Grupo Cox desarrolla 15 proyectos de energía solar en Colombia

Se trata de 15 proyectos de energía solar fotovoltaica de 1 MW cada uno, con entrada en operación prevista para 2025 y 2026.

El Grupo Cox, utility de agua y energía, desarrollará en Colombia 15 plantas solares fotovoltaicas para generación distribuida de 1 MW cada una, algunas de ellas ya en construcción.

Estas instalaciones estarán distribuidas en seis departamentos de la costa Caribe: Atlántico, La Guajira, Magdalena, Córdoba, Cesar y Sucre, y está previsto que entren en operación comercial (COD) durante 2025 y 2026.

Grupo Cox formalizó un acuerdo de financiación para los primeros 15 MW con Bancolombia, y ha firmado un contrato de compraventa de energía (PPA) a 15 años con Terpel Energía.

En su conjunto, los proyectos generarán 41 GWh anuales, energía suficiente para abastecer a más de 23.000 hogares colombianos, contribuyendo a reducir la huella de carbono del país.

“Estamos emocionados de iniciar este proyecto en un país como Colombia, que posee un enorme potencial para liderar el crecimiento de las energías renovables en la región. Contribuiremos con todo nuestro conocimiento para que el país avance decididamente hacia una economía verde, generando beneficios ambientales y sociales”, señaló Enrique Riquelme, presidente Ejecutivo de Grupo Cox.

Grupo Cox, actor en la transición energética

Presente en Colombia desde 2021, Grupo Cox impulsa su presencia en el sector energético: actualmente cuenta con una cartera de 150 MWp en desarrollo, de los cuales se prevé que 54 MW alcancen la etapa RTB (Ready to Build) en 2025.

A la fecha, hay cinco proyectos en construcción y se espera cerrar pronto otros diez, lo que permitirá escalar significativamente su modelo operativo. El objetivo es alcanzar un total de 50 proyectos en construcción y operación para 2026.

Además, el grupo tiene interés en adquirir proyectos de hasta 20 MWp, ofrecer servicios EPC para desarrollos a gran escala, expandir su modelo de generación distribuida, y liderar soluciones integrales para el tratamiento, abastecimiento y saneamiento del agua.

Este avance se enmarca en el modelo estratégico “Energy Follows Water”, que busca maximizar las sinergias entre los sectores de agua y energía para crear valor en las comunidades donde Cox opera.

Con ello, Grupo Cox reafirma su papel como actor clave en la transición energética en América, contribuyendo a un futuro más limpio, resiliente y equitativo.

El Cono Sur duplicará oferta de gas en los próximos quince años

Con éxito culminó la segunda fase del Proyecto Regional de Integración Gasífera del Mercosur, analizando escenarios energéticos hasta 2040 y perspectivas de integración regional.

La CAF, banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) llevaron a cabo un encuentro técnico en Buenos Aires, centrado en el futuro del gas natural en los países del Mercosur y Chile.

La jornada coincidió con el cierre de la segunda fase del Proyecto Regional de Integración Gasífera, que se enfocó en las proyecciones de oferta y demanda de gas natural a medio y largo plazo, y fue precedida de sesiones de trabajo que buscaron avanzar el proceso de diálogo y consenso entre los seis países.

El evento reunió a representantes de gobiernos, empresas del sector energético y organismos internacionales, con el fin de fortalecer un espacio de diálogo técnico sobre la importancia del gas natural en la seguridad energética regional y su rol complementario en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles.

La sesión inaugural fue liderada por Jorge Srur, gerente regional sur de CAF; Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLADE; Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG); y Federico Veller, Subsecretario de Combustibles Líquidos de la Secretaría de Energía de Argentina.

Andrés Rebolledo proporcionó un análisis completo sobre la función del gas natural en la agenda energética de la región, resaltando su relevancia estratégica para la integración y el desarrollo económico del Cono Sur. Rebolledo señaló que el 75% del gas consumido en América del Sur proviene de producción local y que se espera que este recurso siga representando alrededor del 20% de la matriz energética para el 2050, incluso en escenarios de neutralidad de carbono. En este marco, hizo un llamado a promover una industria gasífera con una menor huella de carbono, fundamentada en la trazabilidad, la innovación tecnológica y la cooperación entre el sector público y privado.

Por su parte, Jorge Srur, gerente Regional Sur de la CAF, reafirmó el compromiso de la organización con una transición energética que sea justa y factible, destacando logros conjuntos como el Observatorio del Metano y el financiamiento de proyectos estratégicos, como el Gasoducto Norte en Argentina.

Ernesto López Anadón, presidente del IAPG, mencionó que la integración regional del gas tuvo su origen en el sector privado y que, gracias a recursos como Vaca Muerta, hoy existen condiciones tangibles para avanzar hacia una integración estructural. 

A su vez, Federico Veller, Subsecretario de Combustibles Líquidos de la Secretaría de Energía de Argentina, enfatizó los recientes avances regulatorios, el récord de exportaciones de gas y la proyección energética nacional que abarca más de 60 años, subrayando que el éxito de la integración dependerá de contratos robustos, certidumbres jurídicas y una visión compartida a nivel regional.

Durante el encuentro, se discutieron temas económicos, proyecciones de demanda energética, obstáculos para el sector privado y oportunidades de cooperación interinstitucional en el contexto de la transición energética.

Entre los hallazgos del estudio presentado, se estima un aumento en la demanda total de gas natural en el Cono Sur entre 2025 y 2040. Según los diferentes escenarios analizados, las tasas de crecimiento en la demanda gasífera eléctrica aumentan incluso en distintos escenarios de penetración renovable.

En el caso de la licuefacción y la producción de urea, se identificaron proyectos incrementales que se suman a los ya anunciados para los próximos años, algunos de los cuales dependen de posibles nuevas trazas de gasoductos. En cuanto a Uruguay, las proyecciones muestran una demanda baja, principalmente debido a procesos industriales que presentan poca flexibilidad para adaptarse a nuevas tecnologías.

En lo que respecta a la oferta de gas, regionalmente se ven proyecciones de crecimiento consolidadas de más del doble de la producción total actual para el año 2040, dado el éxito de desarrollo de las formaciones argentinas y brasileñas.

Adicionalmente, el estudio destaca un crecimiento continuo en la generación renovable, lo que refuerza su competitividad y subraya la necesidad de expandir las interconexiones eléctricas como herramientas cruciales para optimizar el uso eficiente de los recursos energéticos.

El Caribe: despensa minero energética del país

Se suele hablar de la Transición Energética en singular, cuando la realidad es que estamos registrando la tercera transición.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

La primera transición tuvo lugar cuando gracias al invento del motor de combustión interna, el petróleo y sus derivados desplazaron al carbón como combustible. Esto ocurrió a mediados del siglo XIX (1863 – 1893).

La segunda transición tuvo como detonante la guerra del Yom Kipur, en octubre de 1973, cuando por primera vez en la historia se utilizó el petróleo como arma de guerra, al decretarle los países árabes un embargo petrolero a los países de Occidente aliados de Israel, encabezados por EEUU.

Notificados de que dicho embargo podía llegar a repetirse y conscientes de que las mayores reservas de crudo se concentraban en el golfo Pérsico, las grandes potencias se propusieron blindar su seguridad energética diversificando su matriz energética. Y fue así como el carbón, que había sido desplazado por el petróleo, volvió a vivir su segunda juventud al integrarlo a la misma, y el gas natural, que hasta entonces sólo había sido un estorbo en la industria petrolera, también se integró a ella.

Por su parte, las grandes multinacionales petroleras, conocidas como las siete hermanas, entendieron también la inconveniencia de poner todos los huevos en la misma sesta y diversificaron el portafolio de sus inversiones. Y así se encontró el hambre con la comida.

En efecto, dos petroleras estadounidenses aterrizaron en Colombia, más exactamente en La Guajira, venían tras del carbón y el gas natural, una de ellas, TEXAS, se asoció con ECOPETROL (mayo 3 de 1974) para explorar y explotar el yacimiento de gas con las mayores reservas offshore, Chuchupa., Ballena y Riohacha, y otra de ellas, EXXON se asoció con la estatal CARBOCOL (diciembre 17 de 1976), a través de su filial INTERCOR para explotar a cielo abierto el mayor yacimiento de carbón de Latinoamérica (El Cerrejón).

Feliz coincidencia, porque justamente en 1975 Colombia pasó de ser exportador, por décadas, de petróleo, a tener que importarlo por la súbita declinación de sus reservas. Las reservas de carbón y gas se convirtieron en el paño de lágrimas para la Nación, convirtiéndose la región Caribe en la despensa minero – energética del país.

De no haber sido por ello, las afugias fiscales del Estado y su balanza de comercio exterior habrían sido mayores de lo que fueron.

Pues, ahora, cuando estamos en la tercera Transición Energética, que tuvo su largada con el Acuerdo de París (1975), y que tiene como propósito la descarbonización de la economía, nuevamente la región Caribe le tiende la mano a Colombia, toda vez que el mayor potencial de fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER), especialmente eólica, solar – fotovoltaica y la biomasa están allí.

Sobre todo, en momentos en los que en Colombia, según lo que revela el más reciente Informe de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas probadas de gas natural siguen cayendo, esta vez (2023 – 2024) el 13%, debido a la acelerada declinación de los mayores campos productores situados en La Guajira y en Casanare.

Concomitantemente con la caída de las reservas probadas, que pasaron de 2,37 TPC a 2,06 TPC, ha venido cayendo también la producción. La relación R/P pasó de 6,1 a 5,9 años, al tiempo que la producción bajó desde 1.170 MMPCD en 2023 a 970 MMPCD en 2024, y en 2025 ya vamos en 824 MMPCD.

Ello se ha traducido en un déficit de oferta de gas, que el Gobierno Nacional, con terquedad aragonesa se ha negado a aceptar, pues para él no se trata de una escasez sino de maniobras especulativas por parte de las empresas comercializadoras de gas natural.

Lo cierto es que, desde el 4 de diciembre de 2024, Colombia se ha visto en la necesidad de importar gas por primera vez en 45 años, para cubrir la demanda esencial, esto es, las estaciones de compresión, la domiciliaria, pequeño comercio, industria, el gas para los vehículos y las refinerías.

Por lo pronto se están importando 40 MMPCD (4% de la demanda), pero hacia el futuro el déficit y los volúmenes de gas importados serán mayores.

Se estima por parte de NATURGAS que este año el déficit de la oferta de gas se acrecentará hasta llegar al 7% y para los próximos años la cantidad de gas importado será del orden de los 190 MMPCD en 2026, 286 MMPCD en 2027 y 405 MMPCD en 2028.

Ello, desde luego, ya está teniendo un duro impacto en el bolsillo de los usuarios, toda vez que el precio del gas importado es mucho mayor que el del gas extraído en el territorio nacional.

En tales circunstancias, en las que tanto la seguridad como la soberanía energética están en tan grave predicamento, una vez más el Caribe colombiano, y La Guajira en particular, le tienden de nuevo la mano al resto del país, pues, hoy por hoy, la mayor apuesta de Colombia para recobrarlas está en Sirius, un enorme descubrimiento de gas costa afuera, cuyas reservas se comparan con las del campo Chuchupa en su momento y duplican las actuales reservas remanentes.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Industria de petróleo y gas, un sector en estado crítico: ACP

El marchitamiento de la industria por parte del gobierno, sumado a las dificultades de operar y los bajos precios internacionales, están llevando al país a una situación crítica en materia energética y fiscal. Las ACP propone corregir el rumbo.

Contrario a lo que algunos platean, el petróleo y el gas natural no solo no se van a acabar, sino que su demanda aumentará en los próximos años.

Y es que, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía, a nivel mundial la demanda de energía crecerá a una tasa anual de 2,2%, frente al 1,3% de la última década, donde el petróleo y el gas participará con un 39% en la matriz energética y las renovables lo harán con un 38%.

El aumento de la demanda se debe principalmente al mayor uso de la Inteligencia Artificial, a la actividad económica de China, al aumento poblacional de África y al reciente desempeño de las economías de Europa occidental y los Estados Unidos.

“Por eso, necesitamos más energía, no menos energía”, dijo Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), durante la presentación del informe económico anual ‘Tendencias de Inversión en Exploración y Producción de Petróleo y Gas en Colombia 2024 y Perspectivas 2025.

El estudio revela señales preocupantes sobre el agotamiento de la actividad exploratoria en Colombia, el deterioro del entorno operativo y un riesgo creciente para la seguridad energética, la estabilidad fiscal y el bienestar de los colombianos.

En 2024, Colombia fue el único país de la región que no firmó un nuevo contrato de exploración y producción. Brasil, con la meta de llegar a los cinco millones de barriles diarios, firmó 185 contratos, le siguen Perú con 13, Trinidad y Tobago con 12, Argentina y Venezuela, cada uno con 7, Surinam con 5, Ecuador con 3, y hasta Uruguay, que no tiene una gran industria petrolera, firmó un contrato.

“El mundo está recuperando los niveles de inversión que tenía en 2014, cuando estábamos en el boom del sector. Mientras en el mundo se está invirtiendo más, en Colombia vamos en contravía por una visión distinta y distorsionada de lo que es un desarrollo económico sostenible”, dijo Pearl.

Y es que sector de los hidrocarburos en Colombia provee el 63% del consumo de energía del país, el 99% del consumo de energía del sector transporte y el 25% del consumo de energía del sector eléctrico. Además, representa el 16% de la Inversión Extranjera Directa, el 30% de las exportaciones, aporta cerca de 50 billones de pesos al fisco nacional, más de 17 billones de pesos en regalías, y genera 360 empleos entre directos e indirectos.

Exploración: actividad en cuenta regresiva

Basado en datos oficiales y de empresas que representan el 95% de la producción nacional de petróleo y el 96% de la de gas natural, el informe advierte que solo restan alrededor de 70 pozos exploratorios comprometidos contractualmente para ser perforados entre 2026 y 2030.

En 2025, la inversión en exploración caería un 18%, su nivel más bajo en los últimos cuatro años. Esta reducción ocurre en un contexto en el que las reservas probadas de gas han caído 57% en los últimos diez años y se vislumbra una caída acelerada de la producción de petróleo a partir de 2027.

Producción: más inversión para mantener volúmenes

Si bien la inversión en producción crecería un 15% en 2025, este impulso será transitorio si no se desarrollan nuevos proyectos. Para 2025, en petróleo se estima una producción de entre 760 y 770 mil barriles promedio día (kbpd), similar a los 772 kbpd de 2024. Y en gas, para 2025 una producción comercializada de 905 millones de pies cúbicos día (MPCD), frente a 958 MPCD de 2024.

“Hoy se requiere más inversión para producir la misma cantidad de petróleo, debido al agotamiento natural de los campos y la complejidad del entorno operativo, y, en gas no estamos logrando aumentar la producción ni reponer las reservas, esto es un doble desafío para la autosuficiencia energética”, señaló el dirigente gremial.

Otros problemas que señala el informe son el entorno territorial y la presión fiscal. En 2024, los bloqueos a las operaciones del sector aumentaron 151%, en un entorno de creciente conflictividad social y deterioro del orden público en las regiones donde se opera, afectando tanto el desarrollo de los proyectos como sus contribuciones a los territorios y a la seguridad energética del país.

A esta situación se suma el déficit fiscal de la Nación proyectado de $40 billones, como consecuencia de la reducción en la producción de petróleo en el mediano plazo, el posible incremento de entre 15% y 46% en las tarifas de gas si se llega a importar la mitad de la demanda por falta de nueva oferta, y la necesidad identificada de aumentar las importaciones de crudo para mantener la operación de las refinerías, lo que encarecería la producción de diésel y gasolinas.

Propuestas de la industria

La ACP propone una serie de medidas para reactivar el sector de los hidrocarburos, que combinan estabilidad fiscal y regulatoria, viabilidad a proyectos clave e impulso a nuevas oportunidades de inversión.

Viabilidad operacional:

  • Optimización de consultas previas con acompañamiento institucional en las operaciones.
  • Estabilidad en requisitos ambientales.
  • Coordinación estatal para gestionar conflictividad y asegurar el orden público.

Seguridad jurídica, fiscal y confianza inversionista:

  • Definir una carga tributaria competitiva para el sector.
  • Reducir la tarifa de autorretención de gas en un escenario de déficit.
  • Mesas técnicas para la nueva resolución de telemetría de la ANH.

Impulso a proyectos de gas y desarrollo costa afuera:

  • Acompañar y viabilizar los proyectos asegurando sus trámites socioambientales.
  • Priorización de las 116 consultas previas del proyecto Sirius.
  • Expedición de licencia ambiental para infraestructura submarina y terrestre.
  • Optimización de la capacidad del sistema de transporte de gas, con la ejecución de las obras del Plan de Abastecimiento de Gas Natural.

Eficiencia operativa:

  • Expedición de la nueva metodología tarifaria de transporte por oleoductos que refleje costos de reposición depreciados.
  • Aplazamiento de la entrada en vigor (3 de junio) del SICETAC para transporte de carga líquida por carretera.

Estímulos a la producción:

  • Expedición de la Resolución del Ministerio de Minas y Energía con incentivos a recobro mejorado y producción incremental.
  • Prórroga del período de producción de los contratos existentes y regreso del principio de autonomía de la voluntad de las partes (Acuerdo 03 de la ANH de 2025).
  • Ronda permanente de asignación de áreas por iniciativa privada.
  • Reactivación del desarrollo de los proyectos de yacimientos no convencionales, aprovechando que Colombia cuenta con un marco regulatorio vigente que permite monitorear y mitigar los riesgos medio ambientales.

Lo que proponemos es una Transición Energética gradual, donde haya complementariedad y adición de fuentes de energía, una transición a la colombiana, donde utilicemos muy bien los recursos del petróleo y gas para hacer una transición tecnológica, una diversificación productiva en las regiones y utilicemos bien los recursos para reducir, y ojalá eliminar, las brechas sociales que tenemos en las regiones de Colombia.

“Es el momento de replantear la visión que ha tenido la presidencia de la República, para resolver un reto enorme que tenemos, necesitamos autosuficiencia energética, necesitamos soberanía energética, necesitamos sanidad fiscal y modernizar la economía colombiana de manera gradual y responsable”, finalizó el presidente de ACP.

Cerrejón y comunidades wayuu firmaron consulta previa 

Cerrejón y 39 comunidades wayuu firmaron acuerdos de consulta previa para la línea de transmisión eléctrica Cuestecitas – Puerto Bolívar. Bolívar.   

Treinta y nueve comunidades wayuu protocolizaron acuerdos, producto de la consulta relacionada con la línea privada de transmisión eléctrica que abastece de energía la operación de Cerrejón en La Guajira.

La línea, instalada en los años ochenta, se extiende desde la subestación de Cuestecitas, en Albania, hasta Puerto Bolívar, en Uribia.

El proceso incluye a 142 comunidades de los municipios de Albania, Maicao, Manaure y Uribia, con las cuales se ha generado un espacio para discutir sobre los impactos y medidas de compensación asociadas a la operación y mantenimiento de la línea eléctrica. De las 142, 39 comunidades representadas por la Fundación Ainjawa ya firmaron acuerdos.

Alfonso Puerto Mejía, autoridad tradicional de la comunidad Ullarancen, dijo que: «El proceso se consultó con nosotros de una manera muy especial. Para nosotros fue de gran alegría porque con lo acordado vamos a hacer cosas en beneficio de las comunidades. Se cumplió la palabra y para nosotros es sagrada. Si damos nuestra palabra, diez por seguro que es así».

Por su parte, Marlon Mejía, representante legal de la fundación Ainjawa, dijo: «Podemos decir que tuvimos un buen desarrollo en el proceso y, como asesores de las comunidades, estamos muy contentos. Fue un espacio de aprendizaje, tuvimos que reunirnos muchas veces, llegar a acuerdos, demostrarles a las comunidades que era un proceso serio. Hoy podemos decir que fue creíble y les cumplimos la palabra al 100%», 

Sobre este proceso, Raúl Roys, gerente de Diálogo Social de Cerrejón, menciona: » Hoy estamos marcando un antes y un después porque es nuestra convicción de hacer lo correcto, incluso más allá de lo exigido. En Cerrejón asumimos este proceso porque creemos en la construcción conjunta y en el respeto por las comunidades. Hoy celebramos este hito que representa un ejemplo tangible de que el diálogo sincero, respetuoso y constante sí da resultados”.

Sobre el proceso

Aunque la línea fue construida antes de que existiera la legislación actual sobre consulta previa con comunidades étnicas, en su momento se concertó con las comunidades la ejecución de este proyecto. Sin embargo, con el tiempo surgieron nuevos escenarios que requirieron espacios de diálogo.

Es importante resaltar que la definición de la inclusión de comunidades en este proceso está a cargo de la Dirección de la Autoridad Nacional de Consulta Previa (DANCP) del Ministerio del Interior, que mediante un proceso administrativo estableció que la consulta procedía con 142 comunidades wayuu.

Este ejercicio de diálogo ha contado con la participación de garantías locales y nacionales. Así mismo, las comunidades cuentan con la asesoría de organizaciones indígenas y no indígenas, así como la de abogados seleccionados de manera independiente y autónoma, lo que garantiza el principio de información adecuada y suficiente.

Además, junto al proceso de consultas ordenado en la sentencia T-704 de la Corte Constitucional, Cerrejón ha protocolizado acuerdos con 417 comunidades étnicas, constituyendo así uno de los procesos consultivos más grandes del país.

Junta Directiva de Ecopetrol dice que no autorizó otrosí del contrato con Covington & Burling

A raíz del escándalo por la supuesta firma de un contrato por 5.875.000 dólares con una firma estadounidense que habría investigado a unos 70 funcionarios de Ecopetrol, la Junta Directiva de la compañía se manifestó este 29 de mayo.  

El ente directivo señaló, a través de un comunicado, que ni el Comité de Auditoría ni la Junta Directiva fueron consultados respecto del otrosí al contrato original firmado con la firma Covington & Burling LLP, desde el 29 de agosto de 2024.

El objeto de ese contrato era realizar el análisis de las políticas, procesos y discusiones relacionados con autoridades estadounidenses. Ecopetrol señala que no hubo cambio en su alcance ni en el valor del mismo, y que la Junta Directiva ordenó la suspensión de las actividades del contratista desde febrero de 2025. Además, agrega que “en este proceso no participó el Presidente de la compañía”.

Como parte de la crisis desatada, y aunque no lo menciona directamente, Mónica de Greiff, miembro de la Junta Directiva, presentó su carta de renuncia a primeras horas del 29 de mayo.

Además, la Procuraduría General de la Nación abrió indagación preliminar por cuenta del polémico otrosí, en el marco del contrato para revisar riesgos reputacionales, entre ellos la posible afectación a la imagen de la compañía por las investigaciones que afronta el presidente de la compañía Ricardo Roa.

Por otro lado, según W Radio, la Contraloría General de la República le pidió explicaciones a Ricardo Roa sobre el millonario contrato que firmó la petrolera para una “investigación independiente sobre riesgos reputacionales”.

La calidad de la energía es un tema crítico

A medida que la tecnología avanza, también deben hacerlo las redes eléctricas. Esto garantiza un suministro de energía constante y de alta calidad, protegiendo la economía, la salud pública y el medio ambiente.

    Las inconformidades relacionadas con la calidad de la energía aumentan cada año, a medida que crece la dependencia a la electricidad. Mejorar la eficiencia de la forma en que se genera, transmite y usa la energía es más crucial que nunca.

    En Colombia, según la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) se estima que el rango esperado para la demanda de energía eléctrica para 2027 se encuentre entre 196 a 234 GWh-día. Esto representa que la demanda de energía eléctrica entre 2023 a 2037 podría tener un crecimiento promedio al año en el escenario medio, de entre 1,65% a 2,99%.

    Calidad de la energía: el reto invisible

    Si bien se espera que la electricidad sea una fuente constante e ininterrumpida, la realidad es que las redes eléctricas modernas están cada vez más presionadas por una variedad de nuevas cargas.

    Dispositivos como lámparas LED, computadoras, equipos médicos y cargadores de vehículos eléctricos contribuyen a lo que se conoce como contaminación energética. Bajo este concepto, algunos dispositivos pueden introducir efectos nocivos en la red, provocando una mala calidad de la energía caracterizada por inconsistencias en la electricidad, lo que a su vez afecta a la fiabilidad de los equipos, el rendimiento e incluso a la salud humana.

    Las tres categorías principales de los problemas en la calidad de la energía son:

    Potencia reactiva: Energía no deseada que sobrecarga la red, restándole la capacidad necesaria para realizar un trabajo útil. Es como conducir un automóvil por una carretera llena de baches. Aunque llega a su destino, el viaje es menos eficiente que por una carretera uniforme.

    Armónicos: Son distorsiones en el suministro eléctrico que pueden causar interferencias. En una red eléctrica, los armónicos pueden perturbar el funcionamiento normal de los equipos, provocando un mayor desgaste e ineficiencias.

    Fluctuaciones de tensión: Es un cambio regular de tensión que ocurre cuando se utilizan dispositivos o equipos que requieren una carga mayor. Las luces parpadeantes son quizá el problema de calidad de la energía más visible.

    “Desde una perspectiva financiera, la mala calidad de la energía puede significar una pérdida en los objetivos, debido a los equipos dañados, la reducción de la eficiencia y el deterioro de los productos. Además, su desperdicio representa aumento del consumo, impactando directamente en los costos e incrementando las emisiones de carbono. Dado que una parte de la electricidad en Colombia y diferentes países del mundo todavía proviene de combustibles fósiles, cada ineficiencia en el sistema se suma a nuestra huella ambiental”, afirmó Frank Coelho, gerente de Integración de Redes Hitachi Energy.

    Consecuencias de la mala calidad de la energía

    La corrección eficaz de las distorsiones de factor de potencia en tiempo real garantiza la alimentación energética fiable y un menor tiempo de inactividad de los equipos.

    En diferentes ámbitos, la calidad de la energía puede impactar la vida, perturbar el aprendizaje, alterar la conservación de los alimentos y repercutir en los diferentes aspectos cotidianos del ser humano, como, por ejemplo.

    Salud: En las entidades de salud, la calidad eléctrica puede ser literalmente una cuestión de vida o muerte. Los equipos médicos críticos, como ventiladores, bombas de infusión y monitores cardíacos, necesitan un suministro eléctrico constante e ininterrumpido para funcionar correctamente. 

    Educación: Con el incremento de la modernización de las escuelas, la incorporación de pizarras inteligentes interactivas, proyectores y hasta recursos en línea. los centros educativos dependen de una electricidad estable para garantizar que las clases se desarrollen sin problemas.

    Manipulación de alimentos: En la industria alimentaria la precisión es más que un objetivo, es una necesidad importante. Incluso una pequeña caída de tensión puede hacer que los congeladores funcionen mal, poniendo en peligro la calidad de los ingredientes y arriesgando el costoso deterioro de los alimentos.

    Para solucionar esos problemas, se están desarrollando e implementando tecnologías para aumentar la eficiencia y la confiabilidad del suministro eléctrico.

    Entre esas soluciones se encuentran los bancos de capacitores, filtros armónicos (activos o pasivos) y los sistemas de acondicionamiento de energía, que ayudan a reducir las perturbaciones eléctricas y minimizan el impacto ambiental.

    Estas no solo optimizan el rendimiento de los equipos electrónicos, sino que también disminuyen los costos operativos al minimizar los tiempos de inactividad y las pérdidas energéticas.

    Así, pues, a medida que la tecnología avanza, también deben hacerlo las redes eléctricas, sorteando los nuevos desafíos y aprovechando las oportunidades.

    El Piedemonte provee la mitad del gas natural y del GLP que consume el país

    Aunque sus campos están en etapa de declinación, el Piedemonte llanero provee hoy el 51 por ciento del gas natural y el 56 por ciento del GLP que consume Colombia.

    Por: MARTÍN ROSAS*

    El tren del Piedemonte que opera Ecopetrol, está conformado principalmente por tres áreas en el departamento de Casanare: Cusiana (Tauramena), Cupiagua (Aguazul), y Floreña-Pauto (Yopal).

    Cusiana es el campo más antiguo. Perforado a finales de los 80, fue el hallazgo más grande de la década de los 90, y se convirtió en el principal proveedor de gas natural hacia el interior del país, lo que permitió masificar el servicio público a hogares, industrias y comercios.

    Pero es un viejo cansado. De los 48 pozos actuales en producción del tren del Piedemonte, Cusiana tiene solo 9; y de los 270 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) de capacidad de sus facilidades de tratamiento (CPF, por su sigla en inglés), hoy apenas pone 80 MPCD de gas en el Sistema Nacional de Transporte (SNT).

    CPF CUPIAGUA / Foto: Martín Rosas.

    Cupiagua, por su parte, fue descubierto en 1993 y su CPF entró en operaciones en 1998. Con 24 pozos productores y una capacidad de tratamiento de 210 MPCD, hoy entrega 200 MPCD, lo cual indica que su infraestructura trabaja al tope.

    Floreña es el campo más reciente, un adolescente con los bríos propios de la edad. Actualmente tiene 15 pozos productores, uno exploratorio en plena perforación y varios prospectos en camino. Pero, por no tener facilidades, su producción se envía a Cusiana para su tratamiento y transporte.

    Gracias a que los campos del Piedemonte son ricos en condensados, también producen buena cantidad de gas licuado del petróleo (GLP) y gasolinas naturales. Cusiana produce 6.500 barriles diarios de GLP y Cupiagua 7.600, que sumados representan el 56% del consumo nacional.

    “El Piedemonte ha sido, es y será un importante suministrador de gas de Colombia, y se confirma como una de nuestras tres áreas de gas para el país”, dice Rafael Guzmán, vicepresidente Ejecutivo de Hidrocarburos de Ecopetrol.

    En ese sentido, Francy Ramírez, gerente General de Producción de Gas, señala que la compañía está haciendo las inversiones para tratar de disminuir la declinación de los campos y que los volúmenes de producción se conserven al máximo.

    Una de las estrategias es disminuir la reinyección de gas en los campos maduros, pero las mayores esperanzas están puestas en Floreña N 18, un pozo exploratorio que representa todo un desafío técnico para perforar las rocas duras del piedemonte hasta unos seis kilómetros de profundidad. Una labor nada fácil que comenzó en junio de 2024 y se espera termine en octubre de 2025.

    De resultar positivo, con unas reservas estimados de 200 millones de barriles equivalentes, le daría un impulso a Floreña y extendería la vida útil del tren del Piedemonte.

    Un poco de historia

    La vocación hidrocarburífera del Piedemonte llanero inició en 1981 cuando se descubre gas natural en el campo Apiay, en el departamento del Meta, que permitió llevar gas inicialmente a Villavicencio y luego a Bogotá, donde se concentraba la mayor población del país y, por la tanto, el mayor potencial de consumo.

    En la década de los ochenta la matriz energética del país estaba conformada por petróleo en un 48,4%, la leña representaba el 22,5%, la electricidad el 12,2%, el gas natural apenas el 5,7% y el GLP con el 2,4%.

    Un agravante era que el mayor consumo de electricidad residencial se debía a la cocción de alimentos y calentadores de agua, que costaba cinco veces más que si se hiciera con gas natural y tres veces más con GLP. Una bomba de tiempo en el consumo energético, porque en ese momento la generación de electricidad estaba concentrada en manos del Estado, con altas deudas con la banca multilateral, lo que hizo que el sector adoleciera de falta de inversión y altos niveles de corrupción.

    En la costa Caribe, aunque el uso del gas natural se había extendido desde los años setenta, gracias a los descubrimientos de Chuchupa y Ballena, se daba un contrasentido: las térmicas a gas producían electricidad que luego se usaba para cocinar, calentar agua o encender aires acondicionados, porque miles de residencias no contaban con gas natural domiciliario.

    Ese modelo energético ineficiente y en crisis financiera fue lo que llevó al gobierno de Virgilio Barco en 1986 a crear el programa ‘Gas para el cambio’, que, sin embargo, no logró desactivar la bomba de tiempo que finalmente le estalló en las manos a César Gaviria con el apagón de 1992.

    De ahí la importancia de los descubrimientos y desarrollo de Cusiana y Cupiagua, que comenzaron a proveer al país con más del 60% del gas natural, un energético eficiente, económico y menos contaminante, que dio pie a lo que en su momento se llamó ‘La revolución del gas natural’.

    El Piedemonte llanero quiere seguir siendo protagonista de esta historia, mientras entran en producción los campos costa afuera, estimados para comienzos de la próxima década. Por eso, Ecopetrol mantiene una campaña exploratoria cercana a los activos con once prospectos, de los cuales cuatro ya están en etapa de exploración en Floreña y dos en Cupiagua.

    Cusiana no tiene proyectos nuevos en ejecución, pero en su área de influencia está Odisea, que debe sortear primero un estudio hidrogeológico solicitado por las comunidades. Si logra las licencias respectivas, el viejo productor podría ser nuevamente el gran proveedor de gas natural de antaño y revertir la tendencia de la caída en las reservas.

    *Por invitación de Ecopetrol.

    La industria de hidrocarburos de Colombia se pone en clave de sostenibilidad

    Cali será epicentro del diálogo sobre energía y sostenibilidad los días 11 y 12 de junio, con expertos, líderes nacionales y regionales, académicos y representantes de diversos sectores productivos.

    La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) realizará en Cali, los días 11 y 12 de junio de 2025, la cuarta edición del Gran Foro Hechos de Sostenibilidad, un espacio anual de conversación ya consolidado como punto de encuentro entre el sector de hidrocarburos, autoridades nacionales y locales, organizaciones de la sociedad civil, academia y otros sectores productivos para dialogar sobre el rol de la energía en el desarrollo sostenible de Colombia.

    En su apuesta por las regiones y la visibilidad del potencial de los territorios, la ACP lleva por primera vez el Foro a Cali, capital de la biodiversidad en el país y región clave para el desarrollo nacional, la transformación social y la construcción de oportunidades.

    «En medio del debate global sobre transición energética y de la discusión nacional sobre nuestra coyuntura energética, este Foro es una invitación a mirar los hechos. En la ACP creemos firmemente que el desarrollo sostenible de Colombia se construye con alianzas, con capacidades locales fortalecidas y oportunidades compartidas. Por ello, impulsamos sinergias que generen resultados concretos en lo económico, lo social y lo ambiental; pues el país necesita que se garantice seguridad, soberanía energética y bienestar para todos los colombianos», afirmó Frank Pearl, presidente Ejecutivo de la ACP.

    El evento reunirá a líderes nacionales e internacionales en conversaciones de alto nivel sobre transición y complementariedad energética, biodiversidad, innovación, gestión territorial, finanzas sostenibles, mercados de carbono y alianzas multisectoriales para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre otros temas.

    Además, durante el Foro se entregarán los Premios Hechos de Sostenibilidad 2025, un reconocimiento a iniciativas ejemplares que han logrado transformar vidas, entornos y comunidades, en las categorías: Gestión del cambio climático y descarbonización, Protección de la biodiversidad, Implementación de modelos de economía circular, Equidad de género, Derechos humanos y conducta empresarial responsable, y favorito del público.

    Con el Foro Hechos de Sostenibilidad, la ACP reafirma su compromiso con una conversación abierta, rigurosa y propositiva sobre el papel de la energía en el desarrollo de Colombia.

    “En un momento decisivo para el país, este espacio busca visibilizar acciones reales, construir confianza y seguir impulsando, desde los territorios, una visión compartida de desarrollo sostenible que beneficie a todas las regiones y las generaciones por venir”, concluyó Pearl.

    Colombia: Reservas de petróleo y gas permanecen casi estables

    El Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) presentaron el Informe de Reservas y Recursos IRR 2024, en el cual se analiza el comportamiento tanto para petróleo como para gas de las reservas y los recursos contingentes.

    Las reservas de gas y petróleo permanecieron prácticamente estables el año pasado con respecto a las de 2023. Según el informe de reservas y recursos correspondiente al año 2024 que publicó la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), reveló que las reservas probadas de gas natural cerraron en 2.064 giga pies cúbicos (Gpc), frente a los 2.373 Gpc reportados en 2023, lo que representa una disminución de 13%. Esta reducción llevó la relación reservas-producción (R/P) de 6,1 a 5,9 años.

    Desde 2013, con excepción de 2021, las reservas probadas de gas se han reducido año tras año. Al comparar las reservas registradas en 2014 con respecto a las del Informe de 2024, se evidencia que en 10 años el consumo neto ha sido de 2.695 Gpc, el equivalente al 43% de las reservas de 2014. Las incorporaciones de reservas desde 2014 a la fecha, se sitúan en 824 Gpc, volúmenes insuficientes para equilibrar la producción comercializada desde 2014 de 4.268 Gpc.

    Ante la disminución del 13% en las reservas de gas natural en 2024, la Asociación Colombiana del Gas Natural (Naturgas), dijo que urge acelerar decisiones para preservar la autosuficiencia

    Estas cifras deben ser leídas con sentido de urgencia. La verdadera seguridad energética de Colombia está en la capacidad que tengamos de producir nuestro propio gas. Hemos identificado que hay recursos en tierra y en el mar Caribe que podrían convertirse en reservas probadas y a la vez ser determinantes para evitar una dependencia del gas importado”, aseguró Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

    Reservas de petróleo crecen levemente

    En cuanto al petróleo, las reservas probadas (1P) en 2024 fueron de 2.035 Millones de barriles (Mbl), mientras que en 2023 fueron de 2.020 Mbl, lo que indica un aumento del 0,74%, pese a la caída en el precio de referencia (3,5%).

    Así, la relación R/P (Reservas/Producción) con base en reservas probadas pasó de 7,1 años en 2023 a 7,2 años para el 2024.

    Según la ANH, la incorporación total entre 2023 y 2024 fue de 298 Mbl, lo que implica un crecimiento del 30% (69 Mbl).

    Al analizar la variación acumulada de las reservas probadas (1P), entre 2018 y 2024, se tiene que la incorporación total fue de 1.797 Mbl, superando la producción de 1.720 Mbl durante el mismo período, lo cual significa que no solo se ha reemplazado lo producido, sino que se ha adicionado un 4,47%. Para el 2024 por cada 100 barriles producidos, se repusieron 105 barriles.

    Frente al factor de recobro, entre 2023 y 2024 la incorporación de reservas debido a los proyectos de recobro mejorado y a los proyectos de producción incremental viabilizados (EOR – PPI) aumentó en un 200% (60 Mbl), revirtiendo la tendencia decreciente que traía desde 2018.

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