Geopark reafirma su liderazgo en sostenibilidad

En el más reciente Reporte de Sostenibilidad, GeoPark reportó una reducción del 28% en sus emisiones de gases de efecto invernadero (alcances 1 y 2) con respecto a 2020, así como el fortalecimiento de su Marco de Sostenibilidad y Sistema de Derechos Humanos.

GeoPark publicó su Reporte SPEED/Sostenibilidad 2024, verificado por un tercero independiente, el cual resalta avances en materia de sostenibilidad que reafirman su compromiso con el progreso compartido en los países y las regiones donde opera.

Guiado por su Sistema Integrado de Valores SPEED, GeoPark integra la sostenibilidad en su operación diaria dando prioridad a la seguridad, generando prosperidad, empoderando a sus empleados, protegiendo el medioambiente y fomentando relaciones sólidas con sus comunidades vecinas y aliados.

En 2024, la Compañía fortaleció su Marco de Sostenibilidad para asegurar que sus esfuerzos estén enfocados en ser más eficientes, en gestionar riesgos y oportunidades frente a desafíos globales como el cambio climático y la seguridad energética, y en ampliar el impacto positivo más allá de sus operaciones para materializar su promesa de Crear Valor y Retribuir.

En su mensaje, Andrés Ocampo, CEO de GeoPark, aseguró que: “La sostenibilidad es un motor fundamental de nuestra estrategia North Star y una pieza clave para asegurar nuestro éxito a largo plazo. En 2024, avanzamos en varios frentes: redujimos emisiones, optimizamos procesos y generamos valor para las comunidades donde operamos. A través de nuestro Sistema Integrado de Valores SPEED, producimos energía de manera responsable, impulsamos el desarrollo y cuidamos la naturaleza, mientras creamos valor para nuestros accionistas”.

Resultados en sostenibilidad   

  • Reducción acumulada del 28% en las emisiones de GEI de Alcance 1 y 2 en 2024 frente a la línea base de 2020, con una intensidad de emisiones de 10.3 kgCO2e/BOE, reflejando mejoras operativas, mayor uso de energía renovable y gestión del metano. 
  • Seis proyectos de Comunidades Energéticas estructurados junto al Ministerio de Minas y Energía de Colombia para llevar energía limpia y confiable a zonas rurales de Casanare.  
  • Cero barriles de crudo derramados por cada millón de barriles producidos y cero sanciones ambientales en las operaciones durante 2024. 
  • 100% de los empleados con compensación variable vinculada a indicadores de cambio climático, fortaleciendo la alineación interna con los objetivos ambientales de largo plazo. 
  • Reducción del 7% en el consumo de agua frente a 2023. 

Reconocimientos en sostenibilidad 

En 2024, el desempeño en sostenibilidad de GeoPark fue reconocido con múltiples distinciones:  

  • Calificación ‘AA’ en el Ranking MSCI ESG por segundo año consecutivo, consolidando su posición como Líder en Sostenibilidad.  
  • Inclusión en el Anuario de Sostenibilidad 2025 de S&P, ubicándonos en el 15% de las empresas con mejor desempeño del sector de petróleo y gas del mundo, y reconocidos como la compañía con mayor mejora en su puntaje dentro del grupo de pares. 
  • Ganadores del Premio Hechos de Sostenibilidad de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, por estrategias de acción climática y economía circular. 
  • Reconocimiento de la ANDI con el Premio Agua y Biodiversidad, por iniciativas de conservación basadas en datos. 
  • Galardonados con el Premio Schneider Electric a la Descarbonización por nuestro liderazgo en gestión de emisiones.  

El Reporte SPEED/Sostenibilidad de GeoPark sigue los principales marcos internacionales de reporte, incluyendo el Global Reporting Initiative (GRI) y su anexo para la industria de petróleo y gas, el Sustainability Accounting Standards Board (SASB), la guía de reporte de sostenibilidad de IPIECA, el Task Force on Climate-related Financial Disclosure (TCFD), el Pacto Global de Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).  

América Latina: Persiste alza en el precio de la energía

Según la OLADE, en febrero de 2025 la inflación energética mensual en América Latina y el Caribe fue de 0,83% y la interanual de 3,16%.

La Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) publicó su Indicador de Inflación Energética para América Latina y el Caribe (IE-LAC) correspondiente a febrero de 2025.

El informe ofrece un análisis detallado de las tendencias energéticas en la región, lo que es crucial para entender el comportamiento de los mercados de energía y su impacto en la economía y la sostenibilidad de los países de América Latina y el Caribe.

La inflación energética mensual aumentó 3,3 veces, pasando de 0,26% en enero de 2025 a 0,86% en febrero del mismo año. A pesar de la caída del 5,3% en los precios del petróleo respecto a enero, esta disminución no se ha convertido en menores tarifas de combustibles en la región.

Cabe indicar que el precio del petróleo explica aproximadamente el 60% de la variación de este índice. Es decir, en febrero son las tarifas eléctricas para los sectores industrial y residencial las que explican principalmente el alza del índice, como consecuencia de la reducción de subsidios en varios países de América Latina y el Caribe.

Por otro lado, a febrero de 2025, la inflación energética anual en América Latina y el Caribe alcanzó el 3,16%. Aunque se trata de una de las cifras más altas de los últimos cuatro meses, se mantuvo por debajo de la inflación total, que fue del 4,10%.

En contraste, en febrero de 2025, la inflación energética interanual en los países de la OCDE descendió a 3,62%, tras haber registrado 4,0% en enero.

Yacimientos no convencionales, la solución

Colombia lleva más de 15 años estudiando y analizando los yacimientos no convencionales (YNC) como una alternativa para aumentar reservas de petróleo y gas.

Por: JUAN ESPINAL*

Tal como lo hicieron Estados Unidos y Argentina, los YNC les permitió lograr estabilidad y asegurar su soberanía energética. Sin embargo, en nuestro país, por decisiones ideológicas del petrismo, se suspendieron los dos proyectos piloto de investigación científica que buscaban explorar estas fuentes de energía.

El gas es una fuente energética crucial para los colombianos. Hoy, 36 millones de personas tienen acceso al gas natural en sus hogares, y el 84% de esos beneficiarios pertenecen a los estratos 1, 2 y 3.

Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el gas natural representa menos del 1% del costo total de la canasta familiar de un hogar pobre, lo que lo convierte en el servicio público más barato que los colombianos pagan. En promedio, las familias de estrato 1 y 2 gastan entre $10.000 y $12.000 mensuales. La disponibilidad y el precio accesible del gas natural lo convierten en el energético con mayor aceptación social en el país. Sin embargo, las malas decisiones del presidente Petro han generado un aumento de hasta el 36% en su costo.

A pesar de estas dificultades, 1’001.212 nuevas familias han comenzado a recibir gas natural en sus hogares, sumando un total de 11,6 millones de hogares beneficiados. No obstante, aún queda mucho por hacer. Según datos de Naturgas, el reto es llevar este servicio a los 1,5 millones de hogares que aún dependen de la leña para cocinar, parte de los 8,4 millones de colombianos que viven en pobreza energética.

Las reservas de gas están disminuyendo rápidamente. Existe una correlación directa entre la perforación de pozos exploratorios y el volumen de reservas. De acuerdo con información de Campetrol, la perforación de pozos exploratorios y de desarrollo ha disminuido 61% (-53 pozos) y un 28% (-185 pozos) en 2024, respectivamente, en comparación con las cifras de 2022. Como resultado, la autosuficiencia de Colombia ha caído de 13 años a solo 6. Hace 20 años, perforábamos 120 pozos exploratorios al año.

En el Congreso anual de Naturgas insistí en que Colombia debe adoptar el fracking. Esta técnica nos permitiría aumentar nuestras reservas de gas de 2,3 TPC a 30 TPC, generando 14.000 empleos y ofreciendo estabilidad energética al país. Además, beneficiaría a los 12 millones de hogares que dependen del gas natural, así como a la industria, el comercio y a los más de 200.000 vehículos que funcionan con este energético.

El único que no ha comprendido, por su radicalismo ideológico, que el gas más barato es el producido en Colombia, es el presidente Petro. Las consecuencias de su negativa a suscribir nuevos contratos de exploración y producción son graves para los colombianos, especialmente para los más vulnerables. Su postura también está ahuyentando la inversión, en un sector que requiere años para dar frutos.

Reflexión final: No es posible que un país tan rico en recursos naturales como Colombia no pueda prosperar, todo por culpa de unos ideólogos que han decidido acusarnos de querer destruir el mundo. Más perjudicial que el gas, el petróleo o el carbón, es la ideología destructiva que se opone al desarrollo y al progreso.

*Representante de la Cámara por el Centro Democrático.

¿Escasez o especulación?, esa es la cuestión

Mientras se da el contrapunteo entre el gremio del gas natural y el Ejecutivo, se acentúa la dependencia de Colombia de las importaciones, que serán cada vez mayores en los próximos años.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Mientras el ex ministro de Energía Andrés Camacho adujo, sin fundamento alguno y a contrapelo de la cifra oficial proporcionada por el Gestor del Mercado de Gas, de la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC), que en Colombia no se presentaba una escasez sino un acaparamiento de gas por parte de algunas empresas, el presidente Petro aseguró “están especulando” y “quieren importar el gas caro porque eso eleva las tarifas de energía a todos los actores del sistema eléctrico. Hay que proceder«. 

Atribuirle esa mala intención a las empresas generadoras es absurdo, puesto que no les asiste interés alguno en elevar las tarifas de energía ya que en nada las beneficia a ellas.

Con esta afirmación del Presidente, se violó la presunción de la inocencia y el debido proceso a las empresas, al tiempo que se presionó a la Superintendencia de Servicios Públicos para “proceder” de acuerdo con su juicio de valor. 

No hay que perder de vista que dicha Superintendencia depende directamente del despacho del presidente de la República y en consecuencia el Superintendente es su subalterno. Eso se llama prejuzgamiento y es lo más contrario al Estado social de derecho que nos rige.

Empezando por el principio, cuando se dio a conocer por parte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH)  un cuestionado y controvertido informe sobre el balance reservas/producción de gas natural, que le costó la salida a la viceministra de Energía Belizza Ruiz por tomar distancia del mismo, el cual mostraba una caída de sus precarias reservas, la entonces ministra, la filósofa Irene Vélez, para justificar la decisión tomada de descartar la firma de nuevos contratos de exploración y producción de hidrocarburos, hizo las cuentas de la lechera, sumando peras con manzanas (reservas probadas + reservas probables + reservas posibles + recursos contingentes), para concluir que no había de qué preocuparse porque teníamos garantizado el autoabastecimiento hasta el 2037. 

Posteriormente, su sucesor, Andrés Camacho, del mismo corte y sesgo ideológico y más activista que ingeniero eléctrico, se mantuvo en la misma línea y ello lo llevó en su negacionismo, a sostener que en Colombia no se presentaba una escasez.

No obstante, VANTI, como todas las demás comercializadoras, se atuvo a la cifra oficial, pues al fin y al cabo dato mata relato y ante su obligación de garantizarle a los usuarios la prestación del servicio de gas, se dispuso a comprar gas importado por la firma TLP GAS. Y ello, mientras el ex ministro Camacho, insistía en que al no haber escasez de gas tampoco había necesidad de importarlo. Con terquedad aragonesa sostuvo que “Colombia cuenta con abastecimiento de gas por 20 años”.

Y cuando el primero de diciembre se recibió el primer despacho de 40 MMPCD se atrevió el Ministro Camacho a decir que se estaba importando ese gas sólo para tenerlo de “reserva” por parte de algunas empresas y que nada justificaba el alza de los precios y las tarifas del gas como consecuencia de su importación. Pidió a las superintendencias de Industria y Comercio y a la de Servicios Públicos que investigaran a las empresas comercializadoras del gas. Según él, “cuando se revende el mismo volumen de gas varias veces, se inflan los precios, similar a un proceso especulativo”. Y las superintendencias procedieron en consecuencia.

El negacionismo llevó al ministro Camacho a demorar la expedición del Decreto que se requería para facilitar las importaciones, que se venía solicitando por parte de las empresas desde noviembre y el cual sólo fue expedido el 10 de diciembre (1467 de 2024).

Lo propio ocurrió con la Resolución de la CREG, que apenas ahora se anuncia por parte del ministro Edwin Palma, para hacer posible que las empresas puedan seguir importando el gas pero mediante contratos de largo plazo, con más bajos precios y no como lo vienen haciendo comprando gas en el mercado spot a precios exorbitantes.

Pese a todo, el presidente Petro, en tono amenazante, a través de su cuenta X, expresó el pasado viernes, mientras se adelantaba en Barranquilla el Congreso anual de NATURGAS, que “las decisiones están tomadas: que los intermediarios del gas dejen de especular con los precios, incluidos los importadores, o el Gobierno tomará las medidas de ley”.

A ello respondió la presidente de NATURGAS, Luz Stella Murgas, que “las cifras relacionadas con los faltantes de gas natural no son cifras de NATURGAS ni de los agentes del mercado, son cifras que producen la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el Ministerio de Minas, la Unidad de Planeación Minero-Energética y el Gestor del Mercado”.

Ahí vamos en este contrapunteo entre el gremio del gas natural y el Ejecutivo, mientras se acentúa la dependencia del país de las importaciones de gas, que serán cada vez mayores en los próximos años.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Colombia crucifica su segundo producto de exportación

Mientras el mundo llegó en 2024 a su máximo histórico en producción de carbón, con 8.770 millones de toneladas, Colombia asfixia su industria.

Los bajos precios internacionales, los mayores costos de producción, las dificultades logísticas para llevar el producto al exterior, los bloqueos de las comunidades, los atentados a las vías férreas y la guerra impositiva del gobierno, están marchitando al segundo renglón de exportaciones de Colombia: el carbón.

Las cifras son contundentes. Mientras en 2017 el país produjo 90 millones de toneladas, 2024 cerró con 65 millones, una caída del 28%. Pero lo más preocupante, según Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), es que por cada millón de toneladas que se dejan de exportar el país deja de recibir 200 mil millones de pesos.

Contrario a lo que se pensaba, el mundo no solo no va a dejar de consumir carbón, sino que se estima que para 2030 el consumo aumente en 100 millones de toneladas adicionales. Y es que el mineral sigue siendo un energético fundamental en la generación de electricidad y la industria metalúrgica.

Entre los mayores productores de carbón están: China en primer lugar, con la astronómica cifra de 3.700 millones de toneladas; India, con cerca de mil millones; Estados Unidos, con 640 millones; Indonesia, con 616 millones; Australia, con 400 millones; y hasta Alemania, un referente en materia ambiental, con 150 millones de toneladas. “Luego, nuestras 65 millones de toneladas no van hacerle ninguna mella a un consumo mundial que sigue creciendo. Nuestras 65 millones de toneladas no es nada en el mundo, pero para nosotros es todo”, dice Nariño.

A contravía del resto del mundo, Drummond y Cerrejón, las mayores productoras de carbón en Colombia, anunciaron que en 2025 reducirán su producción entre 5 y 10 millones de toneladas, cada una.

Los efectos de la menor producción de carbón se verán reflejados en menores ingresos, menos empleo, menos oportunidades para los jóvenes en las regiones y menor recaudo del impuesto de industria y comercio, que en los municipios mineros representa un 56% más de recaudo que en los municipios no mineros.

“Nosotros como país, tenemos que entender al carbón como una industria a la cual hay que garantizarle factores de competitividad, especialmente de entorno, porque si no vamos a seguir viendo compañías que dejan de producir carbón porque es muy caro”, agrega Nariño.

Y es que además de la reducción en regalías en medio de un apretón fiscal, el carbón es esencial en la generación de energía. Junto al gas natural, el carbón es el combustible más económico en la generación térmica, y jugó un papel crucial en el pasado fenómeno de El Niño para que el país no se apagara, pues todas las térmicas estuvieron prendidas a plena capacidad en los meses más críticos de baja hidrología.

“El gas y el carbón son una opción para que Colombia lleve energía barata a sus habitantes, y no lo hemos contemplado así en los últimos años”, agrega Nariño.

Mientras el país le da la espalda al carbón, un recurso abundante que abastece el sector energético, países como Japón están construyendo nuevas plantas térmicas, con tecnología moderna y eficiente que soluciona el impacto de las emisiones. Por eso, el país nipón reabrió sus minas de carbón.

“El carbón colombiano todavía tiene un mercado en Asia y, por tanto, entre todos, con las políticas del gobierno, tenemos que pensar cómo nuestro segundo producto de exportación va a llegar a esos mercados más lejanos, de manera más competitiva.

“No puede pasar un año más sin que a la industria minera no se le otorguen factores que le permitan ser más competitiva, porque eso termina impactando muchas familias”, dice Nariño.

En concreto, el dirigente gremial señala tres factores que requieren la atención del Estado. El primero es solucionar el tema de los bloqueos, generados por comunidades que le hacen reclamos no a las compañías sino al mismo Estado. En La Guajira, por paros y bloqueos de las comunidades, el año pasado Cerrejón sufrió más de 200 bloqueos y Drummond no pudo producir durante 135 días.

En segundo lugar, menciona un paquete regulatorio en materia de liquidación de las regalías, que hoy se hace con el precio de referencia europeo, pero el carbón colombiano se vende en Asia, con un índice de precio menor.

Por último, está el factor logístico, para sacar de manera más eficiente los carbones del centro del país (Boyacá, Cundinamarca y los Santanderes), en un entorno de menores precios internacionales.

“Hay muchas cosas en las cuales el Estado debe ver con integralidad la industria minera, en especial la industria del carbón, y así mismo como Estado generar factores de competitividad”, concluye Nariño.

Sígueme en LinkedIn: www.linkedin.com/comm/mynetwork/discovery-see-all?usecase=PEOPLE_FOLLOWS&followMember=martín-rosas-329a1623

Cuatro tendencias que marcarán a la industria energética en 2025

Un estudio de Accenture explora un futuro en el que la inteligencia artificial (IA) no es solo una herramienta, sino una fuerza fundamental que está reconfigurando las industrias.

Para el sector energético, la IA presenta una oportunidad sin precedentes para mejorar la eficiencia operativa, impulsar la sostenibilidad y optimizar la gestión de recursos. En este contexto, Accenture identificó en su estudio cuatro tendencias que está marcando la evolución de la IA en la industria de la Energía.

El Big Bang Binario

    El Big Bang Binario marca un cambio de paradigma, desde los ecosistemas digitales tradicionales basados en aplicaciones a sistemas de agentes impulsados por la inteligencia artificial (IA).

    Los agentes de IA capaces de tomar decisiones y automatizar flujos de trabajo están revolucionando la forma en que operan las empresas. Dentro del sector energético, estos sistemas están impulsando innovaciones como la gestión en tiempo real de reservorios, el mantenimiento predictivo y la optimización dinámica de la cadena de suministro.

    En la investigación de Accenture, 25% de los ejecutivos del sector energético anticipa un aumento significativo en la utilización de agentes de IA en los próximos tres años, con el 85% de acuerdo con que los agentes de IA reinventarán la construcción de sistemas digitales. Este cambio permite una mejor escalabilidad (55%), mayor flexibilidad (47%) y una mayor innovación (42%), convirtiendo a la IA en una ventaja estratégica para la industria.

    Pablo Barcena, director Ejecutivo de Accenture Colombia, destaca que “la eficiencia de los procesos mejorada a través de agentes de IA optimizará y agilizará los procesos internos como la planificación, predicción, el mantenimiento de aplicaciones y la resolución de incidentes. Los agentes de IA mejorarán el mantenimiento predictivo al identificar con precisión posibles fallos de equipos y optimizar los horarios de mantenimiento, mejorando la eficiencia operativa y la confiabilidad.

    Barcena agrega que “sin embargo, para realizar estas transformaciones impulsadas por la IA es clave la unificación y contextualización de datos. A pesar de esto, muchas empresas energéticas aún operan en sistemas fragmentados, lo que limita la efectividad de la IA. A medida que los agentes de IA continúen uniendo estos silos, las empresas se moverán hacia operaciones más holísticas e integradas, mejorando la toma de decisiones y la conectividad empresarial.”

    Tu imagen en el futuro

    A medida que las empresas integran la IA en las interacciones con los clientes, mantener una personalidad de marca única se vuelve crucial. El riesgo de que la IA se vuelva genérica es alto, dado que muchos sistemas de inteligencia artificial se basan en modelos neutrales y estandarizados.

    Según la investigación de Accenture, 90% de los ejecutivos del sector energético reconoce la importancia de mantener una personalidad de IA consistente en las aplicaciones de cara al cliente, mientras que 81% está de acuerdo con que los chatbots que carecen de diferenciación presentan desafíos significativos.

    Barcena destaca que “es de gran importancia que los sistemas de IA no solo proporcionen respuestas eficientes, sino que también reflejen los valores, el tono y la estrategia de participación con el cliente de la empresa. Por esto, las organizaciones deben avanzar en la preparación de sus sistemas de IA”.

    La revolución de la robótica

    La robótica impulsada por IA está transformando las operaciones físicas, evolucionando de la automatización estrecha y específica de tareas, a sistemas versátiles capaces de operar en entornos dinámicos.

    A medida que estos sistemas asumen roles más complejos, la confianza y la colaboración entre humanos y robótica impulsada por IA se vuelven esenciales. El 84% de los ejecutivos cree que la comunicación en lenguaje natural mejora la confianza y la eficiencia, mientras que el 83% de los ejecutivos del sector energético enfatiza la importancia de los principios de IA responsable en el despliegue de robótica.

    Barcena subraya que “la próxima etapa de la robótica implica la toma de decisiones completamente autónoma, donde los robots impulsados por IA operan de manera independiente sin supervisión humana, creando operaciones de campo más seguras y eficientes.

    Un nuevo ciclo de aprendizaje

    La IA no solo está automatizando procesos, sino también redefiniendo cómo las organizaciones abordan el aprendizaje y el desarrollo de la fuerza laboral. La inteligencia artificial está fomentando un ciclo de aprendizaje continuo, permitiendo que los empleados mejoren sus habilidades mientras los sistemas de IA se adaptan y refinan basándose en las interacciones que tienen con los humanos. Esta colaboración entre humanos e IA es particularmente crucial en una industria donde la retención de conocimientos y el desarrollo de habilidades son vitales.

    El desarrollo de nuevas habilidades en la fuerza laboral es ahora una prioridad principal, con el 70% de los ejecutivos del sector energético destacando la necesidad de capacitar o recertificar a los empleados en IA generativa en los próximos tres años.

    A medida que la IA transforma el lugar de trabajo, las organizaciones están haciendo que las herramientas de inteligencia artificial generativa sean más accesibles, con el 38% esperando que se integren significativa o completamente en la automatización de flujos de trabajo.

    El ejecutivo concluye que “en lugar de reemplazar la creatividad humana, la IA la potencia, permitiendo que científicos e ingenieros se centren en la resolución de problemas de alto valor, mientras la IA maneja cálculos complejos y análisis en tiempo real. Esta inteligencia colaborativa crea un ciclo continuo de aprendizaje, donde la IA refina sus modelos basándose en la retroalimentación humana, y los investigadores aprovechan los insights generados por la IA para acelerar el descubrimiento y la toma de decisiones.”

    Colombia es el país que más agua consume per cápita a nivel mundial

    Colombia es el país que más consume agua anualmente per cápita, con 1.988 metros cúbicos, un estimado de 994.000 duchas de cinco minutos.

    Pese a estar rodeado por una riqueza hídrica inigualable, Colombia enfrenta una crisis de consumo desmedido de agua y ciudades como Bogotá ya sufren estrés hídrico.

    Las cifras son alarmantes y evidencian la urgencia de cambiar hábitos de consumo y adoptar soluciones innovadoras para garantizar el suministro en el futuro.

    Por ahora, la medida de racionamiento se levantó en Bogotá, pero los niveles de los embalses siguen estando en bajos niveles, por lo que los hábitos de consumo responsable de agua y optimización del recurso se deben mantener.

    Colombia es el país con mayor consumo anual de agua per cápita a nivel mundial, alcanzando los 1.988 litros por persona, según datos de Statista y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta cifra supera ampliamente a otros países como Perú (1.683 m³/año), Azerbaiyán (1.257 m³/año) y Armenia (1.063 m³/año).

    A pesar de contar con una riqueza en agua, el alto consumo y la falta de optimización del recurso han generado problemas de abastecimiento, donde los embalses continúan en niveles críticos.

    Por su parte, el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) revela que las actividades económicas del país utilizan anualmente 813 millones de metros cúbicos de agua directamente del acueducto.

    Para enfrentar esta situación, los expertos recomiendan la implementación de tecnologías como IA que optimicen el consumo hídrico, como la ósmosis inversa y sistemas de filtración avanzada. Además, se enfatiza la necesidad de mejorar la infraestructura hídrica del país, evitando fugas y desperdicios en la red de suministro.

    Países como Israel y Singapur han logrado reutilizar más del 80% de sus aguas residuales mediante tecnologías de tratamiento, permitiendo el funcionamiento de grandes operaciones industriales sin comprometer sus reservas hídricas.

    La ósmosis inversa, por ejemplo, es una solución eficiente para filtrar agua a través de una membrana semipermeable, eliminando impurezas, contaminantes y sales disueltas. Este método es ampliamente utilizado para la purificación de agua potable y la desalinización de agua de mar.

    En Colombia, algunas industrias han comenzado a adoptar esta tecnología, pero su aplicación a gran escala aún es limitada por costos y falta de regulación.

    Luis Felipe Carrillo, vicepresidente Senior de Ecolab para Latinoamérica, señala que “la ósmosis inversa es clave en la conservación del agua, ya que elimina hasta el 99% de los contaminantes, incluyendo sales, bacterias y virus. Conseguimos agua de alta calidad sin necesidad de químicos dañinos, además de ser un proceso automático que ahorra espacio, energía y mantiene el agua segura y sostenible. Otra de las ventajas de este sistema es su capacidad de reducir el impacto ambiental al disminuir la extracción de agua de fuentes naturales”.

    El desafío no solo radica en la implementación de tecnologías, sino también en la creación de conciencia sobre el uso racional del agua. La educación ambiental en colegios, campañas de sensibilización y regulaciones más estrictas en el uso industrial del recurso pueden contribuir a mitigar la crisis hídrica en Colombia.

    Vanti y Gobernación del Cesar invierten más de $6.930 millones en gas domiciliario

    1.970 familias del Cesar contarán con el servicio de gas natural en sus viviendas de forma continua.

    Con recursos de Vanti por $4.637 millones y $2.293 millones de la Gobernación del Cesar, 1.970 familias de los corregimientos de Llerasca (537 familias) en Agustín Codazzi; San Sebastián (230) y Santa Isabel (425) en Curumaní; Palestina (381) y La Floresta (106) en Pailitas; y, Los Tupes (135) y Las Patillas (156) en san Diego, comenzaron a disfrutar del servicio de gas natural.

    Con estas obras Vanti expande la red de gas natural en los municipios del sur del Cesar, gracias a los trabajos realizados con la Gobernación y las alcaldías de los municipios de Agustín Codazzi, Curumaní, Pailitas y San Diego.

    Además de ser unas de las obras de mayor magnitud en el departamento, las familias de esas poblaciones, a pesar de estar muy cerca de donde pasa el gasoducto, no tenían el servicio, lo que los obligaba a cocinar con leña, carbón y otros combustibles más costosos.

    Los usuarios de gas natural en esta zona del país podrán contar con un servicio que ofrece los siguientes beneficios:

    •      No requiere de ningún tipo de proceso para su uso.

    •      No necesita almacenamiento porque se suministra en forma continua a los hogares.

    •      Es la fuente de energía más limpia, menos contaminante y con menor contenido de carbono de todos los combustibles fósiles, y por eso al cocinar no se tiznan las ollas o sartenes, ni se ensucia la cocina.

    •      Es económico.

    •      Se ahorra tiempo porque se alcanzan más rápidamente las temperaturas deseadas, reduciendo los tiempos de cocción y calentamiento

    •      Es un producto más seguro que otros combustibles, pues su composición es menos pesada que el aire y en caso de una fuga, es más factible que se diluya en la atmósfera.

    •      En el hogar, el gas natural se utiliza para cocinar y calentar el agua, entre otros usos.

    Exposición al límite

    Varios han sido los anuncios y los intentos fallidos del Gobierno colombiano para bajar o por lo menos detener la espiral alcista de los precios en Bolsa y las tarifas de energía que agobian a los usuarios finales.

    Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

    Finalizando 2024, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) expidió la Resolución 101 066 de 2024 fechada el 18 de noviembre, estableciendo dos precios de escasez del cargo por confiabilidad, uno inferior aplicable a la energía hídrica, a las renovables y a las térmicas a carbón, de más bajo costo ($359 el KWH), y otro superior ($945 el KWH) a la energía generada utilizando gas natural o combustibles líquidos derivados del petróleo, que es mucho más costosa.

    El ex ministro Andrés Camacho se comprometió con que esta medida tendría “efecto inmediato en las tarifas de energía de los colombianos”, cuando la realidad era y es que es opcional para las empresas acogerse a la misma sólo se torna obligatoria hacia el año 2027 – 2028,cuando vencen las obligaciones de energía en firme (OEF) ya asignadas.

    Bien dijo Alejandro Lucio Chaustre, director Ejecutivo de Óptima Consultores, que “esto no va a tener un efecto inmediato en el precio de bolsa de energía y mucho menos un efecto transversal en las tarifas que pagan los usuarios, como se ha querido vender”.

    Alegando que “ante la falta de voluntad de las empresas generadoras de energía de aceptar la actual fórmula legal de la energía eléctrica que coloca techos razonables a la tarifa de energía hídrica y solar, expediré por decreto, el porcentaje máximo de venta de energía en bolsa”, manifestó el presidente Petro en el curso del Consejo de Ministros que tuvo lugar el pasado 7 de abril, el cual se centró en la problemática del sector eléctrico, sobre todo en lo atinente a las tarifas de energía.

    Es claro que el presidente de la República no está investido de la facultad para intervenir el mercado eléctrico ni para regular las tarifas de la energía, esa es una facultad exclusiva y excluyente de la CREG. Lo dice la Ley 142 de 1994 de servicios públicos y lo ha reiterado la Corte Constitucional, y fue la razón que llevó al Consejo de Estado a tumbar el Decreto 227 del 16 de febrero de 2023. Los actos administrativos anunciados por el Presidente podrían correr la misma suerte.

    Ahora bien, excepción hecha de EPM, las demás empresas comercializadoras de energía son solo distribuidoras y por tanto deben comprar la energía a las generadoras y para ello debe recurrir a la firma de contratos bilaterales o a la Bolsa, en donde se transa la energía, a la que concurren generadoras y comercializadoras, en la que la formación del precio se rige por un método marginalista, mediante el despacho por parte del Centro Nacional de Operaciones (CNO) la energía ofertada de acuerdo con su precio, de menor a mayor, hasta copar la demanda, de tal suerte que dicho precio se establece tomando en consideración el del último agente despachado.

    Lo que se propone por parte del Gobierno es establecer por Decreto un máximo de exposición en Bolsa por parte de generadores y comercializadores del 5%. Dicho de otra manera, se les obligaría a tener contratos bilaterales del 95%. Ello, en teoría, sería beneficioso para el usuario final, dado que garantizaría estabilidad en el precio pactado, eludiendo la volatilidad propia del mercado mayorista (léase Bolsa). Para ilustrarlo comparemos el precio en Bolsa que oscila alrededor de los $500 el KWH, mientras el promedio del precio en los contratos bilaterales está en $300. 

    Pero, ¿en la práctica qué pasa? Del lado del generador, si llega a presentarse un fenómeno de El Niño y no dispone de energía hídrica, de bajo costo, debido a que la hidrología crítica lo impide, para honrar su compromiso contractual, se ve precisado a comprar energía térmica, mucho más costosa y venderla al más bajo precio contratado. Ello atenta contra uno de los dos principios que contempla la Ley 142 de 1994 de servicios públicos, el de la suficiencia financiera de las empresas, comprometiendo su estabilidad.

    Si lo miramos desde el lado del comercializador, este al firmar un contrato de largo plazo debe constituir unas garantías, para lo cual debe contar con el músculo financiero necesario y suficiente.

    Y es bien sabido que las empresas comercializadoras están a punto de un apagón financiero, debido al impago de los subsidios por parte de la Nación por tres billones de pesos, a la deuda por concepto de la Opción tarifaria ($3,4 billones) y la cartera oficial en mora ($1,2 billones), que sumados superan los $7 billones. 

    Empezando por la intervenida Air-e, ¿de dónde van a sacar los recursos para constituir las garantías y honrar el pago de la energía contratada, ahora que se le exigiría cubrirse en un 95%?

    A ello se viene a sumar la situación planteada por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos, a través de una circular, disponiendo que a las empresas intervenidas por ella no le aplica la limitación de suministro, lo cual quiere decir que así no paguen la energía contratada la empresa generadora está obligada a seguir despachándole la energía. Ello podría conducir a un efecto dominó que podría traducirse, como lo ha advertido la empresa XM, que opera el Sistema Interconectado Nacional (SIN), así como los organismos de control, la Procuraduría y la Contraloría General.

    Finalmente, es de advertir que con medidas como esta no se está atacando la causa de las altas tarifas sino sus consecuencias. La fiebre no está en la sábana.

    Lo que viene presionando al alza tanto los precios en Bolsa como las tarifas de energía es el alto grado de estrés al cual está sometido el SIN debido a la estrechez de la Oferta de Energía en Firme (OEF), a consecuencia del atraso y el freno de la ejecución de los proyectos de expansión tanto de generación como de transmisión. 

    Aquí estamos en presencia de una causalidad circular de la espiral alcista de los precios y las tarifas de energía.

    *Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

    Colombia atraviesa el momento más crítico del sector energético

    El sector energético colombiano atraviesa por la peor crisis desde el ‘apagón’ de 1992. En la clausura del Congreso Naturgas 2025 se pusieron sobre la mesa los problemas del sector gasífero y las posibles soluciones.

    Pese a que estaba invitado, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, no asistió al cierre del Congreso de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), que se realizó en Barranquilla entre el 9 y el 11 de abril pasados.

    No obstante, el presidente del Consejo Directivo de Naturgas y presidente de Promigas, Juan Manuel Rojas, dirigió su discurso de clausura al jefe de la catera energética, donde señaló que “la industria de servicios públicos de gas natural atraviesa una coyuntura compleja. Muchos coinciden en que es la más delicada desde el racionamiento eléctrico de 1991.”

    Y agregó que este no es un fenómeno pasajero o aislado. “Es una crisis estructural, visible en la necesidad de importar gas natural no solo para respaldo térmico, sino también para cubrir la demanda esencial.”

    Efectivamente, desde diciembre de 2024 el país ha tenido que importar gas para atender la demanda no térmica, algo que no había sucedido en los más de cincuenta años de historia del gas natural en Colomba.

    Además de la caída consistente en las reservas en los últimos doce años y la negativa del gobierno Petro a firmar nuevos contratos de exploración, se ha unido el retraso en el pago de los subsidios, lo que está llevando al estrangulamiento financiero de las empresas y al alza en las facturas de los usuarios. 

    Además, la pérdida de la autosuficiencia gasífera tomó al país con una insuficiente infraestructura de importación. Colombia solo cuenta con una planta de regasificación en Cartagena, mientras que los intentos por contratar otra planta en el Pacífico han fracasado en dos ocasiones.

    Por el momento, Ecopetrol anunció que desde 2026 importará gas natural licuado (GNL) por Buenaventura, con una capacidad de 60 millones de pies cúbicos diarios (MPCD).

    Rojas dijo que en estos momentos el país está operando al límite y esto genera consecuencias: Interrupciones en el servicio, mayor costo para los usuarios, menor capacidad de conexión de nuevos hogares, y un retroceso ambiental, al aumentar el uso de energéticos como el carbón, GLP o leña. También hay efectos sobre la economía popular y el empleo, producto de la parálisis en exploración y producción.

    “Parte de esta situación obedece a decisiones de política pública que, aunque orientadas a acelerar la transición energética, se han implementado sin el balance necesario entre seguridad, asequibilidad y sostenibilidad”, dijo Rojas, y agregó:

    “El trilema energético está comprometido en sus tres dimensiones: hemos perdido seguridad y soberanía energética al depender cada vez más de las importaciones; los costos del servicio se han elevado por el cambio en la composición de la canasta, afectando a hogares y sectores productivos; y, en lugar de avanzar en la descarbonización, se observa una preocupante “recarbonización” de la matriz energética.”

    Al trilema clásico Rojas le sumó el ‘trilema colombiano’: “Altos costos de capital, incertidumbre jurídica y bajos incentivos para la inversión. Estos factores amenazan la competitividad energética que tanto trabajo nos ha costado construir. Confiamos en la electrificación de la matriz energética, pero también en el rol que el gas tiene en la misma.”

    Llamado a la acción

    Aunque el dirigente gremial resaltó que no hay soluciones únicas ni sencillas, convocó al gobierno y al sector empresarial a tomar tres medidas concretas, posibles y urgentes:

    • Primera: Acciones regulatorias rápidas que permitan la contratación a largo plazo de gas importado para mitigar la volatilidad del mercado spot; y brindar señales claras para expandir la capacidad de transporte y resolver los cuellos de botella logísticos.
    • Segunda: Acelerar el pago de subsidios por parte del Ministerio de Hacienda, aliviando la carga financiera de las empresas y permitiendo continuar con la expansión de redes y conexiones a nuevos hogares.
    • Tercera: Promover la oferta nacional, acelerando permisos, licencias y consultas que permitan desarrollar los campos costa afuera, en la Guajira; y en tierra, en Magdalena, Córdoba, Sucre, Atlántico, Cesar y el piedemonte llanero.

    “No cabe duda de que tenemos los recursos naturales, el conocimiento técnico, el capital humano y la voluntad de inversionistas para seguir apostándole a Colombia, pero necesitamos mayor voluntad política y más trabajo en conjunto.

    “Por eso, le proponemos al Ministerio conformar mesas técnicas y operativas, con participación del Gobierno, el regulador y la industria, para trabajar articuladamente en la implementación de estas medidas y en la resolución de los obstáculos que enfrentamos.

    “El costo de no actuar es muy alto. Estamos deteniendo la reducción de la pobreza energética, retrocediendo en sostenibilidad y arriesgando la competitividad del país”, concluyó Rojas.

    Sígueme en LinkedIn: www.linkedin.com/comm/mynetwork/discovery-see-all?usecase=PEOPLE_FOLLOWS&followMember=martín-rosas-329a1623

    1 56 57 58 59 60 296