, la educación, el agua potable y el saneamiento básico, son su responsabilidad y el riesgo de desfinanciamiento de los mismos es inminente. Por lo demás, no basta con facultar a los gobernadores y alcaldes para reorientar el gasto en función de la atención con prioridad del que demande la emergencia.

Por ello, respaldamos a los gobernadores y a los alcaldes en su justa petición al presidente Iván Duque para que se flexibilizara la Ley 617, de la misma manera que la Comisión Asesora de la Regla Fiscal la flexibilizó para abrirle espacio fiscal al mayor gasto en el que tendrá que incurrir el Gobierno Nacional. Así lo entendió el Gobierno y a través del decreto 678 del 20 de mayo dispuso que “no serán objeto de las medidas establecidas por el incumplimiento de los límites de gasto definidas en esta Ley y en la Ley 819 de 2003.

No obstante, este Decreto, aunque les permite que “para efectos de compensar la caída de los ingresos corrientes y aliviar presiones de liquidez… las entidades territoriales y sus descentralizadas podrán contratar con entidades financieras créditos de tesorería”, cabe preguntarse qué banco en las actuales circunstancias le va a dar crédito a las entidades territoriales si no cuentan, como si cuentan las empresas, con garantía de la Nación hasta el 90%. Convendría que se contemplara, además, responder a un clamor histórico de los departamentos, que han buscado que los gastos pensionales no sean tenidos en cuenta dentro del rubro de funcionamiento para efectos del cálculo de indicadores de gasto de la ley 617 del 2000.

A nuestro juicio, la decisión del Gobierno Nacional, mediante el Decreto 678 de ceder a favor de los departamentos y del Distrito Capital el 50% que le corresponde al INVIAS de la sobretasa al ACPM, así como el desahorro del Fondo Nacional de Pensiones de la Entidades Territoriales (FONPET), bajando el umbral de cobertura del cálculo actuarial del 125% al 80%, para liberarle recursos a las entidades territoriales, que puede representarles, según $1.5 billones, van en la dirección correcta y constituirán un alivio para ellas.

Al fin y al cabo, existe una corresponsabilidad entre la Nación y las entidades territoriales en la gestión de esta emergencia, tanto en lo tocante con la salud, como en lo relativo al empleo, el ingreso y la asistencia a la población vulnerable.

La nueva normalidad

Como bien dijo el Papa Francisco, “prepararnos para el después es importante”, lo urgente no nos debe llevar a obnubilarnos y a desentendernos de lo importante. Es entendible que no estuviéramos preparados para afrontar y enfrentar esta contingencia, como no lo estuvo ningún país, pero sería imperdonable que una vez superada la pandemia no lo estemos. Tenemos, entonces, que prepararnos para el día después, que no será estar de vuelta al ayer, que quedará atrás con toda su pesadilla y su pesadumbre. Lo ha dicho claramente la directora del FMI Kristalina Gueorguieva, “gasten todo lo que puedan, pero guarden las facturas, pues más adelante hay que pagarlas”.

El ministro Carrasquilla anunció la reforma tributaria que será necesaria para pagar la factura, lo dijo muy claro: “esto significa mucha más deuda y es una deuda que tenemos que pagar una vez superemos esta tragedia… Será necesaria una reforma tributaria”. Así el presidente Iván Duque lo desautorizara, por considerar su declaración políticamente incorrecta en este momento, diciendo que “pensar en cómo aumentamos los ingresos no solo es inconveniente sino inviable”.

Bien dijo Benjamín Franklin, que lo único seguro es la muerte y los impuestos, y ante la encrucijada que se abre con la postpandemia, la única forma de servir la creciente deuda pública será mediante el aumento del recaudo, tanto para los tributos nacionales como para los territoriales.

Ahora bien, de lo que se trata es de establecer cómo se repartirán las cargas impositivas entre los contribuyentes. Al país se le ha venido tomando del pelo hace muchos años, cada vez que se presenta al Congreso de la República por parte de los gobiernos de turno su proyecto de reforma tributaria se dice que esta será “estructural”, sin embargo, todas terminan siendo más de los mismo, crear nuevos impuestos y/o aumentar las tarifas de los que están vigentes para aumentar el recaudo y así tratar de tapar el hueco fiscal, sin lograrlo. Y no se ha podido corregir el déficit fiscal, ni siquiera se pudo o se quiso aprovechar para lograrlo el largo ciclo de precios altos y el gran auge de los commodities (petróleo, carbón, oro y ferroníquel, entre otros), por la erosión de la base impositiva, la cual se debe al cúmulo de gabelas impositivas (descuentos, deducciones, exclusiones y exenciones) a favor, como diría Jacinto Benavente, de los intereses creados.

Por lo tanto, la reforma estructural pendiente es aquella que permita que el sistema tributario cumpla con lo que manda la Constitución: que sea equitativo, eficiente y progresivo y ello sólo se puede lograr empezando por el desmonte de todos los beneficios tributarios injustificados. De esta manera tendremos un Estatuto Tributario más justo, equilibrando las cargas, que contribuya a ir cerrando la enorme brecha de desigualdad que agobia a la mayoría de colombianos y se puede obtener un mayor recaudo en la medida en que los que más tengan contribuyan más. A ello contribuiría también el combate sin tregua, sin esguinces y sin contemplaciones a la evasión y a la elusión tributaria.  

En lo que hace relación a los tributos territoriales, el país está en mora de revisar, ajustar y actualizar el Estatuto Tributario Territorial. Como lo dijo el ex constituyente Carlos Rodado Noriega, “en nuestro país no se ha optado por una descentralización fiscal genuina, es decir, aquella que les permitiría a los gobiernos subnacionales recaudar sus propios impuestos para financiar sus gastos, sino que el énfasis se ha colocado en una descentralización espuria, en la que el gobierno central recauda los impuestos más importantes y dinámicos y luego transfiere una porción de ellos a los entes territoriales que tienen la obligación de ejecutar un libreto prediseñado. Al supeditar la autonomía local a los recursos del nivel central se mantiene prácticamente inmodificado el modelo centralista que ha prevalecido desde la Colonia”.

Es de destacar que en el transcurso de los últimos 29 años (1990–2019) se han aprobado 17 reformas tributarias, todas, absolutamente todas, para arbitrarle recursos a la Nación y en ninguna de ellas se previó un mayor recaudo en favor de las entidades territoriales. Ello explica la enorme e irritante concentración del recaudo de impuestos en Colombia, de tal suerte que mientras de cada $100 que se recaudan la Nación se queda con $83.50, los 1.103 municipios participan con $11.90 y los 32 departamentos con sólo $4.6. No hay derecho para tanta concentración de los recursos en un país donde la Constitución política consagra los principios de la descentralización y la autonomía territorial.

Enhorabuena, la Ley 1943 de 2018 le ordenó al Gobierno Nacional integrar una Comisión de expertos para presentarle al Congreso de la República una propuesta de reforma del Estatuto Tributario Territorial. Esta será la oportunidad para balancear las cargas entre Nación y territorios.

Lo propio podemos decir con respecto al Sistema General de Participaciones (SGP), creado por la Constituyente de 1991 en sustituto del Situado fiscal creado en la administración del ex presidente Carlos Lleras Restrepo. El mismo, como lo sostiene el ex codirector del Banco de la República y Rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel, tuvo como propósito fundamental propender por la convergencia interregional, objetivo que se ha malogrado. Según Meisel “actualmente estamos en los mismos niveles de desigualdad que había en 1991. Es decir, cero avances en este campo”.

Como lo sostiene Rodado, ello se debe a que “muchos actos legislativos le quitaron la fuerza redistributiva al SGP”. Se refiere a los actos legislativos 01 de 2001 y 04 de 2007, los cuales le recortaron las transferencias de recursos de la Nación a las entidades territoriales, pasando a representar el 47.4% de los ingresos corrientes de la Nación en 2002, a un año de la primera reforma, al 30.5% en 2017. Basta con decir que entre 2002 y 2014 los departamentos y municipios dejaron de recibir cerca de $123 billones a consecuencia de estas dos reformas.

Esta es otra asignatura pendiente, toda vez que lo que se ha venido dando, sobre todo en los últimos tres lustros, es una especie de descentralización disfuncional, consistente en delegar funciones y competencias por parte de la Nación a las entidades territoriales, pero sin transferirle los recursos para asumirlas. Valga decir que ello contraviene la norma constitucional que establece claramente que “no se podrán descentralizar responsabilidades sin la previa asignación de los recursos fiscales suficientes para atenderlas”.

De allí la importancia de la tarea que le encomendó el Congreso de la República, a través de la Ley 1943 de 2018, a una Misión de descentralización, la cual deberá presentarle una propuesta tendiente a nivelar la cancha, para que se pueda barajar para volver a repartir juego, porque no hay duda de que el verdadero desequilibrio de poderes en Colombia es el que existe entre el macrocefálico poder central y los territoriales.

El reto mayor que tendrá el Gobierno central, así como los departamentos, municipios y distritos una vez se supere esta crisis será la de la recuperación y el rescate de los más vulnerables y vulnerados por ella, así como la reactivación y reconversión de la desastrada economía. Para ello, en nuestro concepto, no basta con abrirle la posibilidad a las entidades territoriales de acceder, si es que lo logran, a los “créditos de reactivación económica.”

Nos parece que sería de gran ayuda que se hiciera extensivo a todas las entidades territoriales el mecanismo de obras por impuestos, que hoy en día se circunscribe únicamente a las zonas más afectadas por el conflicto armado (Zomac), para que las grandes empresas que operan en sus territorios puedan ejecutar obras priorizadas y concertadas con los gobernadores y alcaldes con cargo a los impuestos de renta que deben pagar a la Nación.

En este mismo sentido y con los mismos propósitos se podría activar el mecanismo de las alianzas público-privadas, para la provisión de bienes públicos.

Y a propósito de la hoja de ruta que deberán seguir las entidades territoriales, nos parece muy puesta en razón la solicitud que le hicieron el Procurador General de la Nación Fernando Carrillo y el Contralor General de la República Carlos Felipe Córdoba para que, a través de un Decreto – ley, el Presidente Duque amplíe los términos para la aprobación de sus planes de desarrollo. Como bien dicen ellos en su misiva al Presidente, “en un contexto de aislamiento social es razonable que las prioridades, en términos de política pública y participación ciudadana, se modifiquen sustancialmente”.

Ello daría pábulo para que, consultando los hechos sobrevinientes, se le hagan los ajustes pertinentes, dado que las prioridades de ayer no son las de hoy, además de la imperiosa necesidad de incluir un nuevo capítulo contentivo del Plan de acción inmediata. Los planes de desarrollo de las entidades territoriales deberán sintonizarse con los cambios disruptivos que se han desatado en medio de esta pandemia.

Finalmente, hacemos un llamado al Gobierno Nacional con respecto al proyecto de ley, a través del cual se reglamentará el Acto legislativo 05 de 2019, que reformó el Sistema General de Regalías y se modifica la Ley 1530 de 2012. En el evento que el Congreso de la República no alcance a expedirlo en esta legislatura que concluye el próximo 20 de junio, dado que el Presidente de la República quedaría facultado para expedirla mediante Decreto – ley, le solicitamos que ello no se dé sin la previa concertación con las regiones.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de número de la ACCE.

Vienen meses críticos para la generación hidráulica

La CACSSE monitorea la situación energética y reafirma la necesidad de embalsar agua para asegurar confiabilidad en el suministro de energía en junio y julio y en el verano diciembre 2020 – marzo 2021.

24 de mayo de 2020.   La Comisión Asesora de Coordinación y Seguimiento a la Situación Energética del País (CACSSE) reiteró la necesidad de que los generadores hidráulicos realicen el embalsamiento requerido para alcanzar niveles que permitan asegurar la confiabilidad en el suministro de energía a los colombianos en el periodo de verano comprendido entre diciembre de 2020 y marzo de 2021. 

Una menor generación hidráulica implicará un aumento en la participación de las plantas térmicas en los próximos meses, y según los análisis presentados a la CACSSE, la generación térmica está preparada para respaldar con su máxima capacidad dicho periodo seco.

Actualmente, las térmicas están respaldando la generación de la energía eléctrica que consumen los colombianos con una participación del 35% en la atención de la demanda total de electricidad.

En ese mismo sentido, el Consejo Nacional de Operación (CNO) del sector eléctrico y el Centro Nacional de Despacho (CND) de XM, que hacen parte de la CACSSE, presentaron en sus análisis la importancia de mantener una senda de embalsamiento que tenga en consideración los riesgos por baja hidrología y la necesidad de tomar las medidas para minimizar riesgos de potencial desatención de la demanda.

Este llamado a los generadores hidráulicos está basado en los reportes del IDEAM, según los cuales, en mayo se han presentado días con pocas lluvias, menores a las que se esperaban para esta época del año. Así mismo, el Instituto confirmó el llamado a ahorrar agua dada la posibilidad de que junio y julio sean meses muy secos, por debajo del promedio histórico. 

La disminución inusual de las precipitaciones ha implicado que, a la fecha, los aportes hídricos, así como el nivel de los embalses del Sistema Interconectado Nacional se encuentren en mínimos históricos.

De acuerdo con el reporte del Centro Nacional de Despacho de XM, los aportes hídricos, determinantes para la disponibilidad de la generación hidráulica, se encontraban al 21 de mayo en 56,37% con respecto a la media histórica. Además, el nivel actual del volumen útil de los embalses para la generación de energía es del 33,22% frente al 42% mínimo histórico del mes de mayo de los últimos 20 años.

Teniendo en cuenta los escenarios de demanda proyectados por la UPME, es necesario incorporar en los análisis la alta incertidumbre sobre el futuro comportamiento de la misma, por lo cual el CACSSE solicitó al CNO y a XM que se realicen escenarios para asegurar la confiabilidad considerando la situación actual y todos los escenarios de demanda.

La CACSSE es liderada por el Ministerio de Minas y Energía y conformada por la UPME (Unidad de Planeación Minero Energética), la CREG (Comisión Regulatoria de Energía y GAS), el Centro Nacional de Despacho de XM, el Consejo Nacional de Operación del sector eléctrico, el Consejo Nacional de Operación sector gas y representantes de las empresas del sector.

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