Air–e se quedó sin aire

El caso de Air–e es apenas la punta del iceberg, porque su insolvencia y la falta de flujo de caja que la llevaron a esta medida extrema, es la misma que, en mayor o menos medida, afecta a las restantes empresas prestadoras del servicio.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

XM, que administra el mercado mayorista de energía, alertó, a través de un comunicado emitido el 4 de octubre de 2023, sobre el riesgo financiero en el que estaban incursas 12 empresas operadoras de red, sobre todo aquellas con mayor exposición en Bolsa, que podía extenderse a 15 agentes más.

Una de las empresas afectadas era Air-e, la cual le comunicó el 10 de octubre a los generadores con los que contrataba la energía su imposibilidad de cumplir con sus pagos debido a su insolvencia, situación que la habría llevado a que se aplicara la normativa de la limitación de suministro.

A solicitud de la empresa Air–e, que presta el servicio de energía en los departamentos del Atlántico, Magdalena y La Guajira, la Superintendencia de Servicios Públicos la intervino, procediendo a tomar posesión de la misma y nombrando el agente interventor que a partir de la fecha asumió su administración.

Esta intervención se veía venir, lo había advertido el Contralor General Carlos Hernán Rodríguez, al encender las alarmas ante el riesgo que representa para la continuidad de la prestación del servicio de energía, el “retraso en el pago de subsidios a las empresas prestadoras del servicio público de energía por parte del Ministerio de Minas y Energía, previa asignación presupuestal del Ministerio de Hacienda”.

Según ASOCODIS, la deuda pendiente por concepto de la opción tarifaria, que se aproxima a los $5 billones, y las dificultades para cubrirla, pese al compromiso contraído por el presidente Gustavo Petro de asumir la que corresponde a los usuarios de los estratos 1, 2 y 3, aproximadamente $2,8 billones, pues su concreción está dependiendo de la aprobación por parte del Congreso del controvertido proyecto de ley de financiamiento.

De otra parte, el Gobierno les adeuda a las empresas distribuidoras $1,5 billones correspondientes al reintegro de los subsidios ya aplicados, con el agravante que no se cuenta en el Presupuesto General de la Nación con la apropiación que permita el pago de los subsidios causados en los últimos 4 meses del año, por un valor de $1,2 billones más.

El caso de Air–e es apenas la punta del iceberg, porque su insolvencia y la falta de flujo de caja que la llevaron a esta medida extrema, es la misma que, en mayor o menos medida, afecta a las restantes empresas prestadoras del servicio.

De hecho, el dueño de AFINIA, la otra empresa que presta el servicio en la región Caribe a los departamentos de Bolívar, Córdoba, Sucre y Cesar, que son las Empresas Públicas de Medellín (EPM) y el alcalde de Medellín Federico Gutiérrez le están pidiendo pista al Gobierno.

Según la afirmación del alcalde, “hay que encontrar una salida, inclusive si la salida es decirle al gobierno Nacional que adquiera 100% de las acciones que tiene EPM en AFINIA”.

Lo advierte el Intergremial del sector, del cual hacen parte ANDESCO, ACOLGEN, ANDEG, ASOCODIS y SER COLOMBIA, en un comunicado: “Es fundamental mitigar el riesgo de un efecto en cadena que pueda generar una crisis sistémica en el sector”.

Queda en manos del Gobierno y será su responsabilidad la de garantizar la prestación del servicio con eficiencia, calidad, continuidad y solidaridad, tal como lo mandan las denostadas Ley de servicios públicos y la Ley eléctrica.

El primer reto que tendrá el agente interventor será solventar la empresa para que esta tenga la liquidez necesaria y suficiente para comprar la energía que Air-e distribuye, para lo cual el Ministerio de Hacienda deberá garantizarle el flujo de caja.

Y para ello es fundamental que la Superintendencia, a través del Fondo Empresarial, le gire lo que le adeuda por concepto del reintegro del valor de los subsidios a los estratos 1, 2 y 3, así como la concreción del crédito puente de FINDETER para fondear la empresa y así evitar que la empresa incurra en limitación de suministro, afectando la calidad y continuidad en la prestación del servicio.

No obstante, mientras la asunción por parte del Gobierno Nacional sigue en veremos, el ministro Camacho declaró ante los medios que “hemos liquidado todos los subsidios para que los hogares cuenten con ellos”, pero a reglón seguido manifestó que “estamos a la espera de que el Ministerio de Hacienda realice el giro correspondiente”.

Pero resulta que la liquidación de los subsidios, a que hace alusión el ministro, no le da liquidez a las empresas sino el giro de parte del Ministerio de Hacienda que aún no lo hace.

A propósito de los subsidios, Camacho afirmó en forma contundente que, “además de garantizar los subsidios convencionales, nuestra intención es que estos recursos sirvan como una palanca para la transición energética. Así como existen subsidios en vivienda, también existen en energía y la idea es que los hogares puedan utilizarlos, por ejemplo, en la instalación de paneles solares y sistemas fotovoltaicos”.

Huelga decir que para que ello fuere posible tendría que reformarse la Ley 142 de 1994 de servicios públicos, que a la letra dice en su artículo 99.3 que el subsidio al servicio de energía consiste en un “descuento en el valor de la factura” y no una transferencia monetaria, como si lo es la Renta ciudadana implementada por el actual Gobierno

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

White paper de ARPEL sobre transiciones energéticas en América Latina

Transiciones Energéticas Justas en América Latina y el Caribe es el tema central del documento de posición de Arpel (Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe) recientemente publicado.

“Hablar de una transición energética justa para la región implica reconocer la urgencia de promover iniciativas para mitigar el cambio climático dentro de una trayectoria que considere los impactos sociales y económicos en comunidades en vías de desarrollo con un alto porcentaje de desempleo, desigualdad y pobreza energética”, es uno de los principales mensajes expresados en el documento, el cual fue elaborado por profesionales de TGN, Petrobras, EP Petroecuador, OCP Ecuador, S&P Global, Pan American Energy, Petroperú, Staatsolie y Geopark. 

Los propios co-autores del White Paper (https://www.arpel.org/publicaciones/transiciones-energ%C3%A9ticas-justas-en-am%C3%A9rica-latina-y-el-caribe) fueron quienes expusieron los mensajes clave y las principales conclusiones durante el webinar de lanzamiento realizado a comienzos de septiembre, en el que dieron a conocer el entendimiento consensuado de las empresas socias de Arpel acerca del significado que tiene el aspecto de justicia para el sector.

“Nuestro objetivo con este documento es abrir el diálogo sobre este tema, sus desafíos y oportunidades, y construir caminos de desarrollo de la región en un entorno de negocios competitivo”, expresaron los autores. 

“Comprendemos la complejidad de las transiciones energéticas y somos conscientes de que requieren una transformación del mundo real que afecta a todas las comunidades y naciones”, sostienen. Y agregan que: “Debemos respetar el legítimo derecho de las naciones en desarrollo a utilizar sus recursos de hidrocarburos de manera responsable, mientras trabajan en sus prioridades de desarrollo social y económico”.

Papel del gas natural en la región

Al ver la proyección de demanda de energía y crecimiento de la población al 2050, América Latina y el Caribe necesitan un aumento en el suministro de energía segura, asequible y preferentemente limpia, para permitir su industrialización y satisfacer las necesidades básicas de su creciente población.

En cuanto al peso de la región en las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (8,1%), es proporcional a lo que representa su población en el total mundial (8,4%).

Sobre este punto, los autores sostienen que la región está dotada de un gran potencial de recursos energéticos renovables; en la actualidad, estos representan el 33% del suministro total de energía de la región, frente al 13% a nivel mundial.

En el documento se expresa que el gas natural puede complementar la introducción de nuevas energías en el camino de reducción de las emisiones de GEI.

“Nuestra región cuenta con esta fuente de energía en abundancia, representando una gran oportunidad en su utilización con tecnologías adecuadas y altos estándares operativos, como fuente de energía para la industria, el transporte y un complemento muy confiable para una matriz energética con un alto porcentaje de renovables”.

“Si a las energías renovables existentes le sumamos el potencial del gas natural de la región, se llega al 86% de la energía disponible, aportando significativamente al proceso de transición y siendo la energía que compense la intermitencia de las renovables y reemplace una parte de las energías convencionales”, dijo Hugo Cuenca de OCP Ecuador.

En línea con el desarrollo del gas natural en la región, Claudio Moreno de TGN de Argentina hizo referencia al proyecto público-privado del gasoducto Néstor Kirchner, el cual permitirá transportar los hidrocarburos extraídos en Vaca Muerta y que va a generar la posibilidad de proveer GNL al mundo.

Descarbonización y diversificación del sector de petróleo y gas

En relación a las energías renovables, América Latina tiene el potencial de aumentar su capacidad de energía solar y eólica a escala comercial en más de un 460% para 2030, si los 319 gigavatios (GW) de nuevos proyectos potenciales en la región entran en funcionamiento, según un informe de Global Energy Monitor de 2023.

“Aunque históricamente las empresas de petróleo y gas han estado vinculadas a combustibles fósiles, muchas de estas empresas están comenzando a diversificar sus actividades hacia fuentes de energía renovable, tecnologías de captura de carbono y eficiencia energética. Su capacidad para invertir en investigación y desarrollo, junto con su infraestructura global, permiten liderar iniciativas que promuevan un suministro de energía más sostenible”, dijo Lorena Bracho de EP Petroecuador.

Los autores expresan que las transiciones energéticas pueden crear más de un millón de nuevos puestos de trabajo en suministro de energía al 2030, especialmente en el sector eléctrico y en la extracción y el procesamiento de minerales críticos, así como en los sectores de petróleo y gas a medida que la región aumente su producción.

En el White Paper se destaca que, si bien la transición energética presenta importantes oportunidades para la creación de empleo en sectores de energías más limpias, también requiere un cambio en las capacidades de la fuerza laboral que debe evolucionar de forma integrada con otros dos frentes de trabajo: el desarrollo tecnológico y el desarrollo de proveedores.

Patricia Marques de Petrobras destacó la revisión de la política de responsabilidad social de la compañía a la luz de la transición justa, contemplando el objetivo de promover la reducción de la pobreza energética y favorecer el desarrollo sostenible. “Con un principio de atención total a las personas, incluye lineamientos para el diálogo inclusivo y las relaciones responsables con las comunidades afectadas por nuestro negocio”, detalló. 

Por su parte, Rodrigo Vaz de S&P Global destacó la necesidad de una colaboración estrecha entre gobiernos, comunidades y el sector privado para lograr una transición energética justa. Citó como ejemplo la implementación de marcos regulatorios claros que fomenten la inversión en energías bajas en carbono, como es el caso de Brasil con el almacenamiento de carbono, el hidrógeno verde y la eólica offshore.

Desde el punto de vista del sector privado, Vaz señaló que hay empresas listas para invertir en energías limpias pero que, sin embargo, aún enfrentan muchos desafíos en el acceso al financiamiento y en temas de licenciamiento ambiental.

ANDEG: Modificación en el impuesto al carbono aumentaría tarifas de energía

Se estima que la tarifa para usuarios finales aumentará $80 por kilovatio/hora, afectando la competitividad del sector eléctrico y de la industria nacional.

La Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG) advierte sobre el impacto que tendría la iniciativa legislativa de la ‘Ley de Financiamiento’, una nueva reforma tributaria que modificaría lo dispuesto para el tratamiento del carbón dentro de los combustibles gravados con el Impuesto al Carbono.

Esta iniciativa del Gobierno Nacional, que busca modificar la Ley 1819 de 2016, ya modificada por la Ley 2277 de 2022, plantea incrementar el gravamen de los combustibles fósiles -ahora expresado en UVT- lo que aumenta la cifra correspondiente para el carbón.

Esto conllevaría a un alza de precios en la generación de energía que se verá reflejada en las facturas de los usuarios finales de electricidad en el país.

“Desde el gremio identificamos un efecto negativo tanto para el sector eléctrico como para la industria nacional que se abastece de este mineral en sectores tan relevantes como la siderurgia, cemento, ferroníquel, papel, productos cerámicos, vidrio, fibras textiles, alimentos y bebidas, dado que se presentará un incremento en la tarifa de energía eléctrica del orden de $80 por kilovatio-hora, lo que representará un impacto sobre la demanda eléctrica cercano a los 4,5 billones de pesos/año. También se impactará el empleo de la pequeña minería asociada al carbón”, dijo Alejandro Castañeda, presidente de ANDEG.

Además, indicó que modificar el impuesto al carbono generaría un aumento de las tarifas de electricidad en Colombia para todos los usuarios del Sistema Interconectado Nacional (SIN), así como en el ya deficitario fondo de subsidios del sector eléctrico, dado que se incrementaría la apropiación anual del Gobierno Nacional en el presupuesto en cerca de 1 billón de pesos para financiar los subsidios.

Por otro lado, el gremio proyecta un efecto neto negativo para la sociedad del orden de 4,8 billones de pesos al año, ya que con la nueva propuesta se recaudarían solo 700 mil millones de pesos, mientras que el costo de la medida para el país sería de 5,5 billones de pesos. Por lo tanto, insiste ANDEG, esta medida representa más riesgos que beneficios para el país, pues el déficit fiscal que se generará es mayor al recaudo esperado.

Adicionalmente, esta propuesta legislativa modifica la gradualidad para la aplicación del impuesto definida hace dos años, planteando que en 2025 se aplique 75% de la tarifa del impuesto en vez del 25%. “Esto va en contravía de una transición energética segura y gradual, y con estos cambios abruptos se desdibuja la continuidad, así como el principio de justicia y proporcionalidad de la política pública”, enfatizó Castañeda.

Al gremio también le preocupa que desde la Ley 2277 de 2022 se limita al 50% la aplicación del mecanismo de no causación del impuesto al carbono, ya que en la propuesta del Gobierno solo el 27% del recaudo del impuesto estaría dirigido a la acción climática, lo que contradice el objetivo de aplicar un instrumento económico de precio al carbono para incentivar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y movilizar la acción ambiental, convirtiéndolo así en un recurso para el flujo de caja estatal.

Finalmente, si bien es muy importante enfrentar los retos de cambio climático, es adecuado considerar que las prioridades de Colombia están centradas en el crecimiento del país y en brindar bienestar a su población, lo que implica impulsar el uso responsable de sus recursos naturales y garantizar la provisión confiable de los servicios públicos esenciales asegurando la competitividad nacional.

Por eso, el llamado de ANDEG es a replantear la propuesta y analizar el alto impacto socioeconómico que esta representa, estudiando las distintas iniciativas de instrumentos de precio al carbono que se están presentando para no causar una doble tributación y sí generar mayor seguridad para la inversión.

Vanti y el Club los Arrayanes firman contrato de soluciones energéticas

Ante la actual coyuntura energética, la búsqueda de soluciones que permitan ser más eficientes en sus procesos y actividades se ha convertido en un objetivo principal. Por esta razón, Vanti y el Club los Arrayanes de Bogotá llegaron a un acuerdo para desarrollar un proyecto que busca combinar la energía eléctrica y el gas natural.

El proyecto tiene una inversión aproximada de 1.400 millones de pesos que contempla un proceso de cogeneración, es decir se realiza un procedimiento de alta eficiencia energética mediante el cual se obtiene simultáneamente energía eléctrica y energía térmica útil (vapor, agua caliente sanitaria), en este caso se usará para el calentamiento de la piscina del Club.

Una vez implementado el proceso de cogeneración se alcanzará una cobertura del 42% de la demanda de energía eléctrica y del 23% de la demanda del calor utilizado en la operación. Además del uso anterior, se seguirá utilizando el gas natural para otros usos tales como cocina, calentamiento de agua sanitaria, baños turcos, entre otros. El consumo total del club se incrementará solamente en un 3,2% cuando el proyecto esté operativo.

Con la implementación del proyecto de cogeneración se logrará una reducción del 6 al 8% en sus costos anuales de energía eléctrica y gas natural, con base en los costos energéticos total para el año 2023. 

Igualmente, la innovación de este tipo de proyectos es que contribuyen de forma importante al medio ambiente, teniendo en cuenta que tendrá una reducción de 16% en emisiones de Gas Efecto Invernadero estimada en 166 toneladas de CO2 equivalentes por año.

Se espera que comience a operar en 2026 y con ello Vanti entregará su primer proyecto de cogeneración a nivel de clubes sociales, el cual se suma a otros en los sectores agropecuario, industria alimenticia y textil.

Riesgo de racionamiento eléctrico en Bogotá y la Sabana

Retrasos en obras de transmisión, que ya completan una década, tienen al borde de una crisis energética al centro del país.

Cuarenta mil unidades de vivienda suspendidas, un data center cancelado y un centro de logística generando con diésel, son las primeras consecuencias de la falta de capacidad en Bogotá y Cundinamarca para entregar nuevas conexiones del servicio de energía eléctrica.

La razón son las demoras que ya completan una década para construir las líneas de transmisión Chivor-Norte, Sogamoso y Virginia-Nueva Esperanza, que fueron adjudicadas al Grupo Energía Bogotá (GEB) y otros operadores entre 2013 y 2016, pero que no han entrado en operación por falta de licencias ambientales y otros procesos administrativos.

Específicamente, el trámite que tiene suspendidas las obras es el de sustracción de reserva relacionada con la cuenca alta del río Bogotá, que está en cabeza de la Dirección de Bosques del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

De no terminarse estas obras, a partir del 2025 podrían comenzar los racionamientos, que eufemísticamente los técnicos llaman restricciones o cortes programados.

De acuerdo con Jaime Orjuela, director de Regulación del GEB, los municipios más expuestos a sufrir cortes de energía son los ubicados en el norte de la Sabana: Sesquilé, Ubaté, Simijaca, Cogua, Zipaquirá, Chía, Cajicá, Nemocón y Tocancipá. Además, se vería afectada la entrada en operación del Regiotram de Occidente y la primera línea del Metro de Bogotá, que funcionarán con trenes eléctricos.

Y es que la región central del país, que cubre los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Meta y Guaviare, tiene un consumo de 3.150 Mega vatios (MW), el 25% de la demanda nacional, pero cuenta con una generación local de 3.500 MW, que la tiene en condición de vulnerabilidad ante cualquier fallo en el sistema.

De hecho, para cubrir la demanda de Bogotá y la Sabana se ha tenido que recurrir a la generación de Termozipa, la única térmica cercana, que funciona con carbón y tiene una capacidad de 166 MW, pero que su operación genera cerca de 90.000 toneladas de CO2 al mes. 

El retraso en líneas de transmisión es tal que Bogotá solo cuenta con una línea de 500 KV, mientras que la Costa tiene tres y el Valle, dos. En 2001 la UPME dijo que el centro del país necesitaba de por lo menos dos de líneas adicionales de 500 KV, líneas que debieron haber entrado entre 2015 y 2017 y que su falta tiene hoy al borde de un apagón a la capital de país.

Debilitamiento del Servicio Geológico pone en vilo el desarrollo del país

El Servicio Geológico Colombiano tuvo un recorte del 43% del presupuesto para 2024, lo que debilita su labor misional, poniendo en riesgo los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC), antes Ingeominas, es una entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía que normalmente pasa inadvertida, pero que tiene la función crucial de estudiar los recursos naturales y el origen de los riesgos geológicos del país.

Dado que le Plan Nacional de Desarrollo se sustenta en ejes como el ordenamiento territorial, la adaptación al cambio climático y la transición energética, la labor del SGC es fundamental como generador de conocimiento del subsuelo.

Por eso, Flóver Rodríguez, director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGE), expresó su preocupación con lo que está pasando, pues para 2024 la entidad tuvo un recorte del 43% en el presupuesto de inversión.

“Eso hace que una institución tan importante quede incapacitada para cumplir sus funciones, y por eso es que hacemos un llamado de atención al Ministerio y al Gobierno. El Plan Nacional de Desarrollo gira en torno al ordenamiento territorial, a la adaptación al cambio climático y la transición energética. Todo eso tiene que ver con la misionalidad del Servicio, así que no podemos debilitarlo de ninguna manera.

“La entidad tiene que contar con los recursos para trabajar en gestión del riesgo, en energéticos, es fundamental que levante ese conocimiento geológico, que es el insumo del ordenamiento del país y por ende de todo lo que podamos desarrollar en términos de nuevos energéticos, de adaptación y demás. No hay mejor forma que podamos gestionar nuestro territorio que conociéndolo, y si el Servicio no puede cumplir con su misionalidad con este presupuesto tan bajo, pues vamos a estar en aprietos”, dijo Rodríguez.

Así mismo, expresó sus dudas sobre la intención del Gobierno de crear Ecominerales, una empresa estatal que se dedique a la explotación minera, la cual tiene antecedentes nefastos con las experiencias fallidas de empresas como Ecominas, Mineralcol y Ecocarbón.

“Yo siento que Ecominerales puede tener unas buenas intenciones que estén dirigidas hacia esos esfuerzos de formalizar la minería que todavía no hemos podido formalizar, donde hay mucho trabajo por hacer.

“Esa minería, llámese la extracción ilícita o llámese todo lo ancestral y lo artesanal, es una minería que le hace daño al medio ambiente, no cumple con las buenas prácticas ambientales, además no paga impuestos, el país no recibe regalías de esa explotación; sin embargo, me quedan dudas sobre si es necesario crear una entidad adicional o si más bien debemos fortalecer las entidades que ya tenemos para que cumplan con sus tareas y garanticen todo esto que estamos diciendo: la Agencia Nacional de Minería, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y el mismo Servicio Geológico Colombiano, son entidades que si fortalecemos para que cumplan su misionalidad seguramente nos ayudarían a cumplir con esto que he  mencionado”, señaló el dirigente gremial.

Se necesita más exploración

En cuanto a los recursos hidrocarburíferos, Rodríguez señaló que “tenemos que desarrollar las oportunidades que hay en el país y es prudente que lo hagamos en el menor tiempo posible. El país tiene oportunidades de gas en el offshore, Ecopetrol con su socios sigue mostrando buenos resultados, pero hay un llamado de atención hacia los proyectos en el continente, donde tenemos la infraestructura, tenemos cuencas históricamente productoras, no solo de petróleo sino de gas, entonces es fundamental hacer esfuerzos por invertir en esas zonas donde ya hay baja incertidumbre, donde ya sabemos que hay producción y que con una exploración detallada cercana a esos campos podríamos desarrollar nuevos recursos, que existen en las cuencas del Valle Inferior y Medio del Magdalena, en los Llanos y en el Piedemonte llanero.”

Sobre la cada vez menor actividad exploratoria en el país, señaló que el país requiere de múltiples actores conversando entre ellos. “Tenemos diferentes retos en términos ambientales y sociales, pero necesitamos del Gobierno nacional apoyo en los territorios para la viabilidad de estas actividades.”

Y agregó que “el Gobierno nacional ha venido insistiendo en dar garantías de abastecimiento de gas, pero vemos mucha incertidumbre, primero porque los descubrimientos toman tiempo en desarrollarse y segundo porque la curva de oferta y demanda se va a cruzar en 2025, así que, si no incorporamos nuevas reservas, pues vamos a estar en aprietos.

“Necesitamos, de la mano de la ANH, de la Estrategia Territorial de Hidrocarburos, de los ministerios de Minas y del Interior, entre otros, con las operadoras, con las autoridades ambientales en los territorios, ser capaces de conversar sobre las nuevas técnicas para desarrollar un proyecto exploratorio. Si quitamos esa tela de incertidumbre de conocimiento, los proyectos pueden avanzar cumpliendo con todos los requerimientos sociales y ambientales”, concluyó el director Ejecutivo de la ACGGE.

Riesgo inminente de racionamiento

A los líos de las altas tarifas de la energía eléctrica, el alza inmoderada de las mismas y la incapacidad del gobierno para dar respuesta al clamor de los usuarios para contenerla, se suman el estrés al que está sometido el Sistema eléctrico del país debido al atraso y al abandono de importantes proyectos tanto de generación como de transmisión, y el amago de un eventual racionamiento y/o limitación de suministro por un inminente apagón financiero de las empresas prestadoras del servicio.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

Ya había alertado el año pasado la empresa XM, que es la encargada de operar el Sistema Interconectado Nacional y de administrar el mercado mayorista, del riesgo de un efecto dominó debido a la insolvencia a la que estaban abocadas las empresas comercializadoras debido al efecto combinado de la deuda contraída por los usuarios por cuenta de la opción tarifaria, que ya bordeaba los $5 billones, y los atrasos del Gobierno nacional en girarle el valor de los subsidios a los usuarios de los estratos 1, 2 y 3.

Si bien parte de la deuda por concepto de la opción tarifaria está en vía de solución, la que corresponde a los estratos 1, 2 y 3, cuyo monto está alrededor de $2,8 billones, al tomar la decisión el presidente Gustavo Petro de asumirla la Nación, la cual está dependiendo ahora de su aprobación por parte del Congreso de la República. Mientras tanto y con el fin de trasladarle de manera inmediata ese beneficio a los usuarios, la CREG expidió para comentarios la Resolución 701 063 del 29 de agosto, al tiempo que amplió el cupo para un crédito puente en FINDETER a las empresas con el fin de que estas no se ven abocadas a dificultades de flujo de caja.

Pero ahora, una vez más, las empresas prestadoras del servicio de energía y el gremio que las representa, ASOCODIS, han puesto el grito en el cielo por el flagrante incumplimiento con el reintegro del valor de los subsidios que las empresas vienen aplicando a los usuarios de los estratos 1, 2 y 3. Ello está poniendo en riesgo la estabilidad financiera de las mismas.

Históricamente, siempre se ha presentado un rezago en los giros por parte del Ministerio de Hacienda. En promedio, el monto de los subsidios anualmente es del orden de los $6,8 billones, de los cuales $2,8 billones corresponden a la contribución del 20% que se aplica a la factura de los estratos 5 y 6. Es decir, se trata de una suma de $600.000 millones mensuales, de los cuales debe girar la Nación $340.000 millones.

Aunque no está en riesgo el reconocimiento del subsidio que reciben los usuarios de los estratos 1, 2 y 3, sí está en riesgo la solvencia de las empresas, enfrentadas en este momento a un estrés financiero, ya que al corte de agosto están pendientes del pago por parte del Gobierno Nacional $1,3 billones por subsidios ya otorgados por ellas.

Según el presidente de la Asociación Colombiana de Distribuidores de Energía Eléctrica (ASOCODIS). José Camilo Manzur, “adicionalmente el presupuesto del 2024 y del 2025 estaría deficitarios en subsidios por $2 billones”.

ASOCODIS dejó claro que “las empresas comercializadoras no pueden seguir financiando esos saldos pendientes que tienen con ellas, incluyendo los subsidios. De hacerlo no tendrán cómo financiar las labores y trabajos necesarios para seguir prestando un buen servicio a los colombianos e inclusono tendrán cómo pagar sus obligaciones con la compra de energía”, lo que podría llevar a un riesgo sistémico.

Ello podría repercutir próximamente en una limitación de suministro por parte de las empresas generadoras.

Aunque está vigente la Resolución 40359 del 30 de agosto, que expidió el Ministerio de Minas y Energía, que tiene por objeto prorrogar la duración de la aplicación de la Resolución 40307 de 2024, que tiene efectos suspensivos del procedimiento de limitación de suministro, sólo rige hasta el 30 de septiembre o hasta “cuando la CREG expida la regulación que permita prevenir los efectos” de su aplicación.

Según ASOCODIS, en las empresas más pequeñas, los flujos positivos que tienen a nivel anual a veces son menores que las cifras del déficit de subsidio. Tienen que hacer un esfuerzo enorme e, incluso, muchas de esas empresas son estatales”.

Tal situación llevó al Contralor General Carlos Hernán Rodríguez a encender las alarmas ante el riesgo que representa para la continuidad de la prestación del servicio de energía, el “retraso en el pago de subsidios a las empresas prestadoras del servicio público de energía por parte del Ministerio de Minas y Energía, previa asignación presupuestal del Ministerio de Hacienda”.

Y advierte, además, que “esta situación puede derivar en el inminente riesgo de racionamiento y hasta la cesación en la prestación del servicio de energía a más de 10 millones de personas en la Costa Caribe, en Nariño, Chocó y Puerto Carreño (Vichada)”. Tanto más en cuanto que “la sostenibilidad del servicio depende de la solución a estos aspectos críticos”.

Así mismo, se advirtió que la falta de disponibilidad y pago de subsidios por parte de los Fondos puede poner gravemente en riesgo la prestación del servicio de energía en Atlántico, Magdalena y La Guajira.

Y fue más lejos el Contralor cuando aseveró en su comunicado, que “contribuye a ese estado de cosas la falta de decisión del Gobierno nacional sobre el reembolso a los prestadores del servicio de los recursos no recaudados por concepto de la opción tarifaria, que congeló las tarifas durante la pandemia para aliviar el gasto de los hogares colombianos. Otro factor lo constituye el incumplimiento de obligaciones de los operadores de red con el mercado mayorista de energía.

El riesgo, entonces, es inminente, ello se colige del pronunciamiento del Contralor General.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Gremios advierten desabastecimiento de gas y combustibles por paro camionero

La situación de alteración en el transporte de carga provocada por el alza en el precio del combustible diésel comenzó a causar problemas de distribución de energéticos en varias regiones del país.

Según la Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (Agremgas), el 41 % de las fuentes de GLP se encuentra retenido debido a las manifestaciones. Mientras que, el 24 % de la oferta proveniente de las refinerías, que está asignado por contratos a un pequeño número de empresas, enfrenta serias dificultades de movilidad en las carreteras colombianas y su disponibilidad depende de la producción de las refinerías.

A esto se suma el 35 % de la oferta que proviene de los puertos de importación, lo que implica un costo más alto para el usuario final. Este panorama ha obstaculizado gravemente el transporte de GLP, impidiendo que este combustible esencial llegue a los usuarios, pese a los esfuerzos de las empresas por garantizar el suministro.

El gremio indicó que se ha reportado que cerca del 5 % de la demanda de GLP en Cusiana está siendo quemada por razones operacionales, para no afectar la producción de Gas Natural. 

“Este 5 % es producto que se debería estar retirando para atender a los usuarios en lugar de incinerarlo, lo que no solo representa una pérdida significativa, sino que también agrava el potencial de desabastecimiento”, dijo Sara Vélez, presidente de Agremgas.

Ante estos desafíos, Agremgas hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional para que asista con alternativas que permitan restablecer la movilidad y garantizar el suministro continuo y seguro de GLP a todas las regiones del país.

“La colaboración de las autoridades es vital en este momento crítico para salvaguardar el bienestar de los ciudadanos colombianos”, dijo Vélez.

Por su parte, la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros, Gas y Energía (Campetrol) señaló que, ante los impactos generados por los atentados a los oleoductos, la toma de la planta de gas Gibraltar y los bloqueos de vías, invita a privilegiar el diálogo directo y creativo, en busca de acuerdos estructurales que permitan la normalización de la situación, en beneficio de todos los colombianos.

Industria del gas natural ha invertido USD 22,7 millones en proyectos sociales

La Asociación Colombiana de Gas Natural (NATURGAS) hizo un balance sobre las inversiones y aportes realizados por la industria en el país, el cual revela que, durante 2023, el sector destinó USD 22,7 millones a proyectos de inversión social, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de más de 2 millones de colombianos en 170 municipios.

Las inversiones del sector gas se enfocaron principalmente en proyectos de vivienda, que incluyen mejoramiento y adecuación, titulación predial; así como proyectos de servicios públicos, que abarcan energía, agua, saneamiento y nuevas conexiones de gas natural, con el objetivo de reducir el consumo de combustibles contaminantes en la cocción de alimentos.

Además, proyectos de educación, desarrollo productivo, comunitario, eficiencia energética, formación para el empleo y fortalecimiento institucional, entre otros. Los departamentos que recibieron la mayor parte de esta inversión social fueron Meta, Casanare, Atlántico, Córdoba y Sucre.

«En la industria del gas natural creemos firmemente que el desarrollo económico debe estar alineado con el progreso social. Por ello, tenemos una apuesta irrenunciable por reducir la pobreza y sustituir el uso de leña para la cocción en 1,5 millones de familias. Podemos llevar gas natural domiciliario como antídoto contra la pobreza y la depredación ambiental que destruye nuestra biodiversidad«, asegura Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

Con una participación que representa el 1% del PIB nacional, la industria del gas natural no solo contribuye significativamente a la economía colombiana a través de impuestos y regalías, aportando 2,91 billones de pesos en 2023. También proporciona seguridad y confiabilidad a 36 millones de colombianos que utilizan gas natural para cocinar en sus hogares. De estos, el 84% son familias de estratos 1, 2 y 3, para quienes el servicio representa menos del 1% del costo total de la canasta de consumo e históricamente, ha sido el servicio más económico que pagan los colombianos, de acuerdo con datos del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

En 2023, la industria logró avances significativos con 337.000 nuevas conexiones de gas natural. Además, las conversiones de motores vehiculares a GNV crecieron un 63% frente a 2022. En el segmento de vehículos dedicados se destaca el de transporte público de pasajeros, con más de 3.000 unidades y, el de carga pesada con 1.400.

Aunque la industria ha logrado valiosos aportes económicos y de desarrollo social para el país, reitera la urgencia de acelerar el desarrollo de los hallazgos de gas natural en tierra y costa afuera que aumenten de manera temprana la oferta local de gas, así como adoptar de manera definitiva el decreto que viabiliza la importación de gas natural para atender la demanda nacional, que garantice un suministro seguro y accesible.

Colombia: Avanzan cuatro proyectos de importación de gas natural

Ante el inminente déficit de gas natural en Colombia a partir de 2025, empresas privadas avanzan en la solicitud de licencias y permisos para construir facilidades de importación de gas natural licuado (GNL) en la costa Caribe.

En el marco de la 41ª Conferencia Energética Colombiana – Enercol 2024, que realiza la Asociación Colombiana de Ingenieros (ACIEM) en Bogotá, la consultora Daisy Cerquera dijo que para paliar el déficit actualmente hay varios proyectos de iniciativa privada para importar GNL.

Todos los proyectos se encuentran en la costa Caribe. El primer proyecto y el más viable a corto plazo es la ampliación de la planta de SPEC en Cartagena, que pasaría de 400 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) a 530 MPCD.

Los demás proyectos estarían ubicados en Barranquilla, Santa Marta y Palomino, con capacidades estimadas en 50, 270 y 400 MPCD, con lo cual el país contaría con una capacidad total de importación de 850 MPCD.

Y es que, con base en información de Ecopetrol, el déficit de gas natural para 2025 es de 121 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) y para 2030 el faltante ascendería a 530 MPCD.

Retos para cubrir el déficit de gas

Cerquera dijo que la ampliación de la planta de SPEC es un proyecto que si o si tiene que hacerse. Y, además:

  • Declarar todos los proyectos nuevos o de ampliación de regasificación como PINES, para priorizar trámites y licencias.
  • Gestionar la entrada en operación de la bidireccionalidad del gasoducto Barranquilla-Ballena para 2026.
  • Definir una política y reglamentación específicas para la actividad de importación de gas por parte del Ministerio de Minas y Energía, que es la entidad competente.
  • Expedir regulación específica para la comercialización del gas importado, como parte del Reglamento de Operación del Mercado.
  • Eliminar incertidumbres sobre reglas de integración vertical por asimilación con actividades de la cadena de prestación del servicio público domiciliario.

Daisy Cerquera finalizó su intervención en Enercol 2024 con dos reflexiones:

  1. «El conocimiento, la apertura, la flexibilidad y comprensión de todos los actores públicos y privados del sector deben imponerse sobre los asuntos económicos y/o comerciales, para reducir y/o mitigar el impacto que sobre los usuarios del servicio tendría un déficit de gas natural.»
  2. «Como alternativa de última instancia, el Gobierno debe evaluar la posibilidad de declarar un Racionamiento Programado de gas natural para asignar gas como corresponda y reducir los efectos sobre la población de una insuficiencia de recursos.»
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