El Congreso de la República condecoró a Agremgas

El Congreso de la República otorgó la Condecoración Orden del Congreso de Colombia en el grado de Comendador a la Asociación Gremial Colombiana de Comercializadores de Gas (Agremgas).

El reconocimiento fue otorgado al gremio por sus más de 25 años de trabajo ininterrumpido en favor del sector del GLP y su impacto positivo en el desarrollo social y económico del país.

Desde su creación, Agremgas ha asumido el compromiso de promover las buenas prácticas, defender los principios de libre competencia y consolidarse como un interlocutor efectivo ante el Gobierno Nacional.

Su labor ha sido fundamental para asegurar que el GLP continúe siendo una fuente de energía esencial para las comunidades más vulnerables, mejorando la calidad de vida de millones de colombianos y generando más de 70 mil empleos directos y 40 mil empleos indirectos en todo el país.

La senadora Paloma Valencia Laserna, quien otorgó el reconocimiento, destacó el papel de Agremgas como un aliado estratégico para la transición hacia una energía más sostenible, resaltando su compromiso con la responsabilidad social empresarial y su aporte al bienestar de las zonas más vulnerables del país.

La condecoración fue recibida por Sara Vélez, directora Ejecutiva de Agremgas, de manos de la senadora Paloma Valencia, delegada de la Mesa Directiva del Senado.

«Este reconocimiento es un impulso para continuar nuestra misión de representar los intereses del sector, promover la sostenibilidad y seguir aportando al progreso de Colombia», afirmó Sara Vélez.

Con este homenaje, Agremgas reafirma su compromiso de seguir trabajando por una transición energética justa, asegurando un acceso seguro, confiable y asequible al GLP.

A propósito de un exabrupto

La Superintendencia de Servicios Públicos viene dando palos de ciego, tomando decisiones que lejos de conjurar los riesgos que afronta la prestación de los servicios públicos, en particular el de energía eléctrica, más bien los está exacerbando. Y lo que es más grave, está extralimitándose en sus funciones.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

El pasado 13 de diciembre la entidad emitió una circular mediante la cual se “prohíbe dar inicio o continuar con el procedimiento de limitación de suministro cuando la Superintendencia de Servicios Públicos haya tomado posesión de la empresa morosa”. Dicha disposición tiene nombre propio, la empresa Air–e, que le presta el servicio de energía a los departamentos del Atlántico, Magdalena y La Guajira, pero tiene dos problemas, uno legal y otro de inconveniencia.

En cuanto a su legalidad, a diferencia de las otras superintendencias, la de industria y comercio, la financiera, la de sociedades, la de puertos y la de economía solidaria, cuyas actuaciones se pueden dar a través de circulares, a la de servicios públicos no le es dable hacerlo.

Además, con esta Circular se ha dado por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos una pésima señal, ya que al prohibir poner en práctica la limitación de suministro, que está reglada por la Resolución CREG 116 de 1998 y se aplica cuando un agente, en este caso la empresa intervenida deja de cumplir con sus obligaciones de pago, particularmente la energía contratada con los generadores. Ello es una flagrante violación a la misma.

El mensaje de la Superintendencia es que así no pague Air–e la energía contratada con los generadores, estos se obligan a seguir despachándosela, poniéndolas en aprietos, pues ellas a su vez tienen sus obligaciones que cumplir con sus proveedores, lo cual puede llevar al temido efecto dominó, comprometiendo la continuidad de la prestación del servicio de energía. Y, de paso, esta medida tan atrabiliaria como desaforrada puede llegar a inducir a un riesgo moral, ya que la intervención de las empresas se torna en el expediente para que las empresas dejen de honrar sus compromisos con sus propios proveedores.

Y claro, en tales condiciones, ninguna empresa generadora se anima a contratar la venta de energía a Air–e a sabiendas de que no le van a pagar. Ahora, en su más reciente pronunciamiento, el 14 de marzo, la Superintendencia conmina a las empresas generadoras a suministrar la energía a la empresa intervenida aduciendo que según el artículo 6 de la Ley 143 de 1994 establece que “el servicio se deberá prestar aún en casos de quiebra, liquidación, intervención, sustitución o terminación de contratos de las empresas responsables del mismo”.

Pero se equivoca, porque “el servicio se deberá prestar” por parte de “las empresas responsables del mismo”, que no son las generadoras sino las operadoras de red, en este caso Air – e y la responsable por su cumplimiento es la Superintendencia que tomó posesión de la misma en septiembre del año anterior y la administra a través de su agente interventora.

Para ello dispone de un Fondo empresarial, del cual debe echar mano para solventarla, darle liquidez y así superar las causales de su intervención. En este contexto, tal requerimiento a las empresas generadoras es un exabrupto que no tiene ni pies ni cabeza.

Adicionalmente, refiriéndose a las empresas generadoras y transportadoras de energía, apela al principio de la solidaridad “estipulado en la Ley 142 de 1994, la que regula los servicios públicos domiciliarios”, para manifestar que “se espera que estas empresas cobren sus servicios de generación y transporte a un precio máximo que no supere la condición de costo-eficiencia”. Y, de esta manera, “garantizar la continuidad del servicio y reducir las tarifas para los usuarios de la región”.

Pero resulta que la Superintendencia está trayendo este principio de los cabellos, porque lo que estipula textualmente dicha Ley en su artículo 87.3 es que “por solidaridad y redistribución  se entiende que al poner en práctica el régimen tarifario se adoptarán medidas para asignar recursos a ´fondos de solidaridad y redistribución´, para que los usuarios de los estratos altos y los usuarios comerciales e industriales ayuden a los usuarios de estratos bajos a pagar las tarifas de los servicios que cubran sus necesidades básicas”.

Este es el fundamento de los subsidios a los estratos 1, 2 y 3 que le adeuda la Nación a las empresas que prestan el servicio, que frisan los $3 billones, sin que la Superintendencia, que fue creada para proteger y defender a los usuarios, sobre todo a los más vulnerables, se inmute.

La Superintendencia, además, les hace un llamado a las empresas generadoras AES Colombia, Celsia Colombia, Enel Colombia, EPM, Isagen e ISA Intercolombia, “a suministrar a precios costo-eficientes la energía y la transmisión de energía que requiere Air-e para reemplazar el suministro de alto costo, hasta tanto la compañía sea estabilizada y pueda desarrollar su objeto social de manera adecuada”.

Lo que dice la Ley de servicios públicos al respecto en su artículo 73 es que es la CREG, no la Superintendencia, la que debe velar y propender porque las operaciones de las empresas sean “económicamente eficientes, ni impliquen abusos de posición dominante y produzcan servicios de calidad”. Así de clara es la norma. Y también advierte en su artículo 87.7 que “las tarifas económicamente eficientes se definirán tomando en cuenta la suficiencia financiera” por parte de las empresas.

De modo que “suministrar a precios costo-eficientes la energía y la transmisión de energía” es una obligación legal por parte de las generadoras, no una “colaboración” dizque “para garantizar la continuidad del servicio y reducir las tarifas para los usuarios de la región”, que es como lo plantea la Superintendencia.

Y si no cumplen con el mandato de la Ley, para eso están tanto la Superintendencia de Industria y Comercio como la de Servicios Públicos, para que, en ejercicio de sus funciones de vigilancia y control, les caiga todo el peso de la Ley.

Lo que más preocupa del Comunicado de la Superintendencia es que cuando afirma que con esta medida “busca mitigar el riesgo de una posible interrupción del servicio, mientras Air-e trabaja en su estabilización y en el restablecimiento de su capacidad operativa”, muestra su impotencia ante una realidad que se le sale de sus manos.

Esta es una especie de S.O.S, con el que se trata de descargar la responsabilidad de evitar el temido apagón en la región Caribe en las empresas generadoras, cuando su responsabilidad al intervenirla del “restablecimiento de su capacidad operativa” es suya, de nadie más.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Rifirrafe entre Gobierno y comercializadoras de servicios por pago de deudas atrasadas

Mientras el Ministerio de Hacienda se comprometió a pagar paulatinamente lo adeudado a las empresas prestadoras de los servicios de electricidad y gas, por concepto de subsidios y Opción Tarifaria, las empresas se quejan de que estos recursos no llegan con la celeridad necesaria.

En reunión del 6 de febrero, organizada por el Contralor General de la República y el Procurador General de la Nación, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Diego Guevara, indicó que en enero habían girado $200 mil millones y que al cierre de febrero se iban a girar $350 mil millones por concepto de pago de subsidios, sin especificar si estos incluían ambos servicios, energía eléctrica y gas natural. Es decir que, al 28 de febrero las comercializadoras esperaban recibir por lo menos $550 mil millones.

No obstante, a corte del 28 de febrero pasado, varios gremios señalaron que, para el caso de energía eléctrica, el monto total aplicado por las empresas por concepto de subsidios a los usuarios de estratos 1, 2 y 3 durante la vigencia 2024, corresponde a 4,03 billones de pesos, de los cuales solo el 56%, es decir $2,26 billones, han sido liquidados por medio de Resoluciones del Ministerio de Minas y Energía.

Según lo reportado por las empresas, del total de recursos aplicados solo se ha girado el 49.6%, que corresponde a $2 billones, de los cuales $412,3 mil millones fueron efectivamente girados entre el 1 de enero y el 28 de febrero del 2025.

Para el caso de gas natural, el monto total aplicado por las empresas por concepto de subsidios a los usuarios de estratos 1 y 2, corresponden a $1,06 billones, de los cuales solo el 54%, es decir $567 mil millones han sido liquidados por medio de resoluciones del Ministerio de Minas y Energía.

Según lo reportado por las empresas, del total de recursos aplicados solo se ha girado el 25%, que corresponde a $260,03 mil millones, de los cuales $44.72 mil millones fueron efectivamente girados entre el 1 de enero y 28 de febrero de 2025.

En conclusión, señalan los gremios, durante lo corrido del año se ha girado a las empresas de energía eléctrica y gas natural un total de $457,02 mil millones por concepto adeudado de subsidios, que no corresponde aún a los $550 mil millones prometidos, lo que se constituye en un incumplimiento del compromiso asumido por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Actualmente, los montos adeudados solo de la vigencia 2024 con corte de pagos al 28 de febrero de 2025, sin contar los valores que se han venido aplicando a los usuarios en los meses de enero y febrero de 2025, para subsidios de energía eléctrica y gas natural está alrededor de $2,84 billones.

Por su parte, el Ministerio de Minas y Energía anunció el pasado 12 de marzo que está cubriendo los montos adeudados del rezago presupuestal del 2024 con $1,5 billones de recursos gestionados con el Ministerio de Hacienda y Crédito Público de enero a marzo de 2025.

Según el Ministerio, con los recursos mencionados se cubren las deudas de las empresas de Subsidios Eléctricos de Zonas NO Interconectadas (ZNI), además del cubrimiento parcial de los Subsidios Eléctricos del Sistema Interconectado Nacional (SIN), los Subsidios Gas en Redes, Subsidios GLP, y la mayoría de todos sus proveedores.

“En marzo de 2025, de un total de 110 empresas, sobre las cuales el Ministerio de Minas y Energía tiene valores adeudados de la Reserva Presupuestal de 2024, se solicitaron recursos con el Ministerio de Hacienda y Crédito Público para cubrir los valores adeudados a 106 de estas empresas en: subsidios eléctricos, subsidios de gas domiciliario por red, subsidios al GLP, transporte a Nariño y proveedores. Los pagos se realizarán esta semana y equivalen al 96% de la totalidad de empresas”, dijo el ministro Edwin Palma.

También, dijo que de un total de 345 cuentas de acreedores que están pendientes de pago, se están atendiendo en su totalidad 217 cuentas, representando el 63%, y a las demás se le están haciendo pagos parciales de lo adeudado.

Para el caso EPM, el Ministerio señaló que ha pagado de la vigencia 2024, por concepto de subsidios de energía del Fondo de Solidaridad para Subsidios y Redistribución de Ingresos (FSSRI), un total de $1,3 billones de los $1.6 billones reconocidos a las empresas de energía del Grupo EPM. En esas condiciones, con corte al 11 de marzo se habrían pagado a EPM el 85% de los subsidios.

Solicitudes puntuales

No obstante, lo anunciado por el Ministerio, los gremios ANDEG, Andesco, Asocodis, Acolgen, Ser Colombia y Naturgas, reiteraron la urgencia de adelantar las siguientes acciones:

  • Desembolsar cuanto antes los valores adeudados a las empresas, ya que se requiere flujo de caja inmediato para sostener la operación. Sugieren que se realice de manera proporcional al valor adeudado.
  • Liquidar vía resoluciones del Ministerio de Minas y Energía los montos faltantes respecto a los subsidios totales aplicados durante la vigencia 2024.
  • Realizar las conciliaciones de los trimestres con el fin de que las empresas puedan recuperar parte del costo financiero, según la regulación vigente.
  • Emitir con celeridad a las empresas los certificados de deuda de subsidios con el fin de facilitar la gestión de financiamiento. Esta medida, aunque no es la solución de fondo, ayuda temporalmente a conseguir inyección de capital.

Finalmente, los gremios solicitaron una reunión con el ministro Palma “para encontrar soluciones de cara a la priorización de recursos que son fundamentales para garantizar la prestación continua de los servicios de energía y gas para los colombianos.”

TGI cerró el 2024 con incremento del 6.1% en sus ingresos

Sobresale un mayor Ebitda alcanzado en el año y la utilidad neta, explicados por mayores ingresos respecto a los presupuestados y la reducción en los gastos financieros.

La Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial del Grupo Energía Bogotá́, cerró el cuarto trimestre de 2024 con ingresos de $553.900 millones, con un incremento de 5,4% comparado con el mismo periodo del año anterior.

El Ebitda tuvo un incremento del 2,1%. Se mantiene la utilidad neta del cuarto trimestre versus el mismo periodo del año pasado, gracias al buen comportamiento de los ingresos y a la reducción de 24% en los gastos financieros (COP 107,4 MM)

Igualmente, al cierre del trimestre, la capacidad de transporte de gas contratada en firme se incrementó en 4,9 % en comparación con el mismo período de 2023, lo que equivale a 31 millones de pies uúbicos diarios adicionales.

“Estamos enfocados en los proyectos de expansión que aseguren entradas anticipadas en operación, para responder a las necesidades del mercado. Estamos listos y dispuestos para ejecutar los principales proyectos incluidos en el Plan de Abastecimiento de Gas Natural. Tenemos un compromiso con el país: crecer y desarrollar nuestra infraestructura para garantizar que el gas natural llegue a hogares, industrias y comercios”, afirmó Jorge Andrés Henao, gerente General de TGI.

Así mismo, durante 2024 TGI mantuvo una continuidad en el servicio de transporte de gas natural del 99%, al tiempo que logró reducir en 22,9% sus emisiones netas, versus la línea base de 2021 y, en la Industria de Transporte y Almacenamiento de Petróleo y Gas, obtuvo la distinción TOP 1% como una de las empresas con mejor desempeño en ASG, otorgada por S&P Global.

Vanti invita a los usuarios a realizar la Revisión Periódica con anticipación

Vanti lanzó una campaña para que los usuarios adelanten la Revisión Periódica Obligatoria de gas natural que tienen programada para el segundo semestre de 2025.

Vanti lanzó una campaña para que los usuarios adelanten la Revisión Periódica Obligatoria de gas

La idea es evitar acumulaciones en las citas, como la posibilidad de hacerla en los meses mencionados, pero con la opción que su pago se realice en la fecha máxima de vencimiento para realizarla, la cual aparece en la factura mensual del servicio e, incluso, para poder participar en sorteos de motos cero kilómetros.

De esta forma, Vanti busca que los clientes no dejen la RPO del gas para último momento y la realicen con suficiente antelación, pues se prevé que en el segundo semestre se va a presentar un número alto de solicitudes debido a los efectos de la pandemia, en donde hace 5 años miles de usuarios no pudieron ser certificados debido a las medidas de salubridad impuestas entonces.

El agendamiento y certificación de la Revisión Periódica Obligatoria de las instalaciones internas de gas natural y sus gasodomésticos es responsabilidad de los usuarios del servicio, de acuerdo con la regulación expedida por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y el Ministerio de Minas y Energía.

El llamado es para que los usuarios revisen en la factura mensual de gas natural la fecha máxima para realizarla y, en caso de tenerla en el segundo semestre de 2025, puedan adelantarla a los meses de abril, mayo o junio.

La Revisión Periódica de gas natural debe realizarse de forma obligatoria según lo exigido por la CREG. En esta se revisa el correcto funcionamiento de la instalación interna de gas, sistemas de ventilación, gasodomésticos y centro de medición de cada casa, apartamento o local comercial. Es el usuario quien elige con quién hacerla. Para ello, pueden acudir a las empresas contratadas por Grupo Vanti para este fin o escoger libremente cualquier Organismo de Inspección Acreditado (OIAC) certificado por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (ONAC).

Por esta razón, es importante que los usuarios conozcan cómo es el proceso de certificación, para que antes de que se cumpla el plazo máximo de cinco años desde la instalación del servicio o desde la última certificación realizada, agenden y eviten la suspensión del servicio de gas natural por no cumplir con la normativa de la regulación.

Los pasos son los siguientes:

  • En la factura que Vanti envía mensualmente a los usuarios aparece la fecha máxima para realizar la Revisión Periódica Obligatoria.
  • Vanti envía cartas de notificación al usuario sólo dentro de la factura de gas. La primera se entrega faltando cinco meses para el vencimiento del periodo de 5 años, informando sobre la obligación de realizar la Revisión Periódica; en la misma se encuentra el listado de todos los Organismos de Inspección Acreditados por el ONAC que están autorizados para realizarla. El usuario puede escoger si la realiza a través de Grupo Vanti, agendando la visita a través de www.grupovanti.com, o con algún Organismo de Inspección de acuerdo con sus preferencias.
  • Si faltando dos meses para el vencimiento del plazo la distribuidora no ha recibido el Certificado de Conformidad, que debe ser remitido por los OIAC o por el mismo usuario, la distribuidora enviará una segunda carta al usuario recordando la obligación de hacer la revisión oportunamente, so pena de la suspensión del servicio.
  • Si la distribuidora no ha recibido el Certificado de Conformidad faltando 10 días, enviará una tercera carta en donde le informará al usuario que: Si en el término de cinco días no ha llegado dicho certificado, en cumplimiento de la regulación de la CREG, la distribuidora procederá a la suspensión del servicio.
  • Una vez superado el tiempo máximo indicado a través de la factura del servicio y en las comunicaciones anteriores, la distribuidora está obligada por la regulación vigente a realizar la suspensión del servicio, dado que sin el certificado de la Revisión Periódica se desconocen las condiciones de seguridad de la instalación interna, las cuales pueden afectar la seguridad del cliente, de su familia y la comunidad.
  • Con el fin de conocer las fechas y plazos máximos para realizar la revisión y no incurrir en suspensión del servicio, es necesario que los usuarios estén atentos a las notificaciones o comunicaciones que envía la distribuidora o a la fecha indicada en la factura del servicio.

Barranquilla será sede del Congreso Naturgas 2025

Del 9 al 11 de abril, el Centro de Eventos Puerta de Oro en Barranquilla albergará el Congreso Naturgas 2025, el evento más influyente de la industria del gas natural en América Latina y el Caribe, organizado por la Asociación Colombiana de Gas Natural (NATURGAS).

El gas natural sigue siendo una fuente clave para garantizar el abastecimiento de energía en Colombia y el mundo, impulsar el desarrollo económico y reducir la pobreza energética, mientras se avanza en la adopción de las energías renovables.

Bajo el lema “La voz del Sur Global”, este año el Congreso Naturgas enfatizará en el papel de los países del hemisferio sur en la estabilidad del mercado energético mundial.

Este año, la agenda académica abordará temas estratégicos como seguridad energética, equilibrio de la transición, abastecimiento de gas natural, geopolítica, innovación tecnológica, desafíos de la política pública y herramientas de financiación para proyectos energéticos. Además, se discutirán las oportunidades que tiene Colombia y la región para fortalecer su liderazgo en la producción y comercialización de gas, con una mirada hacia la descarbonización y la sostenibilidad.

 “Colombia asume el liderazgo del Sur Global en el debate energético, porque nuestro país tiene el potencial y la responsabilidad de impulsar alianzas estratégicas que faciliten el rol del gas en la transformación de la matriz energética. En un mundo que avanza hacia la descarbonización, el gas natural y los gases renovables son aliados indispensables para una transición energética ordenada, equilibrada y centrada en la seguridad energética. Es momento de que el Sur Global haga oír su voz y el Congreso Naturgas es el escenario propicio para liderar esta conversación”, asegura Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

Con más de 26 ediciones previas, el Congreso Naturgas se ha consolidado como la plataforma de discusión más relevante de la industria en América Latina, que reunirá a tomadores de decisión, expertos nacionales e internacionales, inversionistas y representantes del alto gobierno.

Para más información sobre el evento, visite https://www.congresonaturgas.com/es/

¿Quién frena la ilegalidad en el sector minero?

El contraste entre la minería ilegal y la minería formal es abismal, mientras la extracción ilícita genera hasta 20 toneladas de oro al año, con ingresos superiores a 5 billones de pesos, la minería formal apenas produce 3 toneladas anuales.

Por: JUAN ESPINAL*

Las rentas ilegales en Colombia han crecido de manera alarmante, agravando la crisis de inseguridad.

El narcotráfico sigue siendo la mayor amenaza, con el país consolidado como el principal productor mundial de cocaína. En 2023, según el Sistema Integrado de Información y Monitoreo de Antinarcóticos, se registraron más de 253.000 hectáreas de cultivos de coca, con una producción potencial de 2.664 toneladas métricas de cocaína, un aumento del 53% en comparación con 2022.

Sin embargo, una nueva fuente de financiamiento para los grupos armados ilegales ha ganado protagonismo: la minería ilegal. Este negocio paralelo al narcotráfico, no solo destruye ecosistemas estratégicos y contamina ríos con mercurio, sino que también se ha convertido en una fuente clave de violencia.

De hecho, en el 34% de los municipios donde hay cultivos de coca, también se registra explotación ilegal de oro de aluvión. En algunas regiones, la minería ilegal ya ha reemplazado al narcotráfico como principal fuente de ingresos para estas organizaciones criminales, impulsada por el alto valor del oro, que actualmente alcanza los 2.739 dólares por onza.

El control de esta millonaria renta ilícita está en manos de grupos como el ELN y el Clan del Golfo, que utilizan la minería ilegal para lavar dinero y financiar su expansión territorial. Departamentos como Antioquia, Chocó, Sur de Bolívar, Nariño, Cauca, Córdoba, Valle del Cauca, Putumayo, Guainía (con coltán y uranio), Caquetá, Caldas, Tolima y La Guajira están entre los más afectados.

Las cifras son contundentes:

          •         100.000 hectáreas de minería ilegal a cielo abierto.

          •         51% de estas operaciones se encuentran en reservas forestales o parques naturales.

          •         69.123 hectáreas de oro de aluvión están bajo explotación ilícita, lo que representa el 73% del total.

          •         En 2023, Colombia exportó 72 toneladas de oro por un valor de 3.406 millones de dólares, solo superado por el petróleo y el carbón. Sin embargo, al menos el 75% proviene de empresas informales.

          •         La minería ilegal genera aproximadamente 3,5 billones de pesos anuales, mientras evade 550.000 millones de pesos en impuestos.

El contraste entre la minería ilegal y la minería formal es abismal, mientras la extracción ilícita genera hasta 20 toneladas de oro al año, con ingresos superiores a 5 billones de pesos, la minería formal apenas produce 3 toneladas anuales.

Empresas como Mineros S.A. y Operadora Minera S.A.S, junto con unidades formalizadas, sí contribuyen al desarrollo del país a través del pago de impuestos y regalías.

La Procuraduría General de la Nación ha alertado sobre el impacto de la minería ilegal a través de informes como “Minería Ilegal y Contaminación por Mercurio en Colombia”, publicado en diciembre de 2024. Sin embargo, las instituciones encargadas de frenar esta actividad parecen paralizadas.

El gobierno de Gustavo Petro ha demostrado una absoluta falta de interés en enfrentar esta problemática. En lugar de impulsar el desarrollo del sector minero con reglas claras y garantías para la inversión legal, su política se ha basado en imponer trabas jurídicas ideológicas a través del Ministerio de Ambiente.

Mientras tanto, ¿dónde están la Fiscalía y la Fuerza Pública? Esta renta ilegal sigue creciendo sin control, amenazando la economía y devastando el medio ambiente.

Si el Estado no actúa con firmeza, la minería ilegal seguirá consolidándose como un motor del crimen organizado en Colombia, con consecuencias irreversibles para el país.

*Representante de la Cámara por el Centro Democrático.

¿Qué pasa con los subsidios?

A la deuda contraída por la Nación por concepto de los subsidios con las empresas que prestan el servicio de energía se viene a sumar lo que les debe a las que prestan el servicio de gas natural y GLP domiciliario.

Por: AMYLKAR D. ACOSTA*

A partir de la Constitución de 1991, la prestación de los servicios públicos dejó de ser una función que le estaba reservada al Estado y se abrió la posibilidad de que también las empresas privadas y comunidades organizadas pudieran prestarlos, tal como las tan mentadas como fementidas comunidades energéticas, así quedó prescrito en su artículo 365.

No obstante, dejó establecido que “los servicios públicos son inherentes a la finalidad social del Estado”. De ello se sigue que es el Estado el llamado a garantizar la prestación de los servicios públicos, tal como lo establece la Ley 142 de 1994, con eficiencia, calidad, continuidad y equidad.

Este es el sentido y la razón de los subsidios a los usuarios de los servicios públicos más vulnerables, los estratos 1, 2 y 3, los cuales quedaron reglamentados en el artículo 99.3 de la Ley 142 de 1994 de servicios públicos, como “un descuento en el valor de la factura”.

Ello dio lugar a la creación del Fondo de Solidaridad para Subsidios y Redistribución del Ingreso (FSSRI), mediante la Ley 286 de 1996. Con el cumplimiento de esta norma, Colombia honra su compromiso con el 6º y el 7º de los 17 Objetivos del desarrollo sostenible (ODS), que tienen que ver con el acceso al servicio de agua potable y a las energías renovables.

Y claro, para cumplir con estos dos objetivos se tienen que dar dos premisas. La primera es la disponibilidad, porque nadie puede acceder a lo que no está disponible y la segunda tiene que ver con el poder adquisitivo, que tiene que ver con el ingreso de los usuarios, que dependen a su vez de la tarifa por el disfrute de tales servicios.

Según la más reciente Encuesta de Calidad de Vida y el Informe sobre pobreza multidimensional del DANE, el 47% de los hogares (8´460.000 familias) tenían carencias en cinco dimensiones, entre las que se destaca “no tener acceso a fuente de agua tratada”. 

Y según el más reciente estudio de la empresa PROMIGAS sobre la pobreza energética multidimensional en Colombia, se estableció que el 16,1% de la población, 8,4 millones de habitantes, están en esa condición.

Ahora bien, los subsidios se aplican directamente a los usuarios mediante sus facturas y luego el Gobierno debe realizar los reembolsos. No es como afirmó irresponsablemente el saliente ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, en el curso de una asamblea de usuarios del servicio de energía en Santa Marta, convocada por él, al espetar, sin pestañear, que “los subsidios por ley se asignan a los estratos 1, 2 y 3 y no se les entrega a la gente directamente, se les entregan a través de las empresas. Como la mayoría de las empresas son privadas, entonces se quedan con los subsidios y los administran. La transición debe garantizar que los subsidios lleguen a la gente” directamente.

La realidad es otra, quien se queda con los subsidios es el Estado, que tiene la obligación de reintegrárselos a las empresas prestadoras del servicio, que terminan financiándolos al descontárselo a los usuarios en sus facturas quedando a la espera de que el Ministerio de Hacienda les gire el valor causado.

Y es lo que no se viene haciendo de manera cumplida y diligente abocando a las empresas a dificultades de liquidez, solvencia y de flujo de caja para garantizar el cumplimiento de sus propias obligaciones con sus proveedores, entre ellos, en el caso de la energía, los generadores, que son los que se la despachan a través de contratos que deben honrar y con la banca.

Entre marzo del año anterior y enero de este año se acumuló una deuda de la Nación con las empresas comercializadoras de energía del orden de $2,8 billones, de los cuales el Ministerio de Minas y Energía sólo ha realizado la liquidación y conciliación por $1,3 billones. Con el gravante de que esta liquidación y conciliación por parte del Ministerio, mientras el Ministerio de Hacienda no gire, no les da liquidez a las empresas.

Sólo a comienzos de febrero de 2025, ante el fuerte requerimiento que le hicieron conjuntamente la Contraloría General y la Procuraduría, advirtiéndole sobre la inminencia de un apagón financiero que podría derivar en un racionamiento en la prestación del servicio, se comprometió el ministro de Hacienda Diego Guevara a hacer abonos mensuales, a cuenta gotas, que sumarían para el 30 de abril $1 billón. Pero, como cada mes se causan $300.000, que deben ser asumidos por las empresas, para entonces, la deuda en lugar de saldarse o por lo menos amortizarse se elevará hasta los $3 billones.

A la deuda contraída por la Nación por concepto de los subsidios con las empresas que prestan el servicio de energía se viene a sumar lo que les debe a las que prestan el servicio de gas natural y GLP domiciliario, del orden de los $628.000 millones y $68.000 millones, respectivamente, con el agravante que dichas empresas no están obligadas, como si lo están las que prestan el servicio de energía, a descontar en las facturas el valor del subsidio en el evento de que el Ministerio de Hacienda deje de girarlo.

Dicho de otra manera, ellas, ante la estrechez de caja podrían dejar de aplicarle dichos subsidios a los usuarios, con lo cual la tarifa prácticamente se les duplicaría, atentándose contra el acceso a estos servicios esenciales. Este es uno de los mayores retos que debe asumir el novel ministro Edwin Palma, con la seriedad y el compromiso que no tuvo su antecesor en el cargo.

*Exministro de Minas y Energía y miembro de Número de la ACCE.

Alianza Promigas y Asohofrucol – FNFH beneficia a más de 1.300 productores rurales

Promigas, Surtigas, Promioriente, CEO y su Fundación Promigas, en alianza con Asohofrucol – Fondo Nacional de Fomento Hortifrutícola, apuestan por la seguridad alimentaria sostenible en Atlántico, Sucre, Norte de Santander, Santander, Cauca y Córdoba, con tanques de almacenamiento de agua y sistemas de riego, proyectos avícolas y frutales.

Más de 1.300 pequeños productores rurales de Colombia forman parte de ‘Manos al Campo’, una alianza que busca impulsar la productividad agrícola, fortalecer la seguridad alimentaria y mejorar las prácticas sostenibles en cinco departamentos del país.

Este esfuerzo, liderado por Promigas, Surtigas, Promioriente, CEO y su Fundación Promigas, en alianza con Asohofrucol – Fondo Nacional de Fomento Hortifrutícola, busca fortalecer las capacidades de pequeños productores en municipios del Atlántico, Sucre, Norte de Santander, Santander, Cauca y Córdoba, promoviendo su competitividad, resiliencia y el uso de prácticas agrícolas sostenibles.

La directora Ejecutiva de la Fundación Promigas, Marcela Dávila, aseguró: “Desde 2020, con la pandemia, el programa Comunidades Más Productivas ha sido nuestra apuesta por el futuro del campo colombiano. En estos años hemos podido generar oportunidades reales para 1.390 pequeños productores, mejorar su seguridad alimentaria, fortalecer su productividad y garantizar un desarrollo sostenible a largo plazo. Eso es dejar una Huella Social sostenible en nuestro territorio”.

La iniciativa responde al acceso limitado a tecnologías, insumos y mercados, así como a la necesidad de alinear sus actividades con los planes de desarrollo territorial. En esa dirección, se fomenta la seguridad alimentaria de los productores, a través de capacitaciones y de la implementación de huertas familiares.

En el caso de los departamentos Atlántico, Sucre, Santander, Norte de Santander y Cauca, se cuenta con el apoyo y recursos del Fondo Nacional de Fomento Hortifrutícola, en donde se beneficiará a comunidades afrocolombianas, indígenas y campesinas. Recibirán herramientas tecnológicas como tanques de almacenamiento y sistemas de riego, además de acompañamiento técnico y transferencia de tecnología.

En los municipios de Silvia, Totoró y Páez (Cauca), se fortalecerán las capacidades productivas de 117 cultivadores de fresa mediante la actualización técnica en estándares de inocuidad y calidad, facilitando el acceso a insumos y materiales clave, optimizando los procesos de producción, cosecha y postcosecha.

Por su parte, en el departamento de Córdoba, Asohofrucol, como representante gremial de los productores hortifrutícolas del país, aportará acompañamiento técnico y la implementación de 150 personas vinculadas (directa e indirectamente) a procesos productivos avícolas en comunidades como Corocita y Chivolos. Las acciones incluirán transferencia de tecnología, asistencia técnica y formación en habilidades empresariales.

Sobre la Iniciativa

‘Manos al Campo’ es uno de los proyectos del programa Comunidades Más Productivas de la Fundación Promigas, una iniciativa que nació en el 2020 como respuesta a los desafíos derivados de la pandemia de la Covid-19. Fue diseñado para fortalecer la resiliencia de los pequeños productores rurales en Colombia, mejorando sus capacidades productivas, organizativas y comerciales.

Desde su creación, la iniciativa ha impactado positivamente a 4.272 participantes directos, asociados a 1.810 unidades productivas rurales, con más de 2.100 toneladas de alimentos producidas.

Indicadores de Ecopetrol vuelven a caer en 2024

Resultados financieros siguen en caída año a año. En producción, mientras la nacional viene cayendo en los últimos diez años, la del Permian en los Estados Unidos, crece.

Aunque Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol, insiste en que 2024 fue el tercer mejor año de la compañía en toda su historia, lo cierto es que desde 2022, cuando llegó Gustavo Petro a la presidencia, los indicadores vienen cayendo.

Efectivamente, tanto los ingresos, como el EBITDA y las utilidades caen año a año desde el comienzo de este gobierno.

En 2022 se lograron cifras récord de $159,5 billones en ingresos, un EBITDA de $75,2 billones y una utilidad neta de $33,4 billones; pero al año siguiente cayeron a $143,1, $60,7 y $19,1, respectivamente, y el 2024 cerró con $113,3 billones en ingresos, $54,1 billones de EBITDA y $14,9 billones de utilidad neta.

Esta última cifra no solo es la más baja desde la pandemia de la Covid-19, sino que representa una caída de más del 50% frente a 2022. Roa justifica esta disminución por el menor precio del crudo y por la revaluación del peso frente al dólar.

Por el lado de la producción, Roa señaló que 2024 cerró con 746 mil barriles de petróleo diarios equivalentes (KBPDE), y resaltó que es la mejor producción de los últimos 9 años.

No obstante, hay que señalar que esa cifra no hubiese sido posible sin el aporte de la cuenca del Permian en los Estados Unidos, donde Ecopetrol participa con la OXY como socio y operador.

Efectivamente, mientras la producción nacional de crudo y gas cayó 14% en los últimos diez años (en 2015 fue de 750 KBPDE y en 2024 de 645), la producción del Permian le aportó a Ecopetrol 101 KBPDE en 2024, un 13,5% del total.

En cuanto a la actividad de exploración y producción, Ecopetrol indicó que el año paso perforó 16 pozos, de los cuales 7 resultaron exitosos, una tasa de efectividad del 44%.

Por el lado del gas, el año pasado se confirmó el potencial de Sirius de 6 terapiés cúbicos (TPC), pese a que se abortó la perforación de un pozo de delimitación a finales de 2024, lo que retrasa el cronograma.

En hidrocarburos, Ecopetrol destaca una reposición de reservas de 104%, incorporando 260 MBPE, cifra a la que contribuyó la compra del 45% que tenía Repsol en el campo CPO 09, con 32 MBPE de reservas.

Así, la vida media de las reservas de Ecopetrol al cierre de 2024 se ubica en 7,6 años, de los cuáles 7,8 años corresponden a líquidos y 6,7 años a gas.

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