Al oído del señor Presidente

El ex ministro Amylkar Acosta hace unas reflexiones económicas para paliar la actual crisis provocada por la pandemia del Covid-19; entre ellas, que el Banco de la República baje un punto porcentual en la tasa de interés de intervención.

Por: AMILKAR ACOSTA*

25 de marzo de 2020.   Nunca antes había sido tan cierto el aserto premonitorio del reputado economista John Maynard Keynes, en su obra cumbre La teoría del empleo, el interés y el dinero, que en las actuales circunstancias, cuando dijo: “los hombres prácticos, que se creen exentos de cualquier influencia intelectual, son usualmente esclavos de algún economista difunto”.

Todos los gobiernos del mundo, ya sean de derecha o de izquierda, desde los socialdemócratas hasta los más soberbios y recalcitrantes neoliberales que lo detestan, esta vez, al igual que ocurrió en la crisis financiera de 2008, están apelando a las políticas fiscales contracíclicas prescritas por Keynes para tratar de salir del atolladero.

Bien dijo que “toda demanda crea su propia oferta” a contrario sensu de la Ley de Say que sostenía que “toda oferta crea su propia demanda”. Pues bien, en momentos tan cruciales como el actual, en los que la economía se paraliza debido a las medidas de auto aislamiento, cuarentenas y confinamiento para contener el avance del COVID-19, y en que muchísimas personas pierden su ingreso debido a que no pueden salir a la calle para rebuscárselo (en Colombia el 52% del empleo es informal) y por lo tanto pierden su poder adquisitivo, es menester llegarles por parte del Estado, sobre todo a los más vulnerables, no con el mercadito sino con medio de pago contante y sonante y así se pueden paliar los efectos sociales de la crisis y al mismo tiempo se pueda morigerar la rápida desaceleración que está experimentando la economía, que va camino al estancamiento o peor aún hacia la recesión, la que no hemos tenido desde 1999.

Para lograr la cobertura requerida de un programa de esta naturaleza, de hondo contenido social, se requiere que el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social (DPS) se la juegue a fondo y el Gobierno Nacional arbitre los recursos necesarios y suficientes para lograr tal cometido. Para ello se requerirá no menos de dos puntos del PIB ($20 billones, aproximadamente). Para su implementación será menester la articulación de las distintas instancias de gobierno, tanto nacional como territorial y apoyarse en las organizaciones sociales de las propias comunidades.

Para tal propósito, me parece muy atinada la propuesta del experto Mauricio Cabrera para que la Junta directiva del Banco de la República, por ser este un caso excepcional previsto en el artículo 373 de la Constitución Política, apruebe por unanimidad (como lo manda la Carta) un crédito al Gobierno Nacional, el cual a su vez emitiría TES para tal efecto, con esa destinación específica.

Esta medida la debería complementar la Junta del Banco con una rebaja de la tasa de interés de intervención desde el 4.25%, que se ha mantenido desde el 30 de abril de 2018, al 3.5%, como lo viene haciendo la banca central en otras latitudes con la misma finalidad, eso sí garantizando que se le traslade este beneficio a los prestatarios y no se quede en los meandros del sector financiero.

En las actuales circunstancias, no hay que temer que se pueda disparar la inflación por la baja de la tasa, ya que la demanda está deprimida.

De la liquidez para los bancos y la irrigación del crédito por parte de estos a las empresas, para evitar que se vayan a la quiebra y se destruyan empleos, ya se ocupó el Banco de la República al poner a su disposición $23.5 billones, amén del mecanismo de cobertura del riesgo cambiario y así protegerse de la volatilidad de la tasa de cambio, que afecta su deuda externa y el giro de sus negocios.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Industria petrolera perdería un millón de empleos

Según un informe de Rystad Energy, citado por Bloomber, se estima que el esquisto estadounidense sufriría los mayores recortes y podría perder hasta el 32% de su fuerza laboral.

25 de marzo de 2020.   El sector de servicios para la industria petrolera mundial eliminará más de un millón de empleos en 2020 debido al colapso de los precios del crudo, según Rystad Energy.

La industria de los servicios petroleros, que los exploradores contratan para determinar reservas subterráneas, perforar pozos y rejuvenecer campos más antiguos, emplea a más de 5 millones de trabajadores en todo el mundo en la actualidad, según la consultora industrial con sede en Noruega.

Rystad pronostica una contracción del 21% en ese sector laboral este año, un golpe impactante, pero no tanto como la contracción del 30% durante la última crisis en 2016.

“Es probable que los bajos precios del petróleo persistan en 2021 y ello podría conducir a nuevas reducciones de la fuerza laboral. Los operadores y contratistas de exploración y producción quieren minimizar la posible propagación del Covid-19, reduciendo la fuerza laboral a un nivel mínimo absoluto”, señaló Audun Martinsen, responsable de investigación de servicios de campos petroleros de Rystad en un informe. 

Schlumberger y Halliburton advirtieron el martes que el petróleo shale de Estados Unidos disminuirá más rápido que durante la última recesión. El petróleo esquisto (shale) sufrirá los mayores recortesy podría perder hasta el 32% de su fuerza laboral, según Rystad.

Por su parte, los contratistas en altamar disminuirán un 19% este año y los empleos en todo el mundo fuera del shale caerán un 17%.

Nabors Industries, propietaria de la mayor flota de plataformas terrestres del mundo, planea suspender su dividendo y recortar salarios de directivos. Los beneficios del primer trimestre no alcanzarán la estimación, dijo la compañía el miércoles.

Empresas de energía y gas aseguran atención de la demanda

Las compañías del sector energético han manifestado tener activos sus planes de continuidad, siguiendo la solicitud formulada por la ministra de Energía, María Fernanda Suárez, desde la semana del 10 de marzo.

24 de marzo de 2020.   La Comisión Asesora de Coordinación y Seguimiento a la Situación Energética (CACSSE), liderada por el Ministerio de Minas y Energía, entregó un parte de tranquilidad a los colombianos sobre el suministro de energía eléctrica y gas durante el periodo de aislamiento preventivo obligatorio por la pandemia del COVID-19.

Los aportes hídricos, determinantes para la disponibilidad de la generación hidráulica, en lo corrido de marzo se encuentran en cerca del 70,62%. Además, el nivel actual del volumen útil de los embalses para la generación de energía es de 36,76%. 

El nivel de los embalses hace que sea indispensable el respaldo de las plantas térmicas a gas y carbón en la generación de energía eléctrica en Colombia para garantizar el suministro de este servicio. En la actualidad están generando alrededor de 56 gigavatios hora día, que representan el 33,5% de la demanda total de energía de los colombianos. 

Las compañías del sector energético han manifestado estar preparadas para afrontar el periodo de aislamiento preventivo obligatorio en el territorio nacional, con la activación de planes de continuidad solicitados desde la semana del 10 de marzo por la Ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez.

Estos planes deben asegurar la implementación de medidas preventivas para la protección de los empleados que participan en la cadena de suministro de electricidad y gas, así como las comunidades cercanas a los puntos de operación.

En XM, cerebro del sistema eléctrico colombiano, se han tomado todas las medidas operacionales, humanas, tecnológicas y de continuidad del negocio, necesarias para la prestación del servicio de energía en el país.

La CACSSE es liderada por el Ministerio de Minas y Energía y está conformada por la UPME, la CREG, el Centro Nacional de Despacho de XM, el Consejo Nacional de Operación del sector eléctrico, el Consejo Nacional de Operación sector gas y representantes de las empresas del sector. 

Finalmente, esta instancia extendió un llamado a los usuarios para hacer un uso eficiente de los servicios energía y gas durante el aislamiento preventivo obligatorio en Colombia.

EPM y Consorcio Energía de la Costa operarán el servicio en el Caribe colombiano

EPM asumirá el servicio en los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba y Sucre; mientras que el Consorcio Energía de la Costa operará en los departamentos de Atlántico, La Guajira y Magdalena. Los nuevos operadores as deberán invertir $8.7 billones.  

21 de marzo de 2020.   Con la adjudicación por subasta y la suscripción del contrato de adquisición de las acciones y activos de Electricaribe a las Empresas Públicas de Medellín (EPM) y Consorcio Energía de la Costa, la agente especial de Electricaribe, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y el Gobierno Nacional, concluyen con éxito la búsqueda de operadores – inversionistas para garantizar la prestación del servicio de energía y el mejoramiento de la infraestructura eléctrica en la región Caribe.

EPM será la encargada de prestar el servicio de energía eléctrica en el segmento conocido como Caribe Mar que cubre a 1,51 millones de clientes en los departamentos de Bolívar, Sucre, Córdoba y Cesar. El Consorcio Energía de la Costa asumirá el segmento Caribe Sol con 1,21 millones de clientes en los departamentos de Atlántico, Magdalena y La Guajira.  
Al finalizar la sesión de subastas del mercado de energía de la región Caribe, la superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, Natasha Avendaño García, manifestó: “Terminó la espera y, tal como se lo propuso el presidente Iván Duque, aseguramos un proceso transparente y responsable en todas sus etapas. Desde la superintendencia ofrecimos toda la información y garantías de participación a los interesados, que hoy se concreta con los dos nuevos operadores que asegurarán la continuidad del servicio de energía a más de 10 millones de usuarios en la región Caribe.

“Durante la intervención de Electricaribe hemos asegurado los recursos para la continuidad del servicio, a través del Fondo Empresarial; gestionamos recursos para inversiones en el Consejo de Política Económica y Social (Conpes) y lideramos la estructuración del mejor esquema de solución para que el servicio cumpla las condiciones de calidad, continuidad y cobertura que merece esta amplia zona del país.”  
Los nuevos operadores asumirán los planes de inversiones y de reducción de pérdidas orientados al mejoramiento de redes, estaciones y subestaciones y de la infraestructura en general, así como la tecnificación de los sistemas de medición. 

Los montos de inversión exigidos a un horizonte de cinco años ascienden a $3,2 billones para Caribe Mar y $2,6 billones para Caribe Sol. La proyección a 10 años es de $5 billones para Caribe Mar y de $3,7 billones para Caribe Sol.  
Realizada la subasta, las firmas adjudicatarias iniciarán los trámites legales para la conformación de las dos empresas que garantizarán la continuidad del suministro del servicio de energía eléctrica.

Por su parte, la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios continuará el proceso de intervención de Electricaribe hasta formalizar su liquidación, conforme lo establece el marco legal.  

Industria garantiza la continuidad del servicio de gas natural

La industria de gas natural garantiza la prestación del servicio y seguirá atendiendo tanto las revisiones como las emergencias domiciliarias. Preocupa posible alza de tarifas, por estar atadas a la cotización del dólar.  

19 de marzo de 2020.   Luego de una reunión extraordinaria con el Consejo Directivo de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), las empresas productoras, transportadoras y distribuidoras se comprometieron a garantizar el servicio de gas natural en hogares, comercios, industrias y generadores de energía.

El gremio asegura que los cerca de 9,9 millones de usuarios, entre ellos familias y cerca de 1.500 vehículos pesados dedicados (buses, articulados de Transmilenio, volquetas y tractocamiones), pueden tener la tranquilidad de contar con el combustible necesario.

“Toda la cadena del gas natural está preparada para afrontar esta crisis sanitaria y estará trabajando para abastecer la demanda actual en condiciones de continuidad y calidad, acatando las recomendaciones de la Presidencia de la República y de la Superintendencia de Servicios Públicos”, dijo Orlando Cabrales Segovia, presidente de Naturgas.

Agregó que Naturgas trabaja de la mano del Gobierno nacional para permitir que las empresas de gas natural puedan desplazar sin restricción a su personal para atender las emergencias y hacer las revisiones e instalaciones requeridas. También para que los vehículos que transportan el gas natural estén exentos de los toques de queda en todas las ciudades del país, y que las estaciones de servicio puedan funcionar sin limitaciones.

Sobre las tarifas de gas natural, la industria y el Gobierno nacional se encuentran revisando opciones regulatorias para mitigar el impacto de la devaluación del peso sobre la tarifa, teniendo en cuenta que el gas natural en boca de pozo, así como el transporte, está atado al precio del dólar y esto hace que haya una variación.

Atención en el centro oriente del país

Sobre el servicio de gas en el centro oriente del país, prestado por Vanti, la empresa anunció que adelanta acciones encaminadas a facilitar la prestación del servicio, poner a disposición de los clientes canales de pago y la atención tanto de solicitudes como de emergencias. 

En este sentido, hace las siguientes recomendaciones:

  1. Atención telefónica o virtual: En lo posible, realizar solicitudes y trámites a través de la línea de Atención al Cliente 3078121, Gas Natural Cundiboyacense 01 8000 942794, Gasoriente 6854755, Gas Nacer 01 8000 942794, oficina virtual en www.grupovanti.com o redes sociales de Vanti S.A ESP, Facebook y Twiiter (@grupovanti).
  2. Atención en centros presenciales Vanti: Los horarios de atención son bajo la modalidad de pico y placa propuesto por las autoridades, que se realiza de acuerdo con el último número de la cédula, así:

Días impares: cédulas terminadas en 1, 3, 5, 7, 9.

Días pares:   cédulas terminadas en 0, 2, 4, 6, 8.

En las instalaciones solo será autorizado el ingreso de la persona que realizará el trámite; en casos especiales se considerará el acceso de un acompañante y no se permitirá la congregación de más de 50 personas en un solo momento, todo como medidas para prevenir la expansión del Covid-19.

  • Inspecciones técnicas: Permitir las inspecciones por parte de los técnicos de Vanti para llevar a cabo la Revisión Periódica Obligatoria; y para la atención de urgencias, únicamente a técnicos acreditados como contratistas y/o colaboradores de Vanti.
  • Facturas del servicio de gas: Se recuerda que el pago del servicio puede hacerse en entidades financieras o a través de pago electrónico, corresponsales bancarios, sucursales o domiciliación bancaria, entre ellos Efecty y Baloto.
  • Técnicos que van a los hogares: El personal o contratista de Vanti estará plenamente identificado; cumplen con todos los protocolos de seguridad y salud establecidos por el Gobierno Nacional, tales como tapabocas, guantes, entre otros; mantendrán la distancia prudente con los clientes para realizar los procesos correspondientes para dar cumplimiento a la normativa y la seguridad de los usuarios.

Finalmente, Vanti señaló que está atenta a los anuncios del Gobierno Nacional y local, para cumplir con la normativa que se promulgue, en aras de buscar el bienestar general de la población y poner en marcha su inmediata aplicación.

Ecopetrol recorta USD$1.200 millones en inversiones en 2020

Ecopetrol S.A. informó a través de un comunicado que su Junta Directiva adoptó un conjunto de medidas con el fin de enfrentar las retadoras condiciones del mercado, que se han reflejado en el descenso de más de 40% en el precio del crudo de referencia Brent, debido a choques externos como el fuerte incremento en la oferta de petróleo y la diseminación del Covid-19.

17 de marzo de 2020.   Las medidas definidas por Ecopetrol hacen parte de un plan de intervención que tiene como objetivo adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado de manera oportuna y ordenada.

La primera etapa de este plan contempla las siguientes acciones:

  1. Reducción de 2 billones de pesos en costos y gastos para fortalecer la competitividad de la empresa, adoptando con efecto inmediato, medidas de austeridad, priorización de actividades operativas, administrativas y control de gastos operacionales, como restricción de viajes, viáticos, patrocinios y participación en eventos, entre otros.
  2. Implementación de nuevas estrategias comerciales para maximizar el valor de los crudos y productos que vende el Grupo Ecopetrol.
  3. Reducción de USD$1.200 millones en el plan de inversiones 2020 ubicándose en un nuevo rango entre USD$3.300 – USD$4.300 millones de dólares. Las medidas adoptadas se orientan a intervenir oportunidades de inversión en etapas tempranas de maduración, buscando preservar la producción y la caja, y salvaguardando inversiones en integridad y confiabilidad, así como compromisos de inversión social ya efectuados.
  4. Respecto al proyecto de distribución de utilidades, dado a conocer al mercado el pasado 2 de marzo, la Junta Directiva propone un nuevo esquema de pago: un primer pago del 100% del dividendo a accionistas minoritarios y 14% del dividendo al accionista mayoritario, a realizarse el 23 de abril de 2020, y el pago del restante 86% del dividendo para el accionista mayoritario en el segundo semestre de 2020.

El rango de producción para el Plan 2020 se mantiene sin cambios entre 745 y 760 miles de barriles diarios equivalentes.

El nivel de apalancamiento de Ecopetrol se ubica en 1,2 veces al cierre de 2019, lo cual le brinda flexibilidad a la compañía para acceder a los mercados de deuda en caso que se requiera.

Actualmente, Ecopetrol tiene a su disposición líneas de crédito por USD$665 millones con la banca internacional y se encuentran acordados los términos para una facilidad comprometida adicional por COP$ 990.000 millones con la banca local, la cual se encuentra en proceso de autorización por parte del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Junto con las intervenciones anunciadas, la disponibilidad de estos recursos le permitirá a Ecopetrol continuar mitigando riesgos asociados a fluctuaciones de precios del crudo y minimizar riesgos asociados a escenarios de estrés de liquidez.

La compañía continuará monitoreando la evolución del mercado para determinar la necesidad de poner en marcha etapas subsecuentes del plan de intervención, buscando un óptimo balance entre responder decididamente a la coyuntura actual, y preservar el valor a largo plazo de la Empresa.

Las amenazas del ´petrovirus’

El exministro Amilkar Acosta hace un extenso análisis sobre los peligros de recesión que se ciernen sobre la economía mundial por causa del coronavirus y la guerra de precios del petróleo, y sus repercusiones en Colombia.

Por: AMYLKAR ACOSTA MEDINA*

15 de marzo de 2020.   El 31 de diciembre pasado las autoridades de la República Popular China admitieron que en la ciudad Wuhan aparecieron las primeras veintisiete personas diagnosticadas de padecer el Síndrome Respiratorio Agudo Grave (COVID-19), causado por un nuevo virus de la familia de los coronavirus. El contagio con este agente patógeno no se hizo esperar y se ha venido propagando, al punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este brote como pandemia.

Las medidas extremas a las que recurrido los países, empezando por China, considerada la fábrica del mundo, ha frenado el ritmo de crecimiento de la economía global y amenaza con una recesión global. De hecho, la insensata guerra comercial que el presidente de EE.UU. Donald Trump le declaró al resto del mundo le había infligido un duro golpe al comercio internacional, afectando de paso las cadenas de valor, ralentizando el crecimiento de todos los países involucrados, empezando por sus protagonistas, China y EE.UU., que pasaron de crecer respectivamente entre el 2018 y el 2019 del 6.6% al 6.1%, el más bajo registrado desde 1990, y del 2.9% al 2.3%.

Pese a ello, según el reporte anual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se pronosticaba una ligera recuperación del crecimiento de la economía global, pasando del anémico 2.3% en 2019, el más bajo en una década, al 2.5% en 2020. Pero, advirtiendo que “la reanudación de los conflictos comerciales, una crisis financiera o una escalada en las tensiones geopolíticas, podrían obstaculizar la recuperación, reduciendo el crecimiento a tan sólo 1.8% este año”. Es decir, que la economía global seguía anclada en la “nueva mediocridad” a la que hacía referencia la ex directora del FMI Christine Lagarde.

Las perspectivas de la economía global, entonces, no eran las mejores, al punto que la nueva directora del FMI Kristalina Gueorguieva, recién elegida en el alto cargo, afirmó categóricamente que “las señales de alarma están encendidas y posiblemente muy pronto la situación pondrá a prueba qué tan preparados estamos”. En su concepto, “la economía mundial se encuentra ahora en un período de desaceleración sincronizada” en el que las cadenas de suministro están rotas, averiadas por cuenta de una guerra comercial en la que, como afirma el FMI “todos pierden”. De hecho, según sus cálculos, las pérdidas en lo que va corrido de 2020 superarían los US $700.000 millones.

El economista turco, doctorado en la Universidad de Harvard, célebre por advertir con dos años de anticipación la crisis financiera de 2008, Nouriel Roubini, pronostica una nueva recesión en 2020. Él la atribuye a tres posibles shocks de oferta negativos y afirma que “todos ellos son reflejo de factores políticos que afectan las relaciones internacionales; dos involucran a China y EEUU está en el centro de cada uno de ellos. Además, ninguno admite tratamiento con la herramientas tradicionales de la política macroeconómica anticíclica”. De manera que la economía global venía transitando por la cornisa de la estagnación, con un alto riesgo de precipitarse a una prolongada recesión.

Roubini no está sólo en su vaticinio. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) advirtió en septiembre pasado sobre el peligro de una recesión mundial para 2020. Como quien dice, al finalizar el año anterior estábamos ad portas de una nueva recesión, debido a que “las perspectivas de la economía mundial actualmente se ven envueltas en una densa niebla de tensiones comerciales internacionales y conflictos geopolíticos”. Los mismos amagos a los que aludía la directora del FMI

Las palabras de la directora del FMI fueron premonitorias. Los conflictos comerciales se reanudaron por la terquedad aragonesa de Trump, por la misma razón la escalada en las tensiones geopolíticas persisten y a falta de una crisis financiera sobrevino el COVID-19, que viene haciendo estragos en el mundo entero. Al fin y al cabo, el flujo y reflujo del comercio y de los capitales sirven de vasos comunicantes entre las naciones y encauzan el conocido “efecto mariposa”. De allí que todos los organismos internacionales vienen revisando a la baja la previsión de crecimiento de la economía: la OCDE prevé un crecimiento del PIB por debajo del 2.9%, con una pérdida de 0.5 puntos porcentuales con respecto al 3.4 anterior, por su parte de Economist acaba de bajar su pronóstico del 3% al 2.5% y a 1.9% como peor escenario.

La destorcida de los precios del petróleo

Como suele decirse coloquialmente, no hay casualidades sino causalidades, y este es el caso. Como era de esperarse, la demanda de petróleo que venía de capa caída por cuenta de la desaceleración de la economía global, ahora se reduce aún más como consecuencia de la parálisis a la que se ha visto abocada la economía global.

Todos los sectores de la economía se han visto afectados por el COVID-19, el primero de ellos el turismo y su cadena de valor (el transporte, la hotelería, la gastronomía, el entretenimiento, etc.). Se estima que el turismo a nivel mundial pierde US $46.000 millones mensuales, lo cual puede llevar a la quiebra a muchos operadores turísticos y a aquellas empresas que les prestan servicios.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) más 10 países productores que se han coaligado con ella, encabezados por Rusia (OPEP+), en vista de la contracción de la demanda y la irrupción en el mercado petrolero de los EE.UU. como nuevo jugador, gracias a su revolución del fracking, con exportaciones del orden de los 3 millones de barriles/día, acordaron desde 2017 reducir la oferta para detener una mayor caída de la que se venía dando a raíz del débil crecimiento de las economías del orbe. A diciembre de 2017 dicho recorte voluntario por parte de la OPEP+ era de 1.7 millones de barriles/día.

En concepto de Wilson Tovar, gerente de investigaciones económicas de Acciones & Valores, “el mundo ve una demanda de 2.3 millones de barriles menos. Y esta cifra podría crecer más si otros países se enfrían como China, que pasó de tener un crecimiento del 6% al 4.5%. Y no hay en el horizonte de corto plazo una razón por la que la demanda pueda aumentar”.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) había previsto que la demanda de petróleo en 2020 bajaría alrededor de los 90.000 barriles/día con respecto a 2019, por primera vez desde 2009, situándose por debajo de los 100 millones de barriles/día, lo que no se veía desde 2008.

A raíz del devastador efecto del COVID–19 sobre la demanda, Arabia Saudita quiso extender el acuerdo mencionado, que va hasta el 1º de abril, hasta diciembre de este año, pero Rusia, tercer productor de crudo después de EE.UU. y Arabia Saudita, se rehusó a ello y ahí fue Troya. Se desató una guerra de precios: Arabia Saudita anunció que escalaría un 2.5% su producción hasta los 12.3 millones de barriles/día, 300 mil barriles/día más y le ofreció descuentos en el precio de venta entre US $6 y US $8 por barril a sus clientes, al tiempo que Rusia hizo lo propio, elevando su producción hasta los 11.8 millones, 500 mil barriles/día más de los que venía bombeando. Lo que aún no se sabe es cómo reaccionarán los EE.UU., primer productor mundial de crudo con 13.5 millones de barriles/día.  

John Kilduff, de Again Capital, afirma que “los rusos decidieron llevar adelante una política de tierra arrasada. No ven ninguna razón para sostener a los productores estadounidenses”. Esta es una pelea de titanes, en la que Arabia Saudita tiene una espalda más ancha, porque sus costos de extracción de un barril de crudo es el más bajo del mundo, pero Rusia tiene a su favor que la economía rusa es más diversificada y menos dependiente del petróleo que la economía de Arabia Saudita. Además, el precio que tomó como referencia Rusia para su Presupuesto anual fue de US $42.4 el barril.

En concepto del analista jefe de mercados de Century Financial con sede en Dubái, Arun Leslie John, “la guerra del petróleo entre las dos potencias de Arabia Saudí y Rusia ha provocado una nueva ´batalla del fin del mundo´ que no es probable que acabe pronto”. Esta guerra se puede prolongar y los precios del crudo seguir con tendencia a la baja por un largo rato, con todos los estragos que ello conlleva, especialmente para aquellos países cuyas economías dependen de las exportaciones del oro negro.

Como consecuencia de esta guerra sobrevino una destorcida de los precios del petróleo. En un solo día, el 9 de marzo pasado la referencia Brent cayó el 24.1%, situándose en los US $34.36 el barril, el más bajo desde febrero de 2016, perdiendo el 49.8% desde el 1º de enero de 2020 y el 45% con respecto al precio promedio de 2019, que fue de US $64 el barril, US $8 menos que el año anterior. Este bajonazo es el peor en una sola jornada desde la Guerra del Golfo en 1991.

El experto John Kilduff sostiene que “todavía no hemos visto lo peor de la crisis de demanda”, la que se ve venir como consecuencia del frenazo de la economía global, lastrada ahora por el COVID–19.

Por su parte, James Williams, de WTRG – Economics, advierte que “los riesgos de recesión son fuertes. Históricamente las recesiones hacen bajar los precios del petróleo”; ello explica el pesimismo de la AIE, al pronosticar una caída del precio hasta los US $24 el barril. Este patético cuadro del mercado petrolero podría considerarse como una especie de cisne negro.

Y la economía colombiana qué

La confluencia del COVID-19, el desplome de los precios del crudo y la incertidumbre que han generado, provocó la caída de las bolsas en todo el mundo y de paso disparó la cotización del dólar, atribuible a la correlación inversa del 84% que tiene con el precio del petróleo y a la huida de las inversiones de portafolio desde los activos de mayor riesgo (como las acciones y el petróleo),  buscando refugio en el dólar y el oro. El peso colombiano se convirtió en la moneda más devaluada del planeta ($760, 14.28% hasta marzo 12) después del rublo ruso, llegando al record histórico de $4.000 por dólar.

Ante semejante amenaza, el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla declaró que “la economía mantiene un grado de solidez lo suficientemente importante como para soportar estos eventos”; y el viceministro de Hacienda Juan Alberto Londoño se apresuró a decir que “los fundamentales de la economía están bien”. En ello coincidió el gerente del Banco de la República Juan José Echavarría, para quien “los fundamentos de la economía colombiana se mantienen sólidos y permiten absorber los choques externos descritos sin traumatismos severos sobre la actividad real y la estabilidad financiera”.

Tales aseveraciones nos recuerdan la desatentada declaración del ex ministro de Hacienda Oscar Iván Zuluaga, quien ante los embates de la crisis financiera de 2008 afirmó categóricamente que “el país está blindado contra la crisis”, y ya sabemos lo que pasó: El crecimiento del PIB en 2008 cayó 5 puntos porcentuales con respecto al de 2007, al pasar del 7.5% del PIB al 2.5%, al tiempo que la tasa de inflación cerró el año en el 7.7%, desbordando el rango meta de la inflación objetivo del Banco de la República que era la horquilla 3.5% – 4.5%.

Por ello, conviene establecer qué tan “blindada” está la economía colombiana frente a este choque externo. Empecemos por decir que, aunque el ministro de Hacienda se vanagloria del magro crecimiento del 3.3% del PIB en 2019, porque supera el crecimiento tanto de la economía global como el de Latinoamérica, lo cierto es que venimos de un crecimiento potencial de la economía del 4.8% en 2012 a otro de 3.5% y, lo que es peor, ya completamos 4 años consecutivos creciendo por debajo de este crecimiento potencial. Además, la tasa de desempleo supera el 13%, la más alta en los últimos 6 años, y mientras el crecimiento del PIB siga por debajo del 3.5% se va a seguir destruyendo empleo en lugar de generarlo.

Según el Banco de la República, el déficit de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos viene in crescendo, del 3.3% en 2017 al 3.8% en 2018 y cerró 2019 en 4.39% (US $13.800 millones) y con tendencia a su agravamiento. El Banco de la República espera un déficit del 4.4% y el Ministerio de Hacienda un 4.6% para el 2020.

Por su parte, las exportaciones colombianas no han sabido o no han podido sacarle partido a la competitividad que se deriva de una tasa de cambio tan competitiva como la actual. Pese a ello, el monto de las importaciones sigue superando el de las exportaciones, con el agravante que estas siguen concentradas en los productos primarios, encabezados por el carbón y el petróleo, superando este último el 40%.

De allí la gran vulnerabilidad de la economía colombiana frente a la amenaza externa que representa la desaceleración del crecimiento de la economía global, que puede derivar en una recesión.

Recordemos que la apuesta del ministro Carrasquilla de un crecimiento del PIB el año anterior del 3.6% no se alcanzó y el registro fue del 3.3%; la proyección para el 2020 era del 4% y ahora, según el Plan Financiero 2020 se rebajó al 3.7%, tasa difícil de alcanzar y ahora menos con los negros nubarrones que se ciernen.

En línea con la intervención que han dispuesto los demás bancos centrales en el mundo, la Junta Directiva del Banco de la República acaba de tomar varias medidas. En efecto, le ha salido al paso a la actual coyuntura aumentando el cupo de endeudamiento de la banca comercial, como prestamista de última instancia que es, aumentando la disponibilidad de $9 a $17 billones, de los cuales $12 billones corresponden a repos de deuda pública y $5 billones de deuda privada, a los cuales podrán acceder mediante subastas.

Complementariamente, se activaron mecanismos de Forward, a través de los cuales tanto a bancos como a cambistas se les ofrece la opción de hacerse a coberturas que les permita protegerse frente a la volatilidad de la tasa de cambio, producto del nerviosismo y el estrés del mercado. Estas medidas van en la dirección correcta, pero dada la magnitud del reto que se enfrenta pueden llegar a ser insuficientes, razón por demás para no bajar la guardia por parte de la Junta.

El descalabro fiscal

Ahora bien, Colombia no siendo un país petrolero su economía y sus finanzas públicas tienen una enorme dependencia del mismo. Su producción a duras penas representa el 0.8% de la oferta total en el mundo y no influye para nada en la formación del precio al cual se cotiza el barril. Es bien sabido que por cada US $10 que baja el precio del petróleo le resta 0.4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB. Adicionalmente, de acuerdo con el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP),  por cada dólar que cae el precio del barril la Nación recibe $217.000 millones menos por concepto de los dividendos que le gira Ecopetrol y $212.000 millones menos por concepto de renta petrolera, mientras que las entidades territoriales (departamentos y municipios) dejan de recibir $80.000 millones por concepto de regalías.

Y, lo que es peor, con la caída tan dramática de los precios, muchos pozos serán abandonados a la espera de que repunten las cotizaciones, lo cual se traducirá en una menor producción, de manera que el impacto en el ingreso de divisas e ingresos fiscales, como ya sucedió en el pasado, se dará por partida doble, menores precios y menores volúmenes de exportación. Huelga decir que, por cada 10.000 barriles menos que se exporten se afectan los ingresos en $301.000 millones.

El Plan Financiero corrigió el precio base del petróleo para sus proyecciones para 2020 previsto en el MFMP y en el Presupuesto General de la Nación (PGN), bajándolo de US $67.5 a US $60.5 el barril, y después de semejante caída que ha experimentado, en lo corrido de este año, el precio promedio ha sido de US $56 el barril, para una diferencia de US $4.5 por barril. De ello se sigue que, de mantenerse esta diferencia en lo que resta del año, los menores ingresos por este concepto para el Estado serían de $2.45 billones.

Los malabarismos del ministro Carrasquilla

Llama poderosamente la atención que el ministro Alberto Carrasquilla, el mismo que hace alarde de la “solidez” y resiliencia de la economía colombiana frente a los embates de la crisis, esté abogando por un relajamiento de la Regla Fiscal, a la cual le ha hurtado el cuerpo recurriendo a trucos y trampas, con prácticas heterodoxas que le han restado credibilidad a las cifras oficiales de las finanzas públicas.

A pesar de sus maniobras, las cuentas no le cuadran a Carrasquilla, como lo reconoció recientemente. “Este año tenemos la obligación de no gastar con respecto a lo aprobado por el Congreso; entonces, tenemos una congelación importante a consecuencia de no contar con los suficientes ingresos,” dijo.

Y no hay duda, la reforma tributario que disfrazaron de Ley de Financiamiento primero y Ley de Crecimiento después, les están pasando la cuenta de cobro de más de $10 billones y ahora quiere terminar de hacer trizas la Regla Fiscal, que él asume como si fuera una camisa de fuerza que le incomoda.

No está por demás llamar la atención sobre las consecuencias que podrían derivarse para las finanzas públicas de una mengua en los ingresos como daño colateral en la actual coyuntura. Recordemos las aulagas por las que pasó la economía colombiana cuando los precios del crudo después de alcanzar en junio de 2014 la cotización US $115.19 el barril de la referencia Brent cayeron en picada hasta bordear los US $ 27 el barril en enero de 2016.

Así, Ecopetrol pasó de tener utilidades de $13 billones en 2013 a registrar pérdidas de $3 billones en 2015, razón por la cual después de haber repartido $5.46 billones en 2015, en el 2016 no sólo no repartió dividendos entre sus accionistas sino que la Nación debió devolverle a las empresas petroleras, incluida Ecopetrol, $2.6 billones que había recibido como anticipo para el pago de impuestos.

En marzo de 2019, Ecopetrol repartió dividendos por $11 billones, con precio promedio del crudo en 2018 de US$ $54 el barril, este año con precio promedio en 2019 de US $64 el barril, la Nación recibió por concepto de dividendos la suma de US $7 billones. En este momento, la gran incógnita es cómo le irá a Ecopetrol y al resto de la industria petrolera con la tendencia que muestran los precios del crudo y cuánto recibirán la Nación por concepto de renta petrolera y dividendos y las regiones por concepto de regalías, que son los únicos recursos ciertos con los que cuentan para la inversión. 

Tal perspectiva ha llevado al ministro Carrasquilla a plantear que “la Regla Fiscal merece una discusión”, la que desde hace rato se encendió por cuenta de sus desvaríos en el manejo de la política fiscal. Los mayores cuestionamientos que se le han formulado a esta se han enfocado a los artilugios y artificios a los que ha apelado Carrasquilla para hacer pasar el gasto corriente por financiación. De esta manera pasa “por debajo de la línea”, eludiendo así que el mayor gasto afecte el déficit fiscal y así fingir el cumplimiento de la Regla Fiscal.

Esto llevó a Guillermo Perry Rubio, uno de los miembros del Consejo Consultivo de la Regla Fiscal a afirmar que “el recurso a la contabilidad creativa genera incertidumbre y desconfianza y pueden conducir a rebajas en la calificación de riesgo del país”. Ello llevó al profesor de la Universidad de los Andes, quien presidía el Grupo Técnico de PIB potencial, que brinda apoyo al Comité consultivo de la Regla Fiscal, Marc Hofstetter, a renunciar alegando que “con la forma como se está calculando el déficit fiscal, la regla fiscal ha perdido credibilidad y se ha vuelto inocua”.

El economista Michel Janna, presidente del Autoregulador del Mercado de Valores de Colombia (AMV), sostiene, refiriéndose a la Regla Fiscal, que “la lógica del diseño actual es que al mantener controlado el déficit, la deuda pública pueda ir bajando. Pero la realidad es que esa relación se ha roto, entre otros por cambios en algunas prácticas. Por eso, en vez de depender de esa carambola, valdría la pena pensar mejor en fijar metas directamente a la relación deuda pública sobre PIB”.

Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, concuerda con él en que la deuda pública se debe incorporar explícitamente en la Regla Fiscal, “esto, por cuanto lo que se ha visto en los últimos años ha sido un aumento constante de la deuda pública como proporción del PIB, a pesar de la reducción del déficit fiscal”. Y añade, “habría que revisar la conveniencia de tener también una meta que no sea solamente de déficit fiscal, sino también de un nivel de deuda que sea compatible con nuestro nivel de calificación actual”.

La preocupación en este momento es tanto mayor, habida cuenta de que la devaluación galopante del peso frente al dólar le pega muy fuerte a la deuda denominada en dólares, abultándola. Máxime cuando la deuda externa de Colombia alcanzó, según el Banco de la República, su máximo histórico desde 1995, $138.175 millones, US $73.835 millones de los cuales debe la Nación (22.8% del PIB estimado para 2019) y 33% del monto total corresponde a la deuda externa. Si la tasa de cambio actual llegara a perdurar por el resto del año, ello significaría un incremento de la deuda de 6 puntos porcentuales del PIB.

Según Carrasquilla, por cada $100 que sube la tasa de cambio se encarece la deuda externa del Estado colombiano en $1 billón. Si se llegara a mantener el promedio de la cotización alcanzada hasta la fecha ($3.387), al compararla con la Tasa Representativa del Mercado (TRM) prevista en el MFMP para el 2020 de $3.129, la diferencia nos daría $258 por dólar, traduciéndose en un incremento de la deuda externa de la Nación del orden de $2.5 billones.

Ya se había dicho en el Plan Financiero del Ministerio de Hacienda que, por cuenta de los malabarismos del ministro Carrasquilla, la deuda pública, ya de por sí tan elevada que supera el 50% del PIB, aumentaría 1.5% del PIB más en 2020. A ello se viene a sumar, según el investigador económico de la Universidad Sergio Arboleda Luis Fernando Ramírez, el “descalce cambiario, dado que el Gobierno cobra impuestos en pesos y tiene que pagar deuda en dólares”.

Juan David Ballén, Jefe de Investigaciones Económicas de Casa de Bolsa, plantea que “cuando se dan alzas tan fuertes en el dólar y desplomes tan marcados en el petróleo, para un país como Colombia está sobre la mesa que las firmas valoradoras de riesgo (como Standard & Poor´s y Fitch) hagan una revisión de la calificación crediticia. Recordemos que una de estas (S&P) nos tiene a tan sólo un escalón de perder el grado de inversión”.

Ahora que la economía colombiana está abocada al efecto combinado de una fuerte devaluación y a una caída libre del precio del petróleo, está mostrando sus vulnerabilidades y, lo que es más preocupante, con muy poco margen de maniobra para responder a los choques externos. Bien dijo el inversor y empresario estadounidense Warren Buffet, “sólo cuando baja la marea se sabe quien nadaba desnudo”.

Moraleja

Como lo afirmó la ex secretaria ejecutiva de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Christina Figueres, “hay que agradecerles a los hidrocarburos por lo que han hecho de la economía de Colombia, porque este país no sería lo que hoy es, con un desarrollo ejemplar en Latinoamérica, si no fuera por la exportación de carbón y petróleo. Por esta razón no se pueden meter dentro de la cajita de los diablos y satanizarlos. Sin embargo, llegó la hora de reconocer que es una actividad que tuvo su momento de sol, pero hoy ya está en el atardecer y tenemos que prudentemente buscarle alternativas rápidas ya”.

Se impone, entonces, la necesidad, por enésima vez lo digo, de impulsar la diversificación de la economía con la transformación productiva como estrategia, volviendo a poner el foco en el desarrollo industrial y agropecuario, en el entendido que tan importante como la seguridad energética es la soberanía alimentaria.

Para promover el desarrollo industrial y agropecuario se necesita financiamiento y la fuente de recursos con la que cuenta el país actualmente para ello es el sector extractivo, razón suficiente para entender que no se puede prescindir de él súbitamente. Bien dijo el Foro Económico Mundial (FEM) que “Colombia hace parte del grupo de países que debe capitalizar su amplia disponibilidad de recursos energéticos para que, de manera sostenible, pueda maximizar los retornos de la industria y apoyar una mayor diversificación de la economía”.

Comparto con el brillante profesor Peter Drucker que “el mayor riesgo en las épocas de turbulencia es actuar con la lógica de ayer”. ¡Así de claro!

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Adjudican proyecto de transmisión para conectar Termo Tesorito

El proyecto permitirá incorporar al Sistema Interconectado Nacional la generación eléctrica de la Central Tesorito I, la cual operará con gas natural en el departamento de Córdoba.

13 de marzo de 2020.   Como parte de las obras definidas en el Plan de Expansión de Transmisión para el período 2019-2033, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) adjudicó la nueva subestación Sahagún 500 kilovoltios y las líneas de transmisión asociadas, que beneficiarán a todos los usuarios del Sistema Interconectado Nacional.

Las inversiones incluyen la construcción de una nueva subestación a 500 kilovoltios en el municipio de Sahagún, departamento de Córdoba, y dos líneas de transmisión de menos de un kilómetro hasta interceptar la línea existente entre Cerromatoso y Chinú a 500 kilovoltios, que permitirán la conexión del proyecto de generación Tesorito I de 198.7 MW, asignada con obligaciones de energía firme en subasta del cargo por confiabilidad.

“Si bien el departamento de Córdoba es la principal área de influencia de la nueva subestación Sahagún, la ejecución de esta obra va a representar mayor confiabilidad, continuidad y calidad en el servicio para los usuarios del país con el gas como energético clave de la transición. En una semana adjudicamos dos proyectos que aseguran la conexión de nuevos proyectos de generación del cargo por confiabilidad y la subasta de contratos de fuentes no convencionales de energías renovables a largo plazo», destacó la Ministra de Energía, María Fernanda Suárez.

Durante la audiencia pública realizada en las instalaciones de la UPME, resultó adjudicataria la firma Celsia Colombia S.A. ESP con una oferta de USD 3.945.985, frente a las de sus otros competidores: Interconexión Eléctrica y Grupo Energía Bogotá, con ofertas de USD 8.103.996 y USD 12.407.306, respectivamente.

El proyecto Sahagún 500 kilovoltios tiene estimada la entrada en operación en junio de 2023.

Adjudicada también línea para energías renovables

Adicionalmente, la UPME adjudicó el proyecto para la construcción de la línea de transmisión La Loma- Sogamoso 500 kV y obras asociadas, que incluirá un trazado eléctrico de 275 kilómetros de longitud entre las subestaciones La Loma, ubicada en el El Paso, departamento de Cesar, y la Subestación Sogamoso, ubicada en el municipio de Betulia, departamento de Santander.

En audiencia pública resultó adjudicataria la firma Interconexión Eléctrica S.A. ESP, con una oferta económica por US$76 millones, frente a las ofertas de otros cuatro proponentes entre los cuales se encontraban Alupar Colombia, con una oferta por US$ 120 millones, Grupo Energía Bogotá por US$ 96 millones, Celsia Colombia con US$ 113 millones y el Consorcio NP Latam Holding con una oferta por US$ 135 millones.

“Esta obra de transmisión de La Loma a Sogamoso permitirá la conexión de proyectos asignados en la subasta de contratos de largo plazo para fuentes renovables no convencionales. Significa que seguimos avanzando en la transición energética, con la incorporación de fuentes de energía cada vez más limpias como la solar y la eólica a nuestra matriz eléctrica”, puntualizó la Ministra María Fernanda Suárez.

Este proyecto facilitará la conexión de proyectos de generación de energía a partir de fuentes renovables no convencionales, y entraría en operación a más tardar el 31 de diciembre de 2023.

Fuente: UPME

Países Bajos: pruebas exitosas del primer tren a hidrógeno del mundo

Alstom realizó 10 días de pruebas del tren de celdas de combustible de hidrógeno Coradia iLint en los 65 kilómetros de línea entre Groningen y Leeuwarden en el norte de los Países Bajos.

12 de marzo de 2020.   Los ensayos siguen 18 meses exitosos de servicio de pasajeros en la línea Buxtehude – Bremervörde – Bremerhaven – Cuxhaven en Alemania, donde ya se han ordenado 41 Coradia iLint. Las últimas pruebas convierten a los Países Bajos en el segundo país de Europa donde el tren demostró ser una solución única libre de emisiones a las líneas no electrificadas.

En octubre pasado, Alstom, la Provincia de Groninga, el operador local Arriva, el administrador de infraestructura ferroviaria holandesa ProRail y la compañía de energía Engie firmaron un acuerdo de proyecto piloto para probar el primer tren de pasajeros del mundo impulsado por celdas de combustible de hidrógeno en los Países Bajos.

La serie de ensayos, para lo que Engie instaló una estación de servicio móvil que suministra hidrógeno 100% verde al Coradia iLint, se realizaron por la noche a una velocidad de hasta 140 km/h sin pasajeros.

“Las pruebas en los Países Bajos demuestran cómo nuestro tren a hidrógeno es maduro en términos de disponibilidad y confiabilidad, proporcionando el mismo rendimiento que los trenes regionales tradicionales, pero con el beneficio de bajo nivel de ruido y cero emisiones. También es fácil de integrar en una flota existente y cumple con todas las normas de seguridad. El Coradia iLint es un tren confiable y libre de emisiones, listo para ayudarnos a transportarnos a una Europa neutral en carbono”, dijo Bernard Belvaux, director gerente de Alstom Benelux.

El Coradia iLint es el primer tren de pasajeros regional del mundo que ingresa al servicio equipado con celdas de combustible para convertir hidrógeno y oxígeno en electricidad, eliminando así las emisiones contaminantes relacionadas con la propulsión. El tren completo es silencioso y su única emisión es agua.

Diseñado específicamente para su uso en líneas no electrificadas, proporciona una tracción limpia y sostenible sin sacrificar el rendimiento. Tiene un alcance de aproximadamente 1.000 kilómetros, lo mismo que las unidades múltiples diésel de tamaño equivalente. El tren es desarrollado y producido por los equipos de Alstom en Salzgitter, Alemania, y Tarbes, Francia.

La red ferroviaria holandesa tiene aproximadamente 1.000 kilómetros de línea no electrificada en la que actualmente operan alrededor de 100 trenes diésel por día.

Fuente: Alstom

Infraestructura y comunidades, cuellos de botella de las energías alternativas

Luego de adjudicar proyectos de energía renovable por 1.373 Mega Watios (MW), Colombia no cuenta con la infraestructura adecuada para que ingresen los equipos al país.

12 de marzo de 2020.    En la instalación del 4º Congreso Internacional de Energías Renovables, realizado en Barranquilla por el Consejo Mundial de Energía Colombia, (WEC por su sigla en inglés) y SER Colombia, el presidente del WEC, José Antonio Vargas Lleras, dijo que se han identificado varios cuellos de botella para el desarrollo de los proyectos, especialmente de energía eólica en el país.

Vargas señaló que entre el sector privado y la Vicepresidencia de la Republica se han identificado algunos cuellos de botella, los cuales el gobierno junto con las empresas debe trabajar para darle viabilidad a los proyectos de generación renovable.

Entre los cuellos de botella más relevantes, están:

Puertos: La construcción de los proyectos requiere de una operación logística a gran escala, y por el momento se tienen identificados solo dos puertos por los cuales podrían entrar los equipos: Puerto Bolívar, propiedad de El Cerrejón, y Puerto Brisa.

Para estos puertos se debe identificar la capacidad en términos de infraestructura disponible y requerida, horarios de operación, coordinación con otras operaciones propias y de terceros, entre otras variables.

También se debe coordinar la zona franca de Puerto Brisa, así como explorar la posibilidad que El Cerrejón permita la movilización de carga de terceros en su puerto y la actualización de tarifas de uso de este.

Vías: Según Vargas, se debe construir un plan maestro vial para identificar rutas comunes, refuerzos y pasos de puentes, levantamiento de redes de servicios públicos y corrección de radios de giro, entre otros. “Sin esto, será muy difícil transportar los equipos que se requieren para la construcción de los parques de generación”, dijo.

Líneas de Transmisión: Este es un tema crítico para que el país pueda sacar provecho de los proyectos que se construirán en La Guajira. Definir la ubicación de la línea colectora será crítico para el análisis que deben hacer los agentes que están próximos a entrar. También se deben facilitar los procesos de licenciamiento social y ambiental de la línea. Y así como el caso de La Guajira, se presentan a nivel nacional congestiones de red que imposibilitan la conexión de los proyectos.

Relación con las comunidades: Este tema es probablemente el reto más importante al que se enfrentan las empresas de energías renovables, particularmente en La Guajira, donde deben llevar desarrollo a las comunidades y no convertirse en un motivo de discordia entre estas y la empresa privada.

“Acá lo que sugerimos es que el sector privado y los gobiernos local y nacional usen los proyectos como un vehículo para aumentar las inversiones en educación, salud e infraestructura, entre otros”, señaló Vargas.

El potencial de la región Caribe

El presidente del WEC Colombia destacó, además, que la Costa Caribe es la región con mayor potencial de energías renovables en Colombia. No en vano la gran mayoría de los proyectos renovables se encuentran en esa región y el gobierno nacional ha focalizado muchas de sus iniciativas en temas de energías renovables allí.

“Tanto la gobernadora de Atlántico, Elsa Noguera, como el alcalde del Distrito de Barranquilla, Jaime Pumarejo, tienen dentro de sus programas de gobierno a las energías renovables como una prioridad y vemos que las oportunidades están presentes tanto en eólicas como en solar,” concluyó Vargas Lleras.

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